Cómo y de qué hablan Iglesias, Sánchez, Rivera y Rajoy en Twitter

Desde el grupo Mediaflows llevamos dos años trabajando en el análisis de sucesivos procesos electorales. Está siendo un ciclo muy intenso (Europeas en 2014; Autonómicas y Municipales en 2015; Generales en 2015 y 2016), y muy interesante desde el punto de vista de la comunicación. Hablamos de fenómenos como la aparición de los nuevos partidos y sus estrategias comunicativas, la preponderancia de la televisión, el influjo de las encuestas, el papel de las redes sociales, la movilización ciudadana, etc.

En este contexto, esta semana he publicado una investigación en la revista de la Universidad de Navarra Communication & Society. El artículo se titula “‘New’ vs ‘old’ leaderships: the campaign of Spanish general elections on Twitter”, y puede leerse aquí (también puede accederse aquí a la versión en castellano). Se trata de un análisis de la campaña electoral del 20D en Twitter, centrado en las cuentas de los cuatro principales candidatos: Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos), que continúa la línea de investigación iniciada en un estudio previo centrado en los principales candidatos de las Elecciones Europeas de 2014.

El análisis desvela algunas prácticas que -desde mi punto vista, claro- resultan interesantes, pero fundamentalmente destacaría su principal conclusión, que es, también, la principal discrepancia entre los candidatos de los partidos “viejos” (PP y PSOE) y los “emergentes” (Podemos y Ciudadanos). Que es la siguiente: puede que Sánchez y Rajoy puede que utilicen un lenguaje más acartonado o de argumentario que Iglesias y Rivera (mucho más ágiles y naturales); pero esto se combina con un discurso mucho más vacío de contenido por parte de Rivera e Iglesias, que básicamente emplean Twitter para difundir información y propaganda sobre eventos de la campaña electoral (mítines, actos sectoriales, entrevistas en medios, etc.) y para hacer alusiones inespecíficas al “cambio”, “La Gente”, la “nueva política”, etc., mientras que Rajoy y Sánchez inciden mucho más en cuestiones concretas, propuestas específicas de sanidad, educación, empleo, economía, y un largo etc. Es decir, y resumiendo: la campaña clásica puede que sea aburridísima, pero la campaña emergente es -si cabe- aún más Vacía.



Un debate rajoyista

Menudo coñazo de debate. El pobre Rajoy tenía pinta de estar allí pensando que aquello era más coñazo aún que el coñazo del desfile. Y en la tele, un partidazo Italia-Bélgica del que se perdería la segunda parte. Eso, por no hablar de los programas deportivos de la noche comentando la gesta de La Roja. ¿Les parece a Ustedes bonito, distraer así al presidente?

Desde mi punto de vista, Rajoy ganó porque no salió de allí destrozado, como supuestamente saldría ante dos genios catódicos como Rivera e Iglesias. Iglesias apenas le atacó, o le atacó en unos términos que también benefician a Rajoy (ambos se notan muy cómodos en su papel de nuevo bipartidismo incipiente), y los ataques de Vacío… Pues eso. A Rajoy sólo se le notó en dificultades ante algunas preguntas de Vicente Vallés (con antológicas no-respuestas rajoyistas de “a mí qué me cuenta”) y ante los ataques, en la segunda parte del debate, de Albert Rivera.

El candidato de Ciudadanos fue probablemente quien mejor lo hizo y más yoyah soltó ayer. Lo cual no significa, necesariamente, que resultase vencedor del debate. Porque la cuestión es si esta, la mejor ocasión que tendrá de aquí al día de las elecciones para recuperar posiciones, le habrá servido. Para detener la sangría de votantes hacia Rajoy, tal vez; para mucho más que eso, lo dudo. Es muy complicado luchar frente al gélido hálito del bipartidismo, y ahora ni PRISA le presta su ayuda con sondeos que dicen que Ciudadanos sacará el 23% de los votos y que igual hasta gana las elecciones.

PRISA, en cambio, está inmersa en su operación de salvamento del PSOE. Lo curioso es que, cuanto más intenta salvar al PSOE, conforme más editoriales y autorizadas opiniones de los de siempre nos tira a la cabeza para salvarnos del comunismo-bolivarianismo, más parece que se están hundiendo tanto el PSOE como PRISA. El caso es que de donde no hay, no se puede sacar. Y en Vacío, como llevamos diciendo en LPD desde que el hombre comenzó su andadura, no hay apenas nada. Ayer, al menos, no fue avasallado por Iglesias, como en el anterior debate a cuatro. Bien al contrario, la nueva estrategia de PABLO es matar a besos al PSOE, con momentos tan inmisericordemente ridículos como los susurros de PABLO: “no, Pedro. No somos el enemigo. El enemigo es Rajoy”. Suerte tiene PABLO de que el enemigo, además de Rajoy, sea alguien como Vacío, porque si no, de qué iba a tener a tantos votantes en el zurrón.

El candidato del PSOE tenía que arriesgar, que destacar en el debate. Tenía que buscar su espacio como fuera. No era cosa fácil, y no lo consiguió (a diferencia de Rivera, que se fajó mucho mejor en el barro). A veces uno ni se acordaba de que andaba por ahí. Su gran ataque a Iglesias consistía en recordarle que no votó al “Gobierno de progreso” (¡con Ciudadanos y con el programa de Ciudadanos!), con una insistencia que se hizo progresivamente más ridícula. Vacío fue el gran perdedor del debate.

Bueno, el gran perdedor junto con la Academia de la Televisión, mamandurria que logró hacerse en 2008 con una especie de pseudomonopolio en materia de debates, reproducido en 2011 y mantenido parcialmente en 2015, y que ahora también ha logrado involucrar a las principales televisiones en su rollo. El porqué de ello constituye todo un misterio. La realización de ayer, de imagen y –sobre todo- de sonido fue absolutamente esperpéntica. El decorado, las músicas setentera, … Horrible. Si el debate ha servido para que nunca más haya un nuevo debate organizado por la Academia de la Televisión, bienvenido sea. Aunque no soy optimista. A fin de cuentas, el debate, en términos electorales, posiblemente no sirviera para casi nada (salvo para consolidar la impresión de que el PSOE será tercero, como sentenció Rajoy). Y eso implica que los que más tenían que perder salieron satisfechos con el formato, y buscarán repetirlo en próximas ocasiones.

Rajoy llegó, soltó su rollo, y a esperar que la cosa terminase. Sus jubilados pudieron irse satisfechos de lo que vieron, visto lo visto.



Encuesta sobre las Elecciones Generales de la UV

Un grupo de investigación de la Universitat de València (Estudios Electorales y Opinión Pública) ha lanzado una completa encuesta vía Internet para determinar la intención de voto (y muchas otras cosas) de cara a las elecciones del 26J. La encuesta se basa en muestras sesgadas (es decir, la muestra no es aleatoria, sino que se compone de los que responden al cuestionario), con los obvios mecanismos de control y compensación para hacer la estimación electoral. Es una metodología que dio ya buenos resultados en las anteriores Elecciones Generales.

Puede accederse a la encuesta desde aquí.

 

Rellenar la encuesta es una maravilla para cualquier freak de la política (de hecho, uno se queda con ganas de responder a más preguntas: ¡Más, quiero más! ¡Dame más, frío cuestionario de Internet!). Yo he disfrutado particularmente con la valoración de los líderes políticos, que podríamos denominar, sin miedo a resultar impreciso, como Pablista-Rajoyista.



Campaña autoparódica

Este remake de la campaña de diciembre llega con el público muy cansado: es demasiado pronto para una secuela, y tampoco es que la primera parte de la ¿trilogía? (tranquilos; el 27J ya estará totalmente claro que encauzamos cuatro años más de Rajoy) cautivase demasiado al espectador.

Algo hay que hacer para llamar la atención, y cada uno lo ha hecho, eso sí que hay que reconocerlo, a su inimitable estilo:

  1. Vacío. El pobre Vacío lo está pasando mal. Mayormente, porque las encuestas aportan datos extraordinariamente desagradables sobre sus expectativas electorales, sorpasso de Podemos-IU (en votos y quizás también en escaños) incluidos. Con ello, Vacío batiría su propio récord de diciembre, a su vez récord absoluto del PSOE como peor resultado de toda su historia en el actual período democrático. Así que Vacío ha respondido como mejor sabe hacer: buscando la opción que le ofrezca mayores posibilidades de garantizar su supervivencia en el sillón, en los términos que sean. Esa opción fue el pacto con Ciudadanos, y ahora… Si tiene que gobernar Rajoy, pues que gobierne, oiga. Pero no es una Gran Coalición, nada más lejos, qué va.
  2. PABLO. El viernes, Cuatro estrenaba un nuevo programa de entrevistas, presentado por el humorista Joaquín Reyes, consistente en que éste se mimetiza en el personaje invitado y, de facto, el invitado le entrevista a Joaquín Reyes como si fuera una entrevista a sí mismo. El resultado… a mí no me pareció gracioso, la verdad. Pero, sobre todo, el resultado es la quintaesencia de lo que es Pablo Iglesias, y por eso no extraña que comenzaran el programa con él. ¿Un programa en el que hablan de PABLO y la gente se disfraza de PABLO para que haya una entrevista de PABLO a PABLO? Más PABLO en vena, que teníamos poco. PABLO, PABLO, PABLO. Cada vez más omnipresente. Más PABLO. La cosa comienza a hacerse insoportable. En definitiva, PABLO tiene ya las bases de saturación necesarias para alcanzar el poder, por agotamiento. Pero antes…
  3. Rajoy. PABLO tendrá que esperar a que Rajoy gobierne una legislatura más. Eso, como mínimo. Y no me refiero a la que acaba de terminar, sino a la que se nos viene encima, con previsible Gran Coalición diluida (con el PSOE absteniéndose para guardar las apariencias). Mientras tanto, Rajoy calienta motores para la campaña más rajoyista, pasando de ir a mítines para ver partidos de La Roja o de Albania o de quien se tercie en la Eurocopa, con la declaración de intenciones más rajoyista, un momentáneo parón en el rosario de mensajes “MR” sobre fútbol que es la cuenta de Twitter del Presidente del Gobierno (se supone que el mensaje preludiaba un vídeo de campaña del PP, pero no se dejen engañar: rajoyismo puro).
  4. Por último, y sin duda es el menos importante, tenemos que hablar, aunque no creo que tengamos que seguir haciéndolo demasiado después del 26J, de Albert Rivera, Cuñado-Man. Ciudadanos está haciendo una apresurada carrera hacia su conversión en CDS y de ahí, a la irrelevancia. Los votantes prestados del PP tal vez huirán despavoridos ante un partido que les hizo guiños para que vinieran a un sucedáneo del PP, pero moderno y fresco, y se encontraron un pacto surrealista con Vacío para sumar 130 escaños. El resultado del 26J puede descender a Ciudadanos a los infiernos del 10%, preludio en España de la desaparición de toda fuerza de centroderecha que se precie, ya sea a nivel nacional o autonómico. Ya ni siquiera Metroscopia hincha descaradamente los pronósticos de sus encuestas. Y para evitarlo, Rivera hace lo que mejor sabe hacer: cuñadear. Ya fue muy espectacular su visita a Venezuela para denunciar a Maduro y al chavismo la semana pasada, pero el remate del vídeo de campaña de Ciudadanos supera todas las expectativas. Si en los anteriores eventos de campaña podían apreciarse ribetes autoparódicos, aquí… ¿de verdad que no es autoparódico? ¿De verdad? ¿Ni siquiera el señor mayor que suelta el Discurso Cuñao? ¿Ni siquiera en el momento en que dice que Ciudadanos va a transformar España, pausa dramática, y entonces apostilla: “para mejor, por supuesto” (¡menos mal que lo aclara! ¡Cuñamarca, no Cubazuela!)? ¿Ni siquiera en el papel estelar del malvado “Pablo Iglesias”, que viene a representar también a los votantes de Podemos, esos vagos que buscan paguita mientras juegan a las tragaperras? La estrategia más peculiar que hemos visto hasta el momento: buscar votos por la vía de insultar a los votantes de otros partidos.

 

 

 

 

 



Revista Dígitos nº 2: Digitalización de las series de TV

El año pasado comenzamos la andadura de la Revista Dígitos, una publicación académica especializada en comunicación digital. Las revistas tienen la desagradable costumbre de conllevar una periodicidad específica, así que, un año después, aquí estamos.

Ha costado esfuerzo, pero pienso que el resultado ha merecido sobradamente la pena: el número dos de Dígitos incorpora un monográfico sobre el impacto de la digitalización en las series de televisión (ese impacto que le permite a Usted ver Juego de Tronos casi al mismo tiempo que se emite en HBO, sea por vía legal o paralegal), magníficamente coordinado por la profesora Anna Tous Rovirosa (Universitat Autònoma de Barcelona), así como otros contenidos añadidos. Ya estamos pensando en el tercer número, que si todo va bien verá la luz dentro de un año. Aquí pueden acceder al número completo, y aquí al índice con enlaces a cada uno de los textos que componen la revista. Si alguno de Ustedes está interesado en enviarnos alguna propuesta, pueden hacerlo en cualquier momento a través de la web de la revista.



Entrevista íntegra a Gregorio Morán en Levante TV

El lunes pasado pudimos entrevistar a Gregorio Morán en el programa Halcones y Palomas de Levante TV. Como alguien que lleva años leyendo sus libros (en LPD tenemos reseñados El cura y los mandarines, la biografía de Adolfo Suárez y El maestro en el erial) y sus artículos y que disfruta con sus reflexiones respecto de los diversos representantes del poder constituido, ariscas y desabridas como pocas, fue un auténtico placer tener la oportunidad de entrevistarle. Si además tenemos en cuenta que entre los participantes en el programa también estaba Andrés Boix, pues la verdad es que nos quedó muy “LPD entrevista a Gregorio Morán. LIVE”.

Captura de pantalla 2016-05-12 a las 11.42.26

Aquí pueden ver la entrevista íntegra. Una hora charlando sobre los políticos de antes y de ahora (que, a menudo, son los mismos), de las próximas elecciones, de los medios de comunicación, del Borbón… Estoy particularmente orgulloso de haber escuchado decir a Morán en directo que Juan Carlos I era “Una máquina de borbonear”. En la parte final del programa, si tienen interés, también abordamos la repetición de las elecciones, desde nuestra habitual óptica de rajoyismo de izquierdas.



Lunes 9 de mayo: Conferencia de Gregorio Morán en la UV

Como los lectores de LPD ya saben, en esta página tenemos muy buena opinión de Gregorio Morán, de su trayectoria, sus libros y sus artículos periodísticos (hemos reseñado algunos: El cura y los mandarines, Adolfo Suárez: ambición y destino y El maestro en el erial). Por ese motivo, es un auténtico placer anunciar que la semana que viene, el próximo lunes 9, hemos podido apañárnoslas para traer a Gregorio Morán a Valencia y que nos acompañe en una sesión doble.

Primero, a las 18.00 horas, en el Salón de Actos de la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación, Gregorio Morán pronunciará la conferencia “El precio de la Transición y el nuevo escenario político”, con el propósito de que analice el panorama actual y la génesis de la crisis política que vivimos, que no tiene que ver solamente con la crisis económica. Le presentaremos mi compañero de la UV Francesc Andreu Martínez Gallego y yo.

Después, a partir de las 21.30 horas, Gregorio Morán será el invitado en el programa Halcones y Palomas de Levante TV, y departirá con nosotros sobre cuestiones de actualidad, pero también de memoria política y cultural, pues a menudo van intrínsecamente unidas.

Ya están tardando en venir el lunes 9 por la tarde a la facultad (entrada libre), y en poner la tele luego para ver la entrevista (también podrá verse en streaming vía levantetv.es).



Mujer: ¡escucha a PABLO!

Hace unos días, El Confidencial publicó un artículo, en plan “sorprendentes revelaciones”, que explicaba cómo en Podemos no daban puntada sin hilo, eran muy conscientes de la importancia de salir en la tele y –agárrense- ¡se preparaban para ello! Yo pensé al leerlo lo mismo que pensaba Don Camilo cada vez que le ofrecían un poco más de marmitako: Toma, claro. Como para no preparárselo. La “nueva política” se hace en la tele y en las redes sociales, y alcanza el súmmum en la combinación de ambas: gente viendo a políticos en la tele mientras comentan cómo va el asunto, para después compartir los momentos más relevantes de la aparición del político en vídeos facturados ad hoc, siempre de duración breve, claro. Que no duren más que el vídeo de un gatito haciendo tres, a lo sumo cuatro, cosas graciosas.

Todos los partidos son muy conscientes de la importancia de salir en la tele y de hacerlo bien; evidentemente. Es la mejor vía que tienen para llegar a millones de personas (luego, que algunos consideren que lo más oportuno para llegar a esas personas sea pegar gritos y decir chorradas demagógicas en la tele es otro cantar). También, de que es muy importante esta en las redes sociales para llegar a ese otro público de listillos, más joven, más dinámico, y con muchos líderes de opinión (überlistillos, la mayoría insoportables, ¡y eso que ni siquiera son famosos de verdad!) por metro cuadrado. Más que por llegar a mucha gente (su influjo está muy lejos de llegar al de la televisión), para que parezca que lo hacen, que son importantes, que se habla de ellos; y que se habla bien.

Como es normal, cada partido tiene sus armas para llegar al público. Los partidos más asentados tienen un peso periodístico mayor, por no hablar de las redes clientelares y de confianza que mantienen urdidas con muchos medios de comunicación privados (de los públicos ya ni les hablo: la inmensa mayoría hacen lo que les dice el partido gobernante, y punto). Mariano Rajoy sabe que si quiere salir en la tele sólo tiene que ordenarlo y en un minuto está en TVE (o en la COPE, en Antena 3, o en el ABC). Pedro Sánchez ha experimentado la desagradable sensación de que, por momentos, parecía que los medios que tradicionalmente le eran afines (El País, sobre todo, pero también la Cadena SER), el “Universo PRISA”, en el que vivió siempre el PSOE, se desmenuzaba. Pero, a la hora de la verdad, sigue siendo el principal partido de la oposición, con más enclaves de poder controlados, y eso sigue teniendo mucho peso.

Los partidos emergentes han tenido que abrirse paso a pantallazos. En la tele y en las redes sociales, sobre todo. Ambos, Ciudadanos y Podemos, son producto de la televisión. En el caso de Ciudadanos, probablemente pesó más en un principio el ímpetu de otros medios, sobre todo El País, para prefabricar el asunto (primero fueron las encuestas de Metroscopia y editoriales de El País diciendo que Ciudadanos era el futuro, y luego vino lo demás). Podemos, en cambio, es un producto de la televisión mucho más puro. Más concretamente, de La Sexta. Que, evidentemente, aprovecharon muy bien su oportunidad, utilizaron –y utilizan- muy bien las redes sociales, etc. Pero el inicio, y el medio de más peso, sigue siendo la TV. Las apariciones de los líderes de Podemos en TV.

Aquí llegamos al titular del artículo. Podemos no lo tiene tan fácil como los otros tres partidos en solfa para estar siempre en el candelero. Y el caso es que necesita estar, y si es posible estar bajo una luz positiva. Para ello, ha de generar expectación y noticias. Y ahí es donde Pablo se está retorciendo más y más y más en pro de salir en la tele, como sea. Acentuando hasta la náusea dos líneas de fuerza consustanciales en Podemos desde el principio: el hiperliderazgo personalista, por un lado; y el oportunismo para apuntarse absolutamente a cualquier cosa, por otro. Es decir: Pablo. Pablo. Más Pablo. PABLO. En cualquier circunstancia, opinando sobre cualquier cosa, destacando en cualquier acontecimiento. Pablo acunando a un bebé en el hemiciclo, llorando, dándose un pico con el testaferro de Colau que quiere ser ministro. Siempre pensando en la imagen, la noticia, y la repercusión en las redes sociales.

Pero últimamente, no sé si es que PABLO está perdiendo el norte, o se siente muy presionado por los letizios que le envían mensajes y le llaman por teléfono para decirle que asegure la gobernabilidad, que escuche a Llamazares, que “pagafantas de Vacío” no suena tan mal, que Su Majestad se lo agradecerá (y, tal vez, a media voz, algunos se aventuren a aclarar que es posible que cuando Su Majestad diga eso no sean palabras vacías, aclaran, sino puestos en Consejos de Administración). No lo sé. Pero el caso es que vamos de mal en peor. Hace unos días, en la segunda votación de investidura, vivimos ese alucinante momento de Pablo haciendo bromas de machote con sus coleguis de Podemos, que si querían él les dejaba el despacho para que se apañasen con Andrea Levy (PP) allí. Ayer, esa maravillosa campaña de Podemos para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, consistente en… PABLO.

PABLO1

PABLO en el cartel. PABLO asegurando a las mujeres que no tienen por qué preocuparse, porque él, PABLO, las defenderá. Y luego una cosa casi surrealista, cuando, ante las críticas, Pablo Echenique (en lo que no sé si es una demostración de ingenuidad, de estupidez, o una oscura, siniestra y compleja conspiración de los mencheniques de Podemos para dejar mal a PABLO) publicó esta “rectificación” de un feminismo como no se había visto en este país desde los años 40:

PABLO2

Y hoy, el remate: la musa del pensamiento reaccionario español, Ana Rosa Quintana, le pidió a Pablo que se pusiera una corbata del programa para ver al Borbón. Y Pablo responde: pues mira, con el Rey no me la he puesto, pero si te sirve…

PABLO3

Que ya sé que no es para tanto, pero oiga Usted, que el otro hombre encorbatado de esa imagen es el mismísimo Graciano Palomo. Con el Rey no sé si me pondré corbata, pero joder, para ver a Graciano es un honor, ¡corbata, chaqué y lo que haga falta!

Lo mejor es que a Pablo se le están poniendo las cosas a huevo, con todas las fuerzas vivas orientando el “Pacto Sensato” PSOE-C’s hacia su conclusión natural: un pacto con el PP que escenifique la Gran Coalición, naturalmente presidido por el PP, tal vez (déjenme soñar, y también a PABLO; ¡aunque por motivos muy distintos!) presidido, como hasta ahora, por Mariano Rajoy, el Eterno. Una situación en la que Podemos monopolice la oposición a una Gran Coalición que dejaría tocado del ala al PSOE, con cuatro años por delante para ir recabando apoyos, moderándose, poniéndose corbatas de Ana Rosa Quintana y, en definitiva, ocupando el espacio del PSOE que el propio PSOE se habría encargado de abandonar en estos años. Y, lo que es más importante: sin necesidad de montar el numerito cada media hora.



La pinza contra Vacío

Hoy hace Vacío su discurso de investidura, que mañana recibirá, previsiblemente, 219 votos en contra, por 131 a favor. No parece muy factible que en segunda votación Vacío consiga que alguien cambie el voto y así obtener la mayoría simple (para lo cual ha de abstenerse el PP, o abstenerse Podemos y que algunos partidos voten a favor).

Llevamos dos meses de escenificación de desencuentros y estrategias mediáticas conducentes a unas nuevas elecciones, en las que sólo un candidato, Vacío, ha decidido intentar la investidura. Previsiblemente saldrá trasquilado, pero es cierto que la apuesta le ha salido bien, incluso aunque pierda. Ha ganado ascendiente en el partido y posiblemente ha blindado su puesto por unos meses más; ¡quién sabe si logrará ser reelegido secretario general del PSOE y candidato a las nuevas elecciones, si las hay! Por lo pronto, ya ha conseguido el apoyo de la militancia a hacer pactos de progreso molones y bondadosos, que es lo que se preguntaba en la consulta. Y, aunque el formato de la consulta fuera un paripé, es verdad que ha conseguido una participación sorprendentemente alta (más del 50%), y un porcentaje de acuerdo (79%) para mí incomprensible (pero, en fin, yo no soy militante del PSOE). Otro acierto indudable de Vacío.

Todo esto es verdad, pero ha de leerse en términos internos: es decir, los éxitos de Vacío se han dado en clave interna, para mantenerse en el PSOE. En cambio, en clave externa, el balance es catastrófico, si suponemos que realmente el objetivo de Vacío era alcanzar la presidencia. Vacío se ha pasado de frenada con Ciudadanos, firmando un pacto imposible de aceptar por cualquier partido de izquierdas (¡incluso en IU, los pagafantas por antonomasia de la izquierda española, dudan si apoyar la investidura en segunda votación!). Tampoco ha conseguido ningún otro apoyo (¿Corrupción Canaria? Ni lo sé. Pero, con un escaño, no es demasiado significativo).

Desde el punto de vista de la investidura, las negociaciones son un fracaso. Vacío tenía que optar entre Podemos y Ciudadanos y optó por Ciudadanos. Algo, por supuesto, totalmente legítimo, pero difícil de defender si lo que se busca es la presidencia del Gobierno. Sin duda, a Vacío tampoco le han dejado otras opciones desde su partido ni desde las alturas de la intelligentsia española, es decir, el Preparado, Florentino Pérez, Villar Mir, y demás empresarios curtidos en las prácticas del recalificacionismo-ladrillismo. Así que, ahora mismo, esto es lo que hay, a la espera de continuar el sainete un par de meses más, con toda la “peña” letizia presionando a saco por alguna forma tenue de Gran Coalición, mientras en Podemos se sientan a esperar.

La Razón y su NC Report nos marcó el camino de los sondeos ad hoc y ahora LPD le devuelve el favor a Marhuenda: Vacío, en una de las míticas portadas de La Razón

La Razón y su NC Report nos marcó el camino de los sondeos ad hoc y ahora LPD le devuelve el favor a Marhuenda: Vacío, en una de las míticas portadas de La Razón

Está siendo muy divertida, eso sí, la ofensiva por tierra, mar y aire de los defensores del pacto PSOE-Ciudadanos (“un pacto que recoge las propuestas del PP de 2011”, como atinadamente indicó Federico Jiménez Losantos) para denunciar una “Pinza” PP-Podemos contra su pacto. Está muy feo no votar a los cofirmantes del éxtasis letizio, y ojo, que no lo dicen sólo ellos: ¡lo dicen los medios de comunicación a su servicio y las encuestas que han configurado en cinco minutos para demostrar que España está con el pacto a muerte!

Por lo visto, los españoles reconocen el esfuerzo de Vacío y Rivera por pactar, tanto como denostan la falta de generosidad, o lo que sea, de Podemos y PP. Es más: ¡los propios votantes de PP y Podemos quieren que sus partidos apoyen un pacto de investidura diseñado para impedir que sus partidos puedan acceder al poder! Y, la verdad, no entiendo muy bien, en ese caso, por qué Ciudadanos y PSOE se empeñan en que les den sus votos ahora; ¡que fuercen unas nuevas elecciones para que ambos reciban el rédito electoral de su buen hacer y pacten otra vez después, quién sabe si sumarán ya los 176 escaños! Pero no; por misteriosos motivos, a pesar de las excelentes expectativas electorales, ambos prefieren intentarlo ahora (será patriotismo, o algo). Por lo demás, el argumento de la pinza produce hilaridad:

– El PP es el partido más votado, pero ni siquiera ha intentado la investidura ante la negativa del PSOE a pactar con ellos. Que está muy bien, pero entonces… ¿Por qué debería el PP votarles o abstenerse, exactamente?
– Podemos hizo una oferta de Gobierno de coalición. Una oferta macarra, efectista, cara a la galería, en realidad Podemos no quiere pactar, sino cepillarse al PSOE… Lo que Ustedes quieran. Pero el caso es que, con 65 diputados (por 90 del PSOE), si tu supuesto socio quiere un Gobierno de coalición, es evidente que no puedes lograr sus votos sin pasar por ahí. No puedes pretender su apoyo, pero quedándote a la vez con todos los ministerios y regalías asociadas.
– Podemos también dijo, muy claramente, y desde el principio, que el PSOE no podía pactar a la vez con ellos y con Ciudadanos. Entre otros factores, porque el programa derivado del pacto PSOE-Ciudadanos. da vergüenza ajena. Se nota la mano de Garicano en él (por la cuñadez de barra de bar, con doctorandos que escuchan con un brillo de ilusión por la plaza en la mirada, inherente a la mayoría de las propuestas). El pacto se corresponde con un proyecto de centroderecha, maquillado por cuatro declaraciones voluntaristas. De hecho, los mismos que exigen que Podemos apoye el pacto, en sorprendente triple salto mortal sin red, se afanan en explicar pormenorizadamente cómo este pacto mantiene el statu quo e impide que el malvado bolivarianismo irresponsable de Podemos pueda tocar poder. Podemos no ganaría nada apoyando eso. No apoyándolo, en cambio, se queda el espacio de la izquierda.
– De hecho, es Vacío el que se ha quedado solo en el espacio de la izquierda, porque Compromís tampoco apoyará la investidura (hubo un amago de acuerdo a cambio del asunto más acuciante de la agenda política valenciana: la financiación autonómica y la condonación de la deuda generada estos años; pero ya se ha encargado Ciudadanos de desbaratarlo), ni siquiera IU lo hará (supongo) si nadie más lo hace (aunque vaya Usted a saber, que hablamos de IU).
– Por último, se olvida a menudo que los partidarios del pacto no sólo han fracasado en conseguir el apoyo de la “pinza” de PP-Podemos. Tampoco tienen el apoyo de nadie más (bueno, sí, quizás CC). Es, de hecho, sorprendente que ni siquiera haya habido conversaciones con el PNV (que yo sepa). La pinza, de haberla, se ha extendido por doquier, como buena conspiración omnisciente.

Todo lo cual, reitero, no es óbice para negar el mérito de Vacío con vistas a salvar su propio pellejo. Obtuvo 90 escaños, el peor resultado de la historia del PSOE, al día siguiente de las elecciones los barones querían cargárselo, y por lo pronto ahí sigue. Ilusionado, preparando su boda con Rivera.



Vídeos del VII Congreso de Comunicación Digital

Hace un par de meses celebramos en la Universitat de València una nueva edición del Congreso de Comunicación Digital. El congreso se centraba en el tema monográfico de las “Identidades digitales”, una cuestión que permitió abarcar perspectivas y propuestas muy diversas.

Como en otras ocasiones, la mayor parte del congreso se articuló en torno a mesas redondas temáticas, combinadas en esta ocasión con una conferencia individual, a cargo del profesor César Rendueles (Universidad Complutense de Madrid).

Mesa redonda: Tendencias de la práctica profesional del periodismo digital

modera: Dolors Palau Sampío (UV)

Víctor Romero (delegado de El Confidencial en la Comunidad Valenciana)
Ángel Anaya y Laura Blanco (Revista Vis à Vis)
José Cervera (periodista El Diario y TVE)

Mesa redonda: Nuevas modalidades de ficción televisiva

Modera: Àlvar Peris Blanes (UV)

Anna Tous Rovirosa (Periodismo UAB)
Concepción Cascajosa (Comunicación Audiovisual UC3M)
Mikel Labastida (Crítico de televisión – Las Provincias)

Conferencia: Identidad digital. Usuarios y ciudadanos. César Rendueles (Sociología. UCM)

Mesa redonda: Intimidad y privacidad digitales

modera: José Gámir (UV)

Lorenzo Cotino: (Derecho Constitucional. UV)
Fran García: (Publicidad y Relaciones Públicas. UA)
Lorena Cano: (Comunicación Audiovisual. UV)

Mesa redonda: Las identidades digitales

modera: Germán Llorca Abad (UV)

Mar Padilla (Médicos sin fronteras)
Ramón Marrades (Economía. UV)
Emilio Sáez: (Comunicación Audiovisual. UJI)