La Razón se saca de la manga una encuesta… ¡Y se equivoca al sumar!
Ya hemos hablado otras veces de la maravillosa empresa NC Report, teóricamente encargada de hacerle las encuestas a La Razón, y que según diversos indicios puede ser una mera empresa – pantalla para que La Razón se invente sus encuestas a gusto (aquí tienen el pedazo de página web con que cuenta la empresa).
Hoy tenemos un nuevo dato: La Razón publica un inefable artículo titulado “crece la confianza en Rajoy”, dedicado a glosar las virtudes del líder y el cariño que le profesan todos los españoles, o casi todos. El artículo viene acompañado por una encuesta de la famosa empresa NC Report que incluye estos datos:
El pequeño problema de la encuesta de NC Report, según ha sabido ver en Twitter Quettaheru (ya están tardando en seguirle), es que las cuentas no salen. La encuesta le asigna al PP 191-193 diputados, al PSOE 103-105, y a los demás 56. Esto supone que PP y PSOE se estarían disputando dos escaños. Pero si hacemos la suma, el resultado es 352, se repartan como se repartan esos dos escaños. Por ejemplo, PP 193 + PSOE 103 + Otros 56 = 352. PP 191 + PSOE 105 + Otros 56 = 352.
Sólo si le asignásemos el número mínimo de diputados a PP y PSOE (191 y 103, respectivamente) saldrían las cuentas, pero esto carece de sentido, porque implicaría que, según La Razón, habría dos escaños “fantasma”, que no se asignarían a nadie.
En resumen: si decides publicar una encuesta para lisonjear al caudillo, al menos procura que te salgan las cuentas, es de 1º de manipulación.
Bonus Track: primeros pinitos periodísticos de José María Aznar Botella
La Razón nos viene hoy cargadita de contenidos sugerentes. Además de la encuesta “mágica” de NC Report, el periódico incluye una serie de artículos de opinión de notables del PP para que expliquen, “con sus palabras”, cuán maravillosa es la Arcadia feliz que nos depara a todos Mariano Rajoy. Entre ellos, un columnista muy especial: José María Aznar Botella.
En su artículo, José María Aznar Jr. dice que la banca lo está pasando mal y que alguien tendrá que arrimar el hombro. Y que si no es la iniciativa privada, pues tendrá que ser el Estado el que pague, que ya se sabe que el liberalismo bien entendido es aquel que se apuntala con fondos públicos; así se defiende la fe en los mercados libres como Dios manda.
La cosa no merecería mayor comentario. Después de todo, si La Razón no tiene problemas en publicar supuestas encuestas donde no salen las cuentas, a ver quiénes somos nosotros para criticar que le encargue artículos a supuestos economistas. Aunque resulta divertido leerse las faltas de ortografía que espolvorean gratamente el artículo del prócer. Por ejemplo: “Para reactivar el crédito en España los bancos necesitan sanear sus balances ya, provisionar y vender sus activos malos ya y recapitalizarse preferiblemente con dinero privado y sino con capital público europeo o doméstico.”
Vídeos del III Congreso de Comunicación Digital: “Internet y procesos electorales”
Los pasados días 14, 15 y 16 de noviembre celebramos la tercera edición del Congreso de Comunicación Digital en la Comunidad Valenciana, dedicado al tema monográfico “Internet y procesos electorales”. La selección de este tema vino motivada por el importante desarrollo que ha experimentado Internet como vehículo de distintas técnicas y herramientas de difusión de mensajes políticos y movilización electoral, así como por la celebración del congreso en plena campaña de las Elecciones Generales de 2011. La experiencia fue muy positiva, con intervenciones muy interesantes y un debate animado. Pueden ver a continuación los vídeos íntegros de todas las ponencias y mesas redondas:
Presentación del libro Cibercampaña. Cauces y diques para la participación tecnopolítica. La cibercampaña de las Elecciones Generales 2008
Modera: Josep Lluís Gómez Mompart (Catedrático de Periodismo. Universitat de València)
Participan:
Víctor Sampedro Blanco. Catedrático de Periodismo. Universidad Rey Juan Carlos
José Luis Dader García. Catedrático de Periodismo. Universidad Complutense de Madrid.
Guillermo López García. Profesor Titular de Periodismo. Universitat de València
Rafael Xambó Olmos. Profesor Titular de Sociología. Universitat de València
Mesa redonda: Los medios en campaña: periodismo y periodistas en las redes sociales
Modera: Dolors Palau Sampío (Profesora Ayudante Doctor de Periodismo. Universitat de València)
Participan:
José Cervera (Profesor de Periodismo. Universidad Rey Juan Carlos)
Elvira García de Torres (Profesora de Periodismo. Universidad Cardenal Herrera – CEU)
Mesa redonda: ¿Cómo utilizan Internet los políticos españoles?
Modera: Lidia Valera Ordaz (Becaria FPI. Universitat de València)
Participan:
Koldobika Meso (Profesor Titular de Periodismo. Universidad del País Vasco)
Bella Palomo (Profesora Titular de Periodismo. Universidad de Málaga)
Eva Campos (Profesora Ayudante Doctor de Periodismo. Universidad de Valladolid)
José Manuel Sánchez Duarte (Profesor de Periodismo. Universidad Rey Juan Carlos)
Conferencia: El movimiento del 15M y su impacto en la esfera pública española. Conferencia de Daniel Cabrera Altieri (Profesor Contratado Doctor de Periodismo. Universidad de Zaragoza)
Mesa redonda: 2011, un año de Elecciones visto desde los medios
Modera: Salvador Enguix (Delegado de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana. Profesor Asociado de Periodismo en la Universitat de València)
Participan:
Cruz Sierra (Director Valencia Plaza)
Rafael Navarro (Delegado El Mundo CV)
Francesc Arabí (Levante-EMV)
Andrés Boix Palop (La Paella Rusa)
Mesa redonda: La influencia de Internet en las campañas electorales en la Comunidad Valenciana
Modera: Germán Llorca Abad (Profesor Ayudante Doctor de Comunicación Audiovisual. Universitat de València)
Participan:
Andreu Casero (Profesor Titular de Periodismo. Universitat Jaume I)
José Luis González (Profesor Contratado Doctor de Periodismo. Universidad Miguel Hernández)
Guillermo López (Profesor Titular de Periodismo. Universitat de València)
Mesa redonda: Ocio digital
Modera: Manuel de la Fuente Soler (Profesor Contratado Doctor de Comunicación Audiovisual. Universitat de València)
Participan:
Álvaro González (Telecinco.es)
Ignacio Ramos Gay (Profesor Titular de Filología Francesa. Universitat de València)
Juan Puchades (Efe Eme)
¿Y si Batman fuese el Joker?
Entre los regalos que me han traído los Reyes estaba el último cómic del escocés Mark Millar, Némesis. La premisa del cómic es la que he puesto como título: ¿y si el Joker contase con todos los recursos, inteligencia, y capacidad tecnológica y física de Batman? O, dicho de otra manera: ¿Y si Batman fuese un asesino sádico al que le encantase elaborar planes tan tortuosos como sanguinarios y que, además, fuesen infalibles?
La respuesta es Némesis, que me acabo de leer (dos veces). ¡Ah, los cómics americanos…! ¡Tan caros como prescindibles en la mayoría de las ocasiones! Llevo comprándome cómics americanos un montón de años, con los clásicos altibajos. De hecho, estoy planteándome dejar de comprar y vender parte de mi colección. Por dos motivos: el primero, se me acaba el espacio en las estanterías (y, si tengo que elegir entre e-comics o e-books, elijo e-comics). El segundo: en Ultimate Spiderman se han cargado al Spiderman de toda la vida, a Peter Parker, y lo han sustituido por un nuevo Spiderman. Un Spiderman llamado Miles Morales, un chaval que es mitad negro, mitad latino, y posiblemente homosexual. No hay más preguntas, Señoría.
¡Ríndete ante el poder de Minoría-Man!
¿Qué es Ultimate Spiderman? De los cómics que me estoy comprando en estos últimos años con regularidad, en la categoría freak de toda la vida de cómics de Marvel y DC (vamos, la única que compro habitualmente: mi decadencia física y emocional aún no ha llegado al extremo de comprar Manga japonés ni mierdas de esas; tampoco me gusta el sushi), los que más me gustan son los de la línea Ultimate de Marvel.
La línea Ultimate, que comenzó a finales de los noventa, consistía en comenzar de cero con los personajes clásicos de Marvel (Spiderman, la Patrulla X, los Vengadores, los 4 Fantásticos, …), pero adaptándolos a los nuevos tiempos y a menudo cambiando aspectos cruciales de la historia “tradicional”. La cosa funcionó muy bien durante años, pero luego comenzó a degenerar. Fundamentalmente por un motivo: Mark Millar abandonó sus impresionantes Ultimates (qué pasaría si los Vengadores estuviesen financiados y organizados por un Gobierno imperialista, y además fuesen unos hijos de puta) y su Patrulla X (qué pasaría si el Profesor Charles Xavier fuese, como también proponíamos en LPD, una especie de Guardiola).
Prácticamente todos los cómics que me he leído de Millar me han gustado, y además mucho. Los que ha hecho para las grandes (Marvel y DC) y los que está haciendo por su cuenta y riesgo, con un sello de autor propio (“MillarWorld”. Vamos, como si FAES fuese “AznarWorld”). Para que se hagan una idea, tenemos:
- The Authority: qué pasaría en un mundo real con superhéroes que asumen su papel como dirigentes del mundo, y que además son unos hijos de puta.
- Kick Ass: qué pasaría si un chaval normal y corriente se vistiese unas mallas ridículas y se dedicase a ser un superhéroe… Sin poderes.
- Wanted: qué pasaría si el mundo estuviese controlado por los supervillanos (y éstos, no hace falta ni decirlo, fuesen unos hijos de puta).
- Y mi favorito: Superman Rojo. Qué pasaría si la nave de Superman hubiese aterrizado en 1935 en Ucrania, y no en EEUU.
En resumen: el planteamiento de sus historias casi siempre se basa en cambiar algún aspecto fundamental de la narrativa de superhéroes tradicional y darle la vuelta, introduciéndolo en un mundo plagado de hijos de puta. En otras palabras: ya están tardando en leerse algo de este tío.
50 Libros 2011: fecundo fracaso
En el principio era el Verbo. Luego el Verbo se hizo hombre, o algo así. Pero entre una cosa y la otra comenzó una de las más antiguas tradiciones de la Humanidad: el “Desafío” de los 50 libros, en el que llevo participando ya unos cuantos años, y gracias al cual leo más que lo que leía antes (o eso creo: antes no me apuntaba maniáticamente los libros que me leía). Pueden consultar las ediciones anteriores: 2005, 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010.
El año pasado llegué al objetivo de los 50 libros por los pelos. Sin embargo, la cosecha de 2010 no fue ninguna maravilla. Unas cuantas decepciones y pocas aportaciones realmente luminosas, excepción hecha de los libros de Stefan Zweig. Este año 2011 me he quedado en 47 libros, a tres del objetivo. Sin embargo, el balance global es mucho más satisfactorio. En pocas ocasiones he tenido la sensación de estar leyéndome “En Confianza”, de Mariano Rajoy, y la mayor parte de los libros que me he leído han merecido la pena. Por último, conviene recordar que este año me leí Juego de Tronos, aspecto este en el que después abundaré. Primero vamos con la lista, distribuida por meses, y en la que no incluyo los libros que me he leído de resultas de mi trabajo universitario. Enlazo los libros de los que hice una crítica en La Página Definitiva, y pongo en cursiva los que son relecturas:
Enero
1. Vida y milagros de monseñor Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, de Luis Carandell.
2. El mundo de ayer. Memorias de un europeo, de Stefan Zweig
3. Soccernomics, de Simon Kuper y Stefan Szymanski
Febrero
4. Atlas histórico del siglo XX, de Richard Overy
5. Los españoles que dejaron de serlo, de Gregorio Morán
6. Algo va mal, de Tony Judt
Marzo
7. Homicidio, de David Simon
8. “Mein Kampf”. Historia de un libro, de Antoine Vitkine
Abril
9. El legado de Europa, de Stefan Zweig
10. El fraude de la Sábana Santa y las reliquias de Cristo, de Juan Eslava Galán
11. La Guerra de la Independencia, de Charles Esdaile
Mayo
12. Fouché. El genio tenebroso, de Stefan Zweig
13. Los Soprano Forever. Antimanual de una serie de culto, de VV.AA.
14. Tres dictadores: Hitler, Mussolini y Stalin. Y un cuarto: Prusia, de Emil Ludwig
15. Starship Troopers, de Robert A. Heinlein
16. Los superhéroes y la filosofía, de Tom Morris y Mat Morris (eds.)
Junio
17. Sueños robados. El baloncesto yugoslavo, de Juanan Hinojo
18. Coraline, de Neil Gaiman
19. Homo Erectus, de Juan Eslava Galán
20. Niki o la historia de un perro, de Tibor Déry
21. Europa contra Europa (1914-1945), de Julián Casanova
Julio
22. Franco. Caudillo de España, de Paul Preston
23. Indignación, de Philip Roth
24. Juego de Tronos, de George R.R. Martin
25. Polanco. El señor de El País, de Enrique González Duro
Agosto
26. María Estuardo, de Stefan Zweig
27. La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación, de Rafael Poch
28. Cita con Rama, de Arthur C. Clarke
29. ¿Por qué la República perdió la guerra?, de Stanley G. Payne
30. Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson
Septiembre
31. Choque de reyes, de George R.R. Martin
32. La Ruta de la Seda, de Thomas O. Höllmann
33. El amigo americano. España y Estados Unidos: de la dictadura a la democracia, de Charles Powell
34. Final de novela en Patagonia, de Mempo Giardinelli
35. La caída de Madrid, de Rafael Chirbes
36. Mao, de Philip Short
37. Tiempo de Marte, de Philip K. Dick
Octubre
38. Técnicas bélicas de la época colonial (1776-1914). Equipamiento, técnicas y tácticas de combate, de Varios Autores
39. En casa. Una breve historia de la vida privada, de Bill Bryson
40. Los Reyes Católicos, de Juan Eslava Galán
Noviembre
41. Slobo. Una biografía no autorizada de Milosevic, de Francisco Veiga
42. Dexter en la oscuridad, de Jeff Lindsay
Diciembre
43. La Gran Armada. La mayor flota jamás vista desde la creación del mundo, de Colin Martin y Geoffrey Parker
44. La tierra de Canaán, de Isaac Asimov
45. Por qué ganaron los Aliados, de Richard Overy
46. Aventuras estelares del piloto Pirx, de Stanislaw Lem
47. El telegrama Zimmermann, de Barbara W. Tuchman
Comenzando por lo más importante: el pasado mes de junio hice una reseña sobre la serie de HBO Juego de Tronos que recibió una abrumadora respuesta por parte de los fans de la saga, en visitas a LPD (más de 20.000) y en comentarios (785, récord absoluto de LPD). Resumiendo mucho, los fans se quejaban de que, al parecer, no me tomaba suficientemente en serio una obra del calibre de Juego de Tronos, cumbre de la literatura universal, capital para entender nuestro tiempo.
El hecho de que Juego de Tronos, ese alarde del espíritu humano, se ubicase habitualmente en las secciones “Fantasía” o “Juvenil” de las librerías, y que los fans, esos que se quejaban de que no me los tomaba en serio, firmaran con seudónimos tales como “Dama Oscura de la Noche” o “Lobo Aullador del Invierno”, no me impidió leerme Juego de Tronos, la novela, y su continuación, Choque de Reyes. La primera mucho mejor que la segunda, todo hay que decirlo. Aunque globalmente el balance no es tan negativo: ¡Gracias a Juego de Tronos he recordado la emoción ingenua que uno siente en la infancia, al leer tebeos de Don Miki o –los más avanzados- libros de El Barco de Vapor, Serie Azul! (La naranja ya eran palabras mayores).
Pero no sólo de Juego de Tronos se alimenta el lector: este año han sido muchos los libros estimables. La mayoría, como otros años, de historia (20), frente a la ciencia ficción (4) o el ensayo (8). Por ejemplo, la magnífica biografía de Fouché de Stefan Zweig. O el libro, que acabo de terminarme, “El telegrama Zimmermann”, de Barbara Tuchman, autora de Los cañones de Agosto y La Torre del Orgullo, los tres sobre los prolegómenos de la I Guerra Mundial o algunos aspectos del conflicto en sí. El telegrama Zimmermann, sobre el conflicto que desató definitivamente la guerra entre EEUU y Alemania, es probablemente el peor de los tres, pero aun así resulta un trabajo muy interesante.
Merece también mucho la pena la estupenda biografía de Paul Preston sobre Franco, aunque ya tenga unos cuantos años. Otras biografías que me han gustado: la monumental sobre Mao, de Philip Short, y la de Luis Carandell sobre Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, una auténtica joya bibliográfica (editada a mediados de los años 70). También ha sido maravillosa la experiencia de leerse a Stanley G. Payne, el ídolo de la ultraderecha revisionista, el historiador norteamericano de prestigio que decidió avalar los trabajos de agitación propagandística del ex terrorista del Grapo Pío Moa (que en su día se dispuso a rematar a un policía herido de muerte con un martillo y hoy niega la redención a otros que, como él, quieren pasar a ser ex terroristas).
Mi satisfacción fue completa al leerme el libro de Payne y comprobar que es una confusa revisión de la historia oficial dedicada sistemáticamente a echarle la culpa de todo, la tuviera o no, a la República, a calificar de cuestiones menores las masacres de ciudadanos de izquierdas mientras se escandalizaba hasta el griterío ante las masacres de ciudadanos de derechas. El libro de Payne lo deja claro: estamos ante un historiador que ha renunciado a la búsqueda de la verdad, o al menos de una verdad, en pro de la búsqueda del lucro. ¡Ah, cuán maravilloso es para un español (en este caso, yo) descubrir que, una vez más, tenía razón en sus pensamientos apriorísticos!
Saliéndonos del apartado histórico, me permito recomendar cuatro libros: la excelente novela-reportaje periodístico “Homicidio”, de David Simon (guionista de The Wire); el impresionante “Sueños Robados“, de Juanan Hinojo, sobre la edad de oro del baloncesto yugoslavo y su fin por la disgregación de Yugoslavia; el libro de Bill Bryson (el autor de “Una breve historia de casi todo”, que me he leído unas cuantas veces, la última este mismo año) “En casa”, una supuesta historia de la vida privada que es, en realidad, una excusa para relatarnos el fascinante mundo de la vida cotidiana en la sociedad inglesa decimonónica y la incidencia en ella de los avances científicos; y “La actualidad de China”, del periodista de La Vanguardia Rafael Poch (gurú de varios autores de LPD, notoriamente Álvaro), que desde que me lo leí me dedico a regalar a todo el que puedo (tengo en ciernes leerme el libro que tiene Poch del desmoronamiento de la URSS).
Este ha sido, en resumen, un buen año, mucho mejor que el anterior. De cara a 2012, mi mayor incertidumbre no es tanto qué me dedicaré a leer (y de cuánto tiempo dispondré), sino si por fin cederé a los supuestos encantos de los libros digitales o continuaré en mis trece, comprando libros en papel, acumulando polvo y llenándolo todo de estanterías. Por otra parte, el libro digital da grima; al menos me la da a mí.
La Carta a los Reyes de Martínez Gorriarán (UPyD)
En LPD nunca agradeceremos lo suficiente que Carlos Martínez Gorriarán, el número dos de UPyD, haya logrado por fin colocarse en el Congreso de los Diputados. En efecto, Gorriarán es una fuente inagotable de alegrías y jolgorio para quienes le seguimos: un día te dice que nada hay más laicista que darle dinero público a la Iglesia Católica, y poco después se manifiesta, a la vez y en la misma entrevista, a favor y en contra de la participación de España en la guerra de Afganistán.
Se pasa años criticando los chalaneos y chanchullos que propician que otros partidos tengan grupo parlamentario, anuncia que con UPyD será diferente y luego, cuando UPyD hace exactamente lo mismo que los otros partidos y llega a un arreglo con FAC (el partido de Álvarez Cascos) para obtener su grupo parlamentario, te explica que toda la culpa es del PP, que les ha obligado.
Particularmente destacable es su cuenta en Twitter: puro espectáculo. Un Barça- Real Madrid que no acaba nunca.
Y todo ello lo hace con un impresionante aire a dignidad ofendida, a la seriedad y rigor del sabio que decide arremangarse y descender al espacio público. Hay quien diría que la actitud de Gorriarán, consistente en ofrecer al entregado público una tormenta dialéctica compuesta a partes iguales de insultos y sorprendentes XDs que acompañan a los insultos, es la del demagogo de baja estofa, zafio y malencarado, dispuesto a todo por pillar cacho, por mezquino que este sea, pero nosotros sabemos que no es zafiedad, sino firmeza; no es demagogia, sino dialéctica; no es ansia por pillar, sino por servir al ciudadano.
Por eso, por servir al ciudadano, es por lo que Gorriarán ha desplegado sus más recientes reivindicaciones, de las que queremos hacernos eco desde aquí: que quiere que el Congreso le pague un iPad y que piensa que también deberían pagarle las dietas de viaje y estancia en Madrid, puesto que él es de San Sebastián. En ambos casos, Gorriarán ha funcionado como una especie de reverso tenebroso de su compañero de partido Toni Cantó, que hace unas semanas anunció que renunciaba a las dietas de viaje y desplazamiento (vive en Madrid), y también a la conexión ADSL que el Congreso pone a disposición de los diputados.
Quiero que el Congreso me pague dietas por desplazarme y vivir en Madrid, mi circunscripción. El otro día, Gorriarán hizo este comentario, en el que se quejaba amargamente de que el Congreso no le pudiese pagar los gastos de desplazamiento y alojamiento en Madrid, a él, que es de San Sebastián:
Lo cual está muy bien, salvo que Gorriarán se presentó… Por Madrid. Obviamente, nadie le obligaba a hacerlo. Podría haberse presentado por cualquier otra circunscripción (como en 2008, cuando se presentó por Valencia). Pero, claro, si se presentaba por otra circunscripción, sus posibilidades de ser diputado disminuían considerablemente. Así que Gorriarán adopta la decisión que más le conviene a él (colocarse en puesto de salida, inmediatamente por detrás de la lideresa, Rosa Díez), para a continuación quejarse de que no le paguen a él los viajes y dietas de los diputados de otras provincias. ¡Eh, que soy de San Sebastián! ¡Pagadme!
Es algo muy propio de Martínez Gorriarán: ejercer un sistemático ventajismo disfrazado de justa indignación, buscando apropiarse de todos los privilegios que pueda, le correspondan o no. Y si no se los dan, no se deberá a que no le corresponden, sino a que el sistema está mal, es una vergüenza, un apaño chanchullero contra él.
Quiero un iPad… Y ya tengo uno. Preguntado en twitter por si él renunciaría a algunos de los privilegios, como el iPad, Gorriarán dijo que no, que él lo necesitaba para su trabajo parlamentario. Lo cual está muy bien… Salvo que Gorriarán ya tiene un iPad, que utiliza casi siempre que se dedica a tuitear sus insultos, amenazas y XDs a todo lo que se mueve, como podemos ver en estos tuits:
De manera que sólo cabe concluir que Gorriarán quiere tener no uno, sino dos iPads. El que ya tiene y el que le dará el Congreso. A lo cual, por supuesto, tiene perfecto derecho y legitimidad, y es más: ni siquiera haría falta que lo justificara. Pero, ya que lo justifica, y dice que lo necesita para su trabajo parlamentario, cabrá suponer que o bien el que tiene no le sirve para hacer dicho trabajo, o bien necesitará ambos para hacer lo que quiera que sea su trabajo parlamentario (imagínense a Gorriarán manejando dos iPads a la vez, uno con cada mano: ¡parecerá un pianista diabólico!).
Quizás Gorriarán quiera segmentar las funciones de cada iPad. El primero, el que ya tiene, sería el “iPad del placer”, con el que Gorriarán se dedicará a amenazar con denuncias a aquellos a los que insulta y hace XD, mientras critica que en otros partidos políticos hagan aquello que él se disponga a hacer a continuación.
Con el “iPad del trabajo”, por el contrario, Gorriarán se dedicará a narrar las iniciativas de UPyD, coherentes y sin asomo de contradicción, incluso cuando en un momento dado defienda un posicionamiento y a continuación su contrario, puesto que, según nos explica Gorriarán, tener “principios”, en política, sólo significa tener un “punto de partida” para a continuación hacer lo que te salga de los huevos.
Fusión Antena 3 – La Sexta: eliminando la herencia de ZP
Desde que PRISA, asfixiada por las deudas, vendió Cuatro a Tele 5, quedó claro que las otras dos grandes cadenas privadas, Antena 3 y La Sexta, estaban abocadas a entenderse. La crisis económica, la caída de la facturación publicitaria y la concentración de los ingresos en las cadenas de mayores audiencias prácticamente les obligaba a ello, si querían sobrevivir.
Ya lo hemos comentado en otras ocasiones: en su día, en 2005, el Gobierno socialista decidió ampliar el número de licencias analógicas como vía para colar de rondón a “sus” grupos mediáticos (PRISA y Mediapro) en el mercado televisivo. Previamente, el Gobierno Aznar le había concedido licencias de TDT (con la idea de que pasasen a emitir varios años más tarde) a sus también amigos de Vocento (ABC) y Unidad Editorial (El Mundo).
La perspectiva que da el tiempo muestra, con claridad diáfana, que unos y otros fueron regalitos envenenados: las nuevas cadenas de TDT, de ámbito local, autonómico y nacional, nunca han sido –ni remotamente- rentables, y su nivel de influencia es minúsculo (con decir que la TDT más potente es Intereconomía y su 1,5% de audiencia lo decimos todo). Y las nuevas cadenas de TV analógica, aunque sí que lograron audiencias importantes, lo han hecho a costa de endeudarse muchísimo.
Una organización mínimamente lógica de la oferta audiovisual debería haber llevado a una fusión entre Cuatro y La Sexta: cadenas con una línea informativa similar (donde la principal diferencia en los buenos tiempos era que, para Cuatro, ZP era bueno, y para La Sexta, buenísimo), con un target de edad parecido (quizás algo más joven La Sexta) y que, además, compartían el espectáculo televisivo definitivo: los derechos del fútbol.
Pero la clave de la discordia estuvo, como siempre, en el fútbol: ni matices ideológicos, ni ser más ZPterista que el mismo ZP, ni leches. Aquí lo que provocó el follón entre ambas cadenas era ver quién se quedaba el chollo del fútbol. Como siempre que esto ocurre, la guerra acabó aportando una cantidad desmesurada de dinero a los clubes de fútbol, arruinando a las televisiones, y después arruinando más aún a los clubes, que se lo gastaron todo por adelantado “en previsión de que ganemos la Champions 25 años seguidos con el equipaso que hemos hecho a golpe de talonario”.
Por separado, tanto las televisiones como los clubes de fútbol son máquinas de gastar dinero. Conjuntamente, ni siquiera una Administración que contratase todos sus congresos con Iñaki Urdangarín sería capaz de endeudarse más que dos televisiones compitiendo por los derechos del fútbol.
Por eso, cuando PRISA se vio obligada a deshacerse de Cuatro, no lo hizo fusionándolo con La Sexta, sino que se la vendió a quienes tenían dinero para quedársela: Tele 5. Y Vasile, que seguro (ahora no me acuerdo) que en su día diría que claro que iban a respetar la especificidad de Cuatro, sus contenidos genuinos e irreductible independencia, y bla, bla, bla, tardó un par de meses en convertirlo en una especie de marca blanca de Tele 5.
Se supone que en el pacto Antena 3 – La Sexta no ocurrirá igual, y que, a pesar de las condiciones de la absorción (en la que Antena 3 tendría entre un 86% y un 93% de la sociedad resultante), se mantendrá la independencia editorial de La Sexta. Sería una suerte que así ocurriese, sobre todo para preservar algunos programas realmente meritorios de esta cadena (estoy pensando en Salvados y sus entrevistas a señoritos andaluces medievales), y también sería una decisión inteligente.
Ante la marea azul, la audiencia de La Sexta sólo puede subir. Sobre todo si la alternativa es una marca blanca de Antena 3. En este último caso, la cosa volvería definitivamente a los años 90, con dos grandes televisiones privadas y una pública. Además, una TV de pago (Canal + / Digital +), las autonómicas (a la espera de ver qué hace el PP con ellas) y una serie de televisiones friquis que no ve nadie (las locales ilegales de los 90 / la TDT).
Política: un trabajo para toda la vida
La semana pasada, el diario El País publicó un reportaje, que fue muy comentado, aglutinando a algunos de los supuestos dirigentes del futuro para el PSOE. Todos ellos ocupan cargos públicos y todos oscilan entre los 30 y 40 años, grosso modo. Se supone que, ante la debacle vivida por el PSOE en este año 2011, deberían representar algún tipo de esperanza de cambio, de viraje sustancial, respecto de la estrategia política que, además del impacto que evidentemente ha tenido la crisis económica, les ha llevado a la situación actual.
Pero no teman: el futuro de la izquierda en este país tiene bien aprendida la lección. Ni una palabra más alta que otra. Sí, pero no. Lo hemos hecho todo bien, pero hay que cambiar. Ahora… ¿Cambiar, exactamente, qué? Pues no se sabe muy bien. Palabrería vacua.
Si nos acercamos someramente a los perfiles de los dirigentes del PSOE entrevistados, una gran verdad aflora enseguida: prácticamente no han trabajado en su vida. Y, si han trabajado, es con puestos laborales relacionados con su militancia en el partido. En concreto, Eduardo Madina ha trabajado como técnico en el Parlamento Europeo. Casi todos los demás, es decir: Susana Díaz, Pilar Alegría, Leire Pajín, Emiliano García-Page, Óscar López, Laura Seara, César Luena,… no han trabajado nunca en nada ajeno a sus puestos en la política. La única excepción a la regla es el economista Juan Moscoso, curiosamente la persona de mayor edad de todos los seleccionados en el reportaje (45 años).
Este perfil de político profesional, que entronca toda su vida laboral en torno al partido, es, por decirlo claramente, una plaga que está destrozando, generación a generación, cualquier capacidad de interlocución con la sociedad civil que pudieran tener los partidos políticos. Y ello por los siguientes motivos:
- Nunca ejercen ningún trabajo porque el partido les coloca antes. Los jóvenes que se acercan a la política, especialmente en los grandes partidos, si se lo curran en la nefanda lucha interna y logran medrar, consiguen muy rápidamente algún puesto remunerado, bien como representante público, bien como asesor o laborante en empresa pública colocado a dedo por el partido. Y no hablamos de puestos mal remunerados, sino de sueldos en torno a los 2.000 - 3.000 euros mensuales limpios desde muy pronto. Y, además, por trabajos a menudo poco definidos o consistentes en trabajar para el partido, es decir: lo que ya hacían antes con la esperanza de que el partido les colocase. En esos términos, no es extraño que se pregunten… ¿cómo voy a trabajar por 500 € al mes en un trabajo de los de verdad?
- Como toda su vida laboral depende del partido, se agarran con desesperación a él. Fuera no les aguarda más que el vacío. Y, conforme más años pasan en el partido, peor es la cosa.
- Para controlar el partido, han de estar dedicados en exclusiva a él, y desde muy pronto. Los dirigentes políticos que hoy tienen 40 años o menos, que ya han vivido toda su vida (o prácticamente toda) en democracia, llevan toda su vida en el partido, al que acceden a través de sus juventudes y/o organismos adyacentes (como los sindicatos universitarios). Una vez entran, y sobre todo cuando comienzan a ver un beneficio práctico de tanto sacrificio por el partido, se consagran a él por completo, con el fin de socavar a sus rivales e ir haciéndose hueco en el organigrama.
- Correlativamente, aquellos que sí que tienen una carrera profesional ajena a la política tienen menos tragaderas que los profesionales, y menos tiempo. No se les caen los anillos, en un momento determinado, por dar un portazo y largarse. Los profesionales no pueden dar un portazo a ningún sitio. Por eso son maestros de la componenda y el deslizamiento discursivo, sin salirse jamás de la norma, no vaya a ser que pierdan el chollo.
- Por último: los profesionales de la política están más expuestos a la corrupción, en sus diversas facetas, de empresas o particulares que ofrecen un puesto laboral (generalmente algún puesto-chollo en un consejo de administración para no hacer nada) a cambio de determinados favores políticos, concesiones, etc. Fundamentalmente porque esa es su única vía para conseguir trabajo fuera de la política: conseguirlo gracias a ella.
Lo anterior, ha de quedar claro, no constituye, por mi parte, un intento de desacreditar la política de partidos. Pero sí de criticar en lo que se está convirtiendo los partidos políticos a marchas forzadas. En agencias de colocación privilegiada de sus militantes dedicados en cuerpo y alma a que el partido les coloque a cambio de sus sacrificios, que empiezan a muy tierna edad, dispuestos a todo y además (porque hay que decirlo también, con las obvias excepciones), con la preocupante colusión añadida de dos características más. Los profesionales de la política suelen ser, desde su más tierna infancia:
- Muy chulos: por alguna razón que se me escapa, pero que muy habitualmente puede verse en los cachorros de los partidos políticos, su manera de comportarse en el espacio público, de hablar con los demás, y de entender la política, suele ser de una arrogancia, intolerancia y agresividad preocupantes. Véanse, en el espacio valenciano que conozco mejor, los casos de los sindicatos universitarios Aveu y Campus Jove, viveros privilegiados de PP y PSOE, respectivamente.
- Muy flojos: Como ya hemos visto, la participación política es un fin en sí mismo. Y el fin no es transformar la sociedad, ni aplicar ningún tipo de perspectiva ideológica a los problemas del entorno. El fin, claro y concreto, es este: colocarse. Todo lo demás da igual. Este cortoplacismo, esta bajeza de miras, suelen ir en consonancia con una formación intelectual y moral extraordinariamente pobres: ni leen nada, ni saben nada, ni se interesan por nada, salvo por mandar lo antes posible, el mayor tiempo posible y haciendo la menor cantidad de trabajo que sea posible. Casi todo su discurso es un compendio de frases vacías sacadas del argumentario del partido, que para algo es el demiurgo que les alimenta y da sentido a sus vidas.
¿Qué ha hecho bien el PSOE?
Está bastante claro que la gestión de los Gobiernos de Rodríguez Zapatero, globalmente, no podría considerarse muy satisfactoria. La crisis –y la gestión de la misma- se lo ha llevado todo por delante. La cuestión es: a lo largo de estos ocho años, ¿qué medidas ha adoptado el Gobierno socialista que puedan considerarse claramente parte positiva de su legado? Ocho años dan para mucho, y aunque eso también implique la posibilidad de meter la pata muchas veces, en ocasiones también se han hecho cosas bien.
Desde luego, a mí no me parece que el balance global sea positivo, ni de lejos (ni siquiera me lo parecería si excluyéramos a la crisis económica de la ecuación). Pero algo es algo. Excluyendo medidas específicas para responder a hechos concretos (como la retirada de las tropas de Irak), yo destacaría:
El fin de ETA: el pasado 20 de octubre, ETA anunciaba el “cese definitivo” de sus acciones armadas. Es decir: anunciaba su rendición, aunque no esté claro aún si se trata de una rendición incondicional. A Rajoy le tocará gestionar los términos de la misma y la disolución de ETA, pero el final propiamente dicho ha llegado, aunque fuera por sólo un mes, con Zapatero aún al frente del Gobierno.
La lucha contra el terrorismo es una constante de la democracia española de la que han participado prácticamente todos los partidos políticos. Por tanto, el legado es compartido con los demás. Pero sí es cierto que la eficacia de la acción policial, combinada con una serie de medidas político-judiciales encaminadas a acosar al entorno social y político de la banda terrorista (a veces, dudosamente constitucionales, por más que legitimadas, como la Ley de Partidos), han precipitado su final. Y ello en un contexto político extraordinariamente crispado por el PP y por la Caverna, que le criticaban al Gobierno hacer lo mismo que hizo Aznar cuando la banda terrorista declaró una tregua en 1998: negociar con ETA.
RTVE: la televisión pública, en España, siempre ha sido un instrumento propagandístico al servicio del poder. Lo fue con Franco, lo fue con Suárez, con González y con Aznar. Por supuesto, los que llegaban al poder siempre decían que con ellos sería distinto, que lo que había antes era una vergüenza, y que ahora sí que veríamos una televisión plural y democrática. Zapatero también dijo lo mismo, pero, como gran novedad, esta vez acabó siendo cierto. Hoy TVE es la televisión de mayor calidad de España, probablemente la más plural y la que cuenta, como consecuencia de lo anterior, con los servicios informativos más prestigiosos. Y, además, con el aliciente añadido de que ya no se nos atormenta con minutos y minutos de publicidad (aunque esto venga derivado de la vergonzosa cesión de Zapatero a las presiones de las televisiones privadas).
Tan espectacular ha sido el cambio que muchos incautos creen que el PP no se atreverá a cargarse TVE y volver a lo de siempre. ¡Ah, criaturas…! ¡Precisamente por ello, porque es quizás el aspecto más positivo de la gestión de Zapatero, tienen tantas ganas de cargárselo! ¡Y además, con el bonus de tener de nuevo TVE a su servicio! ¿Por qué creen Ustedes que el PP lleva años tratando de deslegitimar, contra toda evidencia, el pluralismo informativo existente en TVE?
Otra cosa es cómo lo hagan, a lo bruto o (más probablemente) poco a poco. Pero que no les quepa la menor duda: lo harán. Miren cómo Cospedal se quejaba amargamente de la manipulación de la TV de Castilla – La Mancha. Cuando llegó al poder, para solucionarlo nombró director… a Ignacio Villa, jefe de informativos de la Cope. Para solucionar el problema: es decir, para hacer lo de siempre.
La Ley Antitabaco: en su día, la Ley Antitabaco pareció a muchos un ejemplo de talibanismo del PSOE y de la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado. Seis años después de aprobarse su primera versión, resulta evidente que fue una medida acertada. Sus beneficios, en lo económico, lo sanitario y también en calidad de vida de la mayoría de la población, superan en mucho a las molestias que causan a los fumadores y a las pérdidas económicas de las que se quejan amargamente los hosteleros (deberían dejarles vender cocaína, o kalashnikov, a los niños, y así recuperarse económicamente. ¡La hostelería es lo primero!).
La gestión de la DGT: el carnet por puntos, el rigor en la persecución de las infracciones, las campañas de la DGT para reducir los accidentes… Desde 2003 hasta 2010 el número de accidentes mortales se ha reducido en un impresionante 56%.
El matrimonio homosexual: fue una de las medidas estrella de la primera legislatura de Zapatero, y también de las que generaron más crispación en el PP y en los medios conservadores, espoleados por la Iglesia católica. En su momento la verdad es que pensé que ZP se había metido en un jardín, pero cada año que pasa está más claro que se trató de un acierto absoluto. Sin entrar en consideraciones absurdas como si el matrimonio es o no entre hombre y mujer, la base del asunto es: ¿por qué razón deberían primar los supuestos derechos de personas que no se ven directamente afectadas por la ley del matrimonio homosexual que los derechos de quienes sí que se ven directamente beneficiados por dicha ley? Pues eso.
¿Dónde están los votos del Hundimiento del PSOE?
Las Elecciones Generales del domingo nos dejan algunos datos curiosos en términos de desplazamiento del voto. Es evidente que lo que hemos vivido, fundamentalmente, es un auténtico hundimiento del voto socialista, del cual han bebido prácticamente todos los demás partidos. Casi nadie ha perdido posiciones respecto de 2008, salvo el PSOE, que pierde 4.300.000 votos y 59 escaños, más de un tercio de los conseguidos entonces. La cuestión es: ¿dónde los ha perdido?
Pues prácticamente en todas partes, como podemos ver aquí. Pero, sobre todo, en las regiones que constituyeron el eje de su victoria en 2008: Cataluña y Andalucía, donde pierde 11 escaños en cada uno de los territorios, y el País Vasco, donde pierde 5 de los 9 cosechados en 2008. También querría destacar el caso de Aragón, una comunidad poco poblada en la que el PSOE consiguió 8 escaños en 2008 y ahora se ha quedado en cuatro. Es decir: el PSOE se hunde en sus “graneros” electorales. Especialmente sangrante es el caso de Andalucía, por su importancia demográfica y por el vuelco electoral que consigue el PP, que quizás tenga recorrido suficiente para optar a la mayoría absoluta en las Autonómicas andaluzas de marzo.
El PP, por su parte, sube en toda España (en especial en Andalucía) y consolida sus bastiones electorales tradicionales. En ellos, precisamente porque ya sacaba muy buenos resultados en el pasado, su crecimiento es relativo: un escaño más en Madrid, Murcia (hasta llegar al humillante 8 – 2 al PSOE), otro más en la Comunidad Valenciana y tres en Castilla y León. En algunos de estos casos (Madrid y la Comunidad Valenciana), la mayoría del hundimiento del PSOE beneficia a otras opciones, como UPyD e IU. De hecho, puede detectarse un minúsculo cansancio del electorado con el PP en la Comunidad Valenciana y Madrid, entendiendo por tal que el PP tiene unos resultados tan espectaculares allí que ha tocado techo y no puede crecer más (en parte, también, por la aparición de UPyD, el “Izquierda Unida” del PP, para entendernos). Quizás no sea más que eso, o quizás comiencen a influir en el electorado los problemas económicos de sendas CCAA, por no hablar de los ayuntamientos de Madrid y Valencia, también gestionados por el PP.
La cuestión que se hacen muchos es cuál ha sido el destino de los 4.300.000 votos que ha perdido el PSOE en estas elecciones. La respuesta habitual a esta pregunta suele encontrarse en el índice de participación, como ocurrió en 2000, cuando la participación fue casi diez puntos menor que en 1996 y el PSOE perdió dos millones de votos. Pero ahora la participación no tiene la respuesta.
Una participación no tan baja: el índice de participación ha sido del 71,69%, unos dos puntos menos que en 2008. En términos absolutos, esto significa un total de 24.590.000 votantes, 1.310.000 menos que en 2008. Sin embargo, a esto también tenemos que unir un segundo factor: el aumento, considerable, de los votos nulos –sobre todo- y en blanco en estas Elecciones Generales respecto de 2008: si restamos votos nulos y votos en blanco, la diferencia aumentaría a 1.500.000 votos emitidos a candidaturas menos que en 2008.
Por otra parte, es preciso recordar que el censo cambia en cada convocatoria electoral. Y no sólo numéricamente. Aparecen nuevos votantes y también desaparecen otros, fallecidos a lo largo de estos cuatro años. Este factor cambia la composición del censo y el electorado potencial. Vista la situación económica y el desgaste del Gobierno del PSOE, es previsible que la mayoría de los nuevos votantes hayan optado por otros partidos.
Finalmente, quedan ver las demás opciones electorales. En términos absolutos, el PP ha conseguido unos 550.000 votos más que en 2008. IU 700.000 más, y UPyD 800.000 más. También hay que tener en cuenta los 200.000 votos cosechados por Equo, aunque no haya conseguido representación. En total, tenemos 2.250.000 votos, que, unidos al descenso 1.500.000 votos a candidaturas producto del aumento de la abstención y de los votos nulos y en blanco, totalizan 3.750.000 votos, muy cerca de la impresionante sangría de 4.300.000 que ha afectado al PSOE.
Sin embargo, todo esto no deja de ser pura aritmética. Probablemente, la mayoría de los votos que se ha llevado Equo o IU, así como el aumento de la abstención, provengan de votantes del PSOE en 2008. Pero en los casos del PP y de UPyD la cosa no está tan clara.
El PP es un partido que, tradicionalmente, ha conseguido un electorado muy estable. Elección tras elección, desde 1996 hasta 2008, sus resultados oscilan en una horquilla muy pequeña de unos 600.000 votos, desde los 9.700.000 de 1996 y 2004 hasta los 10.300.000 de 2000 y 2008. Ahora el PP ha logrado el mejor resultado de su historia, casi once millones de votos. El ascenso parece pequeño, si lo comparamos con la magnitud de la debacle del PSOE, pero es más relevante de lo que se cree: con menor participación, el PP consolida su voto y además consigue captar unos 600.000 votantes más.
A pesar de lo que comúnmente se piensa, los trasvases directos de voto PP-PSOE (y a la inversa) se dan, y no carecen de importancia. Se dan en pequeña escala en términos relativos, pero más significativa en términos absolutos. Es decir: hay pocos trasvases directos de votantes entre PP y PSOE, pero como estos dos partidos concentran a la mayoría del electorado, dicho trasvase sigue siendo numéricamente significativo. De hecho, soy de la opinión de que el trasvase directo, en esta ocasión, probablemente haya superado los mencionados 600.000 votos más del PP. Y ello porque creo que ha habido un segundo trasvase (esto parece el PHN) significativo de votantes: del PP a UPyD.
UPyD es el partido que ha conseguido, en términos absolutos, un mayor crecimiento: de unos 300.000 a 1.100.000 votantes. Resulta tentador pensar, viendo los resultados de los demás partidos, que esos 800.000 votos provienen fundamentalmente del PSOE. Sin embargo, mi opinión es que UPyD está consiguiendo hacer un triple trasvase:
- Votantes del ala derecha del PSOE (centro izquierda) que se van a UPyD
- Votantes del ala izquierda del PP (centro derecha) que se van a UPyD
- Votantes del ala derecha del PP (extrema derecha) que se van a UPyD
Los dos primeros tipos de votantes son los que configuran un partido – bisagra tradicional, de corte centrista. Lo que fundamentalmente busca ser UPyD, ocupar un espacio como el que tuvo el CDS en los años 80. Gente ubicada en el centro político y molesta con las políticas de los dos grandes partidos. El tercer tipo de votante se va a UPyD porque considera que este partido defiende determinadas ideas para él fundamentales (unidad de España y recentralización, firmeza frente al terrorismo separatista) con mayor énfasis que el PP. Sobre todo, que este PP “blandito” de Mariano Rajoy, en teoría alejado de la dureza discursiva e ideológica de la legislatura 2004-2008 y de la última legislatura de Aznar (2000-2004).
Este último trasvase no tiene ninguna lógica con lo que teóricamente es UPyD: un partido de centro, con unos postulados ideológicos en consecuencia. Pero sí que tiene consistencia con las declaraciones de algunos de sus más significados líderes (nuestros ya viejos conocidos Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán) y con los apoyos mediáticos que ha recibido este partido, fundamentalmente ubicados en la derecha mediática: esa derecha que desde 2008, y con diferentes grados de intensidad, ha intentado socavar al “blandito” Rajoy. Hablo de Libertad Digital, de Intereconomía, de El Mundo, …
En mi opinión, UPyD ha recibido en estas elecciones dos trasvases de voto fundamentales: la derecha del PP y la derecha del PSOE. El trasvase del ala izquierda del PP, en cambio, probablemente haya sido moderado. Si esta hipótesis se confirma, como es obvio resultará difícil para UPyD mantener a su electorado, pues tarde o temprano aflorarán (de hecho, ya llevan algún tiempo aflorando) las contradicciones. La cuestión es si UPyD consigue centrar su discurso y sus prioridades en esta legislatura (y así beber de un voto de centro proveniente tanto del PP como del PSOE), o si continúa en la línea actual, en cuyo caso es posible que pierda buena parte del electorado proveniente del PSOE con que cuenta ahora (que volvería al redil).
Pedro J. Ramírez, director de “The Times”
Sigma Dos es una empresa demoscópica que trabaja para el diario El Mundo prácticamente desde la fundación del periódico en 1989. Sin embargo, una vez cada cuatro años, Sigma Dos hace una excepción. Es tal su prestigio, tantos los medios internacionales que se agolpan a sus puertas, dispuestos a contratar carísimos sondeos para saber qué puede ocurrir en las Elecciones Generales, que en Sigma Dos, ante las presiones, deciden, excepcionalmente, realizar alguna encuesta en el extranjero.
El medio seleccionado, en 2008 y 2011, ha sido el diario inglés “The Times”, que ha publicado sendas encuestas de intención de voto de indiscutible interés para sus lectores. Y quiere la casualidad que, en ambos casos, difundieran la encuesta en la última semana de campaña electoral, es decir, justo en el período en el que la legislación española prohíbe difundir encuestas. ¡Menos mal que en El Mundo se hicieron eco, en 2008 y ahora, de la encuesta encargada por The Times a Sigma Dos!
En efecto, Pedro J. nos ha comunicado en su cuenta de Twitter que dicha encuesta existe, que le da veinte puntos de ventaja al PP sobre el PSOE, y que IU y UPyD obtienen muy buenos resultados. Y, de paso, pregunta qué opinamos sobre los resultados de la encuesta, así como sobre la legislación vigente.
Como el sondeo está publicado en la versión de pago de The Times, resulta muy difícil acceder a él, de manera que tenemos que fiarnos de los datos que nos pasa el director de El Mundo, fiel lector de The Times desde hace décadas, y que seguro que se quedó tan sorprendido como nosotros cuando vio publicada una encuesta de Sigma Dos en un periódico distinto del suyo; ¡y además inglés! (Me imagino la cara de estupor de Pedro J., mientras musita un casi imperceptible “oh my God!” y el monóculo se le cae a la taza de té).
En 2008, hay que decirlo, El Mundo The Times se lo curró mucho más. Publicó su encuesta (que desvelaba el sorprendente crecimiento final del voto favorable al PP, hasta tal punto que prácticamente empataba con el PSOE: ¡la victoria ya se rozaba con la punta de los dedos!) en abierto, en Internet, para que todo el público pudiera consultarla. El Mundo, siempre atento, le dedicó una noticia en su portada y puso un enlace a la información original (hoy desgraciadamente desaparecida), en la cual se agolparon cientos de comentarios verdaderamente dignos de encomio, del estilo de “I am Rosita, from Citi Royal, and I thing that Zapatero is ETA”.
En 2008 también se apuntó al carro de la difusión de encuestas publicadas en el extranjero el Periódico de Catalunya, en este caso de forma menos sutil: El Periòdic d’Andorra, del mismo grupo (pero publicado en otro país orgullosamente independiente, el Principado de Andorra), difundió diversas encuestas a lo largo de la última semana de campaña, todas y cada una de las cuales eran después referenciadas por el Periódico de Cataluña.
Todos estos rodeos sirven para eludir la legislación española, que prohíbe publicar encuestas (pero no, en cambio, hacerlas para consumo interno, como de hecho continúan haciendo los partidos) en los cinco últimos días de campaña. Dicha legislación, conviene aclararlo, es absurda. Su existencia viene motivada por impedir que los sondeos de opinión pudieran perturbar los resultados electorales. Pero, siguiendo este argumento, debería prohibirse la publicación de cualquier sondeo, pues es evidente que los sondeos influyen en la intención de voto del electorado, aunque los publiques quince días antes de las elecciones. Y, además, al permitir que se sigan haciendo sondeos de consumo interno, lo que se propicia es que se difundan todo tipo de rumores, informaciones sesgadas, etc., en los últimos días de campaña. Todo lo cual, por supuesto, tampoco debería justificar estos excéntricos pedrojotismos, consistentes en publicar sondeos en Inglaterra para difundirlos en el terruño.
En La Red desde junio de 2003












