Libros 2015: al límite (50)

Parece que fue ayer, pero no: fue hace once años cuando comencé la hermosa tradición de computar los libros que me leo a lo largo del año (sin contar los de mi lado oscuro universitario). El objetivo, en teoría, es ver si logro alcanzar los 50 libros leídos a lo largo del año. Algunos años lo he logrado, y otros me he quedado al límite (aquí tienen los listados de 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012 , 2013 y 2014).

Este año he llegado justo al límite marcado de 50 libros, en plan “mira qué pena doy, me leo el último libro el día 31 de diciembre a toda prisa para no quedarme en 49”, que es exactamente lo que ha pasado. La verdad es que cuando encaré septiembre pensé que no llegaría a 50 ni de coña, porque son los meses en los que tengo más trabajo y además este año se sumaba el programa “Halcones y Palomas” en Levante TV. Doy gracias al maravilloso mundo de los viajes en tren (y los dos viajes transoceánicos que me comí en avión), que tantas satisfacciones me han reportado en términos de lectura. O tal vez he leído más libros este año porque no me he leído ninguna novela de Juego de Tronos y no me quedé despagado y aburrido después, como me pasó con cuatro de las cinco novelas por ahora publicadas.

Por otro lado, pues miren: gracias a esto de la lista anual, entre otros factores, uno es consciente del peligro de pasarse la vida tuiteando, whatsappeando, viendo youtubes y leyendo ingeniosos posts de haters para, al final, constatar que lo que es hacer algo productivo con esto de la sociedad conectada de las multitudes inteligentes, pues más bien nada. Tiemblo al pensar en lo que sería de mí y de mis lecturas en un mundo así, sin listado recordatorio de lo que leo (y, sobre todo, de lo que no leo).

Al grano: este es el listado de 2015, actualizado por última vez el 31/12/2015, a las 19.30 horas (que luego me tenía que ir de cena, que si no lo mismo subo a 51):

Enero

1. El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados, de Gregorio Morán
2. La cripta de Franco. Viaje por la memoria y la cultura del franquismo, de Jeremy Treglown
3. Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick
4. A sangre y fuego, de Enzo Traverso

Febrero

5. Camaradas. Breve historia del comunismo, de Robert Service
6. El alquimista impaciente, de Lorenzo Silva
7. Chorromoco 91, de Pepe Colubi

Marzo

8. 1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó, de Eric H. Cline
9. La leyenda negra, de Joseph Pérez
10. Marte azul, de Kim Stanley Robinson
11. El ejército de Flandes y el Camino Español, 1576-1659, de Geoffrey Parker
12. Cuentos de los Viudos Negros, de Isaac Asimov
13. Terror y utopía. Moscú en 1937, de Karl Schlögel

Abril

14. Oblómov, de Ivan Goncharov
15. El infierno digital, de Philip Kerr
16. El final. Alemania 1944-1945, de Ian Kershaw
17. Constantinopla. El imperio olvidado, de Isaac Asimov

Mayo

18. El Paraíso de las Damas, de Émile Zola
19. Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson
20. El mercenario de Granada, de Juan Eslava Galán

Junio

21. La amenaza de Andrómeda, de Michael Crichton
22. Ardenas 1994, de Antony Beevor
23. La invasión de los marcianitos, de Martin Amis
24. 1927: Un verano que cambió el mundo, de Bill Bryson
25. La muerte de Amalia Sacerdote, de Andrea Camilleri

Julio

26. Podemos. Objetivo: asaltar los cielos, de Jacobo Rivero
27. El Conquistador del Mundo. Vida de Gengis Kan, de René Grousset
28. Imperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América (1492-1830), de John H. Elliott
29. Adiós, Hemingway, de Leonardo Padura
30. La niebla y la doncella, de Lorenzo Silva

Agosto

31. El Establishment, de Owen Jones
32. Mercado de invierno, de Philip Kerr
33. La fábrica del emprendedor. Trabajo y política en la empresa-mundo, de Jorge Moruno

Septiembre

34. La caída de los otomanos. La Gran Guerra en el Oriente Próximo, de Eugene Rogan
35. El ‘cristianismo sin Dios’ en Madrid. De los curas rojos a la misa con pan de molde, de Álvaro Corazón Rural
36. Tiempos de arroz y sal, de Kim Stanley Robinson

Octubre

37. La estrategia del agua, de Lorenzo Silva
38. Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida, de Zygmunt Bauman y Leonidas Donskis
39. Lujuria. Pecados capitales de la historia de España, de Juan Eslava Galán
40. Medicina sin engaños. Todo lo que necesitas saber sobre los peligros de la medicina alternativa, de J.M. Mulet
41. Mal de altura, de Jon Krakauer

Noviembre

42. No importa de dónde vienes, sino adónde vas, de Carolina Punset
43. Constantinopla 1453. El último gran asedio, de Roger Crowley
44. El secreto de la modelo extraviada, de Eduardo Mendoza
45. Fuga sin fin, de Joseph Roth
46. El precio de la Transición, de Gregorio Morán

Diciembre

47. De Ciutadans a Ciudadanos. La otra cara del neoliberalismo, de Josep Campabadal y Francesc Miralles
48. Por qué el 18 de julio… Y después, de Julio Aróstegui
49. Tormenta solar, de Arthur C. Clarke y Stephen Baxter
50. La isla del fin de la suerte, de Lorenzo Silva

Por categorías, este año han caído 17 libros de historia, seis de ciencia ficción y ocho de novela negra. Lo demás, sobre todo ensayo de actualidad, y alguna novela clásica. En historia, me decepcionaron los dos libros de Gregorio Morán que me leí: tanto “El cura y los mandarines” (excelente en su relato de los fundamentos, los hechos y los personajes en los sesenta, muy difuminado en lo demás), como ya comenté en la crítica de LPD, como El precio de la Transición, que recientemente ha reeditado Akal. Aunque en este último caso creo que la decepción es retrospectiva, porque Morán cuenta muchas cosas que después contaría en El cura y los mandarines y en su biografía actualizada de Suárez, que publicó después, pero yo me leí antes. Muy decepcionante la historia del comunismo de Robert Service, que más bien oficiaba como una historia contra el comunismo (todo estaba siempre mal, funcionaba mal, y era intrínsecamente malvado en el comunismo). Y un tanto rollero el libro de Julio Aróstegui sobre la Guerra Civil.

Me gustaron bastante, en cambio, los libros de Joseph Pérez sobre la Leyenda Negra, John Elliot sobre los imperios español y británico en América (que reseñaré en breve en LPD), y sobre todo el de Geoffrey Parker sobre el Camino Español y el ejército de Flandes, todos muy recomendables. También excelente era la biografía de Gengis Khan de René Grousset, y el libro de Roger Crowley sobre la caída de Constantinopla en 1453.

En novela negra, este año me he puesto con varias novelas de Lorenzo Silva, la mayoría de la saga de Chamorro y Bevilacqua (o como se escriba), que me han enganchado mucho más que cuando me leí un par de novelas del mismo autor, hace ya algunos años. Y en ciencia ficción, destacaría sobre todo la saga de tres novelas sobre Marte de Kim Stanley Robinson, que terminé precisamente este año. Tanto me gustó el autor que luego me leí otra novela, “Tiempos de arroz y sal”, que parte de un interesante planteamiento contrafactual: Europa se queda totalmente despoblada por efecto de la epidemia de peste del siglo XIV y el mundo acaba controlado por el Islam y los chinos. Me gustó el planteamiento, pero mucho menos el desarrollo.

Se unen tres sorprendentes categorías: la categoría “Precariado”, en la que caen dos excelentes ensayos: “El Establishment”, de Owen Jones, sobre cómo la derecha y la City londinense han creado un entramado hegemónico en la economía (por supuesto), la política (gracias al blairismo) y el discurso público, colando sus mierdas ultraderechistas; y “La fábrica del emprendedor”, de Jorge Moruno, sociólogo que es también uno de las mentes más lúcidas con que cuenta Podemos, analizando cuestiones parecidas, pero centrándose en la situación española y el discursito del emprendimiento que le echa la culpa de todos los males al trabajador y le orienta a vivir para trabajar mientras escamotea sus derechos. Los “libros de LPD”, publicados por Álvaro, sobre los curas rojos de Madrid, y Pep y Quico, sobre Ciudadanos (ambos excelentes, como no podía ser de otra manera). Y la categoría “Libros de Halcones y Palomas”, libros que me leí para prepararme las entrevistas con José Miguel Mulet, reputado divulgador científico, y la líder de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana, Carolina Punset. ¡Quién me iba a decir a mí que la tele me haría leer más!

Globalmente, diría que ha sido un buen año, y no sólo por haber llegado al objetivo de los 50 (que no deja de ser una excusa para leer más. Una excusa que… ¡funciona!), sino porque la mayoría de los libros me han resultado interesantes, no me he tenido que tragar demasiados bodrios y si ha sido el caso, como el de la infame reinterpretación franquista-muñozmolinista de este libro, al menos luego pude desquitarme con la crítica en LPD.



6 comentarios en Libros 2015: al límite (50) »
  1. Me llama la atención el número 8. 1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó, de Eric H. Cline. ¿Qué tal? ¿De qué trata, invasiones dóricas o algo aún más lejano? ¿Vale la pena?

    50 libros no está nada mal para un ciudadano en edad productiva, puedes estar contento. Ah, y buen 2016.

    Comentario escrito por mictter — 01 de enero de 2016 a las 9:15 pm

  2. Qué curioso, yo también he leído este año la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson. Y acto seguido Tiempos de arroz y sal, que me tardó en atrapar pero desde más menos la mitad me encantó. Hay algo que no termina de cuajar, pero aún y así…
    Así que, enganchada al autor, ataqué Los sueños de Galileo, que me pareció un tostón infumable.
    No obstante, he terminado el año leyendo 2312, y releyendo la trilogía de Marte. No suelo releer tan pronto, pero leer 2312 casi me empujó a ello.
    Mi otro autor de ciencia ficción descubierto este año, como recomendación, es Vernon Vinge. Un autor no muy prolífico, pero que te construye monumentos como Un abismo en el cielo.

    Comentario escrito por Aspasia Swanson — 01 de enero de 2016 a las 11:19 pm

  3. El de 1177 ac se centra en la invasión de los Pueblos del Mar, que se llevaron por delante a los hititas y casi a los egipcios. Y también se plantea si guarda relación con las invasiones dóricas (si son la misma invasión, de hecho), o si bien las invasiones dóricas provocan la aparición de los Pueblos del Mar (micénicos que huyen de Grecia por dicha invasión). Pero el problema es que el libro se centra, casi exclusivamente, en el registro arqueológico, porque como no sabemos apenas nada de esos hechos, pues el autor se lo toma literalmente y de los hechos de entonces no nos dice nada, sólo que si tal o cual vasija podría ser más minoica o micénica. Horrible!

    Aspasia, yo también tengo 2312 ahí en la pila, a la espera de leérmelo (probablemente este año). La trilogía de Marte es excelente. En Arroz y Sal a mí me agota el rollo este de las “almas” que van reproduciéndose a lo largo del tiempo. También me parece que el desarrollo de la idea es demasiado fragmentario; me cuesta enterarme de cómo evolucionan unos y otros a lo largo del tiempo. No esperaba un tratado histórico al uso, claro, pero entre lo de las almas y esto, en efecto, a mí el interés también se me escapa entre los dedos.

    Feliz 2016!

    Comentario escrito por Guillermo — 02 de enero de 2016 a las 12:33 pm

  4. Qué curioso lo del paraíso de las damas. Se me hace raro verlo entre tus lecturas, Guillermo. Y me ha hecho acordarme de la serie de la BBC The paradise que tanto se inspira en ese libro aunque no oficialmente. Y de ahí me lleva al eterno rollo blabla de ay que ver la BBC y su labor de servicio público, con sus series sobre Shakespeare, dickens o zola. Y ahora vendrá Andrés ha darme una colleja por lo de S.P…. Pero ya llorará, ya, cuando vea en el nou canal nou la megaserie sobre Jaume I

    Jeje

    Perdón que estoy desde el móvil.

    Y sobre la lista felicidades, ojalá fuera capaz de leer tanto. Con lo bien que me vendría para ayudarme a hacer la digestión telecinquera. Si el cruzó por los pasillos alguna vez con Vasile le tengo que proponer un Gh pero en una biblioteca. 20 tíos y tías sacados de mujeres y hombres y viceversa que deben pasar 10 meses en una biblioteca.

    Comentario escrito por Teresa — 03 de enero de 2016 a las 1:32 am

  5. Perdón por un a con hache!!! Es el autocorrector del móvil grrr

    Comentario escrito por Teresa — 03 de enero de 2016 a las 1:33 am

  6. Tengo el primero de la trilogía de Marte pendiente, seguro que tras leer tu opinión del mismo lo comenzaré. Por cierto ¿qué tal el número 13? ¿Merece la pena?

    Comentario escrito por desempleado — 03 de enero de 2016 a las 10:29 am

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