La regulaci贸n de las campa帽as electorales
La regulaci贸n de las Elecciones, en Espa帽a, proviene, como tantas y tantas cosas, de un modelo perge帽ado en la Transici贸n democr谩tica y que, a pesar de algunas adaptaciones posteriores, se est谩 quedando r谩pidamente anquilosado. El modelo existente est谩 pensado para canalizar la publicidad pol铆tica exclusivamente a trav茅s de los medios de comunicaci贸n convencionales. Lo cual, ocioso es decirlo, tiene su l贸gica. Pero, adem谩s, est谩 pensado para un modelo en el cual toda la actividad pol铆tica de la campa帽a (y la precampa帽a) corresponde, en exclusiva, a los partidos pol铆ticos. El papel del ciudadano en una democracia representativa 鈥渢radicional鈥 se limitar铆a a escuchar, leer y ver la informaci贸n generada por los medios y, a lo sumo, a asistir a los m铆tines y encuentros de los pol铆ticos. Si el ciudadano quiere participar con un mayor grado de implicaci贸n, la sentencia impl铆cita vendr铆a a ser 鈥渜ue se apunte a un partido o se calle鈥. Esto, huelga decirlo, implica una concepci贸n de la pol铆cita singularmente adelgazada, por concentrada y asociada al sistema de partidos y a los grandes medios de comunicaci贸n que funcionan como, y son, empresas medi谩ticas.
Para regular las campa帽as electorales (y, de nuevo, la precampa帽a), existen Juntas Electorales encargadas de interpretar qu茅 es admisible, y qu茅 no, por parte de los diferentes actores en el proceso pol铆tico. A decir verdad, no s茅 a ciencia cierta cu谩l es la composici贸n de las juntas provinciales, auton贸micas y de la Junta Electoral Central, doctores tiene la Iglesia para ilustrarnos al respecto, pero me permito aventurar que lo m谩s probable sea, como por otro lado es hasta cierto punto l贸gico, representantes elegidos por los partidos pol铆ticos. Esto no resultar铆a en s铆 negativo (ni, desde luego, antidemocr谩tico), de no ser por el espectacular doble rasero que se aplica sistem谩ticamente si los autores de un evento electoral (o supuestamente electoral) concreto pertenecen a un partido pol铆tico o no.
La historia de las Elecciones en Espa帽a nos ofrece abundantes ejemplos de lo uno y lo otro. Comentar茅 brevemente, y ci帽茅ndome a ejemplos recientes, qu茅 abusos cometen impunemente los partidos pol铆ticos ante la aquiescencia o silencio de las Juntas Electorales, y a continuaci贸n qu茅 tipo de resoluciones se aplican si quien 鈥搒upuestamente- comete la vulneraci贸n no est谩 asociado con ning煤n partido en concreto. En el primer caso, tres son los 谩mbitos principales en los que los partidos pol铆ticos comenten sistem谩ticamente abusos encausables (pero casi nunca encausados):
-聽La publicidad pol铆tica en televisi贸n. En Espa帽a est谩 permitido hacer publicidad pol铆tica en cualquier medio de comunicaci贸n, salvo en la TV. Ello deriva, como todo lo dem谩s, de una concepci贸n tradicional de la pol铆tica, desarrollada en un tiempo en el que el n煤mero de televisiones disponibles se reduc铆a a una (TVE) y, poco despu茅s, a TVE m谩s las televisiones auton贸micas y tres televisiones privadas (una de ellas, Canal +, parcialmente de pago). Y basada en una percepci贸n de la capacidad de influencia del medio televisivo extraordinariamente superior a la de los dem谩s medios. Precisamente por ello, la publicidad pol铆tica en este medio se circunscribe a los espacios gratuitos de publicidad electoral proporcionado por las televisiones p煤blicas a los partidos pol铆ticos, en mayor o menor medida seg煤n sea su representaci贸n parlamentaria.
Pues bien, con la llegada de las televisiones locales, menos 鈥渧isibles鈥 a los efectos de seguir toda su programaci贸n, los partidos pol铆ticos comenzaron (en bloque) a hacer caso omiso de esta regulaci贸n y a llenar todas estas televisiones de espacios publicitarios. Las Juntas Electorales no hicieron, ni hacen, absolutamente nada al respecto, a pesar de que se trata de un caso claro de vulneraci贸n de la Ley Electoral. Y no crean que se trata de publicidad impune porque nadie lo denuncie y las Juntas Electorales puedan mirar para otro lado. Tengo la suerte de conocer de primera mano un caso concreto: en las Elecciones Generales de 2004 el profesor de la Universidad Complutense Jos茅 Luis Dader denunci贸 estas pr谩cticas, en los medios de comunicaci贸n convencionales y directamente ante las Juntas (tanto en la Junta Provincial correspondiente a las televisiones locales en concreto como en la Junta Electoral Central), pese a lo cual no hubo ning煤n tipo de resoluci贸n ni prohibici贸n en firme y, naturalmente, los partidos siguieron llenando estas televisiones locales de publicidad hasta el final de la campa帽a. M谩s o menos lo mismo que est谩 ocurriendo ahora, al menos en algunos medios locales de mi Comunidad Aut贸noma.
-聽La publicidad institucional. No es ning煤n secreto que los partidos pol铆ticos hacen habitualmente un uso abusivo de la publicidad institucional, en teor铆a destinada a informar a la ciudadan铆a de las iniciativas de las distintas Administraciones P煤blicas, y en la pr谩ctica dedicada muchas veces a una vergonzosa autopromoci贸n del Gobierno en cuesti贸n. Dicha autopromoci贸n se intensifica sistem谩ticamente en per铆odo electoral, y por mucho que aqu铆 las Juntas Electorales a veces s铆 otorgan la raz贸n a los partidos pol铆ticos denunciantes (y cabe la duda razonable de si lo hacen porque tambi茅n son partidos pol铆ticos los que denuncian estos hechos), no suele ser lo habitual. Y en todo caso, se trata de un palmario abuso de poder y una forma evidente de perturbar el desarrollo normal de las Elecciones, cometido adem谩s con dinero p煤blico.
La publicidad institucional tambi茅n sirve a los intereses directos de los partidos en el Gobierno de una manera menos directa: pagando a los medios afines que, a continuaci贸n, son m谩s afines para garantizarse el futuro riego de espacios publicitarios, y en consecuencia ofrecen una cobertura de las campa帽as mucho m谩s cercana a los intereses de quien, a trav茅s de las instituciones, les paga.
-聽Por 煤ltimo, aunque se supone que s贸lo en campa帽a electoral es posible pedir expl铆citamente el voto, las pr谩cticas de los partidos pol铆ticos, en campa帽a y en precampa帽a vulneran, de nuevo, sistem谩ticamente la norma, en la forma o en el esp铆ritu. B谩sicamente la cosa consiste en poner carteles en la precampa帽a en los que no se pide expl铆citamente el voto para incluir el 鈥淰ota a tal鈥 tan pronto como comienza la campa帽a. La cuesti贸n es: 驴alguien se cree que con la publicidad de precampa帽a los partidos no est谩n pidiendo el voto?
Pero la cosa no se resume ah铆. Encontramos a menudo abusos mucho m谩s claros, que suponen muchas veces, de nuevo, y en la l铆nea de lo indicado en el ep铆grafe anterior, instrumentalizar las instituciones. En la Comunidad Valenciana podr铆amos sacar a colaci贸n dos ejemplos bien recientes: de una parte, la sorprendente conclusi贸n a la que llegaron Francesc Camps y Rita Barber谩, candidatos del PP a la presidencia de la Generalitat Valenciana y a la alcald铆a de Valencia, respectivamente, en un acto institucional con el patr贸n de la F贸rmula I, Bernie Ecclestone. Tomando unas palabras de Ecclestone m谩s o menos ambiguas (pero sin duda favorables), y en calidad de Presidente de la Generalitat y Alcaldesa de Valencia (que es el motivo por el que ambos estaban ah铆), Camps y Barber谩 dijeron claramente qu茅 es lo que hay: 鈥渙 votas al PP o Valencia no tendr谩 circuito de F贸rmula I鈥. Pasando por alto que algo as铆 sea muy revelador de la concepci贸n de los cargos p煤blicos que tienen ambos personajes (herramientas para beneficiar a su partido, y punto. Si no ganamos, lo que estamos intentando conseguir desaparecer谩, y la Comunidad Valenciana que se joda; habernos votado. En la Edad Media el se帽or feudal no lo habr铆a expresado mejor), e incluso asumiendo que, precisamente por lo repugnante del argumento, es posible que 茅ste pueda volverse contra ellos, lo cierto es que algo as铆 es, de nuevo, un ejemplo de campa帽a electoral en el espacio p煤blico, en la que, adem谩s, s铆 se est谩 pidiendo el voto. Como el ejemplo, m谩s reciente, que Andr茅s Boix ha publicado en su blog: un edificio p煤blico 鈥渁dornado鈥 por publicidad expl铆cita del partido gobernante.
驴Acaso las Juntas Electorales han tomado medidas con un m铆nimo de eficacia en alguno de estos casos? No, no lo han hecho. Y no lo han hecho porque su funci贸n, como indica bien a las claras el doble rasero que veremos a continuaci贸n, es perpetuar un modelo de hacer campa帽a perteneciente a los a帽os 70, con muy pocos medios, encargados de concentrar toda la informaci贸n relativa a la campa帽a, y donde el papel de los ciudadanos se limita a ejercer de receptores pasivos de la informaci贸n. Precisamente por eso, 驴qu茅 ocurre cuando los ciudadanos, tengan la ideolog铆a o intereses que tengan, deciden adoptar un papel m谩s activo en la campa帽a, pero sin adscribirse claramente a ning煤n partido pol铆tico ni actuar 鈥減rotegidos鈥 por este? Entonces las Juntas Electorales s铆 hacen aquello para lo que se supone que est谩n, pero no s贸lo lo hacen, sino que, por decirlo en plan castizo, 鈥渟e pasan cincuenta pueblos鈥.
Recordemos el foll贸n que se mont贸 el 13 de marzo de 2004, con las famosas 鈥渃oncentraciones ilegales鈥 delante de las sedes del PP, con la JEC apoyando la interpretaci贸n que hac铆a el PP de dichas concentraciones y la justicia, en un primer momento, plante谩ndose encausar a los 25.000 ciudadanos que, m谩s o menos, participaron en las mismas. Tuvo que llegar la Audiencia Provincial de Madrid (y otras audiencias provinciales) para no apreciar indicios de delito (y, ciertamente, no los hab铆a, puesto que no se ped铆a el voto expl铆citamente para nadie, y desde luego nadie puede prohibir a los ciudadanos que se manifiesten per se; al menos, desde la aprobaci贸n de la Constituci贸n de 1978). El mismo d铆a en que se realizaban dichas manifestaciones, jornada de reflexi贸n, aparec铆a una entrevista a Mariano Rajoy en el diario El Mundo en el que 茅ste ped铆a expl铆citamente el voto para el PP. Jornada de reflexi贸n. Vulneraci贸n clara, por tanto, esta vez s铆, de la Ley Electoral. La JEC no dijo ni hizo absolutamente nada. Como espero que haya quedado claro a estas alturas, no es su funci贸n, aunque te贸ricamente s铆 lo sea.
Recientemente, en la campa帽a electoral valenciana hemos vivido un nuevo caso de doble rasero, particularmente espectacular. Diversos colectivos ciudadanos valencianos han desarrollado una iniciativa, denominada 鈥Ja en tenim prou鈥, consistente en la realizaci贸n de una serie de cortometrajes cr铆ticos con diversos aspectos de la gesti贸n del Partido Popular. Es, para entendernos, lo mismo que 鈥淗ay motivo鈥 en las Generales de 2004 o 鈥淗ay que Botarlos鈥 en las 煤ltimas Auton贸micas en Galicia. Se trata de un caso similar al de las concentraciones delante de las sedes del PP el 13M: no se pide expl铆citamente el voto para nadie, lo que se pide, de continuo, es el 鈥渘o-voto鈥 para el PP. Este partido denunci贸 la proyecci贸n, prevista en diversos locales, en algunos de los centros p煤blicos de la Comunidad Valenciana, en concreto en Ayuntamientos y Universidades (pero no, en cambio, en locales de la Generalitat Valenciana. Lo cual, huelga decirlo, no era necesario). Lo curioso del caso es que a m铆 la prohibici贸n acab贸 afect谩ndome, y no porque participe en esta iniciativa, sino porque estaba prevista la realizaci贸n de una exposici贸n de alumnos sobre 鈥淛a en tenim prou鈥 en mi asignatura de Opini贸n P煤blica, y la Universidad de Valencia envi贸 un comunicado, a ra铆z de la resoluci贸n de la Junta Electoral valenciana, prohibiendo cualquier proyecci贸n, total o parcial (en mi caso, la idea era proyectar, semanas antes de la exposici贸n, tres o cuatro cortometrajes como ejemplo), de los v铆deos de Ja en tenim prou. Como pueden Ustedes imaginarse, esta asignatura, Opini贸n P煤blica, guarda cierta relaci贸n con los procesos electorales, y puedo asegurarles que no se trataba de un acto electoral encubierto (a lo cual a帽adir铆a que, en cualquier caso,聽tengo una asistencia media a mi clase de聽unas 30 personas, lo cual no est谩 mal para una asignatura optativa, pero no parece comparable a llenar una plaza de toros y que retransmitan el evento por los medios).
Pues bien, no pudo realizarse esta exposici贸n hasta ayer mismo, una vez comenzada la campa帽a, y como parte de la exposici贸n de los alumnos. Pero no se crean que, al haber comenzado la campa帽a, la Junta Electoral Central, a la que recurri贸 de nuevo el PP, hab铆a aceptado la proyecci贸n de estos cortometrajes. 脷nicamente pudo hacerse como parte de una actividad de clase (que es, por otro lado, exactamente de lo que se trataba). De hecho, la resoluci贸n de la JEC es reveladora de un determinado modo de ver las cosas: si se trata de un acto ajeno a la marcha normal de la docencia universitaria (o si se celebraba en un centro p煤blico de cualquier otra clase), la 煤nica manera de proyectar legalmente estos cortos en centros p煤blicos ha pasado a ser鈥 Siempre y cuando la actividad est茅 organizada por un partido pol铆tico.
Con lo cual, volvemos al eterno retorno: dentro de los partidos todo, incluso lo que es ilegal. Fuera de los partidos nada. Como en el Movimiento Nacional. Profundamente revelador, sobre todo, de la concepci贸n de las campa帽as electorales que a menudo tienen los partidos pol铆ticos: 鈥Callarsus y escucharme t贸s鈥. Menos mal que,esta visi贸n de la disonancia como algo que conviene eliminar siempre que sea posible, esta idea de la ciudadan铆a como elementos sospechosos resulte, adem谩s de antidemocr谩tica, contraproducente a la larga. Y no s贸lo porque montando follones de esta clase se consigue promocionar mucho m谩s aquello que intenta censurarse, sino porque, al final, quienes votan son los ciudadanos.
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Estoy completamente de acuerdo con los matices expresados en tu articulo, creo los ciudadanos deberiamos pedir que los partidos politicos que van a representar nuestras instituciones hicieran p煤blicas las cuentas de lo que han gastado en la campa帽a electoral, y de donde ha salido ese dinero.
Mal me parece cuando es dinero p煤blico, y peor cuando es capital privado que luego quiere recuperar la “inversi贸n” en forma de favores politicos.
Puedes visitar nuestro art铆culo sobre este tema en el blog http://verdesmostoles.blogia.com/
Comentario escrito por Luis O. Reyes — 17 de mayo de 2007 a las 2:27 pm
A mi lo que m谩s me indigna es lo de la publicidad institucional. Utilizar dinero p煤blico para sufragar costosas campa帽as de publicidad que no reportan beneficio alguno a la comunidad, que s贸lo tratan de hacernos ver lo bien que lo ha hecho el partido pol铆tico gobernante, es realmente escandaloso.
Y lo peor es la normalidad con la que los ciudadanos de a pie suelen percibir estas campa帽as. A ello contribuyen, creo, los medios de comunicaci贸n, a los que no interesa demasiado denunciar una situaci贸n de la que, a fin de cuentas, sacan una importante tajada.
Comentario escrito por Gabriel — 18 de mayo de 2007 a las 12:06 am
Estoy con Gabriel en que es llamativa la normalidad con la que los ciudadanos solemos percibir estas campa帽as y esas actuaciones, sea lo de la f贸rmula 1, sea lo del uso de las televisiones p煤blicas, sea lo de lo del uso de edificios p煤blicos que comenta Andr茅s en su bloc….
Mi duda es si esa normalidad est谩 motivada porque los dirigentes nos han anestesiado por sus actuaciones habituales de patrimonializaci贸n de lo p煤blico o si es porque los ciudadanos desconocemos las reglas b谩sicas de funcionamiento pol铆tico que podemos y debemos exigir a nuestros gobernantes.
Sea por la causa que sea no act煤an como revulsivo de quienes las practican. Estoy convencida de que no es lo que determina que se vote a un partido o a otro.
Comentario escrito por Mar — 18 de mayo de 2007 a las 9:29 am
De un plumazo te has cargado la intervenci贸n televisiva de Rubalcaba en la jornada de reflexi贸n, mencionando todo lo dem谩s. Te habr谩s quedado a gusto.
Comentario escrito por Gaspar Suarez — 18 de mayo de 2007 a las 10:13 am
S铆, porque tambi茅n me he cargado la intervenci贸n previa de Rajoy en TVE que propici贸 la de Rubalcaba.
Un cordial saludo
Comentario escrito por Guillermo L贸pez — 18 de mayo de 2007 a las 10:22 am
Guillermo. Me imagino que el que le coarten la libertad de c谩tedra le sienta mal a cualquiera. Pero yo creo que tienen raz贸n al no dejarle poner ese video. No lo he visto y me puedo columpiar. Si me equivoco simplemente ignore este comentario. Pero si se parece al hay motivo, es normal que se pida que ese video se exponga solo cuando claramente hay un partido pol铆tico detr谩s. Porque si no es como cuando la cope o la ser “informan” de la campa帽a electoral. Usuamente alterno hora 25 con la linterna y es como tomar tripis y sedantes alternativamente. Yo lo hago como experiencia de fortalecimiento espiritual zen (eso quiero pensar, probablemente sea un gilipollas).
Estoy divagando, lo que quer铆a decirle es que si ese video tiene funci贸n pedag贸gica y en ning煤n caso electoral, puede y debe exponerlo tras las elecciones. Si tampoco le dejan ah铆 ya s铆 que cuenta con mi apoyo para tomarse la justicia por su mano en plan unabomber si es preciso.
Saludos.
Comentario escrito por Otto von Bismarck — 18 de mayo de 2007 a las 2:41 pm
Discrepo, Otto. Mi intenci贸n no era poner los v铆deos para incitar al voto a uno u otro partido. La asignatura tiene por objeto analizar el comportamiento de los actores y espectadores del proceso de opini贸n p煤blica (es decir, partidos pol铆ticos, medios de comunicaci贸n, sondeos, los propios ciudadanos en calidad de receptores o en papeles m谩s activos, …). Por otra parte, mis estudiantes ya son mayorcitos y est谩n sobradamente capacitados para no estar condicionados por lo que yo, o cualquier otro, pudiera decirles. Adem谩s, el proceso de decisi贸n del voto es una cuesti贸n muy compleja y no exenta -por suerte- de elementos contradictorios. Es decir, que pudiera pasar que yo intentara poner estos v铆deos, o cualquier otra cuesti贸n relativa a las elecciones, con la intenci贸n, oculta o expl铆cita, de hacer proselitismo electoral, y conseguir el efecto contrario. Por 煤ltimo, el motivo de que quiera poner esos v铆deos en la campa帽a – o precampa帽a- electoral es que, al estar la cuesti贸n de m谩xima actualidad, y tambi茅n al estar los propios estudiantes, y yo mismo, m谩s interesados en el proceso, entiendo que el debate que se suscite ser谩 m谩s rico e interesante (como de hecho suele ocurrir; lo cual no quita, claro, para que tambi茅n ponga profusi贸n de ejemplos de procesos electorales pasados).
Digo todo esto con independencia del aspecto legal o jur铆dico. Yo puedo incluso entender que se tome una decisi贸n as铆 (aunque no me parece bien que se extienda a la educaci贸n universitaria reglada, en particular a mi asignatura, y no porque la imparta yo, sino porque es evidente la relaci贸n de este tema con la materia concreta que imparto) ateni茅ndonos a los principios, por absurdos que sean, de la Ley Electoral. Lo que me indigna es saber que esta ley es sistem谩ticamente incumplida por los partidos pol铆ticos, de forma much铆simo m谩s sangrante, de mayor gravedad y con consecuencias mucho m谩s perniciosas para el juego democr谩tico, y adem谩s con el consentimiento, impl铆cito o expl铆cito, de las Juntas Electorales (que para eso est谩n, me temo). Esto es lo que intentaba explicar, el doble rasero de “a los partidos todo, a los dem谩s nada”.
Un cordial saludo
Comentario escrito por Guillermo L贸pez — 18 de mayo de 2007 a las 3:27 pm
Weno, su razonamiento me ha convencido. Aunque puede que las cervezas que me he metido en el cuerpo entre mi anterior comentario y este tambi茅n ayuden a que quiera m谩s a todo el mundo.
S茅, o al menos entend铆a, que parte de su cabreo ven铆a de ese doble rasero que ha expuesto en el art铆culo. En eso estoy de acuerdo, vamos, dif铆cil es no estarlo. Pero esto es como el f煤tbol, el fuera de juego hace que la falta de despu茅s ya no exista, aunque se pueda seguir sancionando una agresi贸n etc. Es decir, habr铆a que prohibir todos los excesos, pero que se permitan unos no hace aceptables otros. En su caso, creo que est谩 bien impedirlo de entrada y que si usted hace esas mismas alegacioness le dejen hacer su clase (si es que pueden hacerse, de nuevo si me estoy columpiando ignore mi comentario). Pero este tema es peligroso porque siempre puede haber alg煤n que otro iluminado que haga lo mismo con otras intenciones.
Y otra cosilla, ya que estamos. Entiendo lo que dice de que sus estudiantes pueden tener su opini贸n propia. Pero le aseguro que no todos la tienen, y menos en pol铆tica, como dolorosamente compruebo a diario entre mis compa帽eros, en los que la ideolog铆a muchas veces se resume en “los del pp son unos fachas” y “el zp es eta”. La influencia de un profesor carism谩tico no es despreciable. Y aunque tenga capacidad intelectual para dar un discurso coherente y apartidista… pues no nos enga帽emos, ustedes son rojillos, si no no ser铆an tan graciosos, y eso siempre puede adoctrinar, aunque sea involuntariamente.
Saludos.
Comentario escrito por Otto von Bismarck — 18 de mayo de 2007 a las 5:51 pm
Yo s贸lo quiero decir dos cosas:
1) Es un placer debatir con usted, lo cual me hace pensar que algo habremos hecho mal. 驴Puedo insultarle una miajilla y elevamos el list贸n de la cr铆tica? 隆Que al final esto ni es un blog ni n谩!
2) Me parece bien cumplir la ley, aunque joda, y aunque parezca incomprensible lo que est谩s pidiendo. Mi cabreo se centra en el doble rasero. Adem谩s, hice lo que me pidieron: no puse los v铆deos como iniciativa propia (para su an谩lisis) en la precampa帽a y esper茅 a que, ya en campa帽a, me permitieran incorporarlo como parte de una exposici贸n de alumnos en clase.
3) Bueno, eran tres: en mi caso, me da la sensaci贸n de que mis estudiantes son m谩s rojillos que yo, y s铆, no voy a negarlo, yo algo de rojillo tengo, y es inevitable que se me note en clase. Pero no creo que tenga influencia, ni mucha ni poca, en su opini贸n pol铆tica.
4) Mierda, eran cuatro: sobre lo que bien apuntas (el pasotismo de parte de la poblaci贸n, que les hace cerrarse en banda con una determinada visi贸n de las cosas, que les llega a trav茅s de los medios y/o el entorno, fundamentalmente esto 煤ltimo), hay una teor铆a de la opini贸n p煤blica bastante reciente (para lo que es este campo), generada a partir de un libro publicado en 1992 por John Zaller, que bas谩ndose en estudios emp铆ricos llega a la conclusi贸n de que el p煤blico m谩s firme en sus convicciones -y tambi茅n m谩s dogm谩tico y partidista- suele ser el m谩s informado e interesado por la actualidad, mientras que en “el gran p煤blico” es m谩s com煤n encontrar a gente dispuesta a cambiar de opini贸n con relativa facilidad. Esto no significa que la mayor铆a de la poblaci贸n sea moderada, en la forma y en el fondo, ni que haya vuelcos electorales masivos, pero s铆 hay una parte importante del p煤blico que puede cambiar de opci贸n, o definir una opci贸n en concreto, por motivos en apariencia nimios o insospechados. Esto, a mi parecer, en realidad es bueno, porque introduce factores de incertidumbre positivos para el juego pol铆tico y las campa帽as electorales. El partidismo ac茅rrimo puede hastiar y generar efectos contrarios. En realidad, lo mejor del tinglado es que nadie tiene ni puta idea de cu谩l va a ser el efecto de una determinada acci贸n. Sabe qu茅 es m谩s probable que pase, pero son tantos los factores a tener en cuenta y tan numerosas las excepciones que “controlar” m铆nimamente las consecuencias de tus acciones, declaraciones y mensajes es imposible.
Un cordial saludo
Comentario escrito por Guillermo L贸pez — 18 de mayo de 2007 a las 6:23 pm
G眉enas de nuevo. Me ha decepcionado un poco que no me insulte despu茅s de preparar el terreno, pero en fin, no ser铆a inteligente por mi parte quejarme por eso. Digamos que somos unos hijos de puta y dejamos eso cerrado.
Sin ning煤n orden concreto:
En su punto 3. Entre mis compa帽eros de clase tambi茅n es bastante parecido. No es una muestra representativa ni nada defendible, pero a nivel anecd贸tico si que puedo decir que cuando estaba en el instituto hab铆a en mi clase m谩s gente, digamos, conservadora. Hasta niveles absurdos a帽adir铆a.
En la universidad es cierto que he observado (insisto en que es subjetivo) que la gente es mayormente progre. Pero es progre en el sentido aquel que dijo willy brandt (creo que fue) lo de alguien que tiene 18 a帽os y no es comunista no tiene coraz贸n y alguien que tiene 40 y lo es, no tiene cerebro. Me refiero a que somos pobres como ratas y hay mucho idealista que cree en cambiar el mundo y en el ecologismo radical, etc. Pero en esa misma gente encuentro incoherencias como discursos marcadamente racistas, o mis贸ginos, o de la nueva raza de feministas odia-hombres (que nadie se ofenda).
Vamos, que en muchos veo que no tienen mas que un batiburrillo ideol贸gico basado en ideas que les dejaron personas que les impresionaron. Algo que tenemos todos, pero a esta edad es mas marcado por algo que le cuento ahora y que entronca con su punto 4.
Creo que le铆 que fue tolstoi el que dijo que la gente se aferra a sus ideas. Y que cuando alguien lleva mucho tiempo creyendo algo, aunque le expongan con pruebas aplastantes una realidad que es totalmente contraria, se resiste contumazmente a cambiar de postura. Que me parece que no es m谩s que otra forma de decir lo mismo que dice la teor铆a esa que expone y por la que seguro que alguien est谩 por ah铆 sacando pecho impunemente. Pero vamos, seguro que alguien se dio cuenta antes (conste que tampoco pretendo d谩rmelas de listillo en plan esto ya lo sab铆a yo porque no estoy suficientemente le铆do para hacerlo, no por falta de ganas).
En definitiva, lo que quiero decir no es que tenga usted que dismular excesivamente sus afinidades al dar clase (aunque no est谩 de m谩s dejarlo claro), pero si quiero insistir en el carisma, si es usted tan cachondo en clase como cuando escribe la histeria de espa帽a es normal que surjan afinidades. Indidablemente m谩s en gente que ya venga predispuesta, pero ese fen贸meno existe. No se, tiene raz贸n en que su auditorio es escaso y no va a poder formar una secta progresista rompedora de espa帽a aunque quisiera, pero usted est谩 formando periodistas. Y eso no es moco de pavo, a煤n recuerdo lo que un profesor de historia nos cont贸 en el instituto y que ignoro si es cierto, que en las facultades de periodismo de catalu帽a daban como asignatura “historia de catalunya”, por adoctrinar que no quede.
En fin, saludos.
Comentario escrito por Otto von Bismarck — 18 de mayo de 2007 a las 6:55 pm
Respecto a la composic贸n de las juntas electorales, la JEC est谩 compuesta por 8 Magistrados del Supremo (designados por el CGPJ) y 5 catedr谩ticos de pol铆ticas y sociolog铆a (estos s铆 a propuesta conjunta de los partidos con representaci贸n en el congreso). Y las provinciales por tres Magistrados de Audiencia Provincial y dos catedr谩ticos residentes en la provincia.
Saludos.
Comentario escrito por V铆ctor — 23 de mayo de 2007 a las 12:43 pm
Los catedr谩ticos pueden ser tambi茅n de Derecho, y normalmente lo son.
Comentario escrito por Gabriel — 23 de mayo de 2007 a las 10:43 pm
Cierto Gabriel, no s茅 porque me despist茅 :)
Comentario escrito por V铆ctor — 24 de mayo de 2007 a las 12:24 am
“Y eso no es moco de pavo, a煤n recuerdo lo que un profesor de historia nos cont贸 en el instituto y que ignoro si es cierto, que en las facultades de periodismo de catalu帽a daban como asignatura 鈥渉istoria de catalunya鈥, por adoctrinar que no quede.”
Pues eso, que no quede. Aunque los profesores de historia de los institutos se tengan que inventar la realidad.
Comentario escrito por popota — 24 de mayo de 2007 a las 2:41 am
Gracias popota por aclar谩rmelo, esta noche dormir茅 m谩s tranquilo. Espa帽a est谩 un poco menos lejos de eta. Es co帽a, gracias.
Comentario escrito por Otto von Bismarck — 24 de mayo de 2007 a las 1:18 pm
Perd贸n, un poco m谩s lejos. Joder, era malo pero he terminado de joderlo.
Comentario escrito por Otto von Bismarck — 24 de mayo de 2007 a las 1:19 pm
“El Partido Popular lleva varios a帽os embarcado en una desquiciada espiral autodestructiva… ”
As铆 empezaba este art铆culo escrito hace tres meses:
http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/articulosglopez/archives/25
Menudo ojo tienes, Guillermo.
Comentario escrito por Se帽or respetable con bigote — 27 de mayo de 2007 a las 11:39 pm
El PP ha ganado donde ganaba siempre. Bueno, pierde una autonom铆a o dos m谩s. Qu茅 茅xito, 驴no? Espero que este oportunismo tan espectacular se repita despu茅s de las Generales.
Un cordial saludo
Guillermo
Comentario escrito por Guillermo L贸pez — 28 de mayo de 2007 a las 12:38 am
Retr谩ctate, maldito, son 160.000 votos m谩s.
Un consejo de buen coraz贸n que os doy a los de LPD, es que no dej茅is que esta p谩gina pierda toda relaci贸n con lo que pasa ah铆 fuera. Ser铆a una pena que ya s贸lo reflejase vuestros deseos, muy leg铆timos, pero sin conexi贸n con el desierto de lo real.
Comentario escrito por Un desquiciado en espiral autodestructiva — 28 de mayo de 2007 a las 3:23 am