Mi padre va a morir pronto, ayudarle es una pérdida de tiempo. Si pudiera pedir un deseo, desearía que nos dejara. Regan Gascoigne, sobre Paul Gascoigne (o sobre la RBBE)

por R.B.B.E.
5 julio , 2008

RBBE REDACCIÓN SIDI IFNI Si hay un deporte, aparte de las chuminadas ésas que nos empezarán a vender dentro de unas semanas con ocasión de los Juegos Olímpicos, en el que una competición absorbe toda la atención de manera que parezca que sólo exista esa prueba, ése es el ciclismo y su Tour de Francia, que acaba de empezar hoy. Y ha empezado fuerte, al menos televisivamente, porque, o sigo soñando después de haber frecuentado hace unas horas un antro que contaba con la presencia de numerosos trannys no profesionales que encima se dirigen a la gente de orden como si tal cosa, o acabo de escuchar a Pedro Delgado, ese firmante del Manifiesto por una Lengua Común, diciendo que es injusto que Tom Boonen, ese biciclista belga, y por tanto, pederasta, se vea privado de participar en la carrera por dar positivo por cocaína en un control civil, mientras otros deportistas no tienen esos problemas pese a consumirla habitualmente. A esto, el catalán que le acompaña, apellidado De Andrés, como aquel centrocampista del Athletic de los ochenta, le pregunta que de quién habla, a lo que el segoviano, ni corto ni perezoso y seguramente con mueca de hastío como el que tiene que aclarar quién ha ganado la liga francesa de fútbol, añade “Ronaldinho, ¿no?”. A estas últimas líneas, excepto a lo de la pederastia, debemos añadir un (sic) del tamaño de Jan Ullrich, grande entre los grandes en todos los sentidos.

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por R.B.B.E.
3 julio , 2008

El FC Barcelona es uno de los equipos más importantes de España. Más que un club, incluso. Jugadores de su cantera son la columna vertebral de la eurocampeona selección española o La Roja. Es uno de los pilares de la Patria. De hecho, al grito de ¡Viva España! en la Plaza de Colón o del Descubrimiento de las Comunidades Autónomas de Ultramar celebraron el título. Es por ello que el buen aficionado español ha de prestar especial atención a lo que ocurre en el mesenterio del Nou Camp Nou. Se trata de la morada de Joan Laporta. Un tipo del que no se sabe si montó un equipo champiñón de puta coña o si lo que creó con mucho tino se le fue a tomar por culo por patán. Lo que es seguro es que perdió el oremus hace más de una temporada. Del cómo intentan arrancarlo de la poltrona nos informa Tacitus, uno de nuestros lectores más afanosos a la hora de colaborar para echar luz sobre eso, el club cuyos jugadores celebran los triunfos al grito de ¡Viva España! Digámoslo otra vez más, qué caray: ¡Viva España!

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por R.B.B.E.
3 julio , 2008

RBBE REDACCIÓN EL PARDO Pensábamos que era Capdevila con su cubata, pero nuevas tomas desde el ángulo contrario, contrario, le dan el título a tres cuartas partas del equipo:

 EAH

(traducción mah o menoh) 

Entrevistador a Ejsventijarl: ¿Esto qué… difícil de soportar?

Ejsventijarl: …mmm… ffff… ellos pueden hacer lo que quieran pero…

(vídeo cortesía de Asin Gana el Madrit)

por R.B.B.E.
2 julio , 2008

RBBE REDACCIÓN EL PARDO Decíamos ayer eso. Que antes, cuando bajábamos a pelotear solos al campo de fútbol del barrio, tirábamos desde la casa de Dios por la escuadra para que un hemisferio de nuestro cerebro le narrase al otro el gol de España en la final que acababámos de conseguir. Eso nunca se olvida. Uno crece, aprende a follar al raso, se saca la polla en las discotecas y se marca proyectos de futuro como aprender a bailar con un cubata en el hombro. Uno deja de ser un niño. Pero eso sigue ahí. Vas por la calle, ves un paquete de tabaco arrugado y chutas entre una mierda de perro y una farola apostándole al Demiurgo que si la cuelas entre ambas referencias visuales, España gana la final. Un romanticismo perdido. Al final, la que se ha hecho mayor es la selección. Hablemossssh de ellohh.

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por R.B.B.E.
1 julio , 2008

RBBE REDACCIÓN EL PARDO  Conozco a uno que cuando, en los setenta, se enteró de que España no había ganado una medalla en la Olimpiada en su puta vida, a partir de ese momento cuando jugaba al solitario con las cartas (lo que venía a ser la wii de aquellos días) si salía el copón se ponía muy contento porque pensaba: ¡medalla para España! Este hombre lloró con lo del Mundial de Corea. Y lloró en la fría redacción de una televisión, en una esquina, a moco tendido con su camiseta y su bandera de España. No lloró como el de Cuatro, agarrándo al cámara del cuello para que lo viera toda España. Este hombre vio el partido conmigo el otro día. Al término del mismo, y tras haberlas pasado bastante putas, sobre todo haciendo entender a las tías que no se puede ir a mear si quedan cinco minutos porque lo gafas todo y te joden -cosa que no entendió cierto día El Kiko de las Gentes cuando nos echó el Bayern de Munich- nos pusimos a hablar. Ser de La Roja como habíamos sido nosotros hasta ese día ya no tenía sentido. Se había esfumado nuestro rol vital. Abnegados, obstinados y soñadores, volvíamos a España cada dos años con fe o sin ella, pero dispuestos a reventar los lacrimales delante de la tele pasase lo que pasase. Desde ayer por la tarde es mucho más fácil, infinitamente más fácil, decir: yo voy con España a muerte gane o pierda. Pero a mi al menos no me entran ganas de coger a todas estas gentes a las que yo veo y me pregunto si soñarán un par de veces al mes con Melomerezco hundiendo la cabeza entre los hombros, y cantarles: Sólo sois del equipooooo, cuando sale campeóooon. Pero es lógico. Nadie quiere identificarse con algo que se come la mierda constantemente, con un equipo del que se ríe medio país. Si con esta victoria la gente le presta más atención a los amistosos de la selección y logramos que un presidente pierda la impunidad moral para quejarse de que se seleccionan demasiados jugadores de su equipo, eso que hemos ganado. Porque hay que mirar adelante. No hacer como otro amigo, quien me contaba ayer el crisol de emociones tales como la pena, la tristeza, el asco y el desasosiego que le producía ver en su parque de Ciudad Lineal a los ecuatorianos celebrando los triunfos de su selección en el Mundial de Alemania. Comentaba que, borrachos como cerdos, entonaban con una cadencia lenta, somnolienta y deprimente el grito: ¡Sí, se puede! Y que por eso le daba nauseas el rollo de Cuatro con el ¡podemos!, porque le venían aquellas gentes a la mente. Pero hay que valorar qué pensarán los italianos cuando nos vean cantar la canción esta de White Stripes a la voz de «Lo, lorolo, loroooolo», cuando ellos en el Mundial lo hacían diciendo «Cam-pioni-del Mon-do». Esto es como una cadena infinita. Pero hablemos de la final y menos de vergüenzas, porque estamos que lo tiramos. Aunque bien pensado, hay sinvergonzonerías que no se pueden dejar pasar. Sí, hablemos de Rulo.

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