Star Wars – Obi Wan Kenobi (Disney+, 2022)

Hay dos filosofías con respecto a las series de Disney+: una afirma que Disney saca series de Star Wars para rellenar los huecos entre las series de Marvel, y otra que contra-afirma que Disney saca series de Marvel para rellenar los huecos entre las series de Star Wars. Ambas, por supuesto, están equivocadas: Disney saca series, del palo que sean, para rellenar los huecos entre las críticas LPD de libros sobre la Segunda Guerra Mundial y el Nazismo y las críticas LPD de libros sobre la historiografía de la Guerra de los Treinta Años.

 

El Crossover más ambicioso de la Galaxia.

 

Esta vez, la serie es de Star Wars, y el protagonista titular es Obi Wan Kenobi. Como a estas alturas empieza a haber muuucho material, la serie ya empieza con el clásico “previamente en Star Wars”, repasando los highlists más incels de las precuelas (Episodio II, Anakin va de supermajo y enrollado, y Padme pasa de él como de la mie*; Episodio III, Anakin se rebela contra la Orden Jedi, contra el Senado, contra la República y contra todo, masacrando a niños en el proceso, y Padme dedica su último aliento a asegurarle a Kenobi “eh, en el fondo es bueno, ¿sabes?”, si es que en el fondo a las titis les pone que seas un poco malote para poder salvarte), y luego nos pone en situación: estamos diez años después del Episodio III y a unos nueve antes del IV. El Imperio controla la Galaxia, y manda a sus Inquisidores a cazar jedis por ahí, como si ser jedi ahora fuese como ser judío/gay/trans en Irán o Arkansas o la España del XVII. En consonancia con los tiempos, además, se han inventado un palabro nuevo, “force-sensitive”. Como mandan los cánones, los inquisidores también se pasan por Tatooine, que pese a ser el desértico culo de la galaxia atrae una vez más una parte desproporcionada de la acción, algo así como si en España todo lo que debiera ocurrir en Madrid pasara en Tabernas, Almería. Por ello, Obi Wan Kenobi se ha disfrazado de algo que nadie asociaría con un jedi: un obrero de la industria cárnica tatooinesca. Y por si acaso, también hace la vista gorda ante todas las injusticias que ve a su alrededor.

Aparte de Kenobi, la serie va sacando a otros protas ya conocidos, como Owen y Beru Lars, el senador Bail Organa, Darth Vader, o C3PO, que esto parece la reunión de aniversario de la graduación, donde te enteras que la mosquita muerta de entonces ya va por el cuarto bebé y que el abusón que pintaba esvásticas ahora es un probo padre de familia y empresario que vota a VOX. Pero claro, todo esto son personajes que ya conocemos, que sabemos de donde vienen y adonde van, y por tanto sabemos que ni van a morir en esta serie ni van a evolucionar demasiado, y francamente tampoco nos va a sorprender demasiado a quién vota Darth Vader. De modo que todo el enganche tiene que venir de la Princesa Leia, en este momento una niña de diez años. En parte porque, hoygan, lo de meter niños con Baby Joda funcionó muy bien, y en parte como empoderamiento femenino. Y aquí nos vamos a detener un poco, porque aquí la serie intenta hacer un retconeo de libro. Si recuerdan, en la trilogía original Leia es prácticamente la única mujer que tiene más de tres escenas, y en la mitad sale o cabreada o mandona, mientras los chicos, Luke y sobre todo Han Solo, se lo pasan pipa todo el rato. Así que ahora presentan a Leia como una chica aventurera, que prefiere corretear por el bosque y observar naves espaciales antes que acudir a aburridas recepciones diplomáticas; vamos, que nos quede bien claro que Leia es una niña guay.

 

Princesses just wanna have fun.

 

La intención es evidente: se trata de compensar la escasa y sesgada presencia de mujeres en el universo Star Wars. Cosa legítima y que además es de agradecer, el problema es que lo hacen como el culo, porque la Princesa Leia es, como su nombre indica, una PRINCESA. Con lo cual todo el rollo sobre lo Preparada, Campechana, Educada y Guay que es resulta irrelevante: no va a ser princesa/senadora por su Preparación, Campechanía, Educación y Molonismo, sino por ser princesa (y no tener hermanos varones, suponemos). Si fuese una tullida mental incapaz de hacer la O con un canuto y que disfruta despellejando viva a la gente en las mazmorras de su castillo pagado con dinero público… ¡también sería princesa/senadora, es lo que tiene el Título II de la Constitución de Alderaan que los alderaanos se dieron entre todos!

No obstante, admito que lo de tener un “Senado Junior” ya resulta tan psicotrópico que ni la Mejor Constitución del Mejor País del Mundo se atrevió a incorporarlo. Sí, en la Galaxia Star Wars (y no en la de los años 70, ¡en la de hoy!), existe un Senado Junior para que los hijos de la Casta vayan Preparándose para cuando por derecho de sangre ocupen su lugar en la jerarquía de la Casta. O al menos así lo entiendo del discurso del senador Bail Organa; debe ser como la versión política de MasterChef Junior, donde los jóvenes senadores van con 12-14 años a hacer sus pinitos hasta el momento en que puedan suceder a sus padres. En fin, puede que para los estadounidenses y su hollywoodizada concepción de la existencia esto sea deseable, pero a quienes hemos vivido 40 años de este rollo con Campechano y luego nos hemos comido la Operación Preparado, pues como que no nos convence.

 

A cuatro accidentes de caza de salir en sellos y monedas.

 

El caso es que este tratamiento a las mujeres, que lastraba la trilogía original, lo han intentado corregir ya un par de veces. A veces, con secundarias molonas, que sin embargo se han suicidado sacrificado todas por el bien común. En las precuelas, introduciendo a Padme Amidala, que resulta que directamente es una reina, por si no teníamos suficiente aristocracia. En el siguiente Episodio lo intentaron corregir con “no, es solo un título, en realidad la han elegido democráticamente”, pero HABER, Señor Lucas ¿qué nos está contando? ¿Que no hay ningún adulto funcional en Naboo y tienen que elegir democráticamente a una adolescente de 14 años para un cargo de REINA y con tratamiento de “Alteza” y reverencias y toda la pesca? ¿Una chavala además lo bastante inmadura para ponerse en peligro en varias ocasiones, disfrazándose de sirvienta porque le aburren las tareas representativas? Lo siento, no cuela. Y en la nueva trilogía, lo intentan con Rey. Primero, dejaron en suspenso su origen. Luego, Rian Johnson tomó la valiente decisión de decir “no, mira, no es nadie, no viene de ninguna parte, lo suyo es MÉRITO”, y ante el aullido de la Incelada al final Disney dio marcha atrás y en el Truño Final la emparentó con un linaje de renombre. Resultado: todas las protagonistas lo son por enchufe o relación familiar con algún macho. Y eso no lo puede arreglar esta serie, por mucho que Leia dé las gracias a los androides que la sirven. Como mucho, pensamos tras el piloto, nos explicarán porqué Leia siempre está cabreada, y ya, porque sabemos que tiene que llegar viva y sin mutilaciones al Episodio IV.

De modo que, una vez más, el universo Star Wars tiene que tirar de los malos malotes para generar algo de interés (hay un par de buenos nuevos, pero o bien resultan inverosímilmente hábiles, o mejor no cogerles demasiado cariño). En este caso, introduciendo a los Inquisidores (sí, la Leyenda Negra y la Antiespaña no descansan ni en el espacio). Bueno, tanto como introduciendo tampoco, que salen en algunos comics y en Star Wars Rebels, pero nunca habían salido tan alto en la jerarquía de la franquicia, es decir, a un nivel donde ignorantes como nosotros los podemos detectar. En concreto, con un personaje nuevo, Reva Sevander, la Tercera Hermana, una inquisidora que arrastra algún pequeño trauma y obsesionada con encontrar a Kenobi. Ella es el único personaje que parece traer algo de novedad, frescura y emoción a esta serie… y la Incelada ha reaccionado como reacciona ante cualquier cosa que no sea fan service incondicional: con toneladas de racismo y toxicidad en redes sociales, y bombardeos de reseñas negativas. La cosa ha llegado a un punto que Disney -¡¡DISNEY!!- ha tenido que salir a decir que ya basta.

 

Cuando Disney te dice que te estás pasando de nazi, es que te has pasado veinte pueblos.

 

Desarrollo

Total, que la mala malísima secuestra a la Princesa Leia, en la correcta asunción de que el senador Organa le rogará a Kenobi que la busque. (La escena del secuestro ha desatado muchas críticas por lo irreal de que cinco adultos tarden tanto en atrapar a una niña; la verdad es que queda un poco cutre, pero es la lotería de rodar con niños.)

 

“YO QUIERO VER EL CLAN.” “Esto habrá que cortarlo en posproducción.”

 

Kenobi va a buscarla a un planeta que recuerda a los bajos fondos de Tokio y por el que se mueve como Paco Martínez Soria en “La Ciudad no es para mí”, nadie diría que Kenobi ha vivido un par de lustros en Coruscant, y la rescata sin demasiados problemas. De hecho, más problemas que los secuestradores se los da la niña, cabezota como ella sola y emperrada en hacer y comprar lo que se le antoje, y como Kenobi no quiere hacer ningún truco jedi para demostrar su identidad, ella decide que la está engañando y sale corriendo. ¿Dónde fue a parar la supuesta Excelente Preparación de que disfrutan los miembros de las casas reales? ¿Y por qué en España solo la ha disfrutado Felipe de Borbón y no sus hermanas?

Leia y Kenobi se pasan luego un par de capítulos dando tumbos por la galaxia, algunas veces en sitios chulos, y otras veces que parece que han rodado en un descampado de Calasparra de la Sierra, pero siempre combatiendo contra el Imperio. Lo que vienen a ser las pantallas de un videojuego, vaya. Para darle chicha, se inventan una crisis de fe para Kenobi, incapaz de contactar con Qui-Gon Jinn, que no pega mucho con el personaje: en el Episodio III, Kenobi derrota al general Grievous, escapa a la Orden 66, y bate al “jedi más poderoso que jamás existiera”, todo en apenas un par de días y sin cambiarse siquiera la túnica. Y en el Episodio IV está zen total, controlando la Fuerza, tocando las mentes como si nunca hubiese hecho otra cosa, y sacrificándose en lucha con Vader. ¿Y ahora entremedias tiene miedo de usar la Fuerza? Vale que Ewan McGregor los 50 ya no los cumple, pero todavía no está demasiado viejo para un par de escenas de acción.

Los tumbos por la galaxia se ven acompañados de un patético intento de exprimir al máximo la nostalgia con un par de apariciones de Darth Vader haciendo cosas Sith, como matar a subordinados inútiles (y dado que son incapaces de capturar/retener a una niña de diez años y a un anciano, ¡hay mucho subordinado al que matar!). También, mostrándonoslo en toda su mutilada desgracia, aunque nunca explican porqué no le regeneran decentemente en un tanque de recuperación bacta como al resto de protas, que Boba Fett se quemó varias veces y tan fresco que estaba, si bien dormía más en el tanque que en su cama.

Para tener un par de inocentes más por los que preocuparnos, la serie mete al Camino, una organización secreta que se dedica a salvar a los nuevos judíos/gais/trans, es decir, a los jedis, de los malvados imperiales. ¿Lograrán sobrevivir? Pues a ver: están en la misma nave espacial que Kenobi y Leia, así que suponemos que sí. La cosa culmina en el series finale con otro clásico Star Wars: duelo de sables láser paralelos en todas las tramas argumentales (aunque aquí desplazados en el tiempo), incluyendo uno entre Kenobi y Vader donde Kenobi empieza perdiendo, luego dedica un par de segundos a pensar en Luke y Leia, recupera toda su fuerza, perdón, Fuerza, y derrota a Vader, pide perdón a Anakin, el otro le replica “tu no mataste a Anakin, fui yo” o algo así para que Kenobi ya no tenga que sentirse mal y pueda completar su transformación en Sir Alec Guinness, y lo dejamos ya todo listo para el Episodio IV… excepto que ahora quedará raro cuando Vader le diga a Kenobi “la última vez que nos vimos solo era un aprendiz, ahora soy el maestro”, o cuando Leia le dicte a R2D2 el mensaje holográfico ese “Kenobi, luchaste junto a mi padre en las Guerras Clon” en vez de decir “¿me recuerdas? Soy la niña guay a la que salvaste en aquella serie”.

 

“Esta serie os ha gustado mucho.”

 

Valoración

Entre otras cosas, la serie es un recuerdo muy palpable de que la banda sonora es la mitad de esta saga. Incluyendo al Mandaloriano y a Boba Fett, aunque en este último caso ni siquiera así lograron levantarla. Le quitas a la trilogía original las memorables melodías de John Williams y te queda… pues esta serie (cuya banda sonora también la firma John Williams, pero incluso John Williams tiene que comer, pagar la hipoteca y esas cosas, y no siempre entrega material premium). Al final todo resulta un poco insulso porque sabes perfectamente que a todos esos personajes conocidos no les puede pasar nada, Rava Sevander sale demasiado poco y un poco sobreactuada, y los secundarios “buenos” (Tala Durith, Haja Estree…) en seguida te parecen un chiste cuando ves que se infiltran en instalaciones ultrasecretas sin ningún problema y derrotan a tropas de asalto con poco menos que una bofetada, si hasta los guardias del Episodio IV parecen profesionales comparados con esto. La niña Leia, por su parte, se queda a años luz de Baby Yoda (porque Baby Yoda, claro, está manejado por un adulto y por lo tanto se parece mucho más a un niño idealizado que a un niño real), y al final tampoco me queda claro porqué acaba siendo como es.

Pero, sobre todo, la serie cojea del guion, con unos guionistas que no se han cascado mucho la cabeza y recurren rutinariamente a deus ex machina, atajos, o soluciones inverosímiles: te adelanto en un túnel sin que te des cuenta, ahora los malos pueden sacar información de tu cabeza y ahora no, aquí los buenos van a dejar grabado medio plan en el contestador automático para que los malos solo tengan que meter la dirección en el GPS, ahora me invento que dos destartaladas naves rebeldes pueden meterse sin más en un hangar imperial… en serio, acaba dando pereza, menos mal que lo han dejado en seis episodios.

Cosas como esta son las que hacen que desees la vuelta de George Lucas. Porque de Lucas se podrán decir muchas cosas, pero al menos no tenía miedo de probar cosas nuevas: ahora te meto unos ewoks, ahora te hago una película que es básicamente un videojuego (en esto, hay que reconocerle que fue pionero, ¡ahora casi todas lo son!), ahora te meto amoríos adolescentes con todo el cringe que puede causar un señoro de 50 opinando de estas cosas, ahora me pongo a filosofar sobre teoría política… Y sí, mucho de lo que hizo es malo, pero al menos es distinto. Los cyborgs sin alma de Disney, en cambio, solo parecen ser capaces de generar una y otra vez la misma serie/película/obra, y claro, si siempre repites lo mismo tarde o temprano se te acaban las formas de contarlo. Y para un intento, el de Rian Johnson, de salirse del camino marcado, el Fandom Más Tóxico de la Galaxia hizo que Disney diera rápidamente marcha atrás. Al final esta serie ha acabado siendo lo que decíamos al principio: el relleno de un hueco.


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  1. Comentario de Mr. X (24/06/2022 05:21):

    Mi profundo agradecimiento al Sr. Lucas. A los diecisiete años fui al cine a ver El ataque de los clones, e incluso a esa edad me pareció algo tan horroroso que resolví en ignorar todo producto de esa saga posterior, decisión a la que me he atenido hasta la fecha.

    Os ha faltado algún chiste con el hecho de que Sir Alec Guinness, uno de los mejores actores de todos los tiempos, protagonista de innumerables clásicos, el intérprete favorito de David Lean, estuviera realmente jodido porque al final de su vida lo recordaran por haber sido el tal Kenobi, en una peli que le parecía una tremenda gilipollez.

  2. Comentario de emigrante (24/06/2022 12:33):

    Como dijo JJ Abrams “no hay que olvidar que Star Wars es un producto para niños”. Que haya tantos adultos discutiendo sobre sus incoherencias y agujeros de guión es problema de esos adultos.

  3. Comentario de Alejandor (25/06/2022 10:09):

    Efectivamente, al menos Lucas tenía una historia en su cabeza, aunque el resultado en pantalla fuera… irregular.

    Esta gente no quiere contar nada, quiere estirar la trama de media película a seis episodios para que la plataforma de streaming tenga para dar de comer. Es puro mercantilismo con mínimas trazas de creatividad que se consiguen colar, supongo, por el titánico esfuerzo de algunos de a pie que logra traspasar la maquinaria burocrática de Disney, o la mera casualidad.

    Con la edad llega el cinismo y uno ve que lo único que importa son los dineritos, y lo del arte y crear y contar historias está muy bien para muertos de hambre, o tu tiempo libre, pero no para conglomerados empresariales. Lo mismo que en la música, por cierto, solo que es más fácil autoproducirse una canción que una serie, así que es más fácil encontrar aire fresco en el marasmo de bazofia mainstream.

    Vaya, uno empieza por Kenobi y llega a la crisis existencial. Esta sociedad se autofagocita y a estos niveles de inversión lo cierto es que es como ir al McDonalds a por comida decente. Y volver. Y volver.

  4. Comentario de el guru (25/06/2022 14:45):

    Lo siento por el señor Jenal y los truños televisivos que se traga por esta santa página, mientras yo acabo de pasar 90 maravillosos minutos viendo la nueva película de Beavis & Butthead, cada nuevo gag haciéndome dar más vueltas de risa por el suelo.

  5. Comentario de Pablo Ortega (25/06/2022 16:40):

    Que fastidio la manía que tiene Jenal con la aristocracia en ciencia ficción y fantasía. El daño que provoca el jacobinismo en vena. El tipo hablando allí como si el jodido Anakin Skywalker no hubiera sido un ESCLAVO, y Luke apenas un simple campesino paleto. Que Han Solo era un contrabandista fuera de la ley. Y así muchos personajes más en Star Wars.

    Respecto a Rey, si lo que Jenal llama despectivamente “la incelada” (épico el como la “nueva izquierda” le da la razón a los machistas de antaño que sostenían que el estatus social provenía de con cuantas mujeres follaras), si hubo una frustración, fue porque se vendió en el ep VII, la primera película, si es que recuerda, la primera que filmó Abrams, que la niña era alguien importante y que su conveniente amnesia tenía un significado oculto que tarde o temprano se revelaría, para que al final, según Rian Johnson, no fuera ni siquiera una padawan Jedi con amnesia inducida por el trauma de la matanza de Kylo Ren.

    ¿Si efectivamente la niña no era nadie y llegó a donde llegó por mérito, a santo de qué venía pintarla en un principio como amnésica? Subvertir expectativas siempre es frustrante y no aporta nada positivo, pero la industria no aprende.

  6. Comentario de Mr. X (26/06/2022 09:29):

    Por otro lado, a los sabios de LPD, ya ´se no suelen comentar muchas novelas, lo suyo son más productos audiovisuales y los libracos de historia con muchos alemanes, pero les animo a darle un tiento a la última novela de Houellebecq, a Aniquilación.

    Al fin y al cabo, vivimos en un mundo cada vez más houellebquiano. El espacio mental de la peña que acabó votando a Vox, a Trump o a Bolsonaro o a Lepen, o que se cree las teorías de la conspiración o todos los incels que se quedan encerrados en casa viendo porno mientras le echan la culpa al feminismo de que ninguna mujer les hace caso, estaba en las novelas de Houellebecq, antes de que nadie se hubiera fijado en ellos. Son todos ellos personajes de Houllebecq.

    Es el tío que se ha tirado toda su carrera literaria señalando con el dedo a lo que nadie quería mirar.

    Que lo ha hecho desde un punto de vista reaccionario, pues sí. Pero el hecho es que a nadie de izquierdas se le había pasado por la cabeza escribir de todo eso.

  7. Comentario de Lluís (26/06/2022 10:03):

    Esas cosas dicen mucho acerca de lo que piensan sus creadores que es una sociedad ideal.

    Para empezar, como bien señala Pablo, la esclavitud está al orden del día, y no parece que a nadie le moleste mucho. Se puede sacar de ella a alguien que te cae bien, pero no se pone en duda al sistema en si.

    Políticamente, la república está gobernada por un Senado en el que debe haber un representanta por cada media docena de planetas habitados. En cada planeta, las élites locales mandan más o menos a su antojo, y si se da el caso mandan a uno de los suyos a la capital de la galaxia para que les represente en el Senado hasta que se muera de viejo. Lo que no sé es la forma de elección, mandan directamente al más cansino del grupo (para quitárselo de encima), al más tonto o lo echan a suertes y el que pierde se va.

    También parece que este régimen no gusta a todo el mundo, ya que salen separatistas y conspiradores varios de debajo de las piedras. Eso si, la república es una democracia seria, nada de mesas de diálogo o amenazar con el 155, se manda directamente la milicia a restaurar el orden. Al lado de esos, Putin es un blando.

    Y para que todo funcione y la élite caciquil pueda seguir perpetuándose, nada mejor que complementarlo con el apoyo del clero. Pero lo han llevado a un nivel digno del siglo XVI europeo, aquí el clérigo de turno ya no amenaza con las penas del infierno, sino qu se encarga personalmente, sable en mano para no perder tiempo derivando al brazo secular, de mandar al averno a los herejes y díscolos que no acepten enmendarse. Con el añadido que pueden ejercer el dominio mental sobre su interlocutor, a la policía religiosa saudí les debe venir una erección viéndolo.

    Con un sistama así que el canciller quiera convertirse en emperador es pecata minuta. Que quiera liquidar físicamente a una secta religiosa, que va a la suya y cuyos miembros se presentan en palacio sin pedir audiencia por conducto reglamentario a la hora que les viene en gana es comprensible e incluso me atrevería a decir que necesario.

  8. Comentario de Lalo (26/06/2022 10:04):

    Mucha gente hoy se había vuelto gilipollas: era un fenómeno contemporáneo evidente, indiscutible”. Apliqueselo. Si las conclusiones q saca de houellebecq son las memeces q expone, como siempre no ha entendido nada. Usted es uno de esos lerdos q vive reconfortado en lo que el denuncia, adocenado en el nuevo modelo de vida y sociedad.

    Pablo ortega.. es la descripción andante de lo que Alejandro exponía, de cuya explosión no quito ni una coma. La infantilizacion de la sociedad impuesta e impulsada por los medios y los dineroa detrás trae como consecuencia la borregada actual.

  9. Comentario de Mr. X (26/06/2022 11:44):

    Hombre, querido Sr Lalo, resulta que usted también era houellebequiano, al final como ve, con todo lo que nos separa tenemos cosas en común ;)

    he de decir que, Aniquilación, me ha gustado menos que Serotonina. Y bastante menos que las que para mí son sus tres grandes novelones: Las partículas elementales, Plataforma y, mi favorita, El mapa y el territorio.

  10. Comentario de emigrante (27/06/2022 13:30):

    #5, puede que Anakin fuera un esclavo en su niñez pero también se deja vislumbrar su origen divino. El señor Jenal se queja de la aristocracia pero sobre todo de la realeza basando sus críticas en su carácter hereditario. Cuando lo cierto es que no es una condición sine qua non. Lo primeros reyes eran poco más que caciques tribales elegidos por consenso entre los guerreros. Los godos tenían una monarquía electiva y hoy en día el Papa es también un monarca elegido “democráticamente” (y puede que la participación e implicación en el proceso electoral de la ciudadanía del Vaticano sea más amplia e intensa que en cualquier país normal).

    Acaso nuestros políticos actuales no son todos hijos de anteriores políticos, empresarios y altos funcionarios? Cambien el nombre de “Senado Junior” por el de cualquier universidad gringa de élite y verán que los guionistas tampoco se han inventado nada. Al final las diferencias entre un sistema y otro son de nomenclatura, protocolo y poco más.

    Y en cuanto a la preeminencia del varón sobre la mujer, me pregunto por qué cuando repartieron a los bebés no pusieron a Luke de principito y mandaron a Leia a escardar cebollinos al culo de la Galaxia? Seguro que así no habría estado tan gritona en la primera trilogía y Obi-Juan habría tenido un exilio más tranquilo.

  11. Comentario de Pablo Ortega (27/06/2022 15:14):

    @emigrante: lo mismo hizo Rian Johnson con Rey, que sí, muy vendida como esclava y todo lo que quieras, pero igual se daba a entender que era “la elegida”, “el despertar de la fuerza”, “la special one”, y demás chorradas del mismo calibre. Tanto misterio para esa ridiculez. La chica no podía ser una Jedi ordinaria, qué va.

    En lo demás, de acuerdo con usted. El antiguo Israel era también una mezcla interesante entre monarquía electiva y hereditaria, ya que sí, en teoría el Trono era hereditario, pero la dinastía de turno podía ser derrocada por orden de un profeta si habían pecado mucho, y se ponía en su lugar al “ungido” por Dios, que podía ser literalmente cualquiera. El mismísimo David, al fin y al cabo, era un pastorcillo de las colinas de Judá, y el menor de siete hermanos.

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