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Elecciones Extraordinarias Comunidad de Madrid 2021, parte II: Libertad o Iglesias

En nuestra anterior entrega [1] hicimos un repaso a la Comunidad de Madrid, a la gestión de la derecha durante 26 años, y a la respuesta de la izquierda (alguno de ustedes dirá no he leído nada de ninguna respuesta de la izquierda: pues eso). La izquierda, en este despiporre urbanístico-rentista, se dejó querer: por las veleidades progres de Gallardón, por esas tarjetas opacas que CajaMadrid ofreció también a gente del PSOE, IU y los sindicatos mayoritarios, y por un modelo socioeconómico al que tampoco supo muy bien qué oponer, salvo culture wars. Entremedias, el PSOE madrileño incluso presentó su propio “Vacío de Madrid”, Tomás Gómez, alcalde de Parla, cuyo principal mérito al margen de su juventud (que no es poco, dado que tres de los cinco candidatos que el PSOE ha presentado desde 1983, incluyendo a Gabilondo, nacieron en los años 40) había sido fundirse 250 millones de euros en un tranvía [2], en burda imitación de los fastos del MetroSur, como para demostrarles a los votantes que el PP no era el único que podía encargar obras faraónicas. Al final, el páramo ya era tal que el PP no tuvo que darle a la izquierda ni migajas. De este pozo de zozobra, poniendo a Dios por testigo que nunca más iba a perder unas elecciones, salió a la postre el Letizio Mayor del Reino, Pedro “Vacío” Sánchez [3], que fue consejero de CajaMadrid [4], votó a favor de la emisión de acciones preferentes [5], y tuvo ahí también su hipoteca con bonificaciones [6]. Pero en las horas más oscuras para la izquierda, PABLO ha decidido tirarse al ruedo. ¿Cómo lo hará en la Plaza de Toros de las Españas? Repasemos los morlacos en cartel.

 

PSOE: Ángel Gabilondo

Como desde el primer día Ayuso ha estado tirando con todos los cañones, casi se nos ha olvidado que ella no fue la más votada en 2019, sino un apacible profesor de metafísica que se doctoró con una tesis sobre Hegel y que responde al nombre de Ángel Gabilondo. Tampoco es que ser el más votado signifique lo más mínimo en un sistema parlamentario, donde lo importante son las mayorías y no las clasificaciones, pero dado que el partido de Ayuso siempre ha defendido que debía gobernar la lista más votada [7], que propuso reformas en ese sentido [8], que a cualquier otra cosa lo ha llamado hasta hartarse “pacto de perdedores en los despachos”, y que desde el PP y afines se llamó a Sánchez “presidente ilegítimo” por no haber sido el más votado cuando llegó a la Moncloa vía moción de censura [9], pues como mínimo se puede mencionar este hecho, ¿no? De todas formas, da igual, porque previsiblemente el PP volverá a ser la lista más votada el 4 de mayo (momento en que cargará contra el “pacto de perdedores en los despachos”, si lo hubiere, como si los últimos dos años no hubiesen ocurrido). Vaya, este era el apartado de Gabilondo, y estamos hablando más del PP que de Gabilondo.

 

Lo cual no deja de ser ilustrativo de la trayectoria de Gabilondo en estos últimos seis años.

 

Gabilondo ha hecho entre cero y nada durante sus años al frente de la oposición. Particularmente sangrante ha sido su dejación durante la pandemia, con Ayuso defendiendo la apertura de bares y locales de ocio mientras criticaba al gobierno PEBLO por la elevada mortalidad. ¡Si incluso a Cifuentes le montó una moción! Él dice que es así, sin más, y que hasta su mujer le dice a veces “no argumentes, que estamos discutiendo [10]”. Las malas lenguas dicen que Gabilondo buscaba (y busca) ser Defensor del Pueblo, puesto para el que necesita los votos del PP en el Congreso, y que por eso no quería hacer sangre y renunció a proponer una moción de censura en mitad de la pandemia. Cuando lo hizo, ya era tarde: Ayuso ya había convocado elecciones.

Pasados 10 años del 15M, podemos decir sin miedo a equivocarnos que Gabilondo podría haberse dormido en el debate televisado y aun así sacaría más escaños que MásMadrid o Podemos (pero a lo mejor ya no saca más escaños que ambos juntos; esa diría que es la principal batalla de las izquierdas a la izquierda del PSOE, demostrar que siguen lo bastante vivas para amenazar la hegemonía socialista). Lo cual no deja de tener su aquel, porque esa fue precisamente la razón por la que ocupa su puesto: en 2015, alarmado por la subida de Podemos en las encuestas, el PSOE buscó a un candidato de peso y prestigio para las autonómicas de 2015 [11]… y como no tenía a nadie dentro, lo tuvo que buscar fuera del partido [12]. Así es como llegó Gabilondo. La cosa funcionó, y Gabilondo ganó por siete puntos a Jose Manuel López (en el ayuntamiento de la capital [13], en cambio, AhoraMadrid duplicó en votos al PSOE: desde 2015 hay un importante voto dual que aún tiene que decantarse). Por su prestigio personal y poco más, con eso sobrevivió el PSOE en la Comunidad, porque en las elecciones generales de 2015 y 2016, Pablo Iglesias ganó 21-18 y 21-19 a “Vacío [3]” Sánchez en la Comunidad de Madrid. Pero aquello fue el pico, y la labor de zapa del IBEX y la Brunete Mediática las decisiones inmobiliarias de Pablo Iglesias se encargaron de que las cosas volvieran a su sitio. En las dos elecciones generales de 2019, Vacío vapuleó a PABLO 27-16 y 27-13, y Gabilondo fue líder indiscutible de la izquierda, donde la alternativa llegaba peleada.

 

El Ángel Salvador del Bipartidismo. Vale que el PP no le vaya a poner estatua, pero Defensor del Pueblo sería lo mínimo.

 

Con todo esto en mente, y viendo su performance en la campaña, uno no puede evitar pensar que Gabilondo, más que ganar, quiere tener metafísicamente razón. No es para menos, porque el pifostio que le espera caso de ganar es tal que probablemente llame a la puerta del convento de los Hermanos del Sagrado Corazón que abandonó hace más de cuatro décadas (no encuentro la fecha exacta, pero déjenme soñar con que fue el 17 de octubre de 1978) y pida que le dejen entrar otra vez, que se lo ha pensado, que esto es un infierno. Sus escasas posibilidades de gobernar, en todo caso, pasan por Cs: o bien con su apoyo, o bien rascando los últimos votantes que les queden. Para ello, el PSOE recurrió la inclusión de Toni Cantó [14] en las listas del PP (con éxito [15]). Este recurso retrasó el envío de papeletas al extranjero, con el peligro de que se retrase el voto rogado, tradicionalmente más de izquierdas, pero los cracks de Ferraz seguramente piensen que los pringados que tuvieron que emigrar de todas formas votan al Coletas o al Gafitas, así que nos da igual. Por si con eso no vale para atraer el voto naranja, Gabilondo también dijo que no piensa gobernar “con este Iglesias [16]”. “Este” Iglesias es el mismo que se ha sentado durante año y pico en el consejo de ministros, aliado con ese partido que casualmente es también el de Gabilondo, pero allá Gabilondo. Si cuela, nadie va a preguntar cómo se hizo. A la hora de la verdad, Podemos obviamente no le va a negar el apoyo gratis et amore en la investidura, ni Gabilondo va a rechazarlo. Y si no cuela… bueno, siempre hace falta un Defensor del Pueblo, y haber dicho “con Iglesias NO” igual convence al PP (a Ayuso no [17]).

 

PP: Isabel Díaz Ayuso

Algunos la llaman IDA (cosa que no le gusta [18] porque parece que la llaman loca; es una objeción válida, solo decir que sus compañeros de partido llevan años promocionando el Ayuntamiento y la Comunidad con el logo MAD [19]; además, por sus iniciales, Isabel Natividad Díaz Ayuso debería ser INDA, lo que tampoco deja de tener su encanto). Otros, Pizzabel [20]. En medios alemanes, ha triunfado lo de “la Trump española [21]”. Si ella tuviese que elegir uno, sería probablemente “azote del progresismo”, combinado con el resto de retórica thatcherista-Guerra Fría que gasta, y que ha culminado en su grito de batalla, “Socialismo o Libertad [22]”.

 

“Libertad o Iglesias. Qué digo iglesias, ¡catedrales!” “Isabel, ¿estás bien?” “Yo que se ya.”

 

Decíamos ayer que Ayuso es diferente de sus predecesores. La mayoría tenía un pedigrí acorde a un buen liberal español, es decir, emprendimiento desde cero en la economía priva¡¡¡JAJAJA!!! ¡Perdón, perdón! Perdonen la coña: Gallardón, Aguirre, González y Cifuentes son todos funcionarios de carrera (y seguramente hayan heredado además un puñado de pisos; diría además que lo uno correlaciona fuertemente con lo otro, en plan “tengo que aportar una evidencia fuerte de que me lo he currado y no soy un aristócrata viviendo de las rentas, así que voy a opositar a este cuerpo donde trabaja mi primo Pelayo, que ese conoce a todo el mundo”). Ángel Garrido en cambio sí que trabajó un poco en la empresa privada hasta que empezó a ocupar cargos públicos hace 26 años, así que suponemos que se pasó a Cs porque ya no soportaba más tiempo entre tanto aprovechado chupando de la teta del estado y de privilegios heredados.

 

“I’m a Barbie girl, in a socialist world,
Life in freedom, you really need some.”

 

Frente a ellos, Ayuso es periodista, y una criatura del partido químicamente pura. Conoció a Pablo Casado cuando este era dirigente de Nuevas Generaciones en Madrid, y protegida por él pasó por varios gabinetes de comunicación, incluyendo sus bolos más famosos: llevar la cuenta Twitter de Pecas [23], el perro de Esperanza Aguirre. El último Tweet de Pecas (QEPD [24]), tras del debate cinco días antes de las Municipales de 2015 [25], dice todavía:

 

https://twitter.com/SoyPecas/status/600759229322952704

 

La lealtad se paga, y en 2011 Ayuso entró de diputada en la Asamblea. De 2017 a 2019 fue viceconsejera de Presidencia, y en 2019, candidata por la Gracia del Dedo: ni primarias, ni nada que se le pareciera, sino designación directa [26] de Pablo Casado, por encima de Ángel Garrido, que era presidente y le hacía ilusión presentarse.

 

 

Las elecciones dejaron a Ayuso como la más votada de la derecha (aunque menos que Gabilondo, como dijimos), y tras coquetear un rato pactó un gobierno con Ciudadanos y apoyo externo de VOX. ¿Y qué ha hecho ese gobierno? Pues básicamente nada: la Comunidad sigue usando los presupuestos prorrogados de 2019 [31]. Por desacuerdos entre VOX y Cs, fundamentalmente, pero incluso en esto Ayuso ha echado la culpa al gobierno con la “inestabilidad política [32]”. La única ley aprobada (en lectura única, sin permitir enmiendas, solo con los votos de sus socios, y recurrida por falta de quorum en la votación) es una reforma de la Ley de Suelo para reemplazar parte de las licencias urbanísticas por declaraciones responsables [33]. Otros granitos de arena en la marcha imparable e imperial hacia el Feudalismo Inmobiliario incluyen: eliminar el impuesto de Patrimonio (900 millones que se les regala a los ricos cada año [34]), bonificar el 99% [35] del impuesto de Sucesiones y Donaciones [36], asustar con que Podemos va a expropiar casas [37], y renunciar a recuperar 3000 viviendas sociales [38] que un juez le devolvió “porque es muy complicado”. Lo que ya no era tan complicado era vivir en un piso de lujo [39] que le dejó un promotor inmobiliario a precio amigo.

 

“Yo tengo un sueño… sueño con una ciudad y una Comunidad donde no se pregunte a la gente por sus orígenes, ni por el origen de sus pisos, ni por el alquiler que pide.” “¿Y las personas que tienen que pagar esos alquileres?” “Ah, ¿pero los alquileres los pagan personas?”

 

Obviamente, nada de lo que hace Ayuso es nuevo, pero no se ve todos los días a alguien tirar de estos registros de forma tan descarada y desacomplejada, hasta el punto de meter a una periodista [40] del Biotopo en la lista electoral. De todo esto cabría concluir que Ayuso –en cuanto animal mediático y carne de televisión- es una especie de reverso tenebroso de PABLO (sin perjuicio que PABLO también sea un poco reverso tenebroso a veces). Y sin duda hay poderosos vibes separados-al-nacer, pero con ciertas diferencias: a PABLO los medios le han dado cancha porque subía audiencias. A Ayuso le darían cancha incluso si las hundiera, porque para eso ya está la chequera del Canal de Isabel II. Esto le permite a Ayuso desplegarse con un estilo diferente al de PABLO. Hora de que les diseccionamos La Comunicación Política Según Ayuso:

 

 

 

 

 

 

 

“¿Quieres privatizar lo público, o solo te alegras de ver mi publicidad institucional?”

 

Todas las elecciones habidas desde el inicio de la pandemia han tendido a reforzar a los gobernantes, pero ya llevamos un año y pico, el cansancio (y el cabreo) hacen mella, para el 4M podemos estar bien metidos en la cuarta ola, se vota un martes, el fin de semana anterior es puente con posible éxodo masivo de jubilados y resto de clases piso-tenientes, y las elecciones siempre las carga el diablo. Que se lo digan a “Sultana” Díaz [55], que reventó una hegemonía socialista de 41 años en Andalucía por pasarse de lista adelantando elecciones. Aun así, lo más probable es que Ayuso repita de presidenta. Con o sin VOX, dependiendo de los resultados, y con el Biotopo alabándola -si cabe- aún más. Y en caso de fracaso… pues ya lo hemos visto con Trump: la culpa será de otro. De la ley electoral, del pacto de perdedores, o incluso de Pablo Casado, para quien estas elecciones pueden acabar siendo un lose-lose: si el PP pierde, culpa suya por lastrar a una candidata ganadora con sus apuestas por Toni Cantó y contra VOX. Y si Ayuso gana rozando el 50%, ya me dirán como deja eso a Casado, que se quedó en un 19% en las elecciones del 28 de Brumario [56] y apenas subió al 25% el 10N. Porque da igual lo que Ayuso haga, en el Biotopo no hay crítica alguna; pero cosillas críticas sobre Pablo Casado [57] sí las publican, lo que debería ser un indicio de quién tiene la sartén por el mango.

 

Ciudadanos: Edmundo Bal

Seis años llevamos diciendo que Ciudadanos es un producto de marketing [58] creado y encumbrado por las élites, que iba a desaparecer más temprano que tarde cuando las mentadas élites se hartasen. Y miren, al final estamos teniendo razón (aunque no por esos imperativos político-sociales con los que adornamos nuestros patéticos intentos de ligoteo [59], sino gracias a la abismal estupidez de Alberto Carlos von Papen-Rivera).

 

Siempre en nuestros corazones.

 

Durante los últimos seis años, el líder de Ciudadanos en la Comunidad, Ignacio Aguado, ha batido todos los records de pagafantismo político que recordamos, todo para que al final lo hayan tirado como a un klinex usado. Que hablamos de PABLO y los marrones que se ha comido en el Gobierno Más Social De La Historia ™, pero comparado con Aguado PABLO tiene a Vacío encañonado con un AK47 mientras les marineres de Kronstadt despliegan la bandera morada en los balcones de Moncloa. Aguado invistió a Cifuentes, y sostuvo su gobierno contra las mociones presentadas. En 2019, vino su recompensa en forma de vicepresidencia bajo Ayuso, desde donde realizó su mayor aportación a la política madrileña: inaugurar junto a Ángel Garrido un dispensador de gel hidroalcohólico en el Metro de Madrid.

 

La derechita que se lava las manos.

 

A Ignacio Aguado (“Aguadilla” en los cenáculos del PP [60]) la disolución anticipada le ha pillado por sorpresa. Aunque no tan por sorpresa como que en seguida el Biotopo, que tan gustosamente les apoyó como posible recambio fresco del PP [61], haya empezado a seguir la línea ayusista [62] y apoyar todas las fake news [63] posibles para debilitar aún más a Cs. Sin llegar a decir nunca directamente que Aguado había pactado una moción por treinta monedas de plata, pero sirviendo mediante elipsis e insinuaciones dicha conclusión en bandeja a sus lectores menos atentos. Sí, resulta que esas herramientas de la prensa libre [64] tan válidas y aceptables cuando se trata de combatir al populismo izquierdoso, también te las pueden aplicar a ti cuando las lentejas están en juego. Fíjate tú. Leer las secciones de comentarios del Biotopo es todo un espectáculo en estos días. Se está cayendo el pobre Aguado de un guindo tan alto que aún no ha llegado al suelo.

 

 

https://twitter.com/ignacioaguado/status/1371009538229465092

 

 

Cs ha hecho lo increíble: pasar de ser patriotas liberales, a ser poco menos que la ETA bolivariano-islamista. Bueno, en realidad este paso no es tan increíble, pero Cs lo ha logrado en apenas unos días, ¡y sin hacer nada al respecto! Y lo peor de todo es que serán capaces de volver a votar por Ayuso, caso de superar el umbral del 5% requerido para entrar. En campaña, desde luego, es lo que van a decir para perder lo menos posible (aunque la formulación “no queremos a Pablo Iglesias en el gobierno [68]” ya permitiría un gobierno de Gabilondo con apoyo morado). Al mismo tiempo, lo compatibilizan con insistir en que ellos son el centro puro y no alineado con los extremos, son la sensatez, el sentido común, los que pueden pactar con ambos (HAMIGOS, ¡si es precisamente por esa incertidumbre que vuestros ex-socios os están degollando!)

Como el pobre Aguado aún está en caída libre y más quemado que la trituradora de documentos del PP, Cs ha decidido renovar el plantel por completo: no repiten en la lista ninguno de los consejeros [69] que formaron parte del gobierno de Ayuso (lo que no quita que saquen pecho “por el bueno trabajo realizado”). Como candidato han designado a Edmundo Bal, abogado del estado bregado en casos de corrupción y portavoz suplente de Cs en el Congreso, en el que entró gracias a la renuncia de Rivera a su escaño (escaño al que, por si acaso y a diferencia de PABLO, Bal no ha renunciado [70]). Probablemente la mayor baza en activo del partido, después de Arrimadas: saben que se la juegan. Si no superan el 5%, es posible que la mitad de sus diputados y concejales pidan el ingreso en el PP en cuanto abran las sedes a primera hora del 5 de mayo (en la lista de Ayuso, de hecho, ya había dos más [71] aparte de Toni Cantó). Y por primera vez, es una campaña sin el apoyo descarado [72] de la prensa (quitando a los fans incondicionales [73]). El IBEX lo da, y el IBEX lo toma, alabado sea el IBEX. Aunque visto lo que viene detrás, el ya os lo dijimos se nos atasca en la garganta.

 

Se dice que, al evaluar las cajas negras tras los accidentes de avión, la palabra más común al final de las grabaciones es “mierda”, y luego el silencio. En la cabina de Cs no se oye mucho ahora mismo.

 

Más Madrid: Mónica García

La verdad es que para documentarme sobre Más Madrid estaba dispuesto a entrar en su web [74] y leerme su programa, ¡y resulta que estaba caída!

 

Te lo traemos en papel.

 

MásMadrid/MásPaís/LoDeErrejón siempre ha tenido problemas para definirse y articularse. Todo es muy líquido, pero parece condensarse en “un Podemos guay, con mucho ecologismo y sin los amargados del PCE”. Sí, al parecer el propio Podemos ya es un significante vacío tras apenas siete años (el PCE, en cambio, no lo es; diría que eso habla en su favor). A nivel nacional, la apuesta errejonense fue buscar alianzas electorales con partidos con implantación regional, como Compromís o la Chunta, o fichar a la cúpula de Podemos Murcia. En las elecciones de noviembre de 2019, la cosa quedó en dos diputados por Madrid, detrás de los cinco de Podemos. Sin embargo, fue en la Comunidad de Madrid donde, seis meses antes, LoDeErrejón había alcanzado sus mayores éxitos: doblando a Podemos en la Asamblea, y logrando con Carmena un 31% del voto a nivel municipal en el ayuntamiento, mientras la lista de IU, apoyada por PABLO, no lograba ni entrar. También ha logrado un buen puñado de concejales en varias otras ciudades de la Comunidad, superando en muchos casos a Podemos. Lo cierto es que la larga hegemonía de la derecha en la región, unida a la dejadez histórica de un PSOE cuyas listas electorales parecían el desván de los trastos viejos, y a un sistema electoral proporcional casi puro que elimina en gran medida el voto útil, ha abierto las puertas a un enorme caladero de votantes de izquierda dispuestos a votar alternativas curiosas porque total, no hay mucho que perder. El dilema está en cómo usar esa base en Madrid para construir un proyecto en toda España, y ahí Errejón tiene una cierta tendencia a entender el populismo como decirle a la gente lo que esta quiere oír. Y si tus votantes son principalmente madrileños y no estás dispuesto a perder a ninguno, pues lo más que puedes decir sobre “el Temita” es que te pilla lejos [75].

¿Qué les pilla cerca? Pues el ecologismo, el feminismo, las mareas ciudadanas, propuestas de renta básica [76] y semana laboral de cuatro días [77], lo que se suponía que iba a ser el Podemos original. Que está todo muy bien y mucha gente preferiría hablar de estas cosas antes que del Temita, pero es que el temita se convirtió en “el Temita”, entre otras cosas, para frenar a Podemos. Iglesias ahí decidió tomar el toro por los cuernos y hablar de presos políticos y de referéndums (todo negociable [78] en pos de la gobernabilidad, pero al menos planteándolo como algo legítimo y no como herejía). Errejón apostó por hacer como que el Temita no existía. El resultado: PABLO logró amarrar el apoyo de los nacionalistas para un gobierno con Podemos dentro, y Errejón se quedó con su base de Madrid, que ahora toca defender. La candidata es Mónica García, portavoz en la Asamblea estos últimos dos años. Interpelando a Ayuso por la curva de infectados, esta le contestó que “la curva es igual que la curva de su boca, mustia [79]”.

 

Te la guardo, Ayuso.

 

De Mónica García, todo parece indicar que es una bellísima persona que ha compatibilizado su actividad en la Asamblea con su trabajo de médico anestesista a media jornada, que empezó de activista en las mareas blancas, y que dice cosas bastante sensatas que apenas aparecen en los medios. También sabe perrear [80]. Lo peor que ha encontrado el Biotopo sobre ella es que “es podemita [81]” (lo cual es falso porque abandonó el partido), así que han optado por ignorarla. Seguramente sea la candidata más desconocida. Rechazó la propuesta de Iglesias [82] de listas conjuntas (que tampoco aportan mucho en el sistema electoral) y le ha recordado que “Madrid no es una serie de Netflix”. Por lo demás, LoDeErrejón es una apuesta diseñada para crecer a partir del PSOE, especialmente cuando este ya no cuente con el “efecto Gabilondo [83]”. Algo a lo que una izquierda transformadora no debería hacerle ascos. Incluso, capaz de (o al menos dispuesta a [84]) alcanzar acuerdos puntuales con Ciudadanos. Así que si LoDeErrejón logra un resultado aceptable frente a Podemos, no digamos ya si entrase en el gobierno, la base estará asegurada para unos cuantos años más. Ya veremos qué hacen con ella.

 

VOX: Rocío Monasterio

Si el proyecto PP se resume como “Feudalismo Inmobiliario” (y el del PSOE como “feudalismo inmobiliario con rostro humano”, una vela a Dios y otra al Diablo [85]), ¿cómo resumir el proyecto de VOX? Pues –francamente- la mejor definición sería “por el Ladrillo hacia Dios”.

 

¿Libertad o Iglesias? ¡Pues muchas Iglesias, por supuesto!

 

Y nadie mejor que su candidata, Rocío Monasterio, para ejemplificarlo. Rocío Monasterio, que firmó proyectos de arquitecta antes de tener el título [86], que vivió y trabajó en un chalet sin licencia de ocupación ni de funcionamiento [87] (normal que también haya vendido viviendas sin licencia [88]), y cuyo marido fue condenado por no pagar a los trabajadores [89] que construyeron dicho chalet. El chalet está valorado [90] en unos cinco Galapagares, pero como Monasterio está a favor de un sistema socio-económico basado en la explotación, las castas por nacimiento [91], el egoísmo y la codicia porque Deus Vult, no se le puede reprochar que sea coherente. Por la falta de licencia, el Ayuntamiento del PP ordenó el desalojo de la vivienda en octubre de 2019, pero el matrimonio okupa obtuvo un año de gracia para ponerse al día. El año fueron dos, por obra y gracia de la covidia, y parece que aún no está todo cerrado, pero perro no muerde perro (o mejor dicho, perro intuye que necesitará a perro para perrear presupuestos e investiduras), así que el Ayuntamiento lo ha bendecido todo justo unos días antes del comienzo de la campaña [92] y que nadie le pueda hacer con ello un feo a Monasterio.

Rocío Monasterio es también alguien que ha vivido en carne propia los peligros del socialismo: resulta que su familia tenía negocios azucareros en Cuba, una megafinca llamada “La Manuelita [93]”, fundada en el siglo XIX por sus antepasados, y eso a pesar de las enormes rigideces del mercado laboral cubano [94], que esas cosas no se dicen. Y si las cosas fuesen como Dios manda, Rocío Monasterio estaría ahora creando valor en Cuba, pero llegó la Revolución Cubana, y Fidel Castro les expropió el ingenio y renombró la finca a “14 de julio”, Día de la Bastilla [95]. Lo que no es cierto, y queremos remarcarlo enfáticamente, es que Monasterio se quejara de que Castro hubiese dejado sin empleo fijo a los esclavos de sus abuelos. Eso es un bulo [96], y debemos desconfiar siempre de noticias que parecen confirmar nuestro sesgo, sobre todo si nos parecen creíbles. Lo que sí parece cierto es que por culpa de Fidel Castro tenemos a una candidata ultraconservadora y lgtbifóbica en estas elecciones. Así que ya saben: del pin parental también tendrá la culpa el Socialismo.

 

“¡Devolvedme el asucar, huevones invertidos!”

 

¿Propuestas concretas? Pues muy poca cosa: por ahora, una medida sobre tributación que evidencia que Monasterio no tiene ni idea de cómo funciona el IRPF [97], otra para confirmarnos que la derecha tiene un inexplicable fetichismo sexual con Adolfo Suarez [98], ese señor que pactó con los comunistas una Constitución que a la derecha dura le daba verdadero asco [99], y algo de polémica con un cartel contra los MENAs que miente más que habla [100]. En las encuestas va bastante peor que los resultados de VOX en las dos últimas generales. Es difícil vender a una pareja de aristócratas altivos y millonarios como los campeones de la gente común, sobre todo si además no le caes bien al Biotopo (Losantos apodó a la pareja “los Aristogatos [101]”). Así que para mostrar algo de garra anunciaron que la presentación de la candidatura tendría lugar en Vallecas [102], con Abascal más destacado en los carteles que la propia Monasterio. La cosa derivó en una batalla campal contra los vecinos/antifascistas/izquierdosos/INSERTE CALIFICATIVO AQUÍ, donde incluso dentro de la Policía han salido voces criticando a Abascal [103]. Sobre este episodio y las garantías y derechos fundamentales en una democracia: unos han dicho que Abascal y su troupe tienen todo el derecho del mundo a ir a donde quieran y expresarse políticamente; otros han recordado que a los nazis les encantaba montar mítines [104] y eventos en barrios mayoritariamente de izquierdas, buscando provocar enfrentamientos violentos para luego lamentar amargamente que “los rojos son unos violentos, la policía no los controla, tenemos derecho a expresarnos pero los comunistas nos lo impiden porque no creen en la democracia, vótanos si tú sí crees en la democracia” (si alguna vez en cambio no pasaba nada, sacaban el otro discurso que manejaban, “la izquierda son unos mataos judaizantes que no tienen lo que hay que tener, saben que nosotros somos los verdaderos defensores de la clase obrera y sus intereses, no como los comunistas empeñados en que los negros y los maricones también son personas”). Ambas observaciones son correctas, por supuesto.

Por lo demás, la campaña no sorprende mucho: luminarias con un pasado ultra [105] en la lista, amenazas directas [106] y repetidas [107] de deportar a ciudadanos españoles que no les gustan… las ranciedades habituales, vamos. Ya ni siquiera sorprenden. En esto, Ayuso y el PP les han comido totalmente la tostada. Cuando VOX dio el salto a la política nacional, se vertió mucha tinta sobre lo que eran y lo que pretendían. Se analizó su programa buscando “fascismo”, ¿y qué se encontró? Pues la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. Bueno, y algunas cosas, como prohibir partidos políticos [108] o discriminar a confesiones religiosas [109], que a priori sí resultan un poco fascistas. Pero dado que la Ley de Partidos permite ilegalizar formaciones políticas, y que los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede [110] han privilegiado de facto a una confesión en detrimento de las demás, las propuestas de VOX evidentemente son plenamente constitucionales. En realidad, la Constitución Española, como todas, es bastante flexible (excepto esos puntos que todos sabemos, claro), y hay margen de interpretación. VOX simplemente ha flexionado su interpretación hasta límites que mucha gente no hubiese pensado posibles, pero que 25 años de paciente labor de zapa de los medios de comunicación han metido en la Ventana de Overton [111].

Es decir: otra forma de interpretar el partido es que VOX llegó como laboratorio de ideas de la derecha. No de creación de ideas (todo lo que venden, o bien existe desde hace más años que usted y yo sumamos juntos, o se ha importado desde la cocina de Steve Bannon, generalmente sin filtrar siquiera [112]), sino de cómo venderlas en campaña con frescura y descaro, y cuál era el tamaño del mercado potencial. Y ahora, dos años y medio tras su aparición [55], parece que el estudio de mercado ha terminado y que ya no hacen falta como chispa para la refundación de la derecha: todo eso ya lo puede hacer el PP de Madrid, con Ayuso al frente. VOX puede ser necesario, pero no será esencial, vistas las encuestas. No es lo mismo quedar 20-15 con el PP que 40-6. ¿Querrá VOX entrar en el gobierno? Dependerá de su resultado, si es muy malo igual piensan que lo pueden tapar con consejerías. Como si le importara a Ayuso. Recuerden: dos años de gobierno, cinco consejerías en manos de Cs, cero presupuestos aprobados y una sola ley. Gobernar, lo que se dice gobernar, no es eso – y aun así Ayuso está rozando la mayoría absoluta en solitario. Si hay que repetir la experiencia otros dos añitos con pagafantas de VOX mientras esperamos a las Autonómicas de 2023 para cepillárnoslos, pues adelante, dirán en Génova.

 

Unidas Podemos: Pablo Iglesias

Sobre Pablo Iglesias, ya no queda mucho que decir a estas alturas. Aquí hemos analizado su biografía [113], su proyección [114], sus habilidades hípicas [115], su paso por las primarias podemitas [116], si estamos ante el nuevo Hitler [117] (muchos dicen que sí, pero dado que son los mismos que decían eso de Zapatero cuesta un poco creerles, ¡Hitler no hay más que uno!), su llegada a lo más alto [118], y su trayectoria como Santo y Mártir [119]. Y nos ha salido una imagen muy rara y contradictoria porque las personas somos así, pero hay una cosa en la que no nos hemos equivocado (y que tampoco era difícil prever a poco que se conozcan los usos políticos españoles desde 1814): que le iban a masacrar a base de bien. Mediáticamente [120], y ahora también con balas de CETME en el correo ordinario [121]. Cayo Sempronio Gracco Vallekano [122] le llamé yo cuando empezaba a despuntar. Espero no acertar.

Hace seis años, Podemos inició su andadura en Madrid [123] de la mano de José Manuel López, con un resultado bastante bueno. Globalmente, incluso, se rozó la victoria izquierdosa, pero IU se quedó a 27.000 votos del umbral del 5%. En las siguientes, IU fue dentro de Podemos… y a duras penas se logró en conjunto un 5.6%. Isa Serra, la segunda candidata, luego se ha pasado estos dos años pendiente de un juicio [124]. En total, seis años que se han hecho muy largos, la verdad.

 

La lucha de LA GENTE contra los poderes financieros, descripción gráfica.

 

Pero seis años también dan para reflexionar un poco. Por ejemplo, sobre la utilidad de estar metido en un gobierno del PSOE. ¿Para qué ha servido? Pues para relativamente poco, pero menos da una piedra. Principalmente, para demostrar que se puede obligar al PSOE a ceder (algún día quizás incluso en cosas que importen). ¿La contribución de PABLO? Pues haber estado. Que en un futuro puede servir a Podemos para pedir participación a placer, joder, si tragasteis con PABLO por qué no vais a tragar con Fulan@.

En el frente de las ideas, la candidatura de Podemos parece -¡al fin!- querer ir a la raíz de la explotación, en vez de fiarlo todo a la victoria electoral: la lista incluye por ejemplo a Serigne Mbayé [125], portavoz del sindicato de manteros, o a Alejandra Jacinto [126], activista de la PAH. Para solucionar un problema, lo primero es hacerlo visible. Y no achantarse [127] ante los matones de barrio. Porque al margen de toda la cháchara sobre la idoneidad de su persona, hay algo que Iglesias ha visto con lucidez y que habrá jugado su parte en su salto del gobierno, y es que la Comunidad de Madrid es el corazón de la derecha españolista. Es su escaparate, sus cuarteles de invierno, y la fuente nutriz de la mitad de sus medios de comunicación. Particularmente de los más exaltados. Aquí empezó en 1995 el asalto a la Moncloa, aquí se articuló la oposición más ruidosa a ZP mientras Rajoy sesteaba esperando su hora, y aquí se está gestando un asalto similar contra Vacío por parte de Ayuso, que si yo fuera Casado me tentaría la cartera. Lo que hay en Madrid es lo que el PP quiere para el resto de España (que no va a funcionar nunca, porque hasta cierto punto se ha hecho a costa del resto de España, la única manera de extenderlo sería con algún imperio colonial al que pasarle las facturas, que es lo que se hacía en el XIX, pero eso hoy ya no queda tan bien… al margen de que ya no quedan sitios que colonizar porque ya estarán ahí los chinos o los USA). Un mix de liberalismo para los amigos, autoritarismo para el resto, y centralización para los dineros; basado todo en la extracción de rentas vía alquileres e hipotecas, y al que hemos llamado Feudalismo Inmobiliario. Madrid, en suma, es el relato de la derecha. Y como hoy en política no hay otra cosa que el relato, Madrid es vital para ella. Por eso la batalla contra ese modelo hay que darla en Madrid. Si PABLO es el adecuado, si suma o resta, si le ha regalado la Comunidad a Ayuso… eso ya es otra historia, pero no se le puede negar que se ha ofrecido a ir el primero al frente más acuciante.

 

“Iglesias o Libertad.” “¿Why not both?”

 

Escenarios LPD: ¿qué puede pasar?

Pues sinceramente: ni repajolera idea. En política no hay imposibles, solo cosas muy, muy difíciles. Pero partiendo de que escenarios tipo “mayoría absoluta del Partido Comunista de los Pueblos de España” o “ningún partido supera el 5%” son demasiado improbables para dedicarles tiempo, y asumiendo cuatro cosillas sobre las que parece haber consenso (subidón del PP, las tres izquierdas entran, y Ayuso y Gabilondo lideran en sus respectivos bloques), el partido parece jugarse sobre las siguientes casillas: si Cs supera el 5% (y si lo hace, si existe alguna mínima posibilidad de que vote a Gabilondo), si PABLO acierta con el piolet, si la suma de las izquierdas zarrapastrosas permite soñar con una alternativa viable al PSOE, y si el resultado de VOX le permite ser socio del PP o le reduce a mero subalterno.

 

Escenario 1 (“en Madrid empieza a amanecer”)

Mayoría absoluta de PP+VOX, y nuevo gobierno de Ayuso. Lo que puede salir de ahí, dependerá mucho de cuanto se acerque VOX al PP. VOX y PP son conscientes de que compiten por el mismo electorado y se pondrán mutuamente las zancadillas razonables. A la larga, solo puede quedar uno.

Probabilidad del escenario: encabezando claramente las apuestas.

 

Escenario 2 (“I’m blue”)

Mayoría absoluta de Ayuso en solitario. Éxtasis “nacional”. La Puerta del Sol se le vende a un fondo de inversión que luego nos alquila la Casa de Correos a un precio fijo durante 35 años. Cañas gratis para todos. La calidad del aire se soluciona privatizándolo a BlackRock Air Equity. Ayuso se comporta como si una victoria de izquierdas fuese metafísicamente imposible para el resto de la eternidad. Pablo Casado empieza a actualizar currículum.

Probabilidad del escenario: no nos extrañaría en absoluto.

 

Escenario 3 (“la amante despechada que vuelve arrastrándose”)

Entra Cs, y sus votos son esenciales para decidir entre Gabilondo y Ayuso. En cuyo caso optarán por Ayuso, comme il faut. También, porque el PP estará mandando recados desde Castilla y León o Andalucía, amenazando con convocar elecciones y echarlos de los gobiernos autonómicos. Pondrán algunas condiciones moderadoras, que VOX no entre y tal, y lo venderán como “control del gobierno en la Asamblea”, pero como ya hemos visto el PP lleva 26 años trabajando para que el partido real se dispute en los consejos de administración del Canal y del Metro, la Asamblea va a ser poco más que la cúpula del trueno donde PABLO e INDA intercambiarán sopapos dialécticos.

Probabilidad: no lo sabemos, pero damos un 100% de amenaza de tamayazo si Cs no vota como Dios manda.

 

Escenario 4 (“Empate con Cs”)

Con 136 escaños en juego, no es imposible un empate a 68 que nos lleve a la prórroga. Si lo hace, Cs puede optar por lo que siempre opta cuando no hay otra salida a la derecha: apoyar “al único candidato que puede lograr una mayoría que no nos aboque a nuestra muerte segura nuevas elecciones”, es decir, a Gabilondo. PABLO no podría entrar en el gobierno, claro, y tendría que exiliarse fuera de la Comunidad de Madrid para hacerlo posible, pero seguro que para parar a la ultraderecha PABLO está dispuesto a hacerlo. Win-win: si se exilia de Madrid ¡puede presentarse a otras elecciones autonómicas, que parece que le ha pillado el gusto! (Desde aquí recomendamos Andalucía, donde tocan las siguientes, y así PABLO, después de con Errejón, puede ajustar también cuentas con Teresa Rodríguez).

Probabilidad: poca y dependiendo de que la prensa, que está a sueldo de Génova y ha olido sangre, no se cebe demasiado con Cs.

 

Escenario 5 (“Empate sin Cs”)

Repetición de elecciones, acompañada de desvergonzadas peticiones de Ayuso de que debe gobernar “la lista más votada, que cualquier otra cosa es dictadura de los perdedores”. En cuanto al resultado de unas segundas elecciones, intuimos una desmovilización de la izquierda, y una concentración aun mayor del voto de la derecha en Ayuso, incluyendo el 2-3% del Cs residual, y cómoda victoria unos meses más tarde.

Probabilidad: no descartable.

 

Escenario 6 (“El fin del mundo tal y como lo conocemos”)

Victoria por la mínima de las izquierdas, y Gabilondo nuevo presidente. Probablemente con consejeros de MasMadrid, y PABLO fuera del gobierno, que no se nos asusten las abuelitas. Y a prepararlo todo para ganar las elecciones de 2023: buscar y sacar toda la mierda que debe llevar 25 años acumulándose. La cosa no va a dar para mucho más: mucha de la ideología que ha aplicado el PP es ya estructural, y llevaría varias legislaturas desmontarla.

Probabilidad: vamos a ser generosos y darle una entre cinco.

 

Escenario 6.1 (“Morir de victoria”)

Como subescenario del anterior: INDA y PABLO polarizan hasta niveles insoportables, resultando en que PABLO arrastra a las urnas a sectores de izquierda tradicionalmente abstencionistas, e INDA concentra tanto el voto de derechas que Cs y VOX se quedan ambos por debajo del 5%. Iván Redondo no lo descarta [128].

Probabilidad: ¡JAJAJAJA!

 

Escenario 7 (“Rozando la inestabilidad cuántica”)

Cualquier otra cosa.

Probabilidad: menos de un 1%.

 

Pavlov en Chamartín

Frente a Ayuso y las encrucijadas que se abrirán el 4 de mayo, el único que parece tenerlo claro es PABLO, que por eso ha decidido abandonar un gobierno donde podría haber sesteado otra legislatura y media (por eso y porque dar guerra en los medios y en debates le divierte más que poner caras institucionales a políticas del PSOE) para tirarse de cabeza a una piscina de pirañas. Los demás candidatos se comportan todos como si esto fuesen unas elecciones regionales más, intentando meter sus cuñitas sobre el salario de los sanitarios y la regulación de los Campings y la Caza. Un momento: ¿acaso hemos caído desde LPD en el tópico de Las Elecciones Más Importantes De Nuestra Historia? Ah, c’est la politique: ¡la elección inminente es siempre La Elección Más Importante De Nuestra Historia! Estas elecciones en concreto van a poner las vías para los próximos dos años, y puede que más allá. Que las vías estén puestas no implica que el tren tenga porqué salir, pero 26 años de desprestigio de lo público nos ha dejado una orografía donde las locomotoras ya casi ruedan solitas por la pendiente que ha dejado la erosión. En muchos sentidos, esta es una batalla estremecedora… cuyo resultado parece importar poco en el corto plazo, la política como videojuego.

 

Choose your fighter.

 

Hay, en la derecha española, un reflejo psicológico automático, pavloviano, quemado a fuego durante 1300 años de Historia de España [129]: en los momentos clave, hay que ir unidos para vencer, los detalles los resolvemos luego. Lo que pasa es que el “momento clave” no es algo que exista objetivamente, sino algo que se ha construido -y se construye- a base de histeria, paranoia y fake news. Para algunos, es toda una tentación recurrir a este mecanismo, ¡sobre todo cuando eres “la centralidad en la derecha” en la que se va a confluir! Y como esa siempre ha sido el PP, pues periódicamente han tirado de ese registro, si bien es cierto que parece que cada vez con más frecuencia. Ese es el mecanismo que se ha cargado a todos los “centros” y las diversas “derechas moderadas” que han intentado echar sus redes en el electorado del PP. No siempre funciona, pero para Madrid parece que Ayuso ha dado con la tecla. Y de Madrid al cielo. Por ese pozo se va a ir Cs, todo por méritos propios. Rivera realmente debió creer que llegado el momento el PP haría una fría evaluación basada en datos, en costes-beneficios y en la legitimidad democrática, y les cedería el control de Madrid y del Biotopo. Querido Alberto Carlos: los privilegios no se ceden NUNCA, porque son la base de nuestras identidades. Se defienden a muerte, con todas las jugarretas que haga falta. A ver si para la próxima vez lo tenéis claro.

Queda por ver cómo afecta todo esto a VOX. Porque VOX es el primer intento serio en 40 años de pescar en los caladeros peperos no desde la moderación, sino desde una exaltación aún mayor. Y por ahora no les había ido demasiado mal. Curiosamente, poca gente parece analizar estas elecciones desde el punto de vista del enfrentamiento VOX-PP. Porque estas elecciones van a determinar la relación durante los próximos años. VOX viene envalentonado de su éxito en Cataluña [130], donde ha dado el sorpasso a Cs y PP, y si ahora su resultado es solo un tercio, un cuarto o incluso menos con respecto a Ayuso, la resistible ascensión de Santiago Abascal se habrá visto ralentizada. Puede que incluso truncada. Si no eres capaz de desbancar al PP en Madrid, sin voto útil de por medio, la percepción del votante de derechas es que no serás capaz de hacerlo en ningún sitio que cuente, ese fue el primer clavo en el ataúd de Cs.

 

Si usted es de izquierdas y tiene una cierta hartura con que demasiadas cosas se decidan en Madrid, sepa usted que en la derecha es todavía peor.

 

La derecha española, ahora mismo, está inmersa en una operación de unificación, imprescindible para ganar en el sistema electoral de las generales. Y parece que la unificación va a realizarse, no en torno a un EspañaSuma [131] con Cs y VOX, sino en torno al PP de toda la vida. O más exactamente, en torno al PP madrileño, que es quien tiene las manos sobre un montón de palancas económicas y mediáticas claves dentro de la derecha española. Con Ayuso como Juana de Arco patria, Don Pelayo redivivo, hereu de Aguirre, y alumna aventajada de los modos y el lenguaje de VOX. Casado difícilmente sobrevivirá a otra derrota electoral frente a Sánchez, y entonces llegará la hora por la que el Biotopo lleva suspirando desde que Aznar abandonó la Moncloa lamentándose de haber sido demasiado bueno. ¿Podría semejante PP Ayuso-madrileño ganar unas elecciones generales, especialmente teniendo en cuenta las perlas que suelta [132]? Pues a priori no, pero es que el PP nunca ha configurado grandes mayorías sociales desde la oposición. Lo que ha hecho, en sus dos accesos, es aplastar cualquier otra alternativa, esperar a una combinación de “crisis económica”+”desencanto en la izquierda” para saltar al poder con poco más del 40% del voto, y luego agarrarse a las instituciones para siempre jamás. Y dado que las crisis periódicas están garantizadas con el actual modelo económico y la arquitectura de la Unión Monetaria, y el desencanto izquierdoso está garantizado por el PSOE… pues es sentarse y esperar a ver si salta la liebre. Y frente a esto, una troika formada por una médica anestesista, un fraile que cambió los hábitos por la metafísica, y un torero al que le sobra coleta y ganas de hacer el salto de la rana.

La verdad es que estas elecciones molan mazo.