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Narcos, football edition

Sí. Incluso en La Página Definitva vamos a hablar de la Superliga Europea de Fútbol. Como futbolero que soy, lector y comentarista de la extinta RBBE (epd) y, sobretodo, como ese entrenador que todos llevamos dentro, me dispongo a ilustrarles.

A estas alturas ya estarán ustedes plenamente informados del ilusionante proshecto: una liga semi-cerrada (o cerrada del todo, según a qué furioso opinólogo lea uno), creada por el dueño del Real Madrid, presidida por el dueño del palco del Bernabéu y vicepresidida por, entre otros, el cachorro de la familia que ayudó a Franco a montar la SEAT. ¿Qué puede salir mal?

Su Florentindad lo tiene claro: Send Nudes and Media Rights to the Superleague!

Ante todo, hagamos un breve repaso a la situación actual del fútbol español. Para sacar a Villar de la RFEF, hubo que encarcelarlo. La Supercopa española se juega entre 4 equipos en Arabia Saudí (lo de ampliarla a 4 es para garantizar la casi segura presencia de Barça y Madrid). La LFP intentó que se jugara un partido (del Barça) en Miami. Según el presidente de la LFP  (capaz de sancionar a un equipo porque sus aficionados llamen nazi a, efectivamente, un neo-nazi y sordo ante insultos racistas), “interesa que en Liga y Copa haya un Barça – Madrid”. Hace 18 años seguidos que la Liga la ganan el Barça o el Madrid (salvo una, por un gol, ganada por el Atlético de Madrid). En definitiva, el futbol español son Barça, Madrid, unos acompañantes, algún nazi (perdón, amante del número 88, el 14 y de llamar a un taxi con facilidad) suelto y los aficionados, a pagar.

A nivel europeo, la cosa mejora: Villar asumió la presidencia cuando Platini fue detenido. Villar, al cabo de poco, también. En Europa hay una competición de clubes donde en los últimos 20 años, apenas 15 equipos han llegado a la final. Es más, seis equipos suman la mitad de las apariciones en finales: el Madrid, Liverpool y el Bayern han estado en 4, el Barça y el Milan, en 3 y Chelsea en 2… Estos clubes, por el hecho de jugar en la Champions ingresan mucho más dinero que sus rivales en Liga doméstica y pueden garantizarse bastante tranquilamente su presencia en la próxima Champions. Los dos únicos clubes que han conseguido entrar recientemente en este club son clubes-estado: PSG y Man City.

La FIFA, la UEFA y las Ligas Profesionales Nacionales, siempre por el Bien, el Amor, la Competición Pura, el Deporte y el Fútbol Modesto sin adulteración económica

En resumen, el futbol actual es un club muy cerrado, donde manda el dinero, que huele a Varón Dandy con Moët (ambos usados como perfume, indistintamente) y donde se cometen crímenes por él (descansen en paz los obreros esclavizados fallecidos construyendo estadios en Qatar). La cosa es tan chunga que hasta la justicia de un país tan tolerante con las cosas del dinero sucísimo como Suiza ha tenido que intervenir.

Ante todo esto, con los aficionados ya totalmente ausentes hasta de los estadios, y acelerado por una caída salvaje de ingresos de los clubes, ante lo feo que sería pedir un segundo rescate al ICO, algo había que hacer, que se hunden las empresas (sí, los clubes son empresas, incluso algunos como Juventus o ManU cotizan en bolsa – agradezcanselo a los políticos de la época). ¿Y qué hacen las empresas cuando las cosas van mal? Un cartel, si pueden. ¿Y qué hace un cartel contra adversarios delincuentes? Una balacera, pinche jueputas.

De momento, estamos en un Cartel del Golfo – Zetas disputandose el territorio. Procuren no estar cerca, que la sangre es difícil de limpiar (les recomiendo jabón potásico y un detergente enzimático para ello si jamás lo necesitan). Las armas: el BOE y “que te quito de la Liga y dejo a Sergio Ramos sin batir el récord de internacionalidades” por un lado contra un banco de inversión y un “menuda mierda de Eurocopa vas a montar tú sin mis empleados”. Lo dicho, son sólo negocios, el aficionado y el club pequeño les importa una mierda ya hace años (busquen el concepto de “small market” en la NBA).

Tras un siglo de mejora y selección natural quizás otra cosa no, pero en peluquería y depilación de cejas no hay color

Los boomers que me leen (asumo que mayoría) recordarán que en los últimos 90 ya tuvimos una rabieta así en el baloncesto. Obviamente, ganó la banca (y, sorprendentemente, los catalanes, 500 años largos sin ganar nada). Y la FIBA se la tuvo que tragar enterita. Y, salvo que uno disfrutara de Naumoski botando 29 segundos el balón en el centro de la pista, nadie hecha de menos al LImoges. El Maccabi sobrevive, ya no hay lluvia de sillas en los estadios griegos y hay equipos alemanes de baloncesto.

Que ustedes lo disfruten.