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¡Estamos contigo, Mariano! ¡Viva Rajoy! ¡Viva!

El malvado Zapatero y sus amigos socialistas han creado un ambiente irrespirable. Han destruido España y se la han regalado primero a los catalanes, luego a los alemanes y siempre, ayer como hoy, a la ETA (¡mira, mira, Pedro JETA, un párrafo en el que sale la ETA [1]!). España parece un país amortizado, pero de las cenizas de la destrucción ha emergido una nueva esperanza. Un salvador. Un líder. Un demiurgo. Una divinidad mitológica. ¡Si hasta tiene barba!

Mariano Rajoy: firmeza, confianza y valores

Hablamos, por supuesto, de Mariano Rajoy, el hombre del momento [2]. ¡Ah, Rajoy! A este hombre le adornan todas las virtudes, y las que parece que no tiene, pues será porque Ustedes no le conocen. Por ese motivo, como Rajoy sólo lleva de líder de la oposición siete años, ocho más como ministro y otros diez en primera línea de la política nacional, ha pensado en escribir un libro y explicarnos cómo ve él las cosas. Dicen los que lo han leído que, a decir verdad, no es que explique nada, pero habrá que pensar, dado que todo el mundo se desvive por alabarlo, que un libro de memorias que no explica nada es lo que España necesita.

La semana pasada Rajoy se abrió una cuenta en Twitter [3]. En un par de días y con veinte tuits ya tenía más seguidores que Rubalcaba, que lleva tres meses como alma en pena en esta red social [4] y ha publicado unos 3000 tuits esforzándose, al parecer en vano. ¡Rajoy gana en todas partes a su manera, sin darse importancia, sin esfuerzo!

Está claro que Rajoy es maravilloso y que le adornan todas las virtudes. Joder, va a mandar quién sabe cuántos años, ¿acaso es necesario aportar alguna otra prueba de que esto es así? Pero, por si quedara alguna duda, el domingo El País publicó un maravilloso reportaje hagiográfico de Rajoy, el hombre y el líder político [5], presentándonos al futuro presidente del Gobierno (qué cojones, digámoslo ya: al Presidente Rajoy) como lo que es: un moderado, un hombre de equipo, una persona que sabe escuchar. Un dirigente de provincias alérgico a la ciénaga madrileña y que, como tal, guarda claras simpatías por el federalismo y por la identidad y peculiaridades de todas y cada una de las regiones que componen esa utopía posible, esa quimera realizable, esa ilusión palpable, que llamamos Estado Español. Un poco más y Rajoy se pone a hablar catalán. Pero no para tener el apoyo de CiU, sino por gusto. Así de vertebrador es Rajoy.

¿Cuál es el problema, entonces? Pues, para El País, que sólo ahora Rajoy se ve con suficiente fuerza como para mostrarse como el líder cojonudo, al que todos deberían votar, que sin duda es. Porque todos estos años ha habido una malvada conspiración de la derecha madrileña mala, de diversos grupos de prensa que no nombraremos, como El Mundo, la COPE o Libertad Digital. Grupos que no le dejaban hacer a Rajoy lo que éste tenía en mente, y le obligaban a apoyar la teoría de la conspiración del 11M, manifestarse contra los malvados gays que quieren destrozar a la familia tradicional y su niña de Rajoy, o presentar un recurso contra el Estatut de Cataluña mientras el PP aprobaba en Valencia y Andalucía artículos similares a los que recurría.

Pero ahora todo ha cambiado, y por eso PRISA, que en su momento se aferró con entusiasmo delirante a la figura de Rubalcaba (llegó a publicar una encuesta que decía que si Rubalcaba era el candidato el PSOE le recortaba diez puntos al PP y se ponía en empate técnico), ahora hace lo propio, desde la madurez democrática que otorga el ser un grupo crítico, progresista, de irreductible independencia, pero con afán vertebrador, con Mariano Rajoy.

De hecho, unos días antes de la entrevista aparecía el consejero delegado de PRISA, el sin par Juan Luis Cebrián, periodista de raza, diciendo que Rajoy entiende lo importante que es PRISA [6] para la imagen de España en Latinoamérica, porque Rajoy es un gobernante responsable que sabrá apoyar a los grupos que se lo merecen. A diferencia, por supuesto, del maligno presidente Zapatero y su nefasta ordenación del audiovisual, que no ha generado más que problemas. ¡Imagínense que llegó a colar de rondón dos nuevas licencias de TV analógica en 2005 con el único objetivo de regalárselas a sus amigos! ¿Y quiénes eran sus amigos? Pues La Sexta y… PRISA.

Igual es que, como Cuatro ha pasado en sólo cinco años a ser propiedad de Telecinco, en el contexto de despiece del grupo al que Cebrián y Liberty están sometiendo a la empresa española [7] que tanto tiene que proteger el Gobierno, ya se le ha olvidado que también a ellos les cayó un regalito de Zapatero. Suponemos que Cebrián quiere que Rajoy sea más cuidadoso con la importancia estratégica de la empresa que gestiona Cebrián que lo que lo ha sido el propio Cebrián y sus infantiles aventuras audiovisuales, a la medida del mismísimo presidente “Darth” Zapatero.

Lo más bonito de este apoyo cerrado de PRISA a Rajoy es lo que tiene de candorosa reconciliación. Igual algunos de Ustedes no se acuerdan, pero en 2007 el PP adoptó la sabia decisión de boicotear a todos los medios de PRISA [8]. El entonces presidente de PRISA, Jesús de Polanco, decía del PP que era una derecha impresentable e impropia de un país democrático. En el PP, por su parte, afirmaban que el grupo PRISA era un medio sectario sistemáticamente hostil a ellos y que, en consecuencia, y en una nueva muestra de la moderación federalista de Mariano Rajoy, el principal partido de la oposición había decidido boicotear al principal grupo de medios de comunicación de España. Sólo se echó un poco en falta a José Mourinho como mediador del conflicto.

Hay que decir las cosas como son: en este mundo de aprovechados, arribistas y camisas nuevas del marianismo, a veces olvidamos que sólo LPD estuvo con Rajoy desde el principio. Ya en 2004, cuando todos asumían que Rajoy se limitaría a administrar el aznarismo, LPD sabía que era otra cosa [9]. En 2009, cuando todos lo daban por políticamente muerto, LPD avisaba: este muerto está muy vivo [10]. Y en 2011 LPD sentenciaba: la marea azul va a ser de tal intensidad que habrá que ver si a alguien se le ocurre ser crítico con Rajoy después de las Generales [11].

Visto lo visto, a uno le dan ganas de exigir qué hay de lo nuestro. Pero LPD también apoyó a Zapatero en su día desde el principio, contra viento y marea [12], y ni una mísera concesión de TV de pago para poner fútbol que nos dieron.продвижение [13]