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Eduardo Inda

Tal vez el avezado lector de LPD, que no lee nada por debajo del Süddeutsche Zeitung, no sepa quién es Eduardo Inda, o qué representa. Pero no se preocupen. Para eso, para comunicarles con el mundo real, con la plebe, con la gente que ni siquiera va a la ópera todas las semanas, está LPD. Eduardo Inda es el actual director del diario Marca (líder en ventas, ahora y siempre, en España), y su importancia radica en que él representa, de forma casi inmejorable, qué tipo de perfil profesional promocionan los gestores de las empresas periodísticas en España: la del pelotillero sumiso, que presenta la absoluta fidelidad, contra viento y marea, a quien le ha colocado en el puesto, la seguridad total de que hará lo que se le diga siempre y en todo momento, como principal (probablemente única) virtud. En este caso, fidelidad eterna a Pedro J. Ramírez [1], mentor, jefe y modelo a seguir en todo de Eduardo Inda.

Nuestro héroe comienza su carrera periodística en el diario El Mundo, de donde pasa, a principios del siglo XXI, a la dirección de El Mundo de Baleares. En aquella época las Islas Baleares se hallaban sometidas a la terrible dictadura socialcomunista de Francesc Antich y el barullo de progres que le apoyaba. Y, lo que es aún peor, Pedro J. Ramírez se estaba haciendo una piscina a orillas del mar que incumplía la Ley de Costas (pero, joder, que es Pedro J., a ver si a estas alturas vamos a hacer demagogia diciendo que todos son iguales. ¿Acaso Usted ha derribado un Gobierno, ha puesto contra las cuerdas al jefe de una banda de asesinos, el cual, por si esto fuera poco, además es felipista? No, ¿verdad?), y en cualquier momento el barullo de progres podría buscarle las cosquillas.

Así que Inda, sin tener ni puñetera de la idiosincrasia política, sociocultural o económica de “ses Illes” (salvo que hablan raro, trátese de alemán o catalán), da durante cinco años un recital de buen periodismo, consistente en apoyar a Jaume Matas y a Pedro J. siempre y en todo lugar (en el Gobierno de Baleares, que Matas recupera en 2003, y en la dichosa piscina), persiguiendo, denigrando y emborronando a todo aquel que, bañador en ristre y tan complaciente con el terrorismo como sólo puede serlo este tipo de gente, pretendiera darse un chapuzón.

Tras cuatro años, en 2007, Inda recibe un nuevo premio a sus desvelos: Unidad Editorial se ha hecho con Recoletos y, por tanto, con el diario Marca, y Pedro J. quiere ejercer desde el primer momento su mando en plaza. Para ello, nombra a Inda director del periódico. Claro que Inda no ha trabajado jamás, no tiene ninguna experiencia, en información deportiva, pero seamos serios: ¿realmente es necesario tener experiencia en algo así? De hecho, Inda pasa por delante de Santiago Segurola, periodista histórico del diario El País recién fichado por Marca y que probablemente estaba destinado a dirigir el periódico.

De manera que Inda desembarca en el diario lleno de nuevas ideas, que básicamente podríamos resumir en una: imitar a Pedro J. siempre y en todo lugar, hacer todo aquello que Inda piense que, si estuviera en su lugar, Pedro J. haría (y, en la duda, se le pregunta al propio Pedro J. y punto). Y esto significa: a) publicar una columna semanal a imagen y semejanza de las inacabables homilías dominicales de su maestro; b) en un ejemplo de compromiso con las Nuevas Tecnologías, abrirse un videoblog de similar factura y características que el de Pedro J.; y, sobre todo, c) dedicar el Marca a desarrollar continuas campañas de prensa (contra Ramón Calderón en su día, y contra Pellegrini en la actualidad), agitando la información según los preceptos del “periodismo de escándalos [2]” que Pedro J. lleva años desarrollando (y con gran éxito). El único ejemplo de independencia de criterio que aporta Inda es su intento de cargarse a Segurola (que, evidentemente, le hace sombra y pasa bastante de hacerle caso), pero Pedro J. se encarga de parar el despido (para desesperación del pobre Segurola, que a estas alturas estará deseando que le despidan).

Pero entonces se produce un fenómeno sorprendente: el público acoge con muchísimas críticas la nueva línea editorial de Marca, dado que, al parecer, desde que Inda asume la dirección este diario pasa a caracterizarse por su exagerado sensacionalismo y por el descarado apoyo que presta al Real Madrid (y, en concreto, al Real Madrid de Florentino Pérez). Y yo me pregunto: ¿amarillismo? ¿Apoyo al Madrid? ¿En Marca? ¿Cómo hemos podido llegar a esto?

Pues imagínense cómo será la cosa para que, teniendo en cuenta lo que era Marca antes, el público perciba esta deriva. Tan es así que se han lanzado diversas iniciativas en Internet para criticar la gestión de Inda en el periódico y pidiendo su despido (el grupo de Facebook que exige “el despido de Eduardo Inda de Marca y su expulsión del Periodismo” cuenta a día de hoy con unos 20.000 miembros), menudean los blogs y foros de debate dedicados casi en exclusiva a criticar su gestión y, sobre todo, resulta verdaderamente espectacular la contestación que recibe el pobre Inda en los comentarios de los propios lectores de Marca (que obligaron, entre otras cosas, a cerrar los comentarios de su videoblog, dedicados casi íntegramente a criticarle e insultarle con el civismo y elegancia que son propios de los aficionados al fútbol).

Todo ello, por supuesto, en vano. Porque Inda ha entendido mucho mejor los preceptos que realmente priman en el Nuevo Periodismo español, que, bien entendido, es el mismo de siempre: el que exige, antes de nada y como valor superlativo, fidelidad al líder. Si, además, las ventas medio acompañan, como parece ser que así es hasta el momento, ¿cómo va a ser despedido Inda por Pedro J. si, además, lo que hace es lo que el mismo Pedro J. haría, de estar en su lugar?translation services rates [3]как оформить право собственности на квартиру [4]