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Polanco ha muerto

Esta mañana, sábado 21 de julio, a los 78 años de edad, bastante joven a los efectos de la gerontocracia que estamos construyendo entre todos. No tengo ni idea de si era una muerte más o menos anunciada o la cosa ha ocurrido súbitamente. Con su muerte desaparece uno de los personajes clave de la actual sociedad española, el “pequeño Murdoch” español, dueño del principal grupo de medios de comunicación de España.

La trayectoria de Polanco, que comenzó en los años 60 como editor / vendedor de libros, experimentó un giro decisivo en 1976, con la fundación del diario El País, durante muchos años el mejor periódico de España y máximo exponente de la prensa de calidad. Desde ese momento, y merced, sobre todo, a la victoria en 1982 y largo mandato posterior del PSOE de Felipe González, Polanco construyó un imperio mediático alrededor del diario El País, al que se fueron incorporando primero la principal emisora de radio, la Cadena Ser (aumentada y mejorada tras la absorción de Antena 3, el “antenicidio”), posteriormente Canal + y, por último, la fuerte inversión en medios audiovisuales realizada en la televisión local (Localia), la televisión por satélite (Canal Satélite Digital, actualmente Digital +) y, más recientemente, la adquisición de una licencia de televisión en abierto de ámbito nacional (Cuatro). A todo esto cabría unir varias cabeceras de prensa especializada y de ámbito regional y un importante emporio editorial. Las principales características de los medios de PRISA auspiciados por Polanco a lo largo de estos años han sido:

– La fuerte dependencia del favor político, sobre todo en aquellos ámbitos en los que dependían de concesiones administrativas. Recuérdese el espectáculo del antenicidio, la nunca suficientemente ponderada arbitrariedad de que se permitiese desarrollar Canal + como televisión de pago (que supuso convertir a esta cadena de televisión en el motor económico del grupo durante la década de los noventa), la creación de Localia como alegal televisión pseudonacional mediante la emisión de contenidos idénticos en las diversas concesiones o el reciente regalito de Cuatro. Polanco, desde que se convirtió en el estilete del PSOE del felipismo desde la fundación del diario El País, ha vivido extraordinariamente bien a la sombra de este poder, como por otro lado han hecho y hacen casi todos los empresarios de éxito en España.

– El acendrado sectarismo de sus productos. Polanco ha creado en estos años, y en particular desde que llegó al poder el PP y, con ello, terminaron los años de vino y rosas, una especie de “España de PRISA” alternativa y complementaria a la España real (si es que ésta existe), caracterizada por la defensa a ultranza de los mismos principios que en 1978 y, sobre todo, las mismas personas. Los medios de PRISA, a la hora de hablar de alguien o algo, tienen fundamentalmente en cuenta si dicho alguien o algo es “de los suyos”, y nada más. Si no eres de PRISA, en el ámbito cultural o intelectual, sencillamente no existes. Todo esto ha creado un constructo ideológico profundamente enquistado con el que se lee desde PRISA casi cualquier acontecimiento, fenómeno al cual no es en absoluto ajeno el dominio que la generación de la Transición política ha tenido sobre España a lo largo de casi treinta años, e incluso ahora. Lo cual, además, también explica los muchos problemas que ha tenido y sigue teniendo PRISA con Zapatero, y la creación soterrada, por parte de este último, de un grupo de comunicación (englobado en torno a La Sexta) alternativo a PRISA (curiosamente, Zapatero está haciendo lo que en su día sugerimos desde esta página que hiciera el PP si quería cargarse a PRISA [1]).

– Porque otra de las características de PRISA, probablemente la más relevante, ha sido su enorme capacidad para ocupar con sus productos, medios y propuestas ideológicas un espacio total y absolutamente hegemónico en el centro izquierda español. Si aparecía alguna propuesta alternativa a PRISA le faltaba tiempo para comprarla o para ahogarla económicamente antes de que creciera demasiado (como ocurrió con el diario El Independiente). Sólo en los últimos años, de nuevo a raíz de la mencionada fractura generacional, este dominio férreo está comenzando a resquebrajarse (si bien aún de forma liviana).

– Por último, y para que esto no se convierta en el obituario de Libertad Digital, justo es reconocer que, con la creación del diario El País, Polanco proporcionó a la sociedad española de entonces un medio moderno y de calidad, a años luz de lo que hasta entonces era común en el sistema mediático español, y que en las décadas posteriores, a pesar de la evidente pérdida de calidad del periódico, así como de los productos audiovisuales facturados por PRISA, éstos han seguido ofreciendo, a pesar de todo, un nivel superior a lo que hacía la mayoría de los medios de la competencia.  PRISA es un grupo de comunicación español, con toda la carga que esto conlleva, pero también es un grupo de comunicación moderno, bastante más que lo que podemos encontrarnos habitualmente por ahí.

La muerte de Polanco puede causar algunas dificultades a PRISA, por mucho que la herencia del emporio esté ya claramente depositada en las manos de su sobrino, Javier Díez Polanco (a partir de ahora, “Javier del Gran Poder”). Cuando muere un poderoso siempre hay ciertos movimientos de fondo de gente que abandona el barco, antiguos apoyos que ya no lo son tanto, luchas intestinas, … Además, el mencionado sectarismo de PRISA, su afán por abarcar todo el espacio ideológico del socialismo en lo mediático, su actitud de hacer como que lo que no es PRISA sencillamente no existe, no se conjugan nada bien con las características del actual ecosistema mediático, bastante más disperso y plural (al menos en lo cuantitativo, e incluso aunque estemos en España) del que había cuando Polanco comenzó a edificar su imperio.

Habrá que ver también si PRISA modifica su actitud respecto del PP, y viceversa. A la hora de la verdad, PRISA siempre ha tenido claro que, por ellos, si había que cohabitar con el PP, se cohabitaba sin problemas, y por eso se han dedicado también a propugnar candidatos alternativos a la línea oficial (Gallardón y Rato, fundamentalmente). Tampoco es que se lleven muy bien, como hemos indicado, con Zapatero y algunas de sus medidas más rupturistas respecto de lo que era la España del felipismo. Pero, obviamente, no puede decirse que el actual PP sea un partido moderado y dialogante en las formas, el tipo de PP que le gusta a PRISA para mandar gane quien gane, lo cual acabó llevando a las famosas declaraciones de Polanco, en plan testamento político, en que ponía al PP a caer de un burro y que provocaron el delirante, y hoy casi desaparecido en la práctica, boicot del PP a PRISA. Por cierto, el PP dijo que no abandonaría el boicot hasta que Polanco rectificara. Ahora que Polanco ha muerto, ¿cómo rectifica? ¿Con un tablero de ouija?яндекс бесплатные объявления [2]