Capítulo XXXIV: Al – Andalus, Unidad de Destino en lo Universal

Año de nuestro Señor de 756

Cuando Abderramán I independiza la España musulmana de los Burócratas de Damasco, Al – Andalus se configura como Emirato independiente, y bien pronto, merced a la sabiduría con que el territorio es organizado por los musulmanes (lógico; a fin de cuentas, eran españoles), Al – Andalus comienza a despuntar como la civilización más grande que el mundo jamás ha conocido. Los emires musulmanes, auténticos califas (líder espiritual – político de la comunidad musulmana) in pectore, se afanan en conseguir un sistema híbrido entre el necesario centralismo y la pluralidad de los pueblos de Al – Andalus. La España musulmana es, en consecuencia, un Estado plurinacional, una nación de naciones, un país organizado en provincias con gobernadores relativamente autónomos, que si bien eran dados a meterse en aventurillas independentistas (de hecho, la cosa acabó como acabó, con los reinos de Taifas), en la práctica coadyuvaron poderosamente a la prosperidad del conjunto (es decir, exactamente igual que ahora); tan sólo en dos regiones fronterizas, con capital en Medinaceli y Zaragoza, la tensión social era moneda común, con cierto riesgo de fractura social, a causa de las expediciones militares continuadas contra los cristianos. Por lo demás, todo iba bien en Al – Andalus.

Porque los árabes, que no eran tales (en realidad, los árabes éramos Nosotros, porque a España, árabes, lo que se dice árabes, vinieron los justos para repartirse los cargos de la Administración, unos 5.000), impusieron un sistema social mucho más justo que el visigótico. Frente a la segregación racial practicada por los teutones (hay cosas que nunca cambian), nuestros ancestros, en el momento en que se hicieron auténticamente con el poder con la excusa de la conversión al Islam, configuraron un sistema tributario más igualitario, así como una interdependencia entre las distintas clases sociales / religiosas que garantizó durante muchos años la ausencia de disturbios auténticamente de importancia, asunto este, el de la diversidad de clases atendiendo a la religión, del que ya hablaremos, pero valga decir desde este preciso instante que Al – Andalus es, por definición, mestizaje y tolerancia. Por aquel entonces aún no se estilaba una de las más puras tradiciones hispánicas, la expulsión de los que piensan distinto; pero no vayan Ustedes a pensar que ello era debido a una falta de españolidad de los musulmanes españoles, antes bien su sustitución, como modo de vida, por otro principio aún más español: la falta de respeto a las leyes, particularmente a las leyes religiosas, según la idea fundamental de que, en la vida, todo es relativo. El principio de placer es el principio vital que guía todas las acciones de los musulmanes. Curiosamente, no se trata únicamente de un placer digamos carnal, sino que los árabes de España siempre tuvieron muy presente la importancia de la cultura, el arte, para la cohesión y vitalidad de su sociedad. De hecho, estamos en condiciones de afirmar que si España se hubiera mantenido como un Estado musulmán, la Historia del Mundo habría sido muy distinta.

Desde el momento en que todos convenimos en una gran verdad, que ha sido España la auténtica causante de la preponderancia del mundo occidental en los últimos cinco siglos (por más que los muy envidiosos no lo quieran reconocer), ¿se imaginan lo que habría ocurrido de ser España parte del mundo árabe? El Estado de Israel sería un mero sueño de algunos sionistas acomodados de las medinas de todo el orbe, en EE.UU. el fundamentalismo islámico habría aupado al ayatolah Al – W. Bush al Gobierno, y así todo. Pero la Historia fue como fue, los europeos tuvieron la enorme fortuna de que España les sacara de su mediocre estilo de vida y les hiciera observar objetivos más ambiciosos, y los musulmanes, privados del sustento económico, intelectual y, sobre todo, espiritual de la Península, se hundieron en una decadencia que aún perdura. Y todo porque no supieron adoptar a tiempo la única interpretación del Corán auténticamente interesante, que, por supuesto, se dio aquí, en España: “La importancia de la religión en Al – Andalus”.казан походный купитьwedding services nyc


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