Más a favor de la centralización
Uno de los temas que más encienden los ánimos de los aritmeticófobos tertulianos del PPSOE es la apertura de oficinas en el extranjero -así llaman también a la Unión Europea las criaturas- de comunidades autónomas. La asociación de ese y otros gastos con el despilfarro es constante, mientras se exige una y otra vez que se recentralicen las competencias para que su gestión sea más eficiente.
Las delegaciones en el extranjero, sean estatales o autonómicas, sirven para tres cosas: conseguir influencia política, dar servicio a la población desplazada y, sobretodo, la promoción económica. Para ver hasta qué punto la centralización garantiza la eficiencia y el buen uso de los recursos, vamos a tomar dos estados al azar y haremos comparaciones.
PIB de España: 1,2 b€.
PIB de Alemania: 2,9 b€.
Presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino de España: 2.646 M€.
Presupuesto del Ministerio de Exteriores de la República Federal de Alemania: 3.103 M€.
Presupuesto en Exteriores/PIB del Reino de España: 0,22%.
Presupuesto en Exteriores/PIB de la República Federal de Alemania: 0,11%.
Exportaciones del Reino de España: 248.900 M€.
Exportaciones de la República Federal de Alemania: 1.146.000 M€.
Exportaciones/PIB del Reino de España: 20,6%.
Exportaciones/PIB de la República Federal de Alemania: 40,1%.
En resumen: la administración central española, esa cosa tan eficiente en la que hay que centralizar todos los servicios que prestan hoy las manirrotas autonomías, cuesta exactamente el doble que la alemana, y ofrece unos resultados que son exactamente la mitad -en exportaciones, en peso político la cosa es hasta mejor-.

