Lo mejor de la semana LXV
El ex-Imperio del Monopolio pasa a ser, en no menos de un 50%, propiedad de un fondo de capital riesgo estadounidense. Como pasó con Endesa y Enel, o Agbar y Suez, el personal dice que el control y la gestión siguen en manos de los actuales -desastrosos, especialmente a raíz del momento en que el presidente de más que un club de futbol les indicó amablemente que el chollo había llegado a su fin- gestores. Se desconoce si seguirá la caída en picado de la calidad de los medios. Lo que no se desconoce son los minutos que ha durado el engendro una vez retirado el manto protector del estado.
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Empieza en la mayor parte del Reino de España el apagón de la televisión analógica, el más efectivo intento que se ha hecho desde la dictadura para limitar el pluralismo, controlar los medios de comunicación e impedir por todos los medios la supervivencia de iniciativas que, mal que bien, han ido viviendo a su bola al margen del oligopolio de cuatro señores.
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Aprobada en el Parlament una ley de consultas de alcance menos que limitado con el único apoyo de los grupos del Govern. Una vez más, cabe destacar el penoso papel de los republicanos, impulsores de un engendro en el que toda participación popular queda a criterio del gobierno del Reino. Huelga decir que no, que nadie va a tener la decencia democrática de someter tamaña tomadura de pelo a la consideración de los ciudadanos.
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Hace 30 años le tiraban tomates a Samaranch, al presi de la patronal y a todo fascista que se asomaba al Liceo de Barcelona. Afortunadamente las cosas han cambiado, y mientras el número 2 de Fidalgo en CC.OO. ejerce como responsable del Área Social del Real Madrid Club de Futbol que con señorío, elegancia y buen hacer comanda -en pie- Florentino Pérez, es Esperanza Aguirre la que moviliza al personal en contra de la subida de impuestos indirectos decretada por el gobierno en uno de sus últimas doscientas rectificaciones e incumplimientos del programa electoral.
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Los medios informan del rotundo éxito del nuevo simulacro de elecciones celebradas bajo el regimen impuesto por las tropas invasoras y humanitarias que comanda el Nobel de la Paz en Irak. Como debió ser la cosa que consiguieron reducir aún más la participación de las últimas, que no se anularon por un pelo -y por un pucherazo- por la baja participación en alguna de las circunscripciones electorales. Y como debe de ir de bien la cosa, que esta vez hubo aún más merchandising islamista de ese que rara vez te encontrabas por allí cuando mandaba el sátrapa humanitariamente depuesto y ejecutado entre insultos y escupitajos en un juicio ejemplar.
Accésit para la nevada en Charneguistán. Habida cuenta de que ha sido un tema recurrente durante la semana en el blog, lo pongo por deferencia a los que han hablado del tema. Yo no ando nada escandalizado por el tema, la verdad. Cae una nevada del copón, el Govern lo avisa, las radios se llenan de señores indignados que han salido alegremente a la carretera sin cadenas y gritan porque no tienen una niñera, perdón, un funcionario quitando la nieve con una pala tal y como va cayendo, la oposición lo aprovecha para hacer electoralismo con gran mérito -sobretodo recordando la nevada de 2001, que Mas dedicó a inaugurar una discoteca-, los favorables al desatino de la línea de MAT lo aprovechan para vender su moto -como si las deficientes instalaciones tuvieran algo que ver con el tema-, el monopolio eléctrico sigue pasándose por el arco del triunfo los derechos de los consumidores, malé de demagogia contra la parte del govern que más cumplió -ICV-, silencio sepulcral sobre el papelón de los encargados de Consum en relación con las eléctricas -ERC-, silencio más sepulcral aún sobre los transportes públicos que fallaron -los FGC de Nadal y la Renfe del gobierno amigo- y, para terminar, el President haciéndose fotos en la sede de Endesa, como si la actual tomadura de pelo no fuera consecuencia de su inacción como Ministro de Industria. Ninguna novedad, en resumen.
Vil, criminal y salvaje atentado contra la democracia, la libertad y el qué hay de lo mío en Atenas, donde unos desaprensivos 