El golpe de Estado del 24-F (II)
Dejando para más adelante lo más visible de las consecuencias del intento de golpe de estado -como la supresión del grupo parlamentario del PSC, el impulso al nacionalismo español con la LOAPA o la sentencia del Consejo de Justicia Militar amañada en el pacto del capó reconocido por un editorial de El País, es también de interés echar una ojeada a la biografía no autorizada que firma Patricia Sverlo y que lleva por título “Un rey golpe a golpe”, que pueden descargar en pdf aquí. La parte correspondiente al golpe es la que va de la página 107 a la 124, y hay que añadir que el libro de Sverlo fue escrito recopilando datos ya publicados de distintas fuentes, cubriéndose así su autora del buen hacer de jueces y fiscales en el marco de lo que se da en llamar por aquí abajo estado de derecho. He aquí un ejemplo:
“Del golpe “de efecto” del 23-F había gente que tenía conocimiento previo y gente que no. En círculos militares, evidentemente, la filtración era mayor. En los servicios secretos del CESID, con más razón. Y en otros sectores sociales con deferencia informativa por parte de los ámbitos del poder, o generalmente bien informados, indudablemente, con más o menos difusión y profundidad. Y este simple hecho hace plantearse si la Casa Real (el rey), por alguno de estos canales, tenía conocimiento o no, información previa de alguna clase, y en qué medida; y una serie respetable de cuestiones sobre la información que se filtró o que los estamentos armados y civiles tenían la responsabilidad de pasar a la Casa Real.”
“A Su Majestad el ruido de los disparos le pilló en chándal, preparándose para jugar un partido de squash con Ignacio Caro y Miguel Arias, que le esperaban con Manuel Prado y Colón de Carvajal. Cuando la reina oyó (no se sabe si por radio o televisión) aquel discurso del capitán Muñecas a los diputados del hemiciclo (“no va a ocurrir nada, pero vamos a esperar que venga la autoridad militar competente…”), se le escapó: “¡Ése es Armada!”"
“La reina Sofia desveló años más tarde que la actuación del rey con los militares en el 23-F fue un “juego voluntariamente ambiguo”, y que les había hecho creer que estaba con ellos.”
Si ya sabemos más o menos lo que hay. si está muy bien ofrecer alternativas a la bazofia institucional…
pero el libro del rey golpe a golpe no, por dios. Si es que no tiene un pase: hace un retrato del rey como casi subnormal, hábil negociante, golpista, conquistador (de territorios femeninos, se entiende), fascista, asesino… todo ello al mismo tiempo. Si es que a mí no me gusta el rey, y no me creo una palabra de la versión oficial, pero es que ese libro se limita a recoger todos y cada uno de los rumores o bulos que circulan por ahí y a darlos por buenos. Si es que parece el programa de Iker Jiménez (bueno, dada su temática esto último no es algo tan raro).
En definitiva, Popota, que queremos creerte, pero danos mejores fuentes, por favor.
Extra, extra!!!
he visto escrito en una servilleta en el suelo del bar que Popota es Franco, Hitler y Pol Pot. Que le detengan y le juzguen por genocida y personalidad multiple ya mismo.
l.g., el libro de Sverlo se limita a recoger lo que ya es público y darle un cierto orden: de hecho, su mayor defecto es que no se atreve a ir un paso más allá, algo por otro lado comprensible habida cuenta de cómo está el patio en materia de libertad de expresión. De hecho, la retahila de adjetivos que has puesto presenta pocas incompatibilidades. Item más, lo que es más propio del programa de Friker Jimenez es pretender que se puede planificar un golpe de estado sin que se entere nadie, o que los servicios de información no se lo digan al gobierno, y los demás cuentos milagreros al uso.
Por último, no se trata de creerme a mí, y menos aún cuando no digo nada, sino que me limito a copiar cosas que ya son públicas. Ni he estudiado el tema en profundidad, ni tengo la capacidad, ni la información, ni la formación para hacerlo, y por último disto de tener una opinión formada sobre el tema.
Saludos,
El problema del libro, a mi entender, es ése; que se limita a recoger un montón de rumores que, incluso chocan entre sí. Aun estando -que lo estoy- seguro de que buena parte de ellos sean ciertos, soy incapaz de creer que todos y cada uno lo sean. Y eso es lo que me molesta de dicho libro.
A modo de ejemplo puede servir lo de hábil negociante que se dedica a montarse chanchullos financieros con sus amiguetes pero que, al mismo tiempo es poco menos que subnormal. O al menos bastante cortito. Me cuesta creer que hablemos de la misma persona. Y eso que, insisto, yo también opino que es bastante dudoso el papel que ha podido jugar nuestro monarca en diversos asuntos. El problema es que la autora quiere cargar tanto, tantísimo las tintas que al final resulta poco creíble.