Siguen las palabras
Dice Mister X que conviene aparcar el debate de la financiación autonómica ante la -je, je- “desaceleración” económica. No sólo lo dice, sino que incluso lo escribe. Y es que ya se sabe: por un lado va el socialismo, y por el otro esas menudencias como la educación, la vivienda, la sanidad o la seguridad ciudadana. Ya se sabe que a él le iban los temas gordos de verdad: el Banco de España, la Guardia Civil, etc. En lugar de destinar dinero a las voraces autonomías, Mister X propone dedicarlo a la inversión en infraestructuras.
Es una mejora este súbito interés por las infra-estructuras. Cuando ocupaba el sillón de mando, la mitad de la información de la mayor infra-estructura que ejecutó -el AVE de España a Sevilla- la llegaba a través de la prensa, al pobrecito. Como no podía ser de otra manera, Mister X fue inmediatamente secundado por esa joven promesa de la política llamada Manolo Chaves, siempre presto a defender el fuero andaluz. El Impostor, por su parte, sigue a lo suyo: ya empieza a decir que si no se publican las balanzas fiscales que prometió publicar en el último simulacro de campaña electoral, que tampoco pasa nada. Eso sí, pide “transparencia financiera” a las autonomías.
Mientras tanto, Montilla sigue erre que erre: todo palabras, y ni un solo hecho más allá de haber completado algunas iniciativas del primer tripartito y haber desfigurado otras.
Lo dijo uno de esos lanceros bengalíes que salen por aquí de vez en cuando embozados en un nick que por sí solo lo dice todo (”Ya os gustaría a los españoles ser vascos”) y dijo: “Por supuesto que antes de esa inmigracion interior hacia estas 2 zonas no hacia falta ese reafirmar la identidad. Esto es logico, ¿no?”
Benjamingrullo ha subido el listón, por supuesto, de todas las intervenciones que he podido ver por aquí, incluida la de arriba. Pero la de arriba tiene el sabor de la autenticidad, que nadie podría negar. Los vascos nacionalistas reconocen que hasta que llegaron los maketos en el País Vasco no hacía falta reafirmar ninguna identidad: los vascos vivían allí y los españoles en sus puebluchos respectivos. El problema surgió cuando los españoles abandonaron sus puebluchos y se fueron a Vizcaya a comer caliente por primera vez.
Los vascos, desde tiempos inmemoriales, vivían “felices” en el País Vasco, de hecho muchos de ellos incluso se tenían que ir de allí porque el caserío no daba para todos, y la mayoría se iban a las posesiones de España, que era lo que les pillaba más cerca, parece ser. Pero no por eso pasaban a ser españoles, claro, seguían siendo vascos. Y los que se quedaban por España, bueno perdón, por aquí cerca quiero decir, sin pasar a las posesiones de América, tenían que competir con los conversos por los mejores puestos de la administración.
Esto lo explica muy bien, benjamin, como supongo que sabrás, el libro de Jon Juaristi (que podrá ser ahora todo lo que quiera pero los libros que escribió ahí están, con dos eggs) El linaje de Aitor y sobre todo el librito Vestigios de Babel: ahí explica cómo desde el licenciado Andres de Poza (calle famosa de Bilbao donde se celebran como en ningún sitio las “proezas” del Athletic), en el siglo XVI, se construyó un mito de pureza racial vasca precisamente para avalar la preeminencia de los vascos a la hora de optar a los mejores puestos de la Administración. Creo, no obstante, que esta lucha sólo la dieron los vizcaínos, no el resto de los vascos. Pero digamos por extensión que esta intención de los vascos era por avalar su posición de fuerza frente a sus principales rivales para las “oposiciones de la Administración” de entonces: los conversos.
Con lo cual es perfectamente “normal” la actitud de Mendizábal y seguro que no fue el único: luego llegó donde llegó y quedó para la historia por su famosa Desamortización y todos sabremos, gracias a tu intervención, Benjamin, que no tenía gota de vasco.
Pero es que el tema de los apellidos, gran y única baza de todo este invento racial, requeriría de todo un programa de investigación para tirarlo abajo, como mito quiero decir. Los apellidos se ponen por escrito en un momento dado, con motivo de que el Concilio de Trento, allá por principios del XVI, obliga a llevar un Registro parroquial de nacimientos y defunciones. Es ahí donde tienen que poner los nombres de las gentes.
En las obras de Sabino hay un episodio muy curioso cuando uno de sus escasos polemizadores le dice que en la historia vasca hay muchas personas apellidadas Ruiz, López y demás apellidos comunes castellanos, a lo que Sabino rebate diciendo que se apellidaban así de primer apellido porque eso quería decir que eran hijos de Rui, de Lope, etc., y que lo que importaba era el segundo apellido: donde salía el caserío de donde procedían: Muñagorri, Etxebarria, etc. En fin, que hay que investigar más en estos aspectos porque sospecho que esa pureza racial que se hace avalar con los apellidos euskéricos, en el fondo no es más que un efecto de la puesta por escrito de los nombres de los caseríos donde habitaban los que entonces vivían en el País Vasco, que vete tú a saber de dónde habían venido. Desde luego la idea de que los vascos originariamente surgieron como los champiñones en las montañas del País Vasco, con la boina ya calada y todo, es la preferida por los propios vascos para explicar su origen, pero de ahí a que tengamos que tenerla por científica o verdadera…
Y dicho esto, comentas otra cosa muy interesante que es la humildad que tú atribuyes a los españoles, producto de su catolicidad secular. Curioso. Es un intento interesante por tu parte de descubrir los arcanos de esa “extraña” maleabilidad del carácter apañol que quieres desentrañar como sea. Yo creo que te falla la mayor: no es así lo que atribuyes a los que tú llamas apañoles. Pero bueno, concediéndote que pudiera ser que los apañoles respondieran todos a un carácter maleable de por sí, o extrañamente humilde, que les llevara a hacer cabriolas ante cualquier otra identidad que se les presentara por delante, transformándose siempre en otra cosa para no ser quienes son, te diré que el catolicismo que les atribuyes como causa explicadora de eso, no es algo monopolio de ellos. Es más: Sabino consideraba que los auténticos católicos eran los vascos y que los españoles eran todos unos suplantadores de la fe, que no se creían lo que practicaban, que todo era fachada, que todo era simulación, que no eran piadosos de verdad.
Toda la lucha de Sabino en los primeros años se cifró, fíjate lo curioso, en demostrar que los españoles no eran auténticos católicos, que los verdaderos católicos eran los vascos, ¿cómo lo explicas? Y por eso a los vascos la búsqueda de la fe auténtica en el catolicismo les tenía que diferenciar y separar definitivamente de los españoles.
He conocido vascos nativos de todas clases, no me atrevería a dar un calificativo genérico para todos ellos. Los hay nacionalistas y también los hay no nacionalistas, los menos, pero bueno. El caso es que una vez conocí a un nacionalista furibundo, ya entrado en años, que se metió con un amigo mío por una cuestión de trabajo, creo y porque le dijo algo que le debió ofender y ¿sabes lo que le soltó?: ¡véte por ahí, a tomar por culo, soberbio español! O sea que lo de que los vascos atribuyen humildad a los españoles y por eso les consideran capaces de perder el culo por hacerse vascos no se cumple tampoco siempre.
Lo de Popota hoy sigue como siempre, el mismo título lo dice: “Siguen las palabras”. Lo mismo de siempre: España puaj, gal, incógnitas sin resolver, corrupción por todas partes, políticos suplantadores que se apellidan Montilla, Chaves, que van a lo que van. De todas formas, insisto, él mismo lo reconoce: si España invadiera Catalunya como en tiempos de Felipe V, ¿qué haría Popota? Alguno todavía podría pensar pues que se batiría como Rafael de Casanova, detrás de una barricada por las calles de Barcelona, vestido de la FAI o del POUM, para expulsar al invasor. No, no, él mismo nos lo ha dejado dicho por escrito aquí: “pies para qué os quiero”. La verdad es que tiene su gracia. Ya podían ser todos los que piensan así tan sinceros como él, nos evitaríamos muchos calentamientos de cabeza.
Continuará.
Lo he subido ya en el de ayer, pero como no sé bien qué rutinas seguis aquí, lo subo también aquí.
Para Coward, puede que sea cierto que las declaraciones estén vacías de contenido. Así que fijémonos en la estética. A mí, por gustar, me gustaría que Popota no dijera Arrasate con esa sumisión babosa tan de apañoles asimilados queriéndose ganar el aprecio de los nacionalistas. Me gustaría que su estética diaria no fuese, en la misma línea, con la estética dictada por la pasarela olenchero que tan bien obedece en los sonidos estéticos con los que aquí se adorna. A mí me gustaría que algunos fuesen de verdad la mitad de rebeldes de lo que se creen.
A mí me gustaría que los apañoles reconociesen de una p.vez lo que son, putos apañoles, una p. mierda porque ellos se tienen a sí mismos por una m, pero que reconozcan que, de acuerdo, son una m, pero una m apañola. Y que no lo olviden nunca ni se pretendan a diario lo que no son. Que da vergüenza ajena salir a la calle y ver la degradación a la que esta peña está llegando.
Sí, popota, claro, las circunstancias en las que murió Couso son comparables a las que murió ayer JUAN MANUEL PIÑUEL. Los apañoles sólo se movilizan cuando no tienen nada que hacer.
*Añado que no sé cómo es la estética diaria de Popota, pero me juego el cuello que es tan previsible como su estética verbal. Que nadie crea que los apañoles pueden ir más allá de la estética.
**Pedro José, en cuanto pueda te contesto. ¿A que te gustó lo de Mendizabal?
Creo que en este momento no están ni Benjamingrullo ni Popota enchufados. Pero para información de ambos y, de paso, del resto, os diré lo siguiente:
Benjamingrullo es de Getxo, Bizkaia, abomina de los maketos abertzalizados, que según él son la inmensa mayoría de los maketos. El ni siquiera los llama así, sino que por concesión hacia mí, creo, los llega a llamar maquetos, pero lo que de verdad le gusta es llamarlos putos apañoles de mierda, con cariño, eso sí, porque observaréis que casi nunca pierde las formas, como yo mismo, dicho sea de paso.
El considera que estos apañoles lo único que saben hacer a la perfección es perder o, peor todavía, vender sus señas de identidad por convertirse en vascos o catalanes camuflados: se cambian sus nombres de pila con alegría y si pudieran también se cambiarían sus apellidos. En el País Vasco es fácil encontrar un García de Valladolid que se hace llamar Gartzia y cosas así. Esto es lo que a Benjamingrullo le saca de sus casillas.
Creo que Benjamingrullo lo que no sabe es que Popota llama a su blog Maketo Power únicamente porque su amiguito Guillem Martínez tuvo un día la ocurrencia de ponerse un blog como Charnego Power. Y salió algo así en El País de Cataluña y todo. Pero no sabemos más de aquel blog. Lo cierto es que Popota se puso un blog como Maketo Power por puro esnobismo. No sabía la que se le venía encima unos cuatrimestres después, cuando alguien como yo apareció por aquí. Y ahora que ha aparecido Benjamingrullo ni te cuento.
Supongo que Benjamingrullo lo sabrá pero por si no lo sabe le diré que Popota no escribe desde Euskadi, sino desde la mismísima Barcelona, lo cual convierte a su Maketo Power en una especie de ficción totalmente descafeinada. Lo verdaderamente heavy habría sido escribir eso desde el propio País Vasco. Nadie sabe hasta qué punto el término maketo es yuyu aquí. A la gente le cambia la cara, literal, cuando lo sacas a relucir. Se considera un insulto de los peores, mucho peor incluso que si mentaras a la madre. A nadie se le ocurre decirlo en una discusión porque es perfectamente posible hasta llegar a las manos con él.
Benjamingrullo no creo que sepa tampoco que Popota dijo aquí una vez, a preguntas mías, que él había vivido en el Alto Deba, supongo que en Arrasate Mondragón o muy cerca, de pequeño parece ser, y que se llevaba estupendamente con todas las gentes de todas las ideologías. Para Popota en el País Vasco sólo hay exclusión del que se sienta excluido, o sea que eso de la exclusión es algo cosa de cuatro alucinados que se sienten excluidos y que viven en el ghetto, porque lo que es con él, nada de nada. Vamos, que a él todo le parecía normal. Y lo de la gente con guardaespaldas, pues nada, lo mismo, ganas de llamar la atención, incluso de provocar.
Asímismo, para acabar de completar el cuadro, a Popota le parece que a día de hoy no hay diferencias entre vascos y maketos, sólo para aquel que quiera ir dando la tabarra con cosas del siglo XIX, como por ejemplo el que esto suscribe.
Digo todo esto para aclarar un poco las cosas a los interlocutores que no sepan quién es Benjamingrullo y para Benjamingrullo, que quizás le vengan también bien, para que no pierda mucho el tiempo en comprobar con quién está tratando, aunque creo que ya lo sabe, pero bueno, como ha dicho al principio de su último post lo de que no sabe qué rutinas seguimos por aquí últimamente, pues para ponerle un poco al día.
Saludos de un maketo: o lo que es lo mismo, de alguien que se siente español viviendo la mayor parte del tiempo en el País Vasco, y no se sabe qué cuando va al Restospaña.
la m es de mierda, no?
Pedro José, ¿puedes volver a explicar lo que es un maketo? Es que no lo acabo de pillar.