Zaplana

Siempre se van los mejores, sí. Hace un porrón de años, cuando el multipropietario de viviendas marbellíes y periodista independiente Antonio Herrero y sus coleguillas llevaron a cabo su cruzada contra los entrañables Mariano Rubio, Roldán, Barriomiedo, Mister X y demás estrellas del firmamento socialista, era poco imaginable que literalmente delante de nuestras narices un tipo como Eduardo Zaplana llevara a cabo la trayectoria que ha descrito en los últimos veinte años hasta acabar -de momento- cómoda y generosamente aposentado en una poltrona de una empresa privatizada a la manera de la Rusia de los 90 -esto es, regalada a los amiguetes de los políticos de turno con contrapartidas tan sencillas de imaginar como las que recibieron los piratas que secuestraron el Playa de Bakio-.

Todo legal, por supuesto.

Para combatir esta sensación de tomadura de pelo, que hace que el pueblo llano llegue a la triste conclusión de que la mezcla del poder político y el de verdad provoque no ya que haya que votar con pinza, sino que se requiera una mascarilla de gas, el gobierno progresista y de la honradez del Impostor se sacó de la manga la Ley de Incompatibilidades.

Como el 90% de las leyes aprobadas por el gobierno ZP, empezando por la de Dependencia, dicha ley no era más que una melonada propagandista para dar de comer a los analfabetos comeperiódicos.  Al menos, eso sí, no lesiona derechos fundamentales -como la ley anti-macho, la del tabaco o la del constitucional, entre otras-, lo que no es poco teniendo en cuenta que nos hallamos ante la banda que ha conseguido, con los juzgados saturados y la justicia desbordada, meter en el código penal cosas tales como conducir sin carnet, al más puro estilo de lo menos rescatable de la extinta URSS.

En fin, que era una ley auténticamente guay, de esas de parar a la derecha, con los manolosacos y los praderas dando la matraca día sí y día también con que si Rato, si el otro, etc. El resultado, como no podía ser de otra manera, ya está aquí: el director de la oficina económica de Zapatero -ese ente de naturaleza intrínsecamente corrupta gracias a cuyos trapicheos el Reino de España ha sido vapuleado continuamente en las instituciones de la UE-, al pedir al Ministerio de Administraciones Públicas un informe que le autorice a trincar la presidencia del lobbie de constructores, ha recibido vía libre. El argumento no puede ser más descriptivo, al menos del que lo formula: la patronal de los constructores es “una organización sin ánimo de lucro”.

Y a todo esto, por supuesto, la familia Chaves sigue ocupando la melé de cargos públicos que les son propios desde antes de que Zaplana iniciara, juez mediante, sus primeros contactos con la industria de las telecomunicaciones.

8 Comentarios en “Zaplana”

  1. Joé, Popota, te dije en su momento que con Zaplana tenías un temazo y no sé cómo te las arreglas pero montas un mega-mix donde, como siempre, de lo que se trata es de meter en la misma batidora a los peperos con los sociatas y ver que sale.
    Y lo que sale es un zumaque que no hay quien se lo tome, claro. Un danone de yoplait, que diría Alfredo.
    El caso es liarla. El caso es el caos.

    Con lo sencillo que habría sido decir que hay una distancia considerable entre los señoritingos del PP, a los que se les nota nada más que los ves que van a trincar, y los señoritingos del PSOE, a los que se les nota, nada más que los ves, que van a… ¿a qué van?

    Lo mejor de ayer quizás fue el comentario de Anonymous Coward, al final de la sesión, cuando se pone serio y nos coge por las solapas a Alfredo y a mí y nos da un repaso. Por lo que a mí respecta, me quedo con una frase: “no tiene mucho sentido, y es estéril, hablar de lo malos que son los ladrones de coches, si no de lo que hace el Estado para acabar con los robos.” ¿Por qué no tiene mucho sentido hablar de quienes propugnan como legítimo la eliminación física del adversario y animan y respaldan a quienes llevan a la práctica ese designio? En la última manifestación de Mondragón de los que salían en defensa de la alcaldesa encarcelada, pasaban por delante del barrio de Isaías Carrasco y decían PSOE asesino y decían que era “inaudito” lo que hacía el Estado encarcelando a la alcaldesa.

    A ver, Anonymous Coward, tenemos una especie de enfermedad social o moral, más que política, en el País Vasco y en toda España. Y eso, ya sé que alguno por aquí se va a reir directamente, pero es así, eso viene desde que Sabino Arana dijo que España había conquistado ilegalmente el País Vasco desde 1839 con el abrazo de Vergara, que ponía fin a uno de los episodios de la larga guerra carlista que asoló todo el siglo XIX, desangrando el país y llevándolo directamente a la ruina.

    Es la de Sabino Arana una interpretación sui generis de la historia política española, puesto que hasta él, justamente hasta él, a nadie se le había ocurrido decir eso. Hoy lo dice hasta Ibarretxe. Pero los restos del carlismo de entonces y sobre todo el dinero del naviero Ramón de la Sota auparon al poder una política nacionalista que ya sin Sabino (porque se murió muy temprano, en 1903) pudo aspirar a conquistar todo el País Vasco.

    Sabino Arana despreciaba los conciertos económicos, que según él fueron el chocolate del loro que el gobierno de Cánovas ofreció a los liberales vascos para que dejaran de dar la matraka. Pero menudo chocolate: hoy todas las autonomías suspiran por tener algo semejante.

    Los nacionalistas radicales, para decirlo claramente, Anonymous Coward, no tienen razón, de ninguna clase. No ya porque estén integrados mayoritariamente por maketos que no saben donde tienen la cara, evidentemente, sino porque lo que plantean no significa resarcir al País Vasco de nada que se le hubiera quitado anteriormente, lo que plantean no tiene razón de ser.

    El origen del nacionalismo vasco no está en una afrenta histórica, en una conquista por España ilegal, como imaginó Sabino, el origen del nacionalismo vasco está puramente dicho en el interés de la burguesía por mantener para siempre los fabulosos beneficios que le proporcionó el régimen de conciertos tan denostado por Sabino (esto no se dice nunca, claro), y que dio lugar a una situación impositiva en la que se contribuía ¡por consumo! y no por productividad. Los burgueses como Sota encontraron en las teorías racistas de Sabino una buena boya de enganche para estar reclamando siempre a Madrid un privilegio a todas luces desorbitado y que les permitió amasar, como digo, fabulosas fortunas con la extracción, exportación de mineral de hierro, y luego construir con ello siderurgias, controlar la producción eléctrica y levantar bancos que dominaron el sistema financieron de todo el siglo XX español. Eso es lo que trajo consigo el nacionalismo.

    Hoy en día lo que queda de aquello no es más que una sombra: el espectro de una clase funcionarial que se quiere seguir manteniendo en los privilegios, estableciendo barreras lingüísticas con el resto de los aspirantes a los puestos que aquí se ofrecen, muy bien pagados, y siguiendo con la reclamación permanente contra “Madrid”. La izquierda abertzale y los matones son, en este sentido, la excusa perfecta para que las cosas sigan así. Y a más de uno y a más de dos les interesa también, fuera del nacionalismo vasco, que esto siga así, porque reporta beneficios, claro.

    ¿Los paganos? Pues los imbéciles que se meten a matar, que no saben nada de nada; los gilipollas que les animan, que no tienen ni puta idea ni de historia ni de lo que ha ocurrido aquí ni de por qué siendo ellos de Valladolid, pongo por ejemplo, tienen que tener a sus hijos estudiando en euskera, y todos los demás a los que nos han jodido la vida de tantas formas que ya no sé ni por dónde empezar a hacer el recuento. Cuánta manifestación absurda, cuánta quema de autobuses, cuánta banderada, cuántas fiestas tiradas a la mierda por la redomada gilipollez de tanto cafre como sigue esos criterios. A toda esta morralla de soplapollas que llevan treinta años dándonos la matraka de la independencia les ponía yo a estudiar euskera en serio durante quince días, para que pasaran a la siguiente fase del agur y del aupa y del gora euskadi solamente, a ver cuántos quedaban luego.

    Y tú dices, Anonymous, que no hay que ocuparse de lo que hay detrás del terrorismo, que lo que hay que hacer es ver lo que hace el Estado por evitar las manifestaciones violentas del mismo. Pues yo te digo que hay que ocuparse de lo que hay detrás del terrorismo, como política cultural, pedagógica. Explicar la historia, lo que ocurrió, lo que tenemos, aun a riesgo de quedar como atorrantes. Eso es lo que, a mi juicio, sobre todo hay que hacer, para intentar quitar demasiados velos que nos tapan la mirada, demasiados velos que nos tapan también la nariz, para no oler lo podrido que está ya todo eso.

    Y aun hay gente, sobre todo fuera del País Vasco, es lo más curioso, que piensan que tienen razón, que algo tiene que haber, si siguen así después de tantos años. La esclavitud también duró muchos siglos, y por eso no fue un sistema muy justo y saludable, sobre todo para quienes lo padecieron (creo que todavía queda mucha, y con cadenas invisibles, la peor).

    Saludos.

  2. Menuda chapa con tufillo a “verdad absoluta”…

  3. Hola Pedro José,

    Tu análisis sobre lo de Zaplana relacionando el declive moral con Sabino Arana iguala, si no supera, tus mejores intervenciones, y recriminas a Popota que mezcle las cosas!!! (mega-mix dices)…

    Un fraternal saludo.

  4. no recuerda nadie a la familia socialista acompañando a vera a la cárcel (GAL, fondos reservados…)? qué decías de sociedad enferma? Fraga senador, y en Vitoria aún se acuerdan de él (y de Suárez, todo hay que decirlo)

  5. Exacto, sociedad enferma… que en vitoria aun hay gente que se acuerda de Josu Ternera en la comision de Derechos Humanos del Parlamento Vasco.

  6. Si es que el problema es el independentismo vasco, fruto además de las distorsiones historicistas del siglo XIX, tan poco frecuentes, no ya en los académicos de la época, sino en propagandistas varios… Claro que igualmente hay analistas que culpan a los “no nacionalistas”. Si estos o sus contrarios no existieran, no habría discusión, cierto.

  7. “que hace que el pueblo llano llegue a la triste conclusión”

    Horreur, maquetopower parece creerse el genuino interprete del “pueblo llano”. ¿Y si sólo se trata de un pijín lleno de rabia social, un anarquismo esnob y una sumisión total a lo socialmente guay, o sea, un apañol deseoso de dejar de ser lo que es para acceder a la vasquidad a través de su caricatura, respetando todas las liturgias de sumisión que le marcan?

    ¿En qué momento el sindicalismo español, que nació en el País Vasco, fue infectado y abducido por la estética hasta anularlo y convertirlo en un movimiento reaccionario? Es un misterio.

  8. Te equivocas manolito, nadie se acuerda de Josu ternera en la comisión de los derechos humanos. Fíjate en Gorka, la memoria de los cobardes prefiere acordarse de Fraga como ministro del régimen hace 33 años. Todo con tal de seguir socializando y compartiendo estética con los asesinos de aquí y ahora. Memoria histórica le llaman a este fenómeno.

    maquetopoweeeeer!

Deja tu comentario




Comments for this post will be closed on 5 June 2008.