Más campaña
Mentras el paro y la inflación siguen compitiendo con el euribor por ver quién la tiene más larga, y a la espera de que el día 10 por la mañana alguien suba el telón de la situación real de la economía española, sigue la campaña electoral.
En economía, lo de siempre: para el gobierno, todo lo bueno lo hace él y todo lo malo viene de fuera. Por supuesto, no son nacionalistas. Para el PP, todo lo bueno viene de él y todo lo malo viene del gobierno -y de los inmigrantes-. Tampoco son nacionalistas, claro.
En El País 2.0 -que hoy ataca con la quinta portada consecutiva sobre el PP, insultando en exceso la inteligencia de sus lectores-, Juanma Romero hace un ejercicio de periodismo-basura y perpetra una entrevista de encargo a Gaspar Llamazares. Más de la mitad de las preguntas se refieren a asuntos internos de IU. Espero que al menos que la próxima vez que su jefe le mande a poner el dedo en el ojo a IU le haya crecido un poco el cerebro -un poco solo- y los que somos críticos con alguna de las decisiones de la coalición podamos leer alguna respuesta sobre esos temas, en lugar de cotilleos subnormales.
Artur Mas emula a Zapatero y Elorriaga, y es glosado por Quim Monzó en el periódico nacionalista, monárquico y taurino La Vanguardia:
“Hará un año, en una calçotada, Xavier Vendrell dijo que, si CiU convocaba el referendum de autodeterminación, ERC haría presidente a Artur Mas. Ahora, en otra calçotada, en relación con aquella oferta, Mas ha dicho: “Hay otros partidos que en las calçotades rifan la presidencia de la Generalitat en público; al mejor postor. Pues bien, escuchad, que quede bien claro: CiU nunca rifa en público la presidencia de la Generalitat”.
¿Era necesario ese “en público”? Evidentemente, no. Es un patinazo lingüístico espléndido, porque denota que el subconsciente de Mas tiene clarísimo que en privado sí se rifan. Y que lo feo es hacerlo sin biombos. Quedó tan evidente lo que en el fondo estaba sugiriendo que el mismo Mas se dio cuenta y, a renglón seguido, añadió que tampoco negocian la presidencia en ningún despacho. Para más información: Sigmund Freud, Psicopatología de la vida cotidiana.”
Como cada cuatro años, los fósiles de la cultura española -los artistas- se levantan de sus tumbas para pedir el voto al PSOE-GAL. El excelente Polonia homenajea a los Serrat, Sabina y Almorrana como merecen.
Rafael Reig -que por cierto ha desaparecido como responsable de participación del periódico, y que ha sido de lejos lo mejor de la campaña en el mismo-, por último, habla en Público de la sentencia de los Albertos y del simulacro de Tribunal Constitucional que constituyen los palanganeros del PPSOE:
“De: Jueces honrados
Para: Tribunal Constitucional
Asunto: ¿Se han vuelto locos?
Francisco Daldes cometió un robo hace nueve años. El botín se valoró en 4.651 euros: lo más valioso era un portal de Belén. Está devolviendo el valor de lo robado: cada mes le descuentan de su sueldo 350 euros. Francisco no ha cometido ningún delito tras el robo del nacimiento: encontró trabajo y ascendió de peón a encargado de obra. El otro día, cuando iba a la compra con su hija, se lo llevaron a la cárcel para ejecutar una sentencia de hace cuatro años. Los Albertos están en la calle. ¿Qué les falta a ustedes? ¿Sentido común o vergüenza?”
Rouco Varela, cercano al PaPa, elegido presidente de la Conferencia Episcopal en detrimento de Blazquez, cercano al PaPa. Qué miedo, habrá que votar a algún partido que le aumente -más aún- la financiación del chiringuito para que no se enfade.
No es que pretenda hacer aquí de aprendiz de brujo ni ponerte en el diván. Tampoco considero que la cuestión pueda zanjarse como hace Alfredo MG que dice que eres de los de no-no-qué-va-nacionalista, o sea que eres un nacionalista catalán que no quiere reconocer que lo es cuando le conviene y viceversa.
Pero a mí lo que me interesa es la manera que tienes de ver las “cosas de España” digamos así porque es muy típica de gente como tú (y como yo dicho sea de paso). Tú naciste y viviste, como me dijiste en una ocasión, en el Alto Deba. De ahí que lo de “maketo” no te resulte ajeno. También me dijiste que te sigues considerando maketo, que te sientes identificado con ello (reparemos en el nombre de este blog, sin ir más lejos, que es, ya lo he dicho en otra ocasión, mi motivo principal -casi único diría yo- de estar aquí con mucho gusto y afición).
Por otra parte me dices que para ti, hoy por hoy, no hay diferencia entre lo que en un principio era diferente, esto es, ser vasco o maketo. Yo rogaría a los que leen esto desde Catalunya, que sospecho que es la audiencia principal de este blog, por los comentarios que se hacen continuamente de lo catalán, que reparen en una cuestión: en el País Vasco la diferencia entre vascos y maketos la estableció Sabino y la basó en los apellidos, y que me perdone Alcaudon, que últimamente no se prodiga mucho, pero en mi blog (también en mi libro, pero sobre todo en mi blog para el caso que nos ocupa), hallarán los curiosos abundante información al respecto. Después, sobre todo con la aparición de lo que hoy se llama nacionalismo radical para entendernos, se pretendió que fuera la lengua el signo de distinción (siempre hay que buscar signos de distinción en el nacionalismo, esto creo que no ofrece lugar a dudas) y se consideró que aprender la lengua sería suficiente para considerarse vasco. Los maketos se aplicaron a ello con fruición, hasta el punto de que hoy hay muchos hablantes maketos del euskera batua con un grado de aplicación y entrega que para sí quisieran muchos nativos.
Pero la dificultad del idioma es innegable, por no referirnos, que no se dice casi nunca, a que el euskera no es una lengua uniforme y hablada por igual en todo el país sino que hoy el euskera enseñado en la escuela pública y hablado y escrito en televisión y prensa (sólo un periódico de tirada mínima y fuertemente subvencionado) no tiene nada que ver con el euskera hablado desde siempre por los nativos, es otra cosa, el euskera batua, reforma culta del euskera que parte del año 1968, para buscar su norma de escritura y uso público, principalmente basado en el dialecto guipuzcoano, como bien sabrá Popota supongo, y que hace dejación de las variantes dialectales tanto de Bizkaia (muy diferente en verbos incluso) y del labortano y navarro, por referirme a las variantes más habladas (hay otras tres más, si no me equivoco: el experto máximo en esto es el catedrático Koldo Zuazo).
Esta dificultad del idioma no es cosa menor, puesto que de ella depende que no se haya extendido su uso como lo pueda estar el catalán, por ejemplo, a pesar de las enormes, ingentes cantidades de dinero que se han empleado y se emplean en ello. Al no contar con un idioma fluido y de uso común, el nacionalismo radical no ha visto claras sus expectativas de imponer la nacionalidad mediante el idioma, y esto, quieras que no, también ha contribuido a su radicalización política. El nacionalismo en el poder lo tiene más claro en este sentido. Para el PNV siempre ha primado más el origen, la casta, los apellidos. Y el hecho de que haya ciertos elementos nacionalistas con apellidos no nativos no viene más que a corroborar esto: son gentes que mediante su fidelidad y su entrega están ahí pero saben muy bien que dentro del nacionalismo nunca tendrán la significación política que les debería corresponder en función de la militancia de base que representan, sospecho que muy abundante (para mí que Josu Jon Imaz haya sido defenestrado tiene mucho que ver, quieras que no, con que San Miguel sea su segundo apellido).
En resumidas cuentas, al final en el nacionalismo vasco lo que primará será la entrega a la ideología, al independentismo en suma, para adquirir una condición de vasco que de otra forma a un maketo siempre le sería negada.
El otro día Ejpiderman aquí contestó una cosa muy significativa: algo así como que “estaríamos asumiendo que el nacer en ciertos lugares te da cierta legitimidad (o derechos) para pensar una cosa u otra; asumiendo así en gran medida el tribalismo del que habláis los que estáis en contra”. Es que esto, que Ejpiderman me reprochaba respecto de que yo atiendo al origen como conformador de ideologías políticas, es lo que ha hecho el nacionalismo vasco en su origen, es lo único que ha hecho habría que decir. Me lo reprocha a mí, que lo único que hago es “copiar” el modo de actuación del nacionalismo.
Ejpiderman, el nacionalismo vasco se origina para rechazar a los maketos. Es su función principal. Los maketos son abundantes entonces, han invadido el país debido a la inmigración que reclama la minería y la industria y el leit motiv del nacionalismo es segregar tanto advenedizo, expulsarlos en definitiva, y secundariamente ejercer en el país el poder legítimo. El nacionalismo opina que el país es de los nativos. Esto es así desde el principio. Que yo como maketo, asumiendo mi origen y mi condición con alegría y sin ningún problema (es más, para mí es un desahogo tremendo no tener que someterme a los dictados del nacionalismo para considerarme vasco: me considero maketo y me libro de todo eso) reclame mi identidad no es síntoma de atender a mi origen con fines políticos, es simplemente actuar conforme a los parámetros que el nacionalismo está imponiendo en el País Vasco desde el principio.
El maketo no nace, se hace por las condiciones que hay en el país desde que a un señor nativo le dio por decir que eran los nativos los que tenían que mandar en el País Vasco en exclusiva, frente a los advenedizos. Luego esto se ha suavizado, básicamente porque los advenedizos son más que los nativos, pero nadie lo quiere reconocer porque hacerlo abriría la puerta a un problema de supervivencia ecológica: los vascos minoría en su propio país, especie a proteger.
Es todo como bastante gilipollesco pero es lo que tenemos. Además de todo esto, claro, el terrorismo basado en criterios independentistas y nacionalistas (todos han leído a Sabino Arana de manera directa o indirecta) ha contribuido a solemnizar lo que en el fondo es una mamarrachada y un juego de niños, pero es lo que tenemos, repito.
Ser maketo, en definitiva, no es más que una forma, creo que la última intentada, por responder a la realidad del País Vasco. Y es de risa, como diría Alfredo MG que Popota considere, y muchos como él, que ser maketo y ser vasco hoy por hoy es lo mismo. Si atendiéramos a los orígenes del nacionalismo vasco comprenderíamos el absurdo de semejante planteamiento.
Y para qué digo yo todo esto ahora, pues para poner un poco en claro que las cosas que hoy ocurren con los nacionalismos, particularmente con el vasco, tienen un origen muy claro que convendría repasar. Es todo una cuestión de poder, de acuerdo, pero de un poder que lo que quiere es rechazar la presencia de España porque España dejó de ser lo que era y ya no interesaba acudir a ella para alcanzar poder y beneficios. Obsérvese que el nacionalismo vasco nace justo con el Desastre del 98 y digo esto no porque lo diga Pío Moa en su libro sobre los nacionalismos, que me he molestado en repasar cuando Popota me reprochó que lo de maketos en el sentido que yo lo decía sólo lo escribía hoy Pío Moa. Este señor conoce el tema por unas lecturas pero muy parciales y sesgadas. Yo me he ocupado de saber un poco de qué va y lo que pasa es que no entiende lo principal, básicamente porque no ha vivido en el País Vasco, creo yo, y lo principal es que el nacionalismo no se origina contra España sino contra los procedentes de España que viven en el País Vasco. Esta sutileza es la clave para entender el nacionalismo y Pío Moa no la ha visto.
Todo el rato me he estado refiriendo al nacionalismo vasco porque es el que mejor conozco. Pero sospecho que el catalán también se parece en muchas cosas y que los charnegos (xarnegos?) también han tenido que padecer una parecida situación de exclusión y de comportamiento miserable.
Esto en el Restospaña no se sabe, quizás se intuye, quizás la gente más informada lo sabe, pero no trasciende. Y esto, lo que les pasa a los maketos y a los charnegos viviendo en el País Vasco y en Cataluña es lo que yo digo que les confiere una característica especial, de memoria y de identidad respecto de aquellos que, como dice Popota, no se espabilaron para buscarse la vida y se quedaron en sus pueblos.
Y a lo que voy: esta cuestión de los maketos y los charnegos, por las proporciones numéricas de población que representa, por lo que ha cambiado de arriba abajo el panorama del País Vasco y de Cataluña, y de paso por las repercusiones de todo tipo que tuvo en los pueblos de partida de la emigración, está en la base de la historia contemporánea de toda España, de sus cambios sociales, culturales y por supuesto políticos. Sin entender esto no se entiende nada de lo que ocurre ahora con los nacionalismos, con que Zapatero y Rajoy tengan las audiencias que tienen en el País Vasco y Cataluña, con que Tele Cinco sea la cadena, con diferencia más vista en el País Vasco y con un montón de fenómenos que están a la vista pero nadie reconoce como debiera.
Popota, los maketos luego, después de ese origen de exclusión y de marginalidad a los que les quiso someter el nacionalismo vasco, pasaron por una Guerra Civil en la que mayoritariamente estuvieron en el bando republicano (te puedo dar cifras de porcentajes de apellidos por batallones, están recogidos en una obra muy interesante sobre la Guerra Civil en Euskadi, nada sospechosa de nacionalista española) y de ahí, con la derrota pasaron al exilio, a los campos de concentración o, subrepticiamente, o tras los correspondientes expedientes de depuración, a combatir en el bando nacionalista. Con la Posguerra todo se oscureció para todos y con la Transición intentaron emerger los fantasmas de antes de la guerra pero entre todos ellos sólo prosperó el nacionalismo, con el aditamento novedoso del radicalismo, que intentó absorber a todo el elemento inmigrante con la golosina de la integración.
Los maketos son mayoría poblacional en el País Vasco y están repartidos en todos los partidos políticos, mayoritariamente en los estatales, pero todos quieren ser muy vascos, no solamente los radicales, que se avergüenzan claramente de tener un origen salmantino o leonés. La gran mayoría de los maketos aspiran en el fondo a sentirse vascos, pero los pobrecitos no pueden, no les dejan, siempre tienen la barrera insuperable de los nativos que de mil formas les harán saber que ellos van luego, después, en segundo lugar. Todo el mundo, mayoritariamente, considera que ser vasco es muy bueno, en Restospaña se les sigue considerando muy bien, al parecer, da un plus de legitimidad política.
El maketismo es una cosa que nadie reconoce, que nadie quiere ver, salvo tú para tu blog y yo para poder escribir estas cosas.
Un saludo afectuoso.
Sr. Chacón: Aún compartiendo parte de su fino análisis sobre el maketismo, yerra Ud en el sentido de extender el mismo a la realidad catalana. En Catalunya tenemos a un charnego de Presidente de la Generalitat, y esto mismo es el paradigma de la Normalització. Recuerde también que el Sr. Montilla es president gracias al apoyo de quien representa las posiciones más soberanistas, esto es, ERC. El mismo Carod o Ridao son charnegos también (sin olvidar al más radical Carretero). En Catalunya, y supongo que en Euskadi también, además del eje nacionalismo/”no” nacionalismo, se olvida -deliberadamente en ocasiones- el clásico derecha/izquierda. Y es que son las posiciones de derecha las que mayormente azuzan a los simples con la “pureza” del idioma o de los apellidos, en pos del poder, que es lo único que les interesa.
La derecha española, como la catalana y vasca, basan su argumentario en conceptos no ya premodernos, sino directamente feudales: Grandeza, Lealtad, Patria, Raices, Orgullo. El desprecio con el que se refieren a Montilla (Artur Mas: què s’han cregut aquesta gent!) no tiene otra motivación que la del enfado del rico -de tota la vida- con el advenedizo que le ha quitado lo que considera suyo por Derecho Natural.
Fíjese en la acusación que les hace a menudo la derecha española -en socorro de sus corresponsales en Catalunya o Euskadi- a estos advenedizos como Montilla, deMadre o Carod: charnego acomplejado….
Estas cosas, que parece que se dan en todas partes, se dan con un especial acento en España -como tantas otras- por Obra y Gracia de la Sagrada Transi. La derecha catalana, como la vasca, a la que le fue muy bien con la dictadura, cuando ésta fenecía tuvo que improvisar un discurso que no pusiera en cuestión las cosas de comer….
Un cordial saludo a todos
Gracias, Antonio por tus apreciaciones. Ya he dicho en otras ocasiones que las cosas son muy diferentes en Cataluña, por muchas razones. Algunas, como las que comentas, las conozco.
Pero lo que no conozco y me gustaría que me aclararas, si puede ser, es lo que a mí me parece esencial en todo esto. Cómo se origina, y por qué, el nacionalismo catalán. Alguna vez le he oído a Hilari Raguer, que no sé qué autoridad tendrá en todo esto en Cataluña, frente a popes como Riquer, Ucelay o Fradera, que el nacionalismo en Cataluña tiene dos orígenes, uno republicano federal (Pi y Margall) y otro clásico o étnico-histórico (Prat de la Riba). No sé si será por ese origen republicano por el que la izquierda ha podido aspirar a otras cosas en ese terreno, que en el País Vasco le están vedadas. En cualquier caso me alegro por los charnegos.
En Euskadi eso no pasa. El único origen del nacionalismo aquí es el integrista y racista de Sabino Arana. Las izquierdas eran españolistas o, como decían entonces, internacionalistas. Fue cuando se sumaron los elementos guipuzcoanos (Toribio Echeverria, Amuátegui, Madinabeitia) cuando el socialismo maketo se quiso vasquizar con una tendencia extraña y minoritaria respecto del origen vizcaíno inmigrante mayoritario y así hasta hoy.
Me parece muy interesante lo que dices del tema derecha / izquierda, pero es que ese tema en el País Vasco en cuanto a la cuestión de los nacionalismos fue siempre menor o estuvo mezclada, si se puede decir así, por las siguientes razones. El nacionalismo vizcaíno originario, el de Sabino Arana, el de la raza y la exclusión, fue inédito cinco años, desde 1893 a 1898, en que ni siquiera se presentaba a elecciones, entre otras cosas porque no tenía fondos con los que mantener una campaña. Fue precisamente por la entrada de un capitalista naviero, de los mayores de Europa entonces, como Ramón de la Sota y Llano (de Santander) a quien Sabino había fustigado sin piedad por maketo y cacique, por lo que el nacionalismo empezó a obtener resultados. La postura de Sabino (que tiene ramalazos mesiánicos e igualitarios respecto de la hidalguía universal de los vascos) se alió con una parte de la derecha de entonces, la de Ramón de la Sota, que estaba en competencia con la otra gran rama del capitalismo del momento, la monárquica y liberal de Chávarri (la Piña).
O sea, que derecha e izquierda son consideraciones que creo que aquí más que aclarar estorban un poco porque el nacionalismo fundamentalmente es igualitario, interclasista. Y sigo refiriéndome al caso vasco. Fíjate que aquí se fundan dos sindicatos nacionalistas, cosa inédita en Cataluña, uno antes de la guerra civil, en 1911, ¡por un sacerdote!, que es la actual ELA, y otro con la Transición, el radical, que es LAB, y que responden a postulados perfectamente nacionalistas, más que eso, abiertamente independentistas, utilizando la lucha de los trabajadores para un propósito marcadamente político.
En fin, que por eso digo que son escenarios muy diferentes y que en Cataluña, en lugar de miraros tanto a lo que pasa en el País Vasco con no sé si mal disimulada envidia, tendríais que alegraros de un panorama político más abierto e integrador.
Un abrazo
Pedro José:
No entiendo muy bien qué tiene que ver lo de Sabino Arana con la política actual. Lo que este señor escribió fue hace ya más de 100 años, y no reflejó una manera de pensar muy diferente a la de cualquier político de su época, fuera nacionalista o no. Hace más de 100 años el racismo y las ideas de superioridad étnica eran consideradas algo normal, y lo más progresista que pudiera considerarse algo sin caer en lo políticamente incorrecto era mostrar cierta condescendencia, pero no hablar de igualitarismo. No creo que la política actual de Euskadi esté basada ni remotamente en las aspiraciones “raciales” de este señor, al igual que la política española tampoco debe de estar basada en las ideas de Cánovas del Castillo, por ejemplo.
Por otra parte, diría que la diferencia entre izquierda y derecha también existe dentro del nacionalismo vasco, porque PNV y EA o Aralar son cosas distintas, y si no me equivoco EA nace como escisión del PNV.
Pregunto, ¿qué políticos (de la época actual, no me valen del siglo XIX) defienden la expulsión de Euskadi de los maketos? es que yo no recuerdo haber oído nada parecido
Pedro José, agradezco tu sugerencia a aportar algo más al debate, aún sin llegar a tu nivel de erudición.
En mi opinión, la cosa viene de más atrás que de Pi I Margall o Prat de la Riba. Tanto Euskadi como Catalunya son regiones fronterizas con Francia, pero es posible que la influencia o el referente francés republicano haya sido superior en Catalunya, quizá por una cuestión de masa crítica en cuanto a población, y sobre todo, en la de tener una ciudad potente como Barcelona. Como todos los que hemos estudiado algo y vivimos en pueblos, sabemos que la democracia no se inventó en ellos. De ello habla Tönnies en lo de comunidad y asociación. La cosa ya viene de la influencia de la Ilustración y de sus grados de rechazo. En España, por ejemplo, celebramos -celebran- aún ahora el 2 de mayo, cuando posiblemente nos hubiera ido mejor con Napoleón que…. con Fernando VII.
En Catalunya, producto de su sociedad civil, encontramos librepensadores, “higienistas”, incluso socialistas utópicos (Piguillem, Monlau, Cerdà, Monturiol, Ferrer Guàrdia, etc) ya desde principios del siglo XIX que podemos pensar como referentes de una cierta burguesía ilustrada reciente (PSUC, PSC, ICV), algo que, me parece, de lo que no se ha disfrutado en Euskadi ni en el resto de España.
No estoy de acuerdo con el ejemplo que pones -o al menos de su inferencia- de los sindicatos como muestra de interclasismo nacionalista, aunque sí válido en Euskadi. El sindicato con mayor poder -ahora exterminado- en Catalunya fue el mayor movimiento anarquista organizado de la historia, la CNT.
Un fraternal saludo,
Gracias, Antonio, por los datos. Yo creo, no obstante, que aunque hay muchos estudios sobre el nacionalismo y su origen que hablan de larga duración y de tendencias seculares, en el caso vasco hay una persona, Sabino Arana Goiri, que introduce una ruptura radical con todo lo anterior. No se puede explicar. Porque él lo dice en sus escritos: se encontraba solo, completamente solo cuando empezó su andadura ideológico-política. Para él todos los carlistas (a los que se suele utilizar como ascendente del nacionalismo) actuaban en clave españolista, como diríamos hoy.
Y relacionando esto con lo que me comenta Ejpiderman, claro, Sabino Arana hablaba el lenguaje de su época. Es lo que dicen los nacionalistas, sus hijos y nietos ideológicos, para justificarlo y mantener su retrato en todos los batzokis. Esa idea es de ellos, se la habrás oido y si no es así, te aseguro que es la misma. Pero, cuidado Ejpiderman, nadie en la época de Sabino habló como él de los maketos, o de los españoles en general (incluidos los catalanes, conste, que para lo él a lo máximo que llegaban era a ser regionalistas) como raza ruin y miserable. Te remito, y perdona que lo haga así, a mi blog donde encontrarás abundante documentación al respecto. El ataque a todo lo español es de una crudeza y de una desconsideración impresionante, jamás desde España ni en esa época ni en ninguna otra se pudo decir ni se dijo nada ni remotamente parecido de los vascos entendidos como pueblo, sino todo lo contrario. Sabino Arana inaugura la consideración del odio como elemento político, habla constantemente de que España nos odia, y fíjate, para él la prueba máxima de ese odio de España a los vascos es la supresión de los fueros, en 1839 y 1876, algo producto de una guerra, también entre vascos y que dio como resultado el tan preciado hoy Concierto Económico, considerado por muchos nacionalistas, sobre todo los catalanes, la quintaesencia del autogobierno.
No, no son cosas del siglo XIX, porque si fuera así los nacionalistas habrían tenido la delicadeza de quitar las fotos de su prócer de los batzokis, y las mantienen con mucho orgullo. Dicen, lo mismo que tú, que eran cosas de entonces, que lo decía en plan defensivo. No, de defensa nada. Era un ataque en toda regla a las gentes de la inmigración, de modo xenófobo y despreciativo a más no poder y eso ha quedado así en el ambiente, y se ha ido transmitiendo de generación en generación entre los círculos nacionalistas y abertzales. Todos han leído a Sabino y todo lo que hoy es el nacionalismo ya lo escribió el cien años antes. Absolutamente todo. Curiosamente lo único que hoy no se reivindica de sus obras es el ataque furibundo a los maketos. Lo único. Todo lo demás se mantiene.
No Ejpiderman, nadie habla hoy de los maketos, no se oye por ninguna parte este concepto. La palabra maketo es tabú en el País Vasco actual desde hace mucho tiempo. Todavía en la Transición se podía oir algo, luego nada. Y en los años sesenta y setenta se utilizaban más otras expresiones como coreano o cacereño. Tengo abundantes citas.
Ahora quien usa esos términos es tachado automáticamente como nacionalista español o quinta columnista. Por muchas razones al nacionalismo vasco en todas sus vertientes ya no le interesa que se diga, yo entresacaría estas dos principales:
1. porque los maketos son mayoría en el País Vasco actual si atendemos a las estadísticas de apellidos, que te las recuerdo: a la altura de 1998, consulta el artículo de José Aranda, revista Empiria, Uned, nº 1 “La mezcla del pueblo vasco” los votantes en el País Vasco pueden distribuirse de esta forma: 20,50% tienen los dos primeros apellidos vascos; 25,43% sólo tienen un apellido vasco; 54,07% no tienen ninguno de los dos primeros apellidos vascos.
2. Porque no hablando de vascos o no vascos el nacionalismo puede exprimir a tope la imagen que tú me quieres trasladar, que aquí no se discrimina, que aquí todos somos iguales, con lo cual hay muchos incautos que así se lo creen. Lo que no se dice es que para el nacionalismo la condición sine qua non para ser considerado vasco es tener a España como lo peor de lo peor, antiespañolismo puro, qué hay de malo en ello, ¿no?, como diría Ibarretxe.
Y sin embargo, curiosamente, las cúpulas de todos los partidos nacionalistas y la inmensa mayoría de sus parlamentarios y cargos electos tienen sus miembros con todos los apellidos vascos en el 95% de los casos. Fíjate, los once parlamentarios actuales de los abertzales de Tierras Vascas tienen todos los apellidos vascos, menos uno que tiene uno no vasco, cachis. ¿No es algo significativo?, ¿me dirás, como Popota, que es producto de la no permeabilidad social?
Los partidos de ámbito estatal además tienen un interés especial en que haya gentes con apellidos vascos en sus primeros puestos, para dar pátina de vasquidad a sus listas. Y en el Restospaña sólo se considera vasco al que tiene apellidos vascos, entre otras razones porque si te apellidas, por ejemplo, Chacón Delgado, no se sabe si eres de Bilbao, como es mi caso, o de Sevilla, como son mis ancestros. Y eso le ocurre a todos los que vivimos aquí que somos andaluces, gallegos (en este caso a un Brañas se le distingue mejor), castellanos, extremeños, sorianos, etc., etc., etc.
No, no se habla de expulsar a los maketos pero por si acaso en el proyecto de nuevo estatuto vasco que se presentó en el Congreso de los Diputados, aquella vez que fue Ibarretxe a someterse, como Jesucristo, a su jornada de pasión, uno de sus artículos habla de ciudadanos y nacionales, el artículo 4º.
Y mi pregunta es, si ya soy ciudadano vasco, ¿para qué quiero la nacionalidad vasca? La cuestión está en que un nacionalista la necesita, pregúntale a él por qué.
Un saludo afectuoso
Pedro José,
Quizá una forma de pensar los temas que propones sea el reflexionar en como tratamos a los nuevos maketos/charnegos. La verdad es que es un espectáculo ver en los barrios de maketos/charnegos la exclusión que practican con los nuevos, los inmigrantes, “porque no son españoles”, aunque se beneficien con ellos como mano de obra, como hicieron con ellos mismos los “pura cepa” vascos y catalanes…
Claro que, por ahí, deberíamos transitar hacia la antropología o, mejor aún, hacia la filosofía…
Respecto a la pregunta que haces de “para qué quiero la nacionalidad cuando tengo la ciudadania”, la cuestión es pensar en qué es ésta y para que sirve.
El que hayamos heredado unas estructuras políticas no quiere decir que no podamos cuestionarlas y, en su caso, sustituirlas por otras que nos convengan más.
Un fraternal saludo
Yo sigo con lo mío: el origen no importa nada.
Ni Sabino Arana descalifica al nacionalismo vasco, ni los Reyes Católicos descalifican al nacionalismo español.
Saludos,
pep