¿Por qué, Dios, por qué? Orden de encargo
Recientemente discutía con Popota los pros y contras del proyecto para convertir el desierto de los Monegros en la nueva Las Vegas. Más allá del proyecto en sí, que tiene sus luces y sus sombras, subyace una cuestión de fondo: cual va a ser nuestra política de desarrollo, y más concretamente la gestión de uno de nuestros recursos más limitados de nuestro país. The water, my friend.
El caso es que una cosa llevó a la otra y al final Popota vino a decirme: “pues si quieres un artículo sobre el tema hazlo tú con los cojones”. Eso sí, de forma mucho más elegante y sibilina, con esa perversidad propia de un antiespañol catalán (valga la redundancia). Y heme aquí que he recogido el guante, y me dispongo, pese a mi indigencia mental y a mi limitado conocimiento del tema, a soltar un artículo con la esperanza de que lo publique. Y usted se preguntará, astuto lector ¿y para qué coño voy a leerme yo esta mierda entonces? Pues no me gusta su tono. Pero sepa que pretendo plantear una reflexión y exponer algunos hechos no demasiado conocidos, con lo que usted podrá darse el gustazo de saber un poco más que su interlocutor cuando se discuta sobre el tema y aumentar así sus posibilidades de seducir a una hembra e incrementar su frecuencia coital. Si es usted mujer, le sugiero que se limite a desabrocharse un botón más de la camisa porque los hombres somos bastante más superficiales.
Dicho lo cual, si siguen leyendo es bajo su responsabilidad. Las quejas al maestro armero.
Cómo se llega a ser lo que se es. Antecedentes y situación previa.
Pues empecemos por el principio:
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo, pero el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. […]
Después dijo Dios: “haya un firmamento entre las aguas que separe las unas de las otras”, y fue así. […]
Dijo luego Dios: “Reúnanse en un solo lugar las aguas inferiores y aparezca lo seco”, y fue así. Dios llamó a lo seco tierra y a la masa de las aguas llamó mares. Y vio Dios que esto era bueno. Génesis. 1, 1-10.
Si analizan el pasaje con ojo crítico, verán que no especifica cuándo crea las aguas o si estas ya estaban allí. Si debían ser competencia autonómica o estatal o si los trasvases son pecado. Maldita sea, acabamos de empezar y ya vamos mal. No obstante ya hay un equipo de LPD trabajando sobre los textos bíblicos y es de esperar que en breve publiquen sus conclusiones así que evitaré emitir juicios al respecto.
El caso es que ya no volvió a ocurrir nada significativo en el mundo hasta la llegada al trono de Su Majestad El Juancar, pero en un acto generosidad se va a hacer hincapié en el papel decisivo de la gestión del agua en el desarrollo de los primeros imperios de importancia. Civilizaciones todas asentadas en cauces de grandes ríos y basadas en el surgimiento de un poder central que algunos estudiosos con gafas de pasta achacan a una nueva necesidad de organización política que controlara una realidad más compleja, como es la gestión de las inundaciones de un gran río y una obras hidráulicas que no podían ser asumidas por un clan familiar. Así como el excedente en la producción agrícola provocado como consecuencia de la implantación del regadío, y la necesidad de un poder militar que defendiera dicho excedente de los gorrones saqueadores. Vamos, la causa última de que usted pague hipoteca y soporte las campañas electorales en vez de dedicarse a la caza y recolección.
En este contexto, quiso Dios que un pueblo elegido y superior, faro de la cristiandad, azote de comunistas y poseedor de bigotillos franquistas, se asentara en un territorio como la Península Ibérica. Sita sobre el paralelo 40º, fuera del alcance de cualquier gran río europeo y en una zona de condiciones climatológicas inconstantes y baja precipitación que hace prácticamente impredecibles en el largo plazo los recursos hídricos disponibles.
En lo que respecta a aguas superficiales, solo una pequeña franja en el litoral cantábrico recibe unas precipitaciones homologables a las de nuestros vecinos europeos. En el resto, las precipitaciones menores de 700 mm son ley (milímetros, equivalente a un litro por metro cuadrado). Y encima ni siquiera son constantes, como ya se ha dicho, lo que permitiría cierta planificación, sino que años de grandes lluvias son seguidos por pertinaces sequías y ni aún dentro de un mismo año, o de un mismo mes, es posible predecir la precipitación. Esta es una de las causas últimas de que nuestra agricultura de secano sea una puta mierda y de un déficit histórico en la producción de cereales, lo que en última instancia nos lleva a ser la panda de muertos de hambre que hemos sido siempre. Además esta falta de agua no parece haber sido siempre tan extrema. Sí en lo que se refiere a irregularidad en las precipitaciones, pero todo parece indicar que las lluvias eran algo mayores en tiempos pretéritos en toda la cuenca mediterránea. Dicha tendencia se ha visto agudizada en el siglo XX y ya está empezando a tocar los cojones, dicho sea de paso.
Por fortuna, España cuenta con unos considerables recursos subterráneos. Que presentan el inconveniente (o la ventaja) de que nadie los ve y por tanto se pueden gestionar de forma mucho menos ordenada que las aguas superficiales (valga como comparación los tribunales del agua y similares, algunos de muchos siglos de antigüedad, que pueblan los cauces de nuestra geografía).
A todo esto, lo que históricamente había sido una zona más de muertos de hambre, como era la costa mediterránea, empezó a desarrollarse y a convertirse en lo que de hecho ha acabado siendo. Un eje económico del país que ha tomado el relevo a la región cantábrica, muy castigada por la reconversión industrial. Las causas de este fenómeno son complejas y tampoco soy yo un experto para ponerme aquí a pontificar. Pero se pueden mencionar al empuje del turismo atraído por un clima altamente erótico, una mejora del sector agropecuario, merced a la extensión del regadío usando recursos subterráneos (el levante es rico en formaciones calizas, de gran transmisividad hidráulica), una inversión estatal en infraestructuras, y una moderada iniciativa industrial.
La consecuencia ha sido un fuerte incremento de la demanda hídrica, insostenible en el largo plazo, y que amenaza con estrangular el desarrollo de una zona de gran pujanza económica en el país. Es decir, una posibilidad real de morir de éxito.
Concretamente, lo que vieron las administraciones públicas fue esto:

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Es una captura de pantalla de un PDF protegido, se tendrán que conformar con esto. Pero la fuente es la Dirección General de Obras hidráulicas del antiguo MOPT. La columna morada son los recursos, la anaranjada las demandas. Y los territorios son más azules cuanto más superávit y más naranjas cuanto más déficit hídrico tenían.
Y esta intranquilizadora situación eran las previsiones para 2012:

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Lo mismo que antes pero más naranja, es decir, más deficitario.
Pos va a haber que hacer argo. Solución adoptada.
Dado que el Tajo y el Duero no podían ser saqueados libremente porque no son cauces exclusivos de España y por algún motivo a los portugueses no les parecía bien la idea de que les dejaran sin agua, se optó por obtener recursos para las zonas deficitarias del río que ya en su momento fue la línea de fuego entre romanos y cartagineses. Una nueva Guerra Púnica se estaba gestando.
La idea, que imagino auspiciada por el lobby de ingenieros de caminos, de enorme influencia en las decisiones sobre infraestructuras de este país, fue realizar un trasvase desde el Ebro a toda la cuenca mediterránea, con un ramal hacia el norte, a Cataluña; y otro hacia el sur hasta Almería, para tratar de suplir ese déficit hídrico existente. Aníbal cruzaba los alpes.

Lo cierto es que llevar a Murcia, Almería y Alicante el agua suponía precios prohibitivos para los regantes. Pero el fundamento del plan era que los que estaban más cerca de la cabecera pagaran su agua un poco más cara, para que los del sur la pagaran un poco más barata y así sufragar la obra entre todos y que fuera asumible por la colectividad, en lo que sin duda es un despreciable ejercicio de bolchevismo, inusitado en estos tiempos. El proyecto, que desde un punto de vista estrictamente técnico era muy sólido (aunque adolecía de ausencia de un estudio serio de alternativas), suscitó todo tipo de reacciones en contra especialmente por su elevado impacto ambiental. No obstante la opinión estaba dividida, mayoritariamente a favor en las regiones receptoras, mayoritariamente en contra en las regiones donantes. Y relativamente indiferente en las regiones no afectadas. El hecho a mi juicio más grave fue la polarización del debate y que este fenómeno fuera especialmente impulsado por los partidos políticos. El caso es que como gran defensor del trasvase se alzó el PP, que gobernaba en Murcia y Valencia. Roma era derrotada en Trebia y en el lago Trasimeno.
Por su parte el PSOE defendía una postura distinta en cada sitio y todo llegó a su clímax cuando Miguel Arias Cañete, ministro con Aznar, afirmó que el trasvase se haría por cojones, ya que habían perdido Aragón. Aníbal aplasta a Varrón en Cannas y la República parece abocada a desaparecer.
No obstante, ZP se alza con el poder en el PSOE, y como secretaria de medio ambiente y organización del territorio se designa a Cristina Narbona, ministrable, y abiertamente en contra del trasvase. Escipión desembarca en Ampurias y corta los refuerzos de Asdrúbal que debían apoyar a su hermano en Italia.
Finalmente el PSOE gana las elecciones y entre sus primeras medidas dedicadas a deshacer lo que habían hecho otros está paralizar el trasvase. Roma desembarca en África, vence a Cartago en Zama y esta última se rinde incondicionalmente.
Lógicamente, el quid está en saber quién tiene razón, pero hay otro hecho que a mí me parece destacable y gravísimo, aunque nos sea familiar y nadie se escandalice, que es la guerra de cifras, de estudios inalienables, de argumentaciones… de razones, en suma, contrapuestas pero supuestamente ciertas que defendían una y otra postura. Lejos está para mí darles una respuesta contundente al respecto. Aunque me imagino que es lo que están esperando con erecciones incipientes para poder elevarse como defensores de La Verdad en sus importantísimas discusiones con su cuñado el tornero fresador. Pues ánimo, háganse polvo: http://www.mma.es/secciones/agua/informes.htm
Después de escuchar muchas versiones y dado que lo mínimo que puedo hacer, aparte de nada, es mojarme, mi opinión al respecto es la que expongo a continuación.
Me parece muy bien, pero ¿qué coño hacemos? Perspectivas.
Dado que las cosas son como son, que la situación está como está, y que Luis Aragonés sigue como seleccionador nacional, las alternativas que se nos presentan podrían pasar por ser las siguientes:
1.- Invadir Portugal. O modelo chino-tibetano. Opción esta española donde las haya, matamos dos pájaros de un tiro. Nos quitamos una chinita del zapato y controlamos la totalidad de nuestros cauces para poder hacer con ellos lo que queramos. Presenta la desventaja de que no bastaría con invadirles, habría que destruir físicamente Portugal para que no se asentaran allí nuevos colonos que acabaran pidiendo agua igualmente. En resumen, demasiado trabajo.
2.- Invadir Francia. O modelo Israelí. Opción esta aún más patriota que la anterior, nos trasladamos a un territorio con los recursos que necesitamos y santas pascuas. A quiénes de ustedes no les gustaría imitar a mi alter ego Otto von Bismarck y proclamar emperador al Campechano I en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles. Existe quizás el pequeño óbice del arsenal nuclear francés y su posible discrepancia ante tal iniciativa. Pero es una opción que debemos considerar.
No obstante hay que tener en cuenta que tanto la iniciativa nº1 como la nº2 presentan inconvenientes derivados de que de un tiempo a esta parte está mal visto invadir a tus vecinos. Como les podrá comentar cualquier alemán que conozcan.
3.- Escondernos bajo la mesa en posición fetal mientras nos balanceamos compulsivamente en un movimiento estereotípico a la vez que repetimos: “no puedo dormir, me come el payaso” y esperar a que todo se solucione por sí mismo. Si en vez de bajo la mesa es en un bar yo creo que no es una mala opción. Otra variante es la propuesta por los ecologistas más puristas, que defienden que dejemos de crecer y de desarrollar la economía para no necesitar más recursos. Es perfectamente factible, y como tal lo pondremos en un montón con las otras ideas perfectamente factibles, junto a la paz mundial, viajar atrás en el tiempo o una estrella balompédica brasileña que no sea putera y/o ame a Jesús.
4.- Realizar un estudio de nuestros recursos, necesidades y opciones tecnológicas disponibles y tratar de salir del paso usando nuestros recursos propios. Esta es una opción que requiere dejar de darse voces discutiendo sobre temas de los que no se tiene ni idea y sentarse en una mesa a pensar. Es por tanto una opción poco española y fastidiosa, pero es la que probablemente haya que aplicar y sobre la que me explayaré.
Nótese que el trasvase del Ródano no lo considero como opción. A pesar de la demostración de españolidad que supone negarse a un trasvase por su impacto ambiental para pedir que se haga otro al doble de distancia y encima desde un país extranjero que difícilmente lo acepte. Sin duda lo hace merecedor del premio Ole Ahí Tus Huevos, mención especial Millán Astray con hojas de roble, espadas y diamantes.
También deseo destacar la postura del PSOE de Andalucía, defendiendo en Almería el trasvase hasta el 15 de marzo de 2004 en que pasó a defender justamente lo contrario. Demostración de demagogia solo superada por Alfonso Guerra en un mitin en campaña electoral a finales de los 80 en que, según fuentes orales, afirmó: “traeremos el agua de los Picos de Europa si hace falta”. Muestra de lo que es el socialismo en nuestro país. Chaqueta reversible de oro con distintivo rojo y mención especial Pío Moa para ellos.
Y como ya no puedo seguir soltando paridas sin que se note, empezaré a aportar argumentos:
El uso del agua en España viene a ser el siguiente (los datos son solo orientativos por ser antiguos, pero las proporciones se mantienen parecidas):

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Varios hechos destacan. Que existe superávit, aunque como ya se ha visto este está localizado y conviven situaciones de exceso de recursos con otras de déficit, y que la mayor parte de nuestra agua la gastamos para usos agrarios. He aquí uno de los hechos más importantes. A usted le dicen que a ver si gasta menos agua lavándose los dientes y un agricultor cuenta la suya por espuertas de metros cúbicos que paga a precios irrisorios. También es necesario añadir que la mayoría de las pérdidas son por mal estado de las conducciones.
Parece claro que tan solo hay que dejar de regar y dedicarlo todo a las piscinas de los adosados. ¿Por ese modelo nos decidimos? Con este tema es fácil hacer demagogia, así que antes de salir a la calle con aperos de labranza en busca de un culpable espere a leer estas ideas:
La apuesta gubernamental es clara, y está plasmada en el Plan Nacional de Regadíos. El secano no proporciona una renta agraria que permita una vida digna a los agricultores y la intención es extender el regadío como medio de cultivo más productivo. Este tema de la agricultura en Europa es muy interesante y daría para una jugosa entrada (que yo no hago porque no me sale de los cojones). Además, ningún estado se plantea renunciar a ese sector primario que, aunque un inválido a todos los efectos, tiene un importante papel estratégico. Y es que nadie va a renunciar a la producción de alimentos porque supone un gran riesgo para la estabilidad del país en caso de guerra o crisis del tipo que sea. Eso lo estamos viendo ahora con los biocarburantes, por ejemplo. Pero la mayor parte del agro es subvencionado, y en ocasiones estamos pagando por producir un producto que nadie quiere, de forma no competitiva y con el único fin de destruirlo o volver a pagar en formas de restituciones a la exportación. Además está el hecho de que tenemos casi veinte millones de hectáreas en diferentes formas de explotación y que, sencillamente, no se sabe que hacer con ellas si se abandona la agricultura, lo que además es contrario al compromiso de la UE de evitar la despoblación del campo. Sumémosle a esto una serie de acuerdos en el seno de la OMC en que se supone que debemos de retirar las ayudas agrarias e ir abriendo nuestros mercados a los productos de terceros países para 2013 y se verá lo gracioso de la situación:
http://www.lukor.com/not-neg/sectores/0612/18141629.htm
Quedaría por comentar otro aspecto más, que se resume en “No les vamos a dar el agua para que construyan campos de golf”. Efectivamente, los aragoneses pretenden quedársela para construir casinos que es mucho más cool. El tema de los campos de golf y el turismo residencial es terriblemente controvertido y de nuevo entra en liza la guerra de cifras. Las argumentaciones del sector y de los grupos ecologistas se parecen tanto como Scarlett Johansson y Cristina Almeida. Según cifras del sector, los campos de golf producen 25 veces más empleo que el regadío por hectárea, y consumen mucha menos agua.
Lo que sí parece claro es que el futuro no va a estar dominado por una única fuente de suministro, sino que vamos (aún más) hacia lo que se denomina como gestión conjunta. Es decir, el uso coordinado de todas las fuentes de aprovisionamiento posibles, variando su explotación según sus variaciones estacionales y aumentando la eficiencia en el uso del agua.
Hay que hacer una mención especial para la desalación, de la que existen muchas tecnologías:
| Fundamento |
Procesos con cambio de fase |
Procesos sin cambio de fase |
| Se extrae el agua |
DestilaciónCompresión de vaporCongelación |
Ósmosis inversa |
| Se extraen las sales |
|
ElectrodiálisisIntercambio iónico |
Aunque en todas ellas, por motivos termodinámicos, se puede deducir que el límite teórico de separación de las sales contenidas en un agua de mar típica (35 g/l de cloruro sódico) sería de 0,76 kWh/m3. Los diferentes métodos expuestos presentan, en la práctica, rendimientos muy inferiores y así son típicos valores de 10 a 12 kWh/m3 para destiladores y compresores de vapor y entre 7 y 12 kWh/m3 para los sistemas de ósmosis inversa. Y aunque estos valores no dejan de bajar, hay que tener en cuenta que esa agua sigue teniendo que ser impulsada hasta los puntos de consumo y las salmueras que se obtienen como residuo son muy reactivas y tienen un gran impacto ambiental. De todas formas el mayor inconveniente de la desalación sigue siendo su elevado coste energético y esto es un problema en el contexto de reducción de gases contaminantes asumido por nuestro país. Aunque no por ello deja de encantarme la postura anti-desalación de gente que cree que la ósmosis inversa es un transexual bielorruso.
Por todo esto se podría aceptar como solución un trasvase más pequeño. Puede que hasta Valencia, que permitiera disponer de recursos para su propio desarrollo a las regiones que dependen del Ebro, y confiar en la tecnología de desalación lo menos posible y para las regiones que quedan más al sur. Aunque los elevados precios de este agua suponen un importante inconveniente, siendo inasumibles muchas veces para la agricultura. Pero dada la disminución de los recursos hídricos que es de esperar en los próximos años si la actual tendencia se confirma, el incremento de precio del agua se hace imprescindible para garantizar un uso responsable de la misma. Esto es más importante en el sector industrial, muy derrochador en la actualidad, y algo menos para los usos urbanos, que pueden pagar precios mucho mayores (y que probablemente acaben pagándole el agua a los agricultores) en condiciones casi inelásticas. Además es probable que la UE nos apriete aún más las clavijas a ese respecto.
Estas medidas no van a ser populares en Murcia y Comunidad Valenciana (populares, ¿no lo cogen?), pero su actual tendencia es insostenible incluso con trasvase. Lo que entronca con otra reflexión importante, que existe una dejación de funciones por parte del estado en lo que a ordenación del territorio se refiere. Ya que se sigue permitiendo la sobreexplotación de acuíferos y la extensión del regadío en zonas declaradas sobreexplotadas. Los casos de urbanizaciones sin garantía de suministro están a la orden del día y no creo necesario ni insistir en ello. A este respecto hay que ser pesimista, si no se mete mano con el urbanismo mucho menos se va a hacer con otros sectores que no salen ni en los periódicos y los pozos ilegales son una realidad muy extendida. Es una manifestación más de otro hecho muy español, liarnos a sacar leyes y no preocuparnos de que se cumplan. Por cierto, que el estado intervenga para evitar que un recurso sea sobreexplotado hasta que se agote ¿está mal porque va contra la libertad y es comunista?
Añado, por si hay algún aragonés antitrasvase sonriendo satisfecho esperando a terminar esto para salir a la calle a decir que el trasvase es malo: ¡el Ebro está tirando agua de sobra al mar, estúpido! Y además exigen a los demás que cumplan unas condiciones para el trasvase que son ustedes los primeros en incumplir.
Son todos unos hijos de puta. Conclusiones.
Ante el cariz que está tomando la situación, sobre todo si el cambio climático se confirma, existen grandes riesgos para nuestro país y es inevitable que cada vez dependamos más de la desalación, que genera menos tensiones interterritoriales. Pero hay que tener presente que la mayor parte de lo que nos han contado, de lo que hemos leído y de lo que sabemos sobre el tema son medias verdades cuando no directamente una patraña.
Llegado el caso yo dejaría de subvencionar todas esas disciplinas tan útiles para disfrutar películas turco-chipriotas y decir a los demás lo que deben hacer; dedicando todo el dinero que reciben las gentes de humanidades para investigación, a los técnicos que están investigando nuevas fuentes de energía y la mejora en eficiencia de las existentes. Con especial dedicación a las líneas ya abiertas para el almacenamiento de grandes cantidades de energía, así podríamos desalar toda el agua que quisiéramos. Pero reconozco que tengo un cierto ramalazo de dictador comunista nazi que no me aguanto. Y sí, sé que esto es un atentado directo a los próceres de LPD (a ver si tienen cojones de publicarlo) y a la mayoría de sus lectores, pero de ello puede depender nuestra civilización. ¡Afeitad las barbas, debajo está el bigotillo!
No obstante, ya les digo que lo expuesto son cualquier cosa menos verdades absolutas, y les animo a que compartan sus puntos de vista y a que si alguno sabe del tema ofrezca sus conocimientos. Más que nada porque ese es el motivo de que me haya puesto a escribir este ladrillo.
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