El duro oficio de reinar

Según el confidencial, Su Majestad sigue con su apretadísima agenda de trabajo. Hace unos días, tuvo una dura jornada de caza en compañía de siete españoles probablemente seleccionados al azar, entre ellos Juan Abelló. Y es que ya se sabe que el primero de los españoles tiene querencia por mezclarse con el pueblo llano. Ya me los imagino hablando sobre el aumento de la inflación o el repunte del desempleo, que no del papel de embajador de España -y nuestras más queridas empresas- en el extranjero de Su Majestad.

Quién sabe si fue por la visión de las espeluznantes imágenes del septuagenario Monarca en Afganistán, robusta anatomía embutida en uniforme de camuflaje componiendo un cuadro difícil de olvidar, la empresa organizadora del evento decidió “asegurar el tiro”, como suele decirse, y repartió por el terreno de la cacería perdices no solo muertas sino congeladas.

Bien es cierto que es posible que el objetivo de la empresa no fuera otro que asegurar a nuestro sufrido Rey unos momentos de honda satisfacción de esos que tanto le gustan. Sin embargo, el fiscal de Zapatero haría bien en investigar si no es un poco irrespetuoso por parte de la empresa pretender que una persona de la sabiduría, la sobriedad, la educación y el amor por los más variopintos deportes del primero de los españoles no se daría cuenta de que las perdices que estaba cazando estaban congeladas. Vamos, como si fuera un poco corto.
En defensa de la empresa, eso sí, hay que constatar que una perdiz es notoriamente más difícil de emborrachar que un oso como el llorado Mitrofán. No sé, a mí este tema me tiene indeciso: ¿vdes. qué harían?

Solo estoy seguro de una cosa. En ocasiones pienso si no sería mejor tener de Rey a alguien menos humilde y modesto que Juan Carlos I. Piensen el juego que darían en TV las imágenes de las hazañas del Rey, y al hacerlo recuerden la buena mano que con los salmones tenía su papá político.

6 Comentarios en “El duro oficio de reinar”

  1. #En ocasiones pienso si no sería mejor tener de Rey a alguien menos humilde y modesto que Juan Carlos I, Piensen el juego que darían en TV las imágenes de las hazañas del Rey#

    Ni de coña lo sacan cazando, y menos animales exóticos y protegidos ( de los borrachos no hablamos); este negociado lo debe llevar el mismo sector de la prensa que lleva el de sus finanzas, el golpe, los yates, las copas y los amigos encarcelados por diversas causas, desde la corrupción hasta el poco respeto hacía las instituciones de derecho. Prensa libre y valiente, la llaman.

  2. Y otra cosa, pescadilla. El acto de cazar perdices congeladas, ¿cómo debería ser calificado en materia de derecho laboral? ¿Es un período de asueto? ¿O bien es plena jornada laboral, aquello que salía en el especial monárquico de el país como “el rey trabaja mucho, no solo los actos públicos, sino un sinfín de contactos privados etc?

  3. “la visión de las espeluznantes imágenes del septuagenario Monarca en Afganistán, robusta anatomía embutida en uniforme de camuflaje componiendo un cuadro difícil de olvidar”

    Difícil de olvidar, si.

  4. Servidor siempre ha pensado que S.M. ,desde hace décadas ha sobrellevado con impecable entereza y , al mismo tiempo, bonhomía el haberse cargado a su hermano en un accidente con una escopeta de caza.

  5. La verdad es que lo de las perdices me deja frío…

    Bueno, bueno, perdón por el chiste, y 3ªRepública ya.

  6. #El acto de cazar perdices congeladas, ¿cómo debería ser calificado en materia de derecho laboral?#

    En materia de derecho laboral no se*, pero yo no lo juzgo, que levante la mano, por dios, el que no ha tenido algunos días que se le ha ido la mano con la botella y no acierte con la escopeta, pobracho

    …¿y qué dice greenpace de todo esto ? (de lo de la botella no, de lo de la caza de perdices y osos)

    *pero sin saber, haré una conjetura: en el caso de juancar, va a ser lo más cerca que se halle nunca de la clase jornalera (porque supongo que los de este cache aún tendrán olisqueadores humanos..¿no?), espera no le den la Medalla de Andalucia, como a la duquesa, por este mérito