Manifestación-trampa, en El País

En el periódico monárquico y nacionalista El País no ha sentado muy bien la manifestación soberanista del pasado Sábado en la capital de la República de Charneguistán (Trampa y bochorno). En un alarde de periodismo de investigación, la empresa familiar que dirige Polanco sobrino ha llegado a la conclusión de que la gente fue engañada a la manifestación.  La Catalunya real de la que tanto nos hablaron sus vetustas plumas se presentó a la manifestación con ganas de protestar por la fosa séptica que han creado los sucesivos gobiernos españoles -con sus distintos aliados catalanes- en las infra(y mini)-estructuras catalanas. Y de repente, zas, se encontraron con una manifestación de malvados soberanistas. Pobrecitos.

Y no solo eso: en la manifestación no se condenaron los asesinatos de la eta. Superfuerte, oyes. Pero no porque no quisieran las decenas de miles de ciudadanos engañados por los malvados soberanistas, no: ahí estábamos todo el pueblo llano esperando que saliera un Alcaraz de la vida -o un Muñoz Molina-, pero los malvados organizadores se mantuvieron en sus trece, apoyando disimuladamente a la eta. No directamente, que para eso son unos catalanes retorcidos y no hablan en bilingüe, perdón, en castellano: a lo sibilino. Qué cabrones.

Y por si fuera poco: en la manifestación había partidos políticos. Acabáramos. Una manifestación política con la participación de partidos políticos: ¿se puede caer más bajo? ¿no han aprendido que la misión del buen político es estar bien quietecito en su despacho -así te saquen un GAL, te dejen sin luz una semana, sin trenes un mes y sin AVE 16 años-, ocupado en lo que debe? Cuánta desvergüenza, se ha perdido la ética de los Corcuera y compañía.

Con todo, eso no es lo peor. Lo peor es que los pérfidos organizadores mezclaron el tema de las infraestructuras con el soberanismo, como si tuvieran algo que ver. En lugar de reivindicar las selecciones catalanes, las matrículas catalanas, el uso del catalán o la protección de la sardana, los muy despreciables hablan de impuestos y de infra-estructuras, y de los 20.000 millones de euros que nos cuesta a los catalanes formar parte del Reino de España con compensaciones como Maleni Álvarez, los boicots a empresas o la sustitución del debate político por las animaladas de la eta.

Y por si fuera poco, nadie se acordó del Rey.

11 Comentarios en “Manifestación-trampa, en El País”

  1. Popota, espero que no haya partidos soberanistas catalanes que hayan apoyado estos Presupuestos que tanto mal hacen a Cataluña. Sería de locos ¿no te parece?

  2. Y yo espero que NINGÚN político nacionalista catalán (incluyendo ex-presidentes de la Generalitat) haya pactado hace años el paso del AVE por el centro de Barcelona con en Ministerio de Fomento de turno. Eso espero, porque si no, va a parecer que los que pintan al catalán soberanista medio como un victimista que no sabe hacer otra cosa que quejarse de Madrit igual tienen un poquito de razón.

  3. Seguro que ninguno de esos partidos ha apoyado ni un sólo presupuesto desde el 92.., ni a ningún gobierno GALés o, lo que es peor, Popular….

    Y tampoco nadie ha metido la mano en ningún 3%…, aunque sí imaginan lo que sería el 3% del 18% del PIB completo….

    ¿a que sí?

    Saludos

  4. Efectivamente, la culpa de todos los problemas de catalunya, de todos los males que les aquejan, de que la esposa de zambrotta no acuda presurosa a succionarle el pene, de que a los niños catalanes no les traigan por navidad todo lo que piden, de que en invierno haga frío y en verano haga calor, de que si miras a sol te deslumbre, y de que las colonias de nápoles y las dos sicilias, aragón y valencia, no quieran saber nada de la metrópoli… es de madril.
    http://www.elpais.com/todo-sobre/tema/Socavon/Carmel/146/
    Huy, perdone, se me ha colado un enlace anticatalán, bórrelo. Que aquí sí que gobernaba su querida esquerra.

    En algún momento tendrán que admitir que las cosas se hacen mal porque nos gobiernan gilipollas, que eso no cambiará con la independencia y que los políticos nacionalistas, en toda españa, se preocupan de meter a sus amigos en la administración, y luego de construir su nación. Diciendo eso podrían seguir pidiendo la independencia y no engañarían a nadie.

  5. Desde luego, tal y como comentaba en el artículo los partidos catalanes han apoyado presupuestos de los gobiernos del PPSOE. En algunos casos con acierto -a González se le apoyó para entrar en el euro, y a Zapatero cuando este adoptó una serie de compromisos que luego incumplió-, y en otros sin otro objetivo que el de medrar.
    Desde luego, la incompetencia de los políticos catalanes es susceptible de ser criticada. Yo aquí defendí la dimisión de Nadal cuando lo del Carmelo, censuré el pacto por la educación, me reí del plan de vivienda y el final del tema de la oficina anti-fraude me parece directamente borbónico.
    Sin embargo, esos son temas que no guardan relación con el tema de las infraestructuras, competencia directa del ministerio de fomento quién, bajo la bandera falsaria de la solidaridad, ha actuado, actúa y actuará en contra de los catalanes que, a pesar de hablar raro, también le pagamos el sueldo.
    Por lo demás, el AVE puede pasar tranquilamente por el centro de Barcelona, como lo demuestra la existencia de obras similares en todo el mundo. Otra cosa, eso sí, es que los responsables de las obras pasen olímpicamente de explorar el terreno para que el Zapatero de turno pueda hacer sus inauguraciones, tal y como el estado reclama al resto de empresas que quieren hacer cualquier cosa en el subsuelo.
    Por último, entre los muchos soberanistas que nos manifestamos, muy pocos somos partidarios de hacer un reducto de pureza que se niegue a participar en la política española. Pagamos nuestros impuestos -y no pocos, precisamente-, y la gente a la que elegimos tiene no solo el derecho sino la obligación de intentar llegar a acuerdos beneficiosos para la ciudadanía. Si la cosa fuera de una mani ultra -como sostiene el país- para decir que los españoles huelen mal, hubieran ido 200 personas, no 200.000. Mal que le fastidie a la prensa españatarra, para la inmensa mayoría de los que estábamos allí el ejercicio de la soberanía no es una condición irrenunciable: lo que queremos es que el estado que pagamos a precio sueco deje de dar a cambio servicios suramericanos, y ante la situación actual de opacidad, ineficacia e incumplimientos apostamos por crear un estado.
    Vamos, que en las últimas generales yo voté a Zapatero, y si alguien cree que ello supone alguna incompatibilidad con estar en la manifestación del sábado es que no se está enterando de lo que está pasando.

    saludos,
    pep

  6. No está de más recordar cosas como ésta de vez en cuando:

    http://www.carlosblanco.com/wp-content/uploads/2007/10/comparativa-barcelona-madrid.jpg

    No es victimismo, es la guía Michelín.

  7. ¿Y las Juventudes de ERC, que otrora portaran con orgullo el sobrenombre de “fascio de Macià”, no le zurraron la badana a nadie? ¿No estaban ahí los Ciutadans? ¿Pero seguro que esa manifestación fue en CataluNYa? ¿No sería en Corea del Norte, y os habéis vuelto a equivocar, dadas las similitudes obvias?

  8. Quizá ahora algunos se den cuenta de que, igual que Cataluña no es lo riquísima que quieren hacernos cereer las inversiones históricas estatales, la relación de aquellos pérfidos ¨socios nacionalistas con el gobierno central ha sido más de mutualismo que de parasitismo, contra toda demagogia (¿cuál habría sido el resultado de no mediar los “favores territoriales”? ¿Aún peor? ¡Se acusa a CiU de no haber eprimido lo suficiente!). Y sí, las infraestructuras diligentes y conectivas del Estado hacen más fácil crecer. Sobre todo si no tienes demasiadas preocupaciones sociales. Lo que no entiendo es por qué la comunidad más rica de España, sumamente beneficiada en no pocos aspectos, se queja periódicamente, y no hay problema mediático.

  9. Guau,el derecho de toda la vida de autoinfraestructuración.En que falsa democracia vivimos.

  10. Vaya,20.000 millones les cuesta pertenecer al Reino de España, idéntico guarismo que el que se deja la Segurida Social de dicho reino en las empresas farmaceuticas radicadas en Cataluña, ¿admitimos el gasto de la seguridad social como gasto público, ya que ese dinero proviene de los bolsillos de los contribuyentes españoles, que de momento pagan los mismos impuestos que los contribuyentes catalanes?,huy no, mira que si entra a formar parte de esas curiosas balances fiscales,diferencia entre lo que se aporta al estado y lo que dicho estado gasta en el territorio, igual se les descubre el chollo.Supongo que quien tiene motivos para manifestarse serán los contribuyentes alemanes, que han aportado al estado español bastante más que los catalanes y para su balanza comercial apenas representamos el 5% frente al 70 de los pobres esplotats,como dijo alguien ya hace 100 años, Cataluña es la única metropóli que quiere independizarse de su colonia.

  11. Ese argumento de las balanzas comerciales como compensadas por las balanzas fiscales es un indicativo del calibre de las ideas que se pueden llegar a colar en el debate público español.

    O sea que si yo hago un coche, pago 10 euros de impuestos al estado, el estado se los da a “Yo me parto” y este me compra el coche, todo el mundo en paz. Con el pequeño detalle de que él tiene un coche nuevo y yo no recupero lo que me ha costado fabricarlo, eso sí.

    Por otro lado, la contribución alemana al PIB español es de un 1,2%. Ni más, ni menos. La contribución catalana, sin embargo, llega al 1,5%, con varias diferencias importantes: con los alemanes las cuentas están claras, a los alemanes no les boicotean empresas, y a los alemanes los sucesivos Minsiterios de Fomento del reino de España no les machacan las infraestructuras por tierra, mar y aire.

    Por otro lado, estaba también muy bien el comentario de ksiaze, es lo bonito de la democracia. Tienes un régimen fascista instaurado con la ayuda de los fascistas italianos y los nazis alemanes, te dura 40 años, ni un solo criminal es juzgado, condenado o amnistiado por sus actos, y te sale el superdemócrata a aleccionar sobre el carácter fascista de ERC.