Siempre en Vanguardia
El diario monárquico, ex-franquista y ex-hitleriano La Vanguardia ha empezado la semana con fuerza nueva, dedicando un sonoro editorial al auge del soberanismo en la República de Charneguistán.
En primer lugar, La Vanguardia censuraba a “aquel celebrado actor que no consigue diferenciar los ingeniosos balbuceos de su personaje televisivo de la lamentable charlatanería de sus mítines” y a “aquel destemplado jurista que ha conseguido notoriedad denunciando a un Estado de cuyo aparato participa“. Y no solo eso: les acusaba de obtener un “tratamiento periodístico muy por encima de su representatividad“.
Lo primero que hay que señalar es que es una señal de buen gusto llamar a la gente por sus nombres. Sí, como asumiendo que las personas pueden tener opiniones distintas sin por ello ser merecedoras de descalificaciones personales de igual altura intelectual a las que usa lo más cabestro de la sociedad catalana contra el Conde de Godó.

Snif.
Por otro lado, el hecho de que el vocal del CGPJ Alfons López Tena -cuya comparación con Joel Joan es más propia de un periódico deportivo que de un medio serio- cobre del Estado no implica necesariamente que no pueda criticar al estado. Por ejemplo, una cultura democrática mínimamente decente y respetuosa con el pluralismo no debe exigir -¡jamás!- a La Vanguardia que cese en sus críticas al ayuntamiento o a la generalitat por el hecho de que gran parte de sus ingresos sean producto de campañas institucionales o de suscripciones contratadas por las instituciones reseñadas. Del mismo modo, el hecho de que Ciutadans esté en contra del autogobierno de los catalanes no debe significar merma alguna de su insoslayable derecho -y el de sus votantes- a estar en el parlamento.
Y eso por no hablar del regocijo de los maledicentes que, con sonrisa de oreja a oreja, constatan el diferente trato dado por La Vanguardia a López Tena y a su inolvidable antecesor en el CGPJ, Don Pascual Estivill.
Además, la sorpendente observación sobre la atención pública que puedan estar recibiendo las plataformas soberanistas -que en La Vanguardia se ha limitado a a) un semáforo rojo a López Tena sito justo al lado de un semáforo verde al alcalde de Sabadell, denunciado ante la fiscalía anti-corrupción y b) una inelegante observación sobre “las vivaces sirenitas del independentismo pret-a porter” del siempre señorial Enric Juliana- no deja de chocar: en el propio editorial y en el del día anterior se hablaba a todo gas de la microscópica minoría que se dedicó a prender fuego a las fotografías de S.M. el Rey. No dejaría de ser paradójico que se promoviera el silenciamiento de las plataformas soberanistas y, en su lugar, tuviéramos un set de fotos de chandaleros quemabanderas. Menos aún existiendo temas fundamentales a los que se pueden dedicar páginas y páginas -hasta 15, incluyendo portada y editorial- como, por ejemplo, una corrida de toros. Con un par.

Je, je
A juicio del periódico barcelonés “se trata de un soberanismo de vuelo gallináceo, tan estridente como irreflexivo, fundado en los tópicos de la visión romántica de la historia“. La centenaria trayectoria del periódico puede dar para una enciclopedia de ornitología -con atención especial para las gallinas, pero sin desmerecer a las águilas-. Sin embargo, se antoja un pelín estridente, irreflexivo incluso, poner en un editorial expresiones como “vuelo gallináceo” para descalificar a quién discrepa de las muy legítimas opiniones del medio. Por otro lado, no deja de ser explicativo del panorama periodístico español que en menos de una semana dos medios, empresas familiares para más señas, y uno de ellos manejado por una familia con título nobiliario, acudan raudos y veloces al épico combate contra los tópicos de la visión romántica de la historia.
Todo ello, por supuesto, sin hablar del hecho bien discutible- aún cuando La Vanguardia parezca darlo por probado- de que un vuelo gallináceo tenga algo que envidiar al pollo desplumado que, en forma de estatuto recortado -y sin OPA-, nos vendieron como gran mejora en el mismo periódico.
Y encima, el Hispania cerrado por una avería de la compañía del gas. Ays…
Popota, pretender dar lecciones de cómo editorializar con buenas formas (utilizando además adjetivos como “inelegante”) y con un criterio periodístico presuntamente aceptable, acompañando el artículo con portadas de 1945 y similares… ¿no es un poco contradictorio?
Honestamente, no creo que sea correcto valorar las ideas expresadas por un diario en función de su pasado: ¿queda alguien en LaV que fuese una figura mínimamente importante en el periódico de 1975?
Y aunque mis ideas sobre el catalanismo son opuestas a las tuyas, no creo que esta crítica tenga ningún tipo de cariz político. Si hubieses criticado así al Avui pensaría lo mismo.
Fins aviat.
Montecristo:
Tu crítica me parece plenamente justificada. Ahora bien: que yo haya puesto las portadas de La Vanguardia no justifica, tampoco, la singularidad de los editoriales reseñados.
Saludos,
p.s: Yo no leo Avui.
p.s: quedar quedan, por otro lado.
Esto va a ser que ahora E. Juliana es subdirector; lo digo principalmente por el súbito interés en la Fiesta Nacional (foto de portada y dos páginas dedicadas a la corrida de las fiestas de la Mercè). Por otra parte, La Vanguardia siempre ha remado a favor del régimen político establecido, ya sea éste república, monarquía, democracia, dictadura…
jodó, pues en la Vanguardia fue donde el inefable criminal Jose luis de Villalonga escribió aquel artículo en 2001 en el que además de reconocer que se dedicó a asesinar curas vascos en las cunetas allá por el 37, decía arrepentirse de haber dejado vivo alguno.
Repasa aquel artículo de La Vanguardia, que allí había material delictivo, por parte del propio periódico, y confesión de crímenes contra la humanidad por parte de su columnista Villalonga.