El Parlamento Europeo

Mientras seguimos haciendo tiempo a la espera de que el Presidente del Gobierno -si lo estima oportuno- informe en el Parlamento de los motivos que le han llevado a aceptar sin consultar con nadie los cambios en el tratado “constitucional” europeo que votamos los españoles, bueno será tratar el tema con el ánimo de fomentar el debate sobre Europa.

Los últimos tiempos han visto como europeistas de toda la vida -empezando por Monsieur Giscard- han empezado, hundido el intento de constitución, a vender la moto de que la clave del buen funcionamiento del invento es mantener el poder de los estados para maniobrar -siempre a favor del bien común, por supuesto- a las espaldas del pueblo sin estar sometidos a la inestabilidad que provoca la democracia directa, léase referendums y demás distorsiones en el buen hacer de sus señorías de Bruselas.

Es una postura que si bien es intelectualmente controvertida puede ser defendida con argumentos sólidos y convincentes -ejemplo: “¿Por qué Europa liderará el Siglo XXI”, Mark Leonard-. No se sabe muy bien qué tiene que ver esta postura con la manera como se ha vendido la moto de la integración europea por aquí abajo, pero uno tampoco debe pecar de exceso de ambición con respecto al funcionamiento de la “joven democracia española”.

Sin embargo, bueno sería que los efectos de este viraje efectuado por los próceres de la patria europea no se limiten a los beneficiarios de su ardua tarea -nosotros, sí-, y lleguen también a otras formas de participación en las instituciones.

Por ejemplo, las elecciones al Parlamento Europeo, cuyo único fruto es un barato pero irrelevante contrapeso al poder de los estados y dar salida a numerosos políticos fracasados. Las oficinas del mismo podrían ser destinadas a albergar especies en extinción, icebergs o exiliados políticos, y un día al año se podría instaurar una recepción oficial con sus canapés y sus copas.

2 Comentarios en “El Parlamento Europeo”

  1. Se le han adelantado, Popota. Ya se realizan visitas al parlamento de Estrasburgo con sus canapés y sus copas. Exiliados e icebergs también se suelen sentar en sus bancos, al menos para firmar el papelito que garantiza que les van a pagar las dietas, antes de volverse con sus canapés y sus copas.

    Y sí, ya que lo menciona, el Nacionalismo sigue fuerte en Europa. No en vano es un histórico como el MEMYUC. Recuérdelo el día 11, que otros ya haremos lo propio el 12 del mes siguiente.

  2. Hoy en escolar.net:

    El trabajo de Rosa Díez en el Parlamento Europeo
    Tag: Política — Ignacio Escolar @ 12:40 pm
    Seis intervenciones en el pleno. La última, en octubre de 2006. Todas para hablar de ETA.

    Un único informe, a medias con Mayor Oreja, en el año 2005: el plan de acción de la Unión Europea contra el terrorismo.

    Una única propuesta, sobre el proyecto de estrategia antidroga, en 2004.

    Tres preguntas de otros parlamentarios a las que se suma: la firma del Convenio de La Haya sobre valores, la condena al régimen de Franco y el futuro de la industria del calzado.

    ¿Su sueldo? 8.670,64 euros brutos al mes, más dietas y gastos de viajes .

    Gracias, Javi