En Catalunya vuelve a amanecer-IV

En Catalunya vuelve a amanecer IV

En este cuarto y �ltimo apunte de la ovacionada serie �En Catalunya empieza a amanecer�voy a resumir mi conclusi�n al respecto. En breves palabras, �En Catalunya empieza a amanecer� son los padres. O lo que es lo mismo, los tres primeros apuntes sobre el manifiesto no guardaban, ni en su tono ni en su contenido, relaci�n alguna con la realidad catalana. El manifiesto, lo mismo que la surrealista oraci�n de Francesc de Carreras ��sucede lo mismo que durante el franquismo, cuando nadie dec�a nada�-, tambi�n son los padres.

Como muy bien observ� alguien en este mismo blog, la pol�tica catalana y la vasca tienen una relaci�n similar a la que une la poco preventiva ciudad de New Orleans con el desierto de Gobi. El objeto de dicha reflexi�n era sumarse a los intensamente ilustrados comentarios de pintorescos personajes que suelen honrarme con sus visitas aqu�, pero su alcance bien podr�a ampliarse al contenido del manifiesto. En �ltima instancia �por ejemplo, Boadella, uno de los firmantes m�s capacitados intelectualmente- el manifiesto no es m�s que el intento de montarse un chiringuito al estilo de las aproximadamente tres mil fundaciones, asociaciones, grupettas, foros, ligas y dem�s tribus conformados a mayor gloria del nacional-constitucionalismo.

El �nico razonamiento medianamente presentable del manifiesto se refiere a la falta de debate en los medios sobre los hechos denunciados. Claro que hace falta tener una visi�n de las cosas algo peculiar para mencionar esa hipot�tica falta de debate �desde todos los medios catalanes, y siendo recibidos por el President Maragall-, y no decir una sola palabra sobre el hecho m�s importante y menos debatido de todos los que han sido silenciados en la muy amarilla prensa espa�ola. Me refiero, obviamente, al personaje que, traicionando a su padre y jurando guardar las leyes fundamentales del fascismo, fue nombrado Jefe de Estado por el General�simo. Dicho personaje cuenta �Juan Carlos I, el primero de los espa�oles-, a diferencia de los jefes de estado de los pa�ses medianamente democr�ticos, con un muro de silencio a su alrededor que parece propio de otras �pocas. Ese muro incluye, por supuesto, a los presuntos fundamentalistas democr�ticos autores del manifiesto.

A partir de ma�ana, y despu�s de que el robot autoconsciente que parasita los blogs de LPD me haya limpiado el blog de suplantadores y faescistas, empezar� con el Estatut. Mientras prosiga esta afortonadamente totalitaria amenaza, invito a la concurrencia a usar el foro aer�pago de LPD para realizar el preceptivo intercambio de poes�as.

Apartado de consignas: �Juancarlismo no, gracias!

Firmado: Popota, a Proud Friend of Pasqual Maragall.

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