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Silvia Caballer, de técnica informática a especialista en bibliotecas

He recibido unas cuantas peticiones para que amplíe el perfil biográfico de Silvia Caballer. No soy una experta en redactar retratos de personajes políticos. La Real Academia de la Historia no me pidió que colaborara en su magna obra (algún amigo me puso en la lista de especialistas, pero debieron sospechar que no daba la talla y me excluyeron). Tampoco soy una adicta al Sálvame, y me arrepiento, porque las políticas valencianas están demostrando un amor desmesurado al programa. Son limitaciones que padezco en la intimidad y que no me impiden esbozar unas líneas para saciar la curiosidad de los lectores.

Silvia Caballer es diplomada en Informática por la Universitat Jaume I. A sus 25 años inicia su carrera política, siendo nombrada asesora de nuevas tecnologías del Grupo Popular en el Senado. Allí conocerá a Esteban González Pons, con quien establecerá lazos de amistad. En 2003, cuando Francisco Camps alcanza la Presidencia y su mentor es nombrado conseller, se crea una dirección general ad hoc para que Silvia Caballer pueda demostrar su valía. Se llamaba Dirección General de Archivos e Innovación Tecnológica. La palabra «archivos» no se aplicaba a los archivos informáticos, sino a las instituciones que conservan documentación. Las argumentaciones que se esgrimieron para justificar este nuevo departamento, que juntaba churras con merinas, no pasan de ser una anécdota. La Dirección General de Modernización estaba encargada de abastecer soluciones tecnológicas a todas las consellerias, menos a la de Esteban González Pons, que para eso era el chico ocurrente y dicharachero que salía en las tertulias radiofónicas. Las competencias de Archivos se desgajaron de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, creando problemas graves de gestión. Por ejemplo: los directores de las bibliotecas provinciales de Alicante y Castellón y de la biblioteca pública de Orihuela, que son de propiedad estatal y gestión autonómica, se encontraron con una dificultad añadida. Estos tres centros tienen fondos archivísticos. Hasta la fecha las bibliotecas de Alicante, Castellón y Orihuela recibían transferencias de documentación de diferentes entidades. ¿De quién dependían las direcciones de los centros, puesto que asumían la doble competencia, de la del Libro o de la Innovadora? Este galimatías, que hubiese tenido visos de aclararse si se hubiese planificado con antelación, fue el comienzo de su gestión en el campo de la Archivística. En 2005 se tramitó la Ley 3/2005 de Archivos, el primer texto que abordaba la materia en la Comunidad Valenciana. La norma salía tarde, porque en muchas comunidades autónomas ya se estaba trabajando en este ámbito desde hacía años. Visto desde esta perspectiva, Silvia Caballer llenó un vacío legal que los profesionales valencianos estaban reclamando.

En el campo de la tecnología implementó el Lliurex en los centros de secundaria. El Lliurex estaba concebido bajo las premisas de los programas libres e intentaba garantizar la gratuidad de un conjunto de herramientas informáticas para un colectivo tan amplio como los centros de enseñanza de secundaria. Desconozco los resultados de la iniciativa. Soy lega en la materia.

El 17 de febrero de 2006 apareció en El Levante el siguiente titular: «La Intervención denuncia que la dirección de Innovación Tecnológica no justifica cuentas». La noticia se basaba en un informe de la Intervención Delegada que se había filtrado, en el que se detectaba que las cuentas justificativas de la caja fija de 2004 y 2005 no se habían realizado de acuerdo con lo que establece la legislación. Se denunciaba un problema de gestión, no un delito de apropiación. En resumen, la gestión de la dirección general era para salir corriendo.

El 1 de mayo de 2007 se publicaron las candidaturas electorales de los partidos que concurrían a las elecciones autonómicas por la provincia de Castellón. En el puesto decimoctavo estaba Silvia Caballer. Los resultados electorales permitieron que ingresaran en Corts los doce primeros, dejando sin oficio ni beneficio a la señora. De ahí pasó a Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas. Aprendida la lección de la prensa, optó por emboscarse. La única cosa que le perdía era fotografiarse con sus autores favoritos, como Idelfonso Falcones y Jorge Bucay.

Silvia Caballer e Ildefonso Falcones. Literatura de primer nivel para la Biblioteca Valenciana (Dan Brown no pudo ir al final)

Aparte de perder los millones de euros del Ministerio de Cultura que hubiesen servido para renovar los fondos bibliográficos de las bibliotecas públicas de la Comunidad Valenciana, Silvia Caballer protagonizó este mismo año un ataque de talante democrático en Corts Valencianes. El Grupo Socialista, a instancias del Col•legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de la Comunitat Valenciana, presentó una serie de enmiendas para que la Ley 4/2011, del Sistema Bibliotecario Valenciano, recogiera recomendaciones establecidas por organismos internacionales. Silvia Caballer, como responsable del anteproyecto, se negó a admitirlas, en contra del criterio de los parlamentarios del PP. La intervención de la diputada socialista Ana Noguera es concluyente. ¡La xiqueta es de aupa!

Muchas más cosas se podrían contar. No merece la pena. Silvia Caballer es el ejemplo de político que cree que puede controlar todo porque menosprecia lo que no entiende. Ha habido peperas, como es el caso de Blanca Martínez de Vallejo, que accedieron a puestos de responsabilidad sin tener un bagaje en la materia y demostraron su valía porque se implicaron en el departamento hasta la médula. Silvia Caballer es un ejemplo de lo contrario. Ni lo entiende ni le interesa.

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5 thoughts on “Silvia Caballer, de técnica informática a especialista en bibliotecas

  1. Coentor

    El PP i cultura és una ruleta russa.

    Normalment tenen cultura com un lloc on coŀlocar gent, els dóna igual si entén de la matèria o no. Això passa en ajuntaments i a nivell autonòmic.

    Si la persona, que no te ni idea, és conscient de les seues limitacions, i deixa fer als que saben (normalment a qui te baix) és una gràcia, perquè no s’interposa en la faena de ningú, i a voltes fins i tot, a base d’observar, aporta idees.

    Però si agafem a un cretí … doncs ja està dit tot. Desprecien el que ignoren. I ens trobem amb decisions arbitràries. Si esta tia votà en contra de les suggerències del COBDCV, és simplement perquè volia demostrar qui mana ací.

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  2. dani

    o sea, que a parte de la ley de archivos, y bueno, lo de el desarrollo de un so de codigo abierto para la adm. que permite ahorrar millones en licencias de microsoft no ha hecho nada esta mujer… ah, bueno si, la ley de bibliotecas.. pero bueno, quitando eso… no se, pero leyendo la bio parece que su unico pero sean sus gustos literarios.

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  3. Dasoman

    Dani, decir que Lliurex fue “desarrollado” es un poco presuntuoso. No es más que una adaptación de otras distribuciones. Y, en cualquier caso, creo que sólo se usó durante un tiempo en algunos ámbitos de Educación. Ahora lo que prima es (de nuevo) Microsoft. Como en el resto de la Administración.

    Vamos, que muchos millones en licencias no creo que hayan ahorrado…

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  4. Vicent

    A veure lo de Lliurex no té nom, han agarrat ubuntu, li han posat uns paquets d’idioma per damunt i una capa més en no sé quines xorrades que fa el S.O. més inestable que la llet. I tot això ha costat més diners que el desenvolupament de 0 d’un S.O nou. I tot això per a que al final ara ho tanquen i a saber que passe.
    Dani, et pareix poc que, no és que no tinga peros, és que no té pros tampoc. Un Director general!!!!! Se suposa que ha de fer algo!

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