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El Cabanyal-Canyamelar: un ejemplo de la política de protección del patrimonio

Parece que los vecinos del Cabanyal-Canyamelar tienen el honroso mérito de sacar de sus casillas a Rita Barberá. Mentarle el barrio es recordarle cuanto menos una docena de espinas que lleva en el corazón. No está de más explicar el inicio del conflicto, para no perder el norte. En 1993, mediante un decreto del Consell (entonces PSOE), se declaró el entorno urbanístico Bien de Interés Cultural, es decir, zona protegida como lo eran los antiguamente llamados monumentos nacionales. Esto no se hace del día a la mañana, es fruto de un procedimiento largo y tedioso. El problema surge cuando se considera que se debe urbanizar la zona, dando paso a una prolongación de la avda, Blasco Ibáñez. La aplicación de la política de la demolición como manera de sanear un barrio ha sido el argumento que se ha empleado durante los últimos años. Ante un barrio degradado, la burguesa salubridad del derribo. No se trataba de recuperar la trama urbana que se había protegido de forma legal. Las disposiciones publicadas en el diario oficial pasaban a ser papel mojado. El aquí y ahora era, y es, más importante que la protección del patrimonio.

He aquí que unos vecinos se organizaron y empezaron a movilizarse para que no destruyesen su barrio. Ya subyacía una idea de ciudad diferente. Por lo menos sabían lo que no querían. Eso de una prolongación con edificios de bastantes alturas que partiese su espacio vital les parecía una aberración. El modelo de Rita, basado en la idea de sanear un barrio cuya degradación había provocado, responde a una concepción llamémosle poco respetuosa del entorno. No trato ni siquiera de evaluar el negocio que se esperaba, o se espera, obtener con la demolición, que calculo millonario. Lo que intento explicar es una cosa tan sencilla como la siguiente: los vecinos del Cabanyal-Canyamelar quieren una ciudad que nada tiene que ver con edificaciones fastuosas que asombran a más de un ciudadano. Lo suyo es más sencillo y por lo tanto más molesto. Quieren vivir en su barrio, quieren recuperarlo. No viven en el centro de la ciudad, ni falta que les hace. Pero las grandes obras deben gustar mucho a los políticos: Joan Calabuig –luego se ha retractado porque sus correligionarios lo pusieron verde— también cayó en la tentación de continuar con la prolongación de Blasco Ibáñez.

Que tuviera que parar la demolición el Ministerio de Cultura, dice mucho de la mayoría de nuestros representantes. Lo que nos identifica son els bous al carrer, la pilota valenciana y las bandas de música. Recordemos que en la última remodelación del Consell pasaron a la conselleria de Serafín Castellano estas dos últimas competencias. Las bandas y la pelota se erigían en símbolos de valencianidad, no así el barrio del Cabanyal-Canyamelar. Nuestra identidad es festera, de traca y tronaor. El resto importa poco. Los del PP respetan unas tradiciones y osan hablar de la protección del patrimonio. Debe ser que la modernidad está reñida con el patrimonio cuando aparece la especulación urbanística. El dinero es el dinero. ¡Qué se le va a hacer! Además ¿qué importa haber declarado un barrio Bien de Interés Cultural? De la misma manera que lo hago, lo deshago. Para eso se gobierna. Que los anteriores llegaran a la conclusión de que la trama urbana de los poblados marítimos había que protegerla, era problema suyo. Como éste es mi corral, aquí mando yo. Las normas se adaptan a la realidad, según convenga.

Es interesante observar cómo el Consell y Rita reaccionaron ante la paralización de las obras llevada a cabo por el Ministerio. La culpa, como de costumbre, era de Zapatero (origen de todos los males). Es más, volvieron a emplear la estrategia de decir que no nos quieren, de afirmar que hay injerencias porque nos tienen manía. Este discurso de victimismo, que Camps ha logrado transmitir de una forma muy eficaz, se presenta siempre de forma centrífuga. Incluso nuestro paro, nuestra tasa de desempleo, es culpa de Madrid. Como si no tuviésemos transferidas las competencias de las políticas activas de empleo desde hace más de una década. ¿Queréis decir que nuestro Consell no tiene ninguna culpa? La defensa que se hace de la autonomía me da la sensación de que difiere de la del Estado de Derecho. Lo que importa es que pueda hacer lo que me venga en gana en mi corral, que para eso me votaron.

A lo que íbamos. Los vecinos del Cabanyal-Canyamelar se las han visto con todos: con la alcaldesa y con las fuerzas del orden público (el ex delegado del Gobierno –PSOE– mandó que les sacudieran de lo lindo). Sin embargo, no cejan en su empeño de recuperar su barrio. El 12 de abril Vicente Ferrer, de la editorial Mediavaca, presentó en la Feria del Libro junto a un granado plantel de ilustradores Benvinguts al Cabanyal. Quien no conozca la editorial, le animo a que visite su web. Se cuenta que en la redacción de la obra han colaborado los vecinos de manera activa, ofreciendo sus vivencias para que Vicente Ferrer las traslade a un libro que seguro que tendrá una factura impecable.

Una iniciativa de este estilo no surge porque sí. Los vecinos han sabido transmitir su propuesta más allá de sus fronteras, y más de uno ha querido sentirse como del barrio. Que los vecinos sean quienes quieran respetar la legalidad, me deja boquiabierto, sobre todo porque gran parte de los políticos se la quieren pasar por el forro. A la marcha que llevan, ya encontrarán la manera de encontrar un resquicio que les permita demoler esa zona que han dejado de la mano de no sé qué Dios. Espero que los vecinos sigan combatiendo como hasta ahora. Da la sensación de que son los únicos que tienen en su cabeza un modelo de ciudad más amable, más humano.

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6 thoughts on “El Cabanyal-Canyamelar: un ejemplo de la política de protección del patrimonio

  1. Otis B. Driftwood

    Buf, en realidad el resquicio ya lo tienen: están esperando a que el PP gane las elecciones de 2012 y volverán a hacerlo; esta vez, metiendo la piqueta directamente y sin esperar a que el ministerio de Cultura reaccione, porque saben que no lo hará.

    Yo lo veo negrísimo, la verdad. Y preveo que habrá desgracias. Ojalá me equivoque.

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    • galaico67

      El lema del PP, bien apoyado por una orquesta mediatica que SI trabaja en cosas concretas, es «No se preocupe, si no le convienen las leyes, haremos otras» . Tambien hay que reconocerle que ese cambio lo basan en las expectativas económicas que dicen generar – los chopocientos mil puestos de trabajo y los cientos, sino miles , de millones de euros de beneficios que dicen repartir en la «sociedad»- , aunque luego todo se quede en agua de borrajas.
      Como ejemplo podemos tener no solo las gestión de los BIC, sino los cambio legislativos que se producen a conveniencia de las empresas en la gestión de los parques naturales.
      Como, por ejemplo, el cambio de espacio natural a zona para desarrollos de acuicultura del Cabo Touriñan, aderezado, con triple tirabuzón , con un cambio de la legislación por la que los terrenos pasan de ser una concesión por tiempo limitado a propiedad – incluyendo la expropiación a sus propietarios, si se tercia- de la empresa, Pescanova en este caso.
      O hacerse cargo de las cuotas y gastos de urbanización – expresamente prohibidas, pero toreadas con un convenio-trampa donde se «supone» que los promotores van a restituir el dinero a posteriori – para legalizar obras sin licencia en Barreiros, Lugo.
      Bueno, es reir para no llorar ó la conjura de los necios dirigida por los más listos de la clase.

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      • Coca Boba

        La Generalitat, ya en tiempos del ilustre Zaplana cambió la ley ad-hoc para el plan del Cabanyal. Hablamos del año 1.999.
        Próximamente en La Paella Rusa (estamos trabajando en ello)

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  2. Coentor

    >>>>El 12 de abril Vicente Ferrer, de la editorial Mediavaca, presentó en la Feria del Libro junto a un granado plantel de ilustradores Benvinguts al Cabanyal.

    Un 10 per als responsables de difusió d’actes culturals d’este ajuntament. Ara no només no es conformen en contra-programar La Mostra de Cine i la Fira del Llibre (perquè ho fan tot en les mateixes dates?) sinó que a més no difonen com cal les activitats.

    Ací u que voldria haver anat i ni s’enterà. Este és el llibre on coŀlabora «Lalo Kubala» (El de «Palmiro Capón» en «El Jueves»)?

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  3. Héctor

    Tots coneixem veïns del Cabanyal partidaris de la prolongació i partidaris de la conservació del barri. Molaría que l´ajuntament es preocupara i fera una consulta popular per vore que ès el que realment volen els veïns del Cabanyal, si ès que no s´ha fet ja.

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  4. Pingback: València, el Cap i Casal, és makinero | La Paella Rusa

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