La Paella RusaTota empastrà

Corrupción

La política de oposición del PP en el poder y los sí-buana que la aceptamos

En esta, nuestra Paella Rusa, hemos tenido el honor de leer estos días una magnífica trilogía del Sr. Pota de Conill sobre la imbatibilidad del PP. Su análisis me parece acertadísimo en todos los casos, aunque añadiría un punto que lleva tiempo aflorando en mi mente y que me quedó del todo patente al leer el artículo de Verónica Marcos, presidenta de NNGG del PP en la tierra de la horchata. El PP es imbatible porque, aun teniendo el trono pegado al culo con súper, se dedica a hacer política de oposición desde el gobierno.


Si leéis el artículo de Marcos, con el ilustrativo titular de “De guerra, kale borroka y estrategia electoral”, veréis que realiza un teórico análisis de la manera en que los diferentes partidos afrontan las campañas electorales, pero en realidad lo único que hace es atacar al PSPV y al PSOE, sin molestarse en diferenciarlos mucho. Y no le quito yo razón en alguna de las cosas que dice, pero queda de un hipócrita espantoso que se vea la paja en el ojo ajeno y el pedazo de trozo de viga propio se obvie como si nada…

El artículo –y la forma de hacer política del PPCV- viene a decir, simple y llanamente- ¡ole mis cojones! Precisamente por eso, porque estoy bienfollao, me crecen tías buenas como champiñones y encima mi proyecto de mangoneos y descaros varios se ha convertido en EL proyecto. Todo el mundo lo asume: los votantes del PP, los que están hasta el moño de la política e incluso la oposi…qué?

¡Mirad qué bien lo pasamos! Ahora nos vamos a por las tías güenas!

Pero para no aburrir a los valencianos y procurar que se mantenga la vidilla política que les da de comer, los populares dedican su tiempo a atacar continuamente al PSPV. Si algo sale bien es gracias al Partido Popular, pero si algo falla, es culpa de los infectos socialistas, del demonio de Zapatero y, seguramente también, de los catalanes.

¿Y que hace el PSPV? Entrar a su terreno de juego como un ratón que va a comer queso de una ratonera. Eso sí, van todos de golpe hacia el queso y por el camino van pegándose codazos entre ellos a ver quien llega antes. Y así acaban como acaban, unos atrapados y otros bien lisiados de la jartá de mamporros que se han pegado con sus compañeros de partido. Y al final llega el PPCV, abre la ratonera y se come el pedazo de queso delante de sus narices.

Un socialista escarmentao que intenta coger el queso antes de que lleguen sus compañeros de partido

Cómo se explicaría si no que durante la fiebre inaugural característica de los periodos electorales en la que Camps y su séquito han inaugurado carreteras por tramos –de manera que cada pueblo tuviera su propia cinta que cortar-, maquetas de hospitales y aeropuertos sin aviones –ay, no, que este aeropuerto es para las personas- el PSPV no haya puesto el grito en el cielo y se haya limitado a hacer acto de presencia en las inauguraciones y decir: yo también lo haría, pero mejor… ¡Es demencial!

Visto lo visto: unos nos toman por idiotas inaugurando la jubilación de oro de Fabra cuando Aerocas comience a cobrar las subvenciones públicas por la falta de tráfico aéreo del aeropuerto de Castellón, pero los otros directamente lo son, porque se quedan sentados esperando a que la santísima Generalitat recaiga sobre ellos.

El modelo del PPCV, como bien apuntaba Pota de Conill se ha convertido en Nuestro modelo. El PP y su proyecto ha  conquistado nuestros  corazones porque apela a muchas cosas que ya somos. Todos los valencianos. Incluso los que no votan al PP, en su vida cotidiana, tienen muchos comportamientos que avalan el modelo, que lo consolidan, que lo afianzan, que en última instancia lo están validando.

Cambiar de modelo lleva tiempo y esfuerzo. Supone un esfuerzo por nuestra parte, la de los valencianitos de a pie –que deberíamos empezar a castigar la corrupción de una vez por todas. Dice muy poco de nosotros que no seamos capaces de ver que la corrupción se ha cargado nuestras costas, que los favores políticos han vaciado las arcas públicas, que nos gestionan unos cara duras a los que avalamos cada cuatro años… pero sobre todo, dice muy poco de nosotros que hayamos participado del modelo corrupto, que hayamos querido ser más papistas que el Papa con la recalificaciones de terrenos y el mangoneo político.

Pero para un cambio de modelo también es necesario que la oposición se ponga las pilas y comience a ofrecer algo distinto, a construir un proyecto propio día a día -y no únicamente a pegar cuatro carteles quince días antes de las elecciones-, a limpiar sus propios trapos sucios y a hacer pedagogía de la corrupción.

Al final me ha quedado un artículo que pretendía ser divertido, pero que ha sacado toda mi mala leche y cabreo existencial a relucir. Lo dejo aquí para ver si se anima un poco el debate…

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7 thoughts on “La política de oposición del PP en el poder y los sí-buana que la aceptamos

  1. DE VENTRE

    disculpad que me repita, pero a la oposición sólo le queda una opción:

    – etiquetar malignamente al pp. mi propuesta del otro día era «pijos i beatos roïns». la idea es conseguir que la gente deje de identificarse con la muchachada de la gaviota.

    – oponerse a TODO y no sólo matizar temas. conseguir argumentos fáciles y sobre todo que peguen (idea: ante lo de «agua para todos», a alguien del gobierno se le ocurrió lo de «agua para siempre»: no está mal, pero hay que machacarlo y le falta mala uva).

    – dado que la indignación ya no es suficiente y que el votante no parece escandalizarse de nada, creo que hay que pasar a la puesta en ridículo del gobierno y políticos populares. actuaciones como la del aeropuerto de castelló y declaraciones como la de fabra dan para multitud de sarcasmos lacerantes. se necesitan cómicos! y no precisamente de humor blanco. hace falta que la gente se deshueve de tanta corruptela y actuación inverosímil.

    – revitalizarse y disponer de gente, digamos, presentable desde un punto de vista interclase. se ha de ofrecer al votante algo que se le semeje. es triste pero la estética perroflauta, la pose comprometida-neopija, etc. aleja al votante y no consigue la identificación con el partido opositor. como diría barney stilson: «ponte traje!» (por eso estoy de acuerdo con el rollo de compromís y las fallas, jolín: hay que parecer un tío corriente, no el freaky enterado que arruina las reuniones).

    querría también que este comentario fuera más fino y menos furibundo, pero es que también estoy hasta los cojones de tanta desvergüenza.

    j

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    • alfredo

      en respuesta al cheguevara este,otro de tantos listos que hay en este pais.
      con el pp no hemos pasado hambre,lo que si estamos pasando con tu amigo chuqui osea el mameluco este de zapatero,tu que eres sindicalista de estos que ponen la mano por lamer culos,o de los que venden a los trabajadores por una comision miserable.
      ten dignidad asqueroso,y enterate de que en esta pais hay personas que lo estan pasando muy mal devido a la gestion que esta realizando el mameluco este que tenemos por presidente del gobierno,ignorantes analfabetos. de un trabajador en paro.

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  2. galaico67

    No creo que el humor resuelva nada. La cosa va por barrios y en el mío, sector playero-PAIero solo tienen una cosa entre ceja y ceja los PPeros y los PsVeros:
    Donde encontrar un inversor para poder vender las fanecás, pegar el pelotazo y retirarme a una villa.
    Tenemos tambien el culebrón Port Castello, que ya es el descojone padre, con las fuerzas vivas del PP castellonero maniobrando para que los propietarios vayan pagando cuotas con las que pagar la «gestión» mientras llega el «inversor» – en este caso, del último se dice que es arabe, argelino creo- que pague la mordida necesaria. De momento se están pagando unas cantidades a cuenta por «derechos de compra» y los propietarios hacen cola por unas migajas.
    Como para decirles a estos que les están tocando los cojones , pagando a cuatro mangantes por hacer planitos, asistir a reuniones viajar a conocer inversores .Y que mucho tiene que cambiar la cosa para que vean el colorado, siempre y cuando los «gestores» no les monten un parany guapo y los dejen a dos velas.
    Yo me conformo con ir haciendo proselitismo por el voto, cualquier voto no ppero, incluso el nulo, soltar alguna puya con fundamento – no les voy a hacer cambiar de opinión, pero es mi naturaleza – y menear mucho la cabeza cuando veo como se la van metiendo sin vaselina y, encima, dandoles las gracias…

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  3. Juan Carlos I

    A vore, de ventre…
    De tu análisis se desprende algo que nos devuelve el margen de acción. Porque reventarles el chiringuito a los del PP desde fuera se me antoja muy dificil.

    Pero reventarle el chiringuito a los del PSPV se me antoja más sencillo. Y no nos engañemos, da igual que haya oposicion que que no la haya…¿que vamos a perder? ¿Que los sueldos y las dietas de cargos públicos no se dividan entre mangantes diversos?

    No, yo soy partidario de que cuando la vergüenza haga el chiringuito insostenible para los votantes del PSPV, el PSPV y por ende el principal sumidero de votos de la oposición a la gomorra valeciana, empezará a abandonar su parálisis.

    Asi que lo digo claro, abogo por el arrasar con el PSPV. Ya no sirve de nada, en su estado actual. Y puede servir de catársis.

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  4. Juan Carlos I

    Y añado, que somos y hemos sido siempre el enclave más italiano de la peninsula. Y lo más italiano que tenemos es nuestra izquierda, inutil hasta las cejas como la italiana…..
    Quien quiera ver «Aprile» de Nani Moretti, estupendo retrato de la «gauche inutile»
    ¡Parla, d’alema, parla!

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  5. Gejojuko

    Joder, tranquilo nene. No has hecho más que un resumen concentrado de la cuestión. Y claro, es como beberse todo el veneno de golpe.

    La verdad es que el panorama lo veo feo. Más que nada por que lo que se podría hacer ya lo hacen los chinos. Pero esto no sólo me pasa a mí, supongo que en el PSPV están igual. Y claro, el remedio del campito es lo mejor. Además no cansa, no tienes que aprender idiomas. Vaya, il sogno italiano. Y después hay quién se queja de los ninis. ¡Pero si no les hemos enseñado otra cosa!.

    Así que creo que no es sólo cosa de la gauche inutile, si no mas bien de la culture de l’inutilité. Cuando cambien los valencianos, las cosas cambiarán.

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