Galería de futuros presidentes
Creo que tras el acontecimiento planetario de esta semana, la primera rueda de prensa de Rajoy del año en curso, es este un buen momento para recuperar esta viñeta de Aleix Saló (el mismo autor de la famosa animación viral Españistán: de la burbuja inmobiliaria a la crisis).

El giro a la derecha
Entre los diversos análisis post-electorales, destaca por su evidente simplicidad el del castigo en las urnas al PSOE por su política económica de derechas para afrontar la crisis. La idea es que el partido del gobierno paga en las elecciones municipales la oposición de sus votantes a la política de recortes. Si esto es así, ¿alguien sería tan amable de explicarme por qué los resultados permiten concluir que el electorado ha lanzado el mensaje contrario? Más pareciera que los recortes son aprobados por los ciudadanos, con la única salvedad de que éstos prefieren unas tijeras azules para hacer la poda.

Hasta aquí llegó la marea azul
Resulta bastante fácil realizar, tras las elecciones del 22M, un análisis de lo ocurrido. La razón es que los breves titulares atribuidos a la derrota histórica del PSOE son elocuentes: hecatombe, debacle, batacazo, tsunami. Así que más bien nos ahorramos el análisis de los datos, pues los datos en sí ya lo dicen todo: resultados oficiales.

El retroceso en las urnas de los socialistas puede tener una sola cosa buena para la estrategia electoral del partido: al derrumbarse el voto en unas municipales y autonómicas, y con ello entregar prácticamente todo el poder territorial al PP, el componente de voto de castigo puede quedar agotado tras estas elecciones. Esto significaría que el abandono de al menos una parte de su electorado sea puntual y, aunque solo vuelva como reacción al tsunami “popular”, el PSOE recupere terreno en las generales. Para ello, el nuevo candidato que salga de las primarias debe crear un clima de mejores expectativas, superando el desgaste sufrido por ZP. Lo tiene difícil, claro está: el valor de la marca electoral es ahora casi cero, las encuestas otorgarán pronto una ventaja aún más amplia a Rajoy. Pero el PSOE debe partir de la presunción de que 22M es lo más alto que puede llegar la “marea azul” del PP. Esto puede no ser cierto y la ola de 2012 resultar aún mayor. O no, que diría Rajoy. Y por tanto el PSOE estaría jugándose entregar, con su nueva derrota, una mayoría absoluta al PP o una mayoría simple, que no es poca diferencia.
15M: el reto de las urnas
La movilización que se ha plantado en la acampada de Sol, frente a los partidos mayoritarios, indignados por el desprecio de los políticos actuales a las necesarias medidas de regeneración democrática, ha pillado con el paso cambiado a los estrategas de la campaña electoral. ¡Menos mal que tienen reservada su cuota de pantalla para los mítines en el telediario! Porque la fuerza y la osadía del movimiento 15M han roto todos los esquemas de la sociedad adormecida: en la principal plaza pública de Madrid, concentrados con infinidad de lemas, pancartas y reivindicaciones distintas, la gente ha hablado y debatido de política cien veces más que en todos los mítines juntos. Una campaña que no hacen los partidos, de la misma forma que la política durante los cuatro años de una legislatura no la deben hacer solo los partidos: ha de estar en manos de los ciudadanos. La lucha por esos cambios, devolviendo el poder arrebatado por la partitocracia al pueblo, debe ser continua.

El reto en las elecciones: más participación y menos voto ppsoe-dependiente
Sin embargo, el movimiento 15M ha de enfrentarse a una casualidad (o causalidad) histórica: los ciudadanos indignados han alzado la voz a pocos días del momento en que pueden expresar su esperanza de cambio en las urnas. Las elecciones del domingo suponen un test para la protesta recién nacida porque el binomio PSOE-PP se convierte espontáneamente en el centro de la diana del descontento social, por la corrupción, por los privilegios, por la política autista de los gobiernos. Esto significa que la decisión de votar y darle al voto un significado concreto (apoyo a partidos que quieren romper la hegemonía del bipartidismo) puede y debe ser medida como indicador de la influencia del 15M sobre la política. Todo ello con independencia de que cada cual debe votar a quien le dé la gana: el apoyo a este movimiento cívico no parece depender de ideologías ni de militancias. Y nos podemos adelantar a lo que puede ocurrir: que el voto, en comparación con las elecciones de 2007, no refleje ningún cambio significativo. Entonces tocará decir, con la misma contudencia, que el 15M tiene recorrido por delante. El reto de las urnas no se puede abordar en una semana.
Osama Bin Laden muere en un ajuste de cuentas

En las páginas de sucesos de los periódicos es habitual encontrarse con el relato de una muerte que se produce como consecuencia de un “ajuste de cuentas”. El uso de esa expresión, en muchas ocasiones sin ninguna explicación adicional, nos da la información justa y precisa para comprender el suceso: alguien decide la muerte de otra persona, la vida de ésta se encuentra comprometida por las circunstancias y la ejecución del mandato “reequilibra” la situación. ¿Por qué complicar más el relato de la realidad? Todo el mundo sabe lo que es un ajuste de cuentas. Aunque queramos aplicar la palabra “justicia” al resultado, el modo y los instrumentos responden a otra lógica. La lógica de la mafia.
Y no es necesario que describamos la traslación del comportamiento mafioso a la política internacional en los últimos diez años. Ahí están las más diversas operaciones del ejército de los EEUU en el exterior, con Irak a la cabeza, para que ahora no nos resulte extraño que la operación de captura del enemigo público nº 1 haya finalizado con la muerte y sepelio en el mar del cadáver de Osama Bin Laden. Posiblemente no tuvieran otras alternativas sobre la mesa sino disparar a la cabeza del terrorista más buscado, pero como colofón de una década de ignominia e ilegalidades en el exterior no nos negarán el derecho de señalar que el objetivo buscado por el gobierno estadounidense desde el 11-S ha sido alcanzado, bastantes años después, con la venganza como motivación principal, como un vulgar ajuste de cuentas.
Que el éxito del gobierno de Obama es indudable lo reconocen hasta los republicanos. La desaparición de Bin Laden es una noticia celebrada unánimemente. Pero Obama tiene que responder a todas las dudas: no es el capo de la mafia que arroja el cuerpo al agua para ocultar lo que no le conviene. Es necesario saber si había un plan para capturarlo con vida, si Bin Laden disponía de información útil para la lucha antiterrorista y qué proceso se ha seguido con el cadáver, entre otras cuestiones. Que se dé muerte al autor de cientos de asesinatos no plantearía ninguna objeción si no fuera el gobierno democrático de EEUU el que ha decidido el homicidio. Qué menos que preguntar si la próxima vez que haya que ir contra los malos haremos uso de aquello que solemos llamar “tribunales de justicia”. O si cambiaremos este anticuado procedimiento por lo que decida el comité gubernamental retratado en la foto adjunta, una de las pocas imágenes difundidas por la Casa Blanca 24 horas después de la noticia.
