Rubalcaba tiene nuevo cartel electoral
Tras la publicación del sondeo electoral del CIS, que pronostica una amplia mayoría del PP en las elecciones generales del día 20, el equipo electoral de Rubalcaba se ha decidido por un nuevo cartel. Según los estrategas del PSOE, el único caladero de votantes que ya les queda por explorar es el que se mueve por el “voto por compasión”.

¿Vuelve la pinza? Que hable Anguita
A cuenta del numerito que ha montado la dirección de Izquierda Unida en Extremadura (cargada de razón, por otra parte, y con el único punto reprochable de que convierte sus propios compromisos antes de las elecciones en papel mojado) con el apoyo indirecto al gobierno del PP, la formación de izquierdas ha visto crecer en número sus defensores. Las bienintencionadas críticas a las posturas enfrentadas entre la IU federal y la federación extremeña, todas ellas realizadas por el propio bien de la coalición, faltaría más, van desde el oficialismo socialista del editorial de El País, que carga las tintas en la “traición” a los principios de la izquierda por dejar que gobierne la derecha, hasta los defensores de la pureza de IU en los tiempos de Anguita, revivida con la “pinza” extremeña que manda a Vara a la oposición. La paradoja es que la polarización entre estos dos posturas críticas ni ayuda a IU en su estrategia ni refleja el debate que puede interesar a sus votantes. Con estos defensores, los de Cayo Lara mejor podrían ir formando el cuarteto de jazz que decía El Mundo Today.
Ni IU podía darle un cheque en blanco al PSOE, ni tampoco debía favorecer la investidura de un gobierno del PP. El error político y electoral que comete la coalición con la decisión extremeña lo ha señalado hasta Llamazares. Pero, como la autoridad de éste a la hora de apuntar errores en la estrategia electoral no es muy sólida, recurro a la opinión expresada por el mismísimo inventor de la “pinza” hace unos días en una entrevista. Que hable Anguita:
Mi opinión es que hay que preguntar: “A cambio de nuestro apoyo, ¿qué medidas?”. ¡No qué puestos! A mis compañeros de Extremadura no les importa un puñetero puesto. Luego le doy a usted [Guillermo Fernández Vara] mi apoyo en la investidura e inmediatamente paso a la oposición. Y ahora negociamos cada ley, cada medida. Y si hay un caso de corrupción apoyo con los otros una moción de censura.
Resumiendo: esa es una posición útil para IU y su electorado. Y no dejar que gobierne el PP. Colateralmente, la decisión extremeña deja en posición muy delicada a sus compañeros andaluces: si la aritmética parlamentaria lo permite, ¿contribuirán a la derrota del penúltimo gobierno autonómico que queda en manos del PSOE? Un buen puñado de votos están en juego.
El giro a la derecha
Entre los diversos análisis post-electorales, destaca por su evidente simplicidad el del castigo en las urnas al PSOE por su política económica de derechas para afrontar la crisis. La idea es que el partido del gobierno paga en las elecciones municipales la oposición de sus votantes a la política de recortes. Si esto es así, ¿alguien sería tan amable de explicarme por qué los resultados permiten concluir que el electorado ha lanzado el mensaje contrario? Más pareciera que los recortes son aprobados por los ciudadanos, con la única salvedad de que éstos prefieren unas tijeras azules para hacer la poda.

Hasta aquí llegó la marea azul
Resulta bastante fácil realizar, tras las elecciones del 22M, un análisis de lo ocurrido. La razón es que los breves titulares atribuidos a la derrota histórica del PSOE son elocuentes: hecatombe, debacle, batacazo, tsunami. Así que más bien nos ahorramos el análisis de los datos, pues los datos en sí ya lo dicen todo: resultados oficiales.

El retroceso en las urnas de los socialistas puede tener una sola cosa buena para la estrategia electoral del partido: al derrumbarse el voto en unas municipales y autonómicas, y con ello entregar prácticamente todo el poder territorial al PP, el componente de voto de castigo puede quedar agotado tras estas elecciones. Esto significaría que el abandono de al menos una parte de su electorado sea puntual y, aunque solo vuelva como reacción al tsunami “popular”, el PSOE recupere terreno en las generales. Para ello, el nuevo candidato que salga de las primarias debe crear un clima de mejores expectativas, superando el desgaste sufrido por ZP. Lo tiene difícil, claro está: el valor de la marca electoral es ahora casi cero, las encuestas otorgarán pronto una ventaja aún más amplia a Rajoy. Pero el PSOE debe partir de la presunción de que 22M es lo más alto que puede llegar la “marea azul” del PP. Esto puede no ser cierto y la ola de 2012 resultar aún mayor. O no, que diría Rajoy. Y por tanto el PSOE estaría jugándose entregar, con su nueva derrota, una mayoría absoluta al PP o una mayoría simple, que no es poca diferencia.
15M: el reto de las urnas
La movilización que se ha plantado en la acampada de Sol, frente a los partidos mayoritarios, indignados por el desprecio de los políticos actuales a las necesarias medidas de regeneración democrática, ha pillado con el paso cambiado a los estrategas de la campaña electoral. ¡Menos mal que tienen reservada su cuota de pantalla para los mítines en el telediario! Porque la fuerza y la osadía del movimiento 15M han roto todos los esquemas de la sociedad adormecida: en la principal plaza pública de Madrid, concentrados con infinidad de lemas, pancartas y reivindicaciones distintas, la gente ha hablado y debatido de política cien veces más que en todos los mítines juntos. Una campaña que no hacen los partidos, de la misma forma que la política durante los cuatro años de una legislatura no la deben hacer solo los partidos: ha de estar en manos de los ciudadanos. La lucha por esos cambios, devolviendo el poder arrebatado por la partitocracia al pueblo, debe ser continua.

El reto en las elecciones: más participación y menos voto ppsoe-dependiente
Sin embargo, el movimiento 15M ha de enfrentarse a una casualidad (o causalidad) histórica: los ciudadanos indignados han alzado la voz a pocos días del momento en que pueden expresar su esperanza de cambio en las urnas. Las elecciones del domingo suponen un test para la protesta recién nacida porque el binomio PSOE-PP se convierte espontáneamente en el centro de la diana del descontento social, por la corrupción, por los privilegios, por la política autista de los gobiernos. Esto significa que la decisión de votar y darle al voto un significado concreto (apoyo a partidos que quieren romper la hegemonía del bipartidismo) puede y debe ser medida como indicador de la influencia del 15M sobre la política. Todo ello con independencia de que cada cual debe votar a quien le dé la gana: el apoyo a este movimiento cívico no parece depender de ideologías ni de militancias. Y nos podemos adelantar a lo que puede ocurrir: que el voto, en comparación con las elecciones de 2007, no refleje ningún cambio significativo. Entonces tocará decir, con la misma contudencia, que el 15M tiene recorrido por delante. El reto de las urnas no se puede abordar en una semana.
