Diario de un aspirante a tertuliano

Los ‘bancos malos’ del ladrillo necesitan transparencia

Publicado en Economía por David el 14 de mayo, 2012

La historia de Bankia es la de un fracaso anunciado. No fueron pocos los analistas que vieron difícil, cuando no imposible, que varias cajas con problemas dieran lugar a un banco más saneado y con menos riesgo de caer. El tamaño no hace a los bancos más solventes por arte de magia: lo único que garantiza es que entren a formar parte del club “too big to fail” y por tanto el gobierno tenga que salir en ayuda del banco si éste necesita capital. Justamente lo que le ha pasado a Bankia.

Para ilustrar la falta de confianza en el “banco malo” que creó Bankia y que ha resultado del todo ineficaz para ahuyentar el riesgo de insolvencia de la entidad, veamos lo que decía Moody’s hace un año. Las dudas de esta agencia y de otros, maduradas durante doce meses completos por los mercados financieros, han hecho caer a Bankia como fruta madura. El saneamiento de BFA-Bankia se articuló dejando en la matriz, separados de la entidad principal, los activos más tóxicos de su balance.

Moody’s sostiene que la creación de estos vehículos no protege al ‘banco bueno’ en caso de pérdidas y, además, éste no queda totalmente limpio de activos problemáticos (crédito moroso y ladrillos), sino que mantiene algunos en balance. (…) El hecho de que ambos estén dentro de la misma estructura significa que “si no hay una separación estricta (ring-fencing), el banco bueno se puede ver afectado por problemas potenciales de calidad de los activos y de liquidez en la matriz (el banco malo)”. ¿Cómo se vería afectado? “Si el banco malo necesita ayuda, puede exigir al bueno que le pague más dividendos, lo que minaría sus recursos”. (…) La agencia señala que no hay una separación clara entre los activos buenos y los malos: “El banco bueno sigue teniendo una porción de los activos problemáticos (crédito promotor, tanto moroso como problemático, y activos inmobiliarios adjudicados y adquiridos); de forma similar, los bancos malos mantendrán en sus libros activos de bajo riesgo, como deuda pública. Esto difumina las líneas entre los bancos buenos y malos”. Fuente.

Pues bien, ante la falta de definición de este saneamiento de “bancos malos” sui generis que se sacó de la manga en su momento el Banco de España, el enésimo decreto de reforma financiera recupera y generaliza la idea de las filiales inmobiliarias donde descansarían todos los activos tóxicos que los bancos acumulan tras el fin del ladrillazo. Esta especie de “bancos malos” individualizados para cada entidad, que nacen acompañados de la definitiva vuelta de tuerca en forma de provisiones, ya ha sido calificado por algunos de completo disparate. Los bancos van a seguir teniendo en su balance los activos si los vehículos inmobiliarios mantienen participación mayoritaria de la entidad. Si algo pueden aportar estas sociedades, eso sí, es más transparencia en las cuentas de la liquidación del suelo, las promociones y las viviendas adjudicadas.

Algunos datos para seguir temiendo al futuro: el embrión de “banco malo” del Santander ya es la mayor inmobiliaria de España, con 3.500 millones en viviendas en stock. La estrategia de la Caixa, separando de la propiedad de Caixabank los activos inmobiliarios adjudicados, ha hecho de Servihabitat un “banco malo” que podría duplicar su tamaño cuando asuma los 2.734 millones en ladrillo de la integración de Banca Cívica. Casi todos los bancos tenían ya filiales inmobiliarias. La exposición de éstos a sus “bancos malos” se esconde en la letra pequeña de las cuentas actuales, pero con las nuevas provisiones de 28.000 millones se le da una visibilidad que obliga a reconocer puntualmente las pérdidas de la gestión del ladrillo o los inversores seguirán creyendo que se trata de un pozo sin fondo.

El único punto fuerte de esta salida a la indigestión inmobiliaria de nuestro sistema financiero se manifiesta en la posibilidad de que los bancos coloquen en su “banco malo” una cartera suficiente de vivienda que, para darle salida, y una vez asumida la totalidad de la pérdida en el balance, se ponga a la venta con precios sustancialmente bajos. Este tirón a la baja en el mercado puede dar alguna alegría por el lado de las ventas y al menos dar la señal al mercado de que los activos tóxicos aún pueden servir para hacer negocio si se fijan precios razonables, alejados de los máximos de los tiempos de la burbuja.

El laberinto de las hipotecas

Publicado en Economía por el 13 de diciembre, 2010

En pocas palabras, y con la capacidad irónica de las viñetas de Forges, he aquí la locura del sistema hipotecario español. No hace mucho se escandalizaba la prensa del otro lado del charco de que las hipotecas fallidas no terminaran en España con la entrega de las llaves. Una particularidad, no exclusiva de este país, pero que cambia la evolución del mercado post-burbuja si la comparamos con lo ocurrido en EEUU y su modelo hipotecario. Un laberinto sin salida.

Presupuestos

Publicado en Economía por el 19 de octubre, 2009

El debate de presupuestos es el pilar fundamental de la política económica que se aplica en cada momento. En él se decide cómo se redistribuyen los recursos públicos, en qué gasta el Estado y quién paga la cuenta. Muchas veces el ejercicio de decisión no traspasa los pasillos del Congreso y los despachos de los grupos parlamentarios que negocian la votación, a final de diciembre, en la que cada año el gobierno se la juega. En este artículo el economista José Manuel Naredo no sólo cuestiona la inercia que lleva a un presupuesto anticíclico con subida de impuestos para financiar un elevado gasto, sino que plantea la posibilidad de conectar el debate con un deseo mayoritario de más progresividad en el sistema fiscal:

El Gobierno, en su afán timorato de contentar a todo el mundo, ha terminado enfrentándose a todos: a la izquierda y a los sindicatos, porque no pueden aceptar las nuevas cargas indiscriminadas y fiscalmente regresivas; al PP, por agredir su fe neoliberal o porque iba a oponerse de todas maneras. ¿No sería el momento de revisar, contando con la gente, gastos tan desmesurados como el de infraestructuras, que deja pequeño el aumento previsto de impuestos? ¿No sería el momento de establecer un sistema fiscal verdaderamente progresivo, solidario y acorde con la mayoría de la población?

“¿A quién le toca pagar ahora?” (Público, 30/09/09).

 

Las hipotecas subprime españolas

Publicado en Economía por el 1 de mayo, 2009

Rescato un tema de ‘El ladrillazo’ para comentar aquí en plena celebración del día del trabajo con 4 millones de parados. La profundidad de la crisis se ha puesto de manifiesto en un ritmo de destrucción de empleo que era difícil de prever. Ahora las consecuencias se empezarán a ver con cierta severidad en los niveles de morosidad, y por ende en la salud financiera de las entidades. El pinchazo de la burbuja consiste, como ya estaba más que pronosticado, en un círculo vicioso inmobiliario en el que los impagos de hipotecas llevan a la salida al mercado de miles de viviendas, tirando aún más a la baja los precios. El caso concreto a resaltar en esta ocasión es la existencia de hipotecas subprime enmascaradas con fraudulentos avales cruzados.

Cuando la concesión de hipotecas estaba en plena expansión, sin importar el riesgo o el nivel de endeudamiento, nadie se paró a señalar una práctica que permitió la venta fácil en inmobiliarias con pocos escrúpulos. Los avales cruzados, que ahora asfixian a miles de ciudadanos, muchos de ellos inmigrantes, con el impago de más de una hipoteca, fueron moneda corriente en un tipo de estafa que burló los sistemas de vigilancia del riesgo de los propios bancos y cajas.

Este artículo de Ana del Barrio en El Mundo explica algunos casos reales de afectados por esta práctica:

Era la época de las vacas gordas, de la burbuja inmobiliaria, del boom económico, cuando comprar un piso parecía sencillo y entidades bancarias y compañías inmobiliarias daban todo tipo de facilidades. Entonces comenzaron a proliferar los avales cruzados, primero, entre familiares, luego, entre conocidos; al final, con gente a la que no habían visto en su vida. La propia inmobiliaria se encargaba de poner en contacto a los clientes, incluso el mismo día en que firmaban la escritura.

(…) ¿Cómo era posible que una persona con una nómina pudiese avalar a otras dos para que se comprasen un piso? El truco era fácil. Consistía en hacer las transacciones muy rápidamente antes de que constasen en la información Cirbe y que fueran detectadas por el Banco de España. La Cirbe es una base de datos donde figura el historial de endeudamiento de cada cliente. Este proceso tarda unos dos meses, periodo que aprovechaban inmobiliarias y bancos para realizar los avales cruzados.

El recuento de víctimas del ladrillazo

Publicado en Economía por el 30 de marzo, 2009

La decisión de intervenir Caja Castilla La Mancha puede ser un punto de inflexión en la política del gobierno español ante los efectos de la crisis en el sector financiero. Las inyecciones de liquidez que están recibiendo las entidades mediante la compra de activos financieros se sitúan en el tratamiento sintomático del problema, mientras la intervención del Banco de España supone abrir la puerta a la cirugía. El desplome de la burbuja inmobiliaria tendrá consecuencias muy graves en las entidades que dieron crédito a la especulación del ladrillo, negocio que ahora se ha vuelto ruinoso y de cuyo volumen deberían informar los bancos y las cajas de ahorros. Porque afectados están todos, aunque en diferente medida, y al igual que con los agujeros provocados por las hipotecas ‘subprime’, el sistema financiero necesita saber cuánto del crédito dispuesto en los tiempos burbujistas está ahora enterrado en inversiones inmobiliarias cuyo valor nadie sabe. Quizás las principales entidades españolas tengan suficiente solvencia para salir airosas del vendaval, que empeora conforme se agrava la morosidad, pero la caída en desgracia de bancos a uno y otro lado del atlántico indica que es imprevisible hasta dónde llegará el tsunami. El gobierno hace tiempo que debería estar en ello, porque el ‘plan B’ de intervenir entidades puede necesitarlo en más ocasiones.

El rescate de CCM es el primero y, con mucha seguridad, no el último. La caja castellano-manchega es la primera pieza del recuento de víctimas del ladrillazo español en el sector financiero, tras la caída de inmobiliarias y constructoras. La política del gobierno ante esta crisis del sistema financiero, a pesar del discurso oficial de serenidad y confianza en las entidades, puede estar cambiando hacia un escenario de anticipación de los problemas y acción rápida. La lección que se puede extraer de los casos de inestabilidad en los bancos estadounidenses y británicos es que la intervención decidida de los gobiernos ha evitado quiebras que aportarían aún más inestabilidad. Sin embargo, el mercado no está paralizado porque sea incierto el número de entidades que, afectadas fundamentalmente por el impago de los créditos de los promotores, terminarán pasando por la UCI de la intervención pública; el pánico es debido también a la incertidumbre sobre los activos inmobiliarios que tienen los demás agentes de la economía. Bancos que nadie duda de su solvencia, empresas de todos los sectores y particulares que invirtieron en el ladrillo: el agujero que ha dejado la burbuja se extiende por todos lados. Y urge cuantificarlo para identificar los daños y que el mercado encuentre un punto de apoyo que permita la recuperación del crédito en favor de nuevas inversiones.