Gobierno para la crisis y gobierno en crisis
Pasada la sorpresa y la reacción inicial al enésimo cambio de gobierno que ejecuta Zapatero en su gabinete, el análisis se ha deslizado por la idea de la profundidad de la remodelación y el mensaje del “mayor peso político” de los nuevos nombramientos. En realidad, junto al cese de los dos ministros más quemados por la oposición, como son Pedro Solbes y Magdalena Álvarez, el presidente apenas ha hecho otros cambios de menor entidad, con la excepción de la entrada de Chaves como vicepresidente de la cosa territorial. Por tanto, el nuevo impulso que quiere transmitir Zapatero que tendrá el ejecutivo para salir de la crisis deberá encontrarlo también, y sobre todo, en los demás ministros. En responsables de áreas como Industria, Trabajo, Innovación o Vivienda, que aún deben demostrar que tienen propuestas y que no merecen pasar a formar parte de la ya amplia nómina de ex ministros de Zapatero en la próxima crisis de gobierno.

Porque, si algo ha demostrado la última foto de familia monclovita, es que los supervivientes del 2004 se cuentan con los dedos de una mano y ninguno de ellos está a salvo de un próximo cese por decisión presidencial. En algunos casos para nombrar a alguien “con más experiencia” (entiéndase con ello “felipista”) y con más peso político (con poder en el partido), y en otros casos para nombrar a alguien que encarne la renovación (que sea más joven que el presidente), lo cierto es que cualquier ministro de los que tiene y ha tenido Zapatero lleva la etiqueta de prescindible. Incluso los que han entrado en el consejo de ministros básicamente por una cuestión de imagen: que se lo digan a Bernat Soria o a César Antonio Molina. Veremos qué hacen Gabilondo, Jiménez y González-Sinde en sus nuevos cometidos, todos ellos con más de una patata caliente entre manos desde el primer día.
Pero, ante actuaciones de corte tan presidencialista, estaremos atentos sobre todo a Elena Salgado, en una vicepresidencia económica cuyas decisiones dependerán más que nunca de Moncloa, y a José Blanco, al frente del ministerio del gasto para multiplicar el número de “planes ZP” de reactivación económica. Las decisiones de estos dos ministros y, en último término, del propio presidente nos dirán cómo de eficaces han sido los cambios para afrontar la crisis económica, y en otro plano de análisis que no tampoco hay que perder de vista, cómo de eficaz ha sido la remodelación para salvar la crisis electoral y de imagen del gobierno.

Sólo por ser pretencioso y quizá por aportar un poco de rigor y de tocamiento gonadil, cambiaría “los dos ministros más quemados por la oposición” por “los dos ministros más quemados”, ya que creo que se bastan ellos solitos para quemarse, a pesar de la labor de la oposición.
Yo lo que echo de menos en este nuevo gabinete es profesionalidad, y lo que echo de más es trilerismo político y sectarismo a raudales, como ya viene siendo usual. Mal seguimos.
Por cierto, ese Fernando Iwasaki es pariente tuyo?
No, no es pariente Fernando Iwasaki, aunque no me importaría.
Por cierto, hablando de ministros quemados. Ya tenemos una ministra chamuscada desde antes de su toma de posesión (Sinde) y otra con una patata caliente tamaño gigante que veremos cómo gestiona (Trinidad Jiménez con la pandemia de gripe).
Gracias por la respuesta.
Lo de la González-Sinde tiene cojones, sí. Pero al menos tiene el bachillerato y carrera universitaria, no como el ministro de trabajo, que no llegá ni a don Celestino.
No es que niegue a nadie la posibilidad de medrar partiendo de cero ni que sea un puto clasista; pero para gestionar mi dinero, que es lo que pretenden hacer los políticos, me gustaría alguien con estudios, capacidad de gestión y experiencia en lo mismo. Y a ser posible desvinculado económicamente del sector para el que establece las subvenciones, como la Sindescargas.
En fin…..soy absolutamente pesimista……
Respecto a la Trini, la verdad es que no puedo evitar que no me caiga mal. Y por ahora parece que no la está cagando…..aunque todo es susceptible de empeorar…..ya veremos.