Tres meses para el examen final
Tengo que anunciarles una noticia inquietante, quizás lo hayan adivinado por los mítines políticos cada vez más habituales los fines de semana: quedan sólo tres meses para el inicio de la campaña electoral de las legislativas de marzo. Sí, todo este último año ha parecido que estábamos en campaña electoral, nuestro nivel de debate público es lo que tiene, pero es ahora cuando los candidatos inician la precampaña y se entrenan para los quince días previos a las elecciones. Prepárense, por tanto, para escuchar mensajes partidistas con un nivel de demagogia más alto del habitual y promesas electorales aún más populistas que las lanzadas hasta ahora. Será un proceso gradual, pero en nada que nos despistemos estaremos inmersos en plena campaña. La preparación del votante para soportar el chaparrón propagandístico quizás adolezca de un entrenamiento previo a las elecciones: nos vendría bien un curso para esquivar los argumentos de los vendedores de motos y para mandar a freír espárragos a los trileros de promesas electorales.

Pero tengan ya claro o no los votantes a quién quieren de presidente del gobierno, estos dos señores que ven sobre estas líneas se van a esforzar por mostrarse como los merecedores de ocupar durante cuatro años el Palacio de La Moncloa. Se dice que las campañas sólo sirven para convencer a un puñado de indecisos, pero que cuando la cosa está muy ajustada el voto de éstos es decisivo. No sabemos quién aprovechará mejor estos meses para convencer al “votante de centro” y al mismo tiempo movilizar a su electorado más adicto. Sin embargo, sí sabemos que la maquinaria del marketing político está a pleno rendimiento en los partidos y no se escatimarán esfuerzos. Los candidatos querrán salir bien en cada foto, no como en las que ilustran este comentario. En este contexto, en vez de verse superada por la saturación, el papel de una ciudadanía crítica está en exprimir los mensajes y analizar las propuestas para que ningún político nos quiera vender la burra mientras nos distraen los trucos de sus asesores de imagen.

Asombroso el parecido de ZP con el Michael Keaton de Batman Returns….
Si solo hay esto entre lo que elegir, creo que me voy a tomar unos 4 años de vacaciones (aka asilo político en alguna república bananera)