Perdónanos nuestras deudas
Los anuncios de las empresas que ofrecen refinanciación de la hipoteca o unificación de créditos se han convertido en el “padre nuestro” publicitario de los últimos meses de preocupación creciente por la evolución del euribor. El hombre lleva siglos solicitando que le perdonen las deudas, pero lo único que ha conseguido es que los bancos se apiaden de los millones de hipotecados alargando los plazos cuando se ven venir curvas. El precio de la vivienda parece acercarse al principio del tramo descendente de la montaña rusa, según las últimas estadísticas. Por tanto, no es casual que alguna encuesta muestre ya claramente que más de la mitad de los endeudados se plantean fórmulas para sobrellevar las obligaciones de pago que se comen el 50% de la renta familiar. Es probable que en las próximas semanas se lance en España este práctico libro de autoayuda que anuncia la televisión norteamericana. El método es bien sencillo: no compre cosas que no pueda pagar.

Ya te lo montas bien, bandido.
Anda que no es fácil esa última sentencia: si no lo puedes comprar, no lo compres, membrillo.
Tampoco se vaya a tomar nadie el gag en serio o la sentencia en sentido literal. Amos a vé, esto es muy sencillo: nadie obliga a nadie a endeudarse hasta un determinado nivel. Todo el mundo necesita contraer deudas para obtener cosas que necesita, pero otra cuestión es elevar voluntariamente tu nivel de deuda hasta cotas que nunca consideraste excesivas y después quejarte amargamente por la subida de tipos de interés.
Pues el vídeo tiene mucha gracia.
Cuando viví en EEUU, ví cómo la gente vivía por encima de sus posibilidades. Había un anuncio, que estuvo emitiéndose el año y medio que pasé allí, en el que había un padre de familia con una casa espectacular, miembro de un club de nosequé, dueño de un buen coche.
Hablaba con una sonrisa estereotipada, forzada.Y después de hacer repaso de lo que tenía, decía: “por favor, ayudadme”.
Es cierto que demasiada gente vive por encima de sus posibilidades.
Pero la sutuación en España no creo que sea preocupante.
El vídeo se extiende cual virus youtubesco por la blogosfera. Aquí las pruebas.