Javier Ortiz y sus lectores estalinistas
El blog sirve para resguardarse de las temperaturas de la canícula. Y para ello nada mejor que reseñar momentos frescos y estimulantes de la navegación diaria. Por ejemplo, un Javier Ortiz que no sólo continúa en agosto con sus “apuntes del natural” cada mañana, sino que contesta e interactúa con sus lectores. En concreto, con unos cuantos que le afean su posición sobre el castrismo.
«Empezaré por dejar sincera constancia de mi agradecimiento. Porque, si me escriben para razonar sus puntos de vista, es porque los míos les merecen estima, y eso es de agradecer. Dejada constancia de ello, no creo que sea necesario decir –seguro que lo daban por hecho– que no me han convencido sus argumentos, veteranos en estas lides. Lo que no me ha gustado, y debo decirlo, es que haya quien continúe recurriendo a la vieja y nada agradable táctica de deformar los puntos de vista del oponente (yo, en este caso) para mejor criticarlo. (…) que se diga que mis críticas hacen el juego del imperialismo me parece tristísimo, por lo que tiene de regreso a los esquemas inquisitoriales del estalinismo. Las críticas se dividen en dos categorías esenciales: justas e injustas. Una crítica justa sólo hace el juego a la verdad. Y si no es justa, merece ser refutada por injusta, no por hacer el juego a nadie a quien el crítico puede abominar (éste es el caso) como el que más.»
