El tema de la semana
Esta ha sido la semana del Estatut, con el acto central del miércoles en el Congreso. No escuché en directo el histórico debate, pero me informé gracias al completo seguimiento que hizo Daniel Tercero. El trámite será largo. Habrá ocasiones más interesantes que esta para tomar el pulso a la opinión, con encuestas menos disparatadas que las que se han publicado por encargo de algunos periódicos. Y, sin embargo, el mundo sigue girando a pesar de estar ya el Estatut en la Comisión Constitucional. Martí Saballs enumera en su blog de Expansión temas que ahora preocupan en otros países y «que demuestran como al lado de eso, lo del Estatut, sinceramente, apenas es relevante».

Estoy de acuerdo que el Estatut no es importante. Por eso no entiendo cómo les ocupa tanto a nacionalistas y socialistas.
Buenas:
Para tratarse de algo que no es importante, digo yo que no está mal la cantidad de espacio que le dedica Amézaga en su blog a la evidentemente muy importante reforma.
Un cordial saludo.
¿Hay un criterio universal y absoluto de importancia de problemas?; ¿Y si es así, en que unidades se mide esta importancia?; ¿Hay una escala de conmociones sociales, equiparable a la de Richter para conmociones geológicas?
El tema del Estatut es realmente muy importante, porque aquí y ahora no puede ser de otro modo. La importancia política es lo que el tejido social de un país decide que sea importante en un momento dado. Que le digan, por poner el ejemplo obvio, a los productores de cava del Penedés, si tiene importancia o no el dichoso proyecto.
¿Que hay otras cuestiones?, toma, claro. Pero en nuestro país, ésta concreta mediatiza, en buena medida, todas las demás.