Si hoy es sábado, esto es una manifestación
Esta es la historia de tres manifestaciones y de cómo alcanza el éxito un pujante ‘lobby’ de opinión. Los sábados de junio toca protesta en la calle de la derecha sociológica: apoyo a la AVT, papeles de Salamanca y marcha anti-matrimonio gay. Una saludable noticia para el ejercicio del derecho de manifestación, que cualquiera pueda hacer uso de él para expresar su desacuerdo con el gobierno. La coincidencia temporal, sin embargo, ha levantado todo tipo de suspicacias. El PP instrumentaliza, legítimamente si se quiere, algunas manifestaciones que no había convocado. Hay otras que ha decidido apoyar, tal que la de este sábado “a favor de la familia”, a pesar de las dudas de muchos, como las de alguien tan poco hostil al PP como Edurne Uriarte. La movilización parte de un eslogan falaz para oponerse a una regulación que es considerada un avance por la mayoría. Cada cual va a aprovechar la manifestación para dejar clara su opinión, y en su caso rechazo, acerca de los homosexuales. Pero la pregunta es: de la mano de algunos obispos y de organizaciones conservadoras, ¿alguien cree que da pasos Rajoy para acercarse a la Moncloa?

En octubre pasado, el ideólogo máximo del citado ‘lobby’ marcó las pautas. Y lo que entonces era Palabra de Federico (te alabamos, oh líder), hoy es estrategia llevada a la práctica: «Lo primero para encauzar el futuro inmediato del PP es, pues, respetar a sus votantes, algo que no es costumbre en los políticos de la Derecha, más acomplejados y oportunistas que los de la Izquierda, más predispuestos a avergonzarse de su base social que a valorarla, protegerla, comprenderla y mejorarla. Lo segundo, respetar a los militantes, esas 700.000 personas, ciudadanos españoles por propia voluntad, que forman la mayor fuerza política democrática que haya existido nunca en España, pero que están clamorosamente desaprovechados por sus líderes, incapaces de hacer valer en la calle la inmensa fuerza que atesora. Sí, en la calle, porque mientras la Derecha no sea capaz de salir a la calle a defender lo que cree y piensa, a demostrar que es tan fuerte como pueda serlo la Izquierda e incluso más, vivirá instalada en ese estúpido complejo de legitimidad que envalentona a la peor izquierda y a todos los enemigos de España.»
18/06: Contra la igualdad
La manifestación de las familias españolas, dicen los organizadores y sus altavoces mediáticos. Y lo peor es que se lo crean. Escuchaba esta tarde por la radio la lectura del manifiesto y el alborozo de la multitud cuando se decía la cifra de participantes. ¡Les alegra simplemente saber que son muchos! Parecía que el único objetivo era llevar a cabo un acto de autoafirmación. Han ido a decir que la familia sí importa, pero lo que queda demostrado es que sólo les importa un tipo de familia. Quizás habrían tenido más eco si lo hubieran llamado marcha del Orgullo Heterosexual. Porque lo cierto es que la idea de ir contra el matrimonio gay con la moral y la religión por delante está en franco retroceso, por muchos globos y marketing que le pongan a la protesta. Ha sido curioso por lo que tiene de reaccionario, es decir, por responder con la obviedad del apoyo a la familia al reconocimiento de derechos a las parejas homosexuales, que a nadie perjudica y que a algunos, al parecer, les toca las narices. El derecho al pataleo no se le niega a nadie. Después de contar los manifestantes de hoy, que cuenten las familias que no están de acuerdo con ellos en esta cruzada contra la igualdad.

La crónica de la manifestación que ha hecho prosopopeyo a pie de calle, una vez más en el palimpsesto: “Aquí huele a cura. Pues yo no he sido”.
La extinción del Fragasaurio
El PP demuestra con la campaña electoral gallega que está en disposición de interpretar con todo el dramatismo que haga falta el fin de época que se vislumbra en la Xunta. Que el partido de Fraga se quede sin la mayoría actual y pase a gobernar una coalición de socialistas y BNG es presentado como una posibilidad funesta para el futuro de Galicia. En realidad, para quien será una verdadera pesadilla tal eventualidad es para el PP y no para Galicia. Las encuestas dan como probable que efectivamente Fraga pierda los escaños necesarios para la mayoría absoluta. O no, que diría Rajoy. Cualquier cosa puede pasar en unas inciertas elecciones gallegas en las que se mirará con lupa hasta el último voto que llegue del exterior.
Pero lo cierto es que se ve cercano, en cualquier caso, el fin de la carrera del Fragasaurio, ese animal político que ha sobrevivido varias generaciones sin despeinarse y maquillando sus arrugas mediante baños de masas. Los resultados del domingo serán decisivos para la estrategia que considera Galicia la “Covadonga del PP”, según dijo Fraga. La Reconquista de los populares, ¿empieza en el norte? Suceda así o no, don Manuel está protagonizando una campaña que tiene mucho de interpretación forzada y de excesos que denotan nerviosismo, cargando contra los nacionalistas, calificando algunas leyes de ‘asquerosas’ y ofendiendo gratuitamente a la mitad de su electorado. Fraga, genio y figura, dirán algunos. Fraga, un modelo de político a extinguir.

Fernando Jáuregui, que conoce bien a Fraga, responde a por qué el octogenario cartel electoral del PP supone una fuga de votos para este partido: «Lo que más le hace perder votos es el desgaste del poder, y Fraga lleva 15 años instalado en él. Hay un estilo de gobernar que se queda caduco. Hay una sociedad que ha evolucionado hacia esquemas más modernos en política. Fraga representa un estilo del pasado. Me temo que efectivamente el PP gallego se cuarteará cuando Fraga deje de ser el equilibrio de todas las tendencias que están sobre el campo, entre los de la boina y el birrete, entre los caciques tradicionales y los políticos modernos. Eso va a ocurrir dentro de no muchos meses.»
Cambios a la vista en Alemania
En el Libro de Notas han iniciado una serie de “Cartas desde Alemania” que escribe Manuel Haj-Saleh. La primera de estas cartas aborda la coyuntura política germana, con la derrota de los socialdemócratas en Renania y el anuncio de elecciones anticipadas para septiembre como puntos de partida para analizar la crisis que vive el país. El canciller que salga de las urnas será seguramente, como se dice en el artículo, el que más confianza transmita para acabar con el paro y la precariedad que tanto aterran a los alemanes. “Cambio en Nordrhein-Westfalen y consecuencias en el resto del país”: «El cambio producido en NRW no sólo tiene connotaciones históricas sino que supone un fuerte vuelco político en una nación muy descontenta con el gobierno rojiverde que ganó sorpresivamente las elecciones de 2002 y que está tratando de impulsar unas reformas económicas que no satisfacen a nadie, en un país sacudido por la crisis y que empieza a notar con fuerza los verdaderos efectos de la reunificación de 1990. El dato de cinco millones de parados en todo el país y muchos más con su empleo en precario ha sido determinante para la elección de Jürgen Rüttgers como Presidente del Bundesland más poblado e industrializado de la nación. Hablamos de un Land de dieciocho millones de habitantes que está sufriendo particularmente los efectos de las deslocalizaciones, de la caída de industrias como el carbón y el metal y que está reciclándose a marchas forzadas hacia el sector servicios y del I+D, pero en el que muchos trabajadores cualificados están quedándose en la calle.»
Reliquias nacional-católicas
Se celebran todavía demasiados actos en pueblos y ciudades que son residuos de otra época. Lo político y lo religioso unido en armonía por obra y gracia de apolilladas tradiciones. Queda la esperanza de que el tiempo borre estas señales de que alguna vez el poder civil estuvo asociado al religioso y viceversa. Dejaron de verse dictadores bajo palio, pero los gobernantes democráticos mantuvieron la costumbre de acudir a procesiones diversas. Ya va siendo hora de que separen las tareas de representación de la ‘figuración’ en actos religiosos como una pieza más del espectáculo. Treinta años después, aún perviven algunos usos más propios de un nacional-catolicismo que creíamos totalmente enterrado.

Como ejemplo, hay quien es obligado a ir a procesiones porque éstas acostumbran a ser ‘bendecidas’ con la presencia de alcaldes y concejales. En El País, “Objeción de conciencia al Corpus”: «Cada día desde hace 15 años Ángel Torres, intendente jefe de la Policía Local en Vila-real (Castellón), se viste con su uniforme azul marino y afronta una jornada laboral no exenta de problemas de seguridad y de tráfico, en un municipio que ha superado ya los 50.000 habitantes. Torres afirma que ha cumplido siempre con sus obligaciones, incluso con aquellas que jamás le gustaron y estaban reñidas con su conciencia, como tener que acompañar a los concejales en las procesiones religiosas. Sin embargo, esta vez ha dicho basta; el máximo responsable policial de Vila-real ha presentado una denuncia en el Juzgado número 3 de la ciudad contra el alcalde, Manuel Vilanova, y el concejal delegado de policía, Alejandro Amposta, por obligarle a asistir a la procesión del Corpus e incurrir en supuestas amenazas.»
Los colores de la manifestación
El acto de esta tarde es denominado la manifestación de las víctimas. Pero si los convocantes no consiguen la unanimidad del colectivo que representan, algo falla. La AVT se declara asociación “apolítica de carácter benéfico asistencial”. La marcha que recorrerá varias calles de Madrid, sin embargo, no está exenta de carga política. Tienen los participantes de la protesta todo el derecho a mostrar su disconformidad con el gobierno. La orientación de la política antiterrorista se ha convertido en motivo de división entre las fuerzas que hasta ahora habían defendido la unidad de los demócratas frente al terrorismo. Pero si se deplora públicamente el enfrentamiento entre PSOE y PP por el hipótetico diálogo con ETA, no se entiende que la AVT aproveche esta oportunidad para bajar a la arena partidista hasta el punto de manifestarse contra el gobierno.
Resulta evidente que, junto al apoyo expresado por muchos a las víctimas del terrorismo, esta protesta lo que busca es mostrar la oposición a ZP. A pesar de que los medios titulen con la oficialidad del llamamiento de la asociación convocante y los colectivos cívicos, el color más intenso de la manifestación será el que impriman los dirigentes del PP tras la pancarta. Por cierto, ¿quién era el que decía aquello de la “oposición de pancarta” en tono despectivo?
Si bien una manifestación es la cosa más normal del mundo en cualquier democracia, una convocada por una asociación de víctimas con el aplauso entusiasta del principal partido de la oposición puede dar lugar a muchas confusiones. Porque uno no sabe bien en qué clase de país vive cuando el portavoz del PP exige al presidente del gobierno que acuda a esta protesta en la calle contra la política del gobierno. Zaplana, según dice la sorprendente noticia, acusó ayer al gobierno de “despreciar” a las víctimas del terrorismo y destacó que si el presidente Zapatero “tuviera vergüenza, estaría mañana en la manifestación” convocada por la AVT. Todo un signo de madurez política, sin duda, que el gobierno esté moralmente obligado a acudir a manifestaciones convocadas en su contra.
Actualizado 22.00 : Éxito de convocatoria en las calles de Madrid. La manifestación de la AVT ha elevado el listón de exigencias a un gobierno que niega rotundamente los contactos con ETA y que no está dispuesto a renunciar a un futuro diálogo para acabar con la banda. En enero las víctimas se manifestaron por la memoria y la dignidad; ahora se interpela a la mayoría del Parlamento para que abandone el camino emprendido. La legitimidad de la protesta no está en duda, sobre todo si los representados por la AVT sienten que el gobierno no los escucha, pero la política antiterrorista no se puede hacer al dictado de las víctimas del terrorismo.
Se echa en falta un discurso unitario de las víctimas en vez de acciones encabezadas por la AVT que se convierten en marchas ‘antizp’ que invitan poco al reclamado consenso. Todo el esfuerzo que dedican a convencer al gobierno de que va por mal camino en su política contra ETA se vuelve inútil desde el preciso momento en que la presión ciudadana adquiere un color político determinado. La confrontación partidista no ayuda en el diseño de una estrategia antiterrorista sólida. Pero parece evidente que quienes, con todo derecho, querían ir contra el PSOE en las calles han antepuesto su objetivo al de recomponer unidad alguna en la lucha contra el terrorismo. La derecha española tenía cierta envidia de los progres por aquello de las manifestaciones multitudinarias y, al parecer, se propone aprovechar toda oportunidad que se ponga por delante para decirle a ZP en la calle cuánto le quieren. La manifestación de hoy quizás sea solo un anticipo. Ya veremos cómo les va esta transformación en ‘pancarteros’.
