A la espera de la fumata blanca
El cónclave recién iniciado es seguramente uno de los acontecimientos más misteriosos de cuantos suceden cada bastantes años. La atención que concita está justificada, en buena parte, por el desconocimiento que el común tiene de lo que ocurre en las intrigas vaticanas. Es una negociación singular la que se produce en la elección de un nuevo Papa. Los cardenales tienen que votar, con la responsabilidad de todo consejo de administración, a quien ejercerá la jefatura de la Iglesia Católica de forma vitalicia. No se pueden equivocar, pues el mandato que recibe el elegido es irrevocable. Para despejar las dudas de los cardenales acerca de la idoneidad de los papables, debería existir un perfil del líder que necesita el Vaticano perfectamente explicitado en su plan estratégico para las próximas décadas. Porque el futuro de la organización (una de las primeras multinacionales en su sector) estará en sus manos.
Se comenta, por encima de otros argumentos, que el Papa deberá atender a la expansión del catolicismo en los nuevos mercados, Asia y África. También tendrá que preocuparse de su principal fuente de clientes, América Latina, donde enfrenta una feroz competencia de evangélicos y otros protestantes. El origen geográfico y los contactos internacionales del nuevo líder pueden ser factores decisivos. Aunque se habla de otra variable que puede inclinar la balanza hacia un lado u otro: la demanda de que sea, cuanto menos, un reformista moderado. Esto será fundamental para relanzar la estrategia de marketing. Por otro lado, el Papa deberá decidir cambios en las estructuras de poder vaticanas; la mayoría quiere se realice una descentralización. A esto se añade la necesidad de una nueva política de personal (los seminarios están vacíos) y la renovación de buena parte del producto (doctrina moral). Son retos ineludibles para el nuevo Papa. La decisión del cónclave revelará si hay motivos para que las acciones vaticanas coticen al alza o a la baja en las bolsas mundiales.

según un estudio oído por ahí estos días, de los últimos trescientos cónclaves (algunos más que juntas generales extraordinarias del BBVA….), solo en 12 ocasiones se “adivinó” el “papable” … de manera que ya me direis vuestras teorías mas o menos irónicas o mordaces, para que sirven en el terreno de lo espiritual … o es que alguien daba un duro por el Papa polaco?
De todas maneras, a mí me parecería más divertido que saliera el arzobispo de Bruselas (quién coñe debe ser?), del que no ha hablado ni dios, que no el inefable Ratzinger Z o Tettamanzi el “liberal”, que son las dos opciones básicas según estoy leyendo. No me digáis que no sería la polla que saliera un japonés. Nos ibamos a quedar todos lelos, empezando por los vaticanistas que llevan 2 meses dándoselas de profetas. A mí, la verdad, es que todo este rollo de conservadores y progresistas, hablando de la Iglesia Católica, me parece un poco de chiste, pero como el careto de Ratzinger me da miedo (al igual que el de Rouco), pues prefiero que salga el orondo Tetamanzi. Y si sale el de Tegucigalpa, mejor aún, que tiene pinta de cachondo. En el fondo, da igual quien salga, ninguno va a escribir una encíclica diciendo que el sexo libre es el camino al Paraíso, así que…
¿NOOOOO? ¿el sexo libre NOOO es el camino al Paraíso? joder ostias, yo tenía la esperanza…
pues entonces paso de papas, que salga un mama…