Manifiesto por la liberación de la cultura
En pocos días, la difusión por la red y especialmente a través de los blogs del llamado ‘Manifiesto por la liberación de la cultura’ ha sido asombrosa. El punto del manifiesto que más ha tirado de la opinión internáutica es sin duda el que denuncia que “desde determinadas organizaciones se viene incurriendo en un proceso de demonización de la red de difusión, distribución e intercambio de información más igualitaria jamás concebida, así como en un afán recaudatorio injusto, abusivo y a todas luces excesivo”.
Contado por uno de los primeros diarios digitales que se ha hecho eco: «Un grupo de internautas españoles ha publicado un ‘Manifiesto por la liberación de la Cultura’, mostrando así su posición ante las recientes noticias sobre las nuevas y polémicas medidas que se adoptarán en el marco de la nueva ley de Propiedad Intelectual y el plan especial de lucha contra la piratería que prevé aprobar el Gobierno. El documento reniega de “los argumentos falaces que equiparan la cultura con la explotación comercial, industrial o que la degrada a un mero elemento de consumo”. Reivindica, además, que “la sociedad, la industria y los autores busquen un nuevo modelo de relaciones económicas que, en vez de constreñir el uso de las tecnologías de la comunicación, potencie y se aproveche de su desarrollo y multiplique sus beneficios”.»


El PP está haciendo una oposición de revista del corazón. Sus principales temas de desgaste contra el gobierno son la piscina de Sonsoles, las ministras del Vogue y el minuto de silencio para el Papa.
Pero los verdaderos temas siguen detrás de bastidores. Por ejemplo, en este tema nadie dice nada. ¿Por qué? Porqué el gobierno, que se dice socialista, va a legislar a favor de los intereses de los poderosos. Y al PP no le interesa evitarlo.
Así que vemos una vez más, como nuestros representantes políticos, que deberían representar los intereses de la mayoría, en verdad defienden los intereses de minorías privilegiadas: la industria cultural (las discográficas, las Majors, las editoriales, etc) y nadie, nadie, dice nada.
Bueno, pues es hora de que la sociedad civil, se lo curre y se rebele. Porqué los derechos no se otorgan graciosamente, sino que se consiguen con la lucha.
Sino nos organizamos de alguna manera, si no firmamos ese manifiesto, no organizamos manifestaciones y persecución con pancartas al estilo americano, enfrente de las viviendas de los ladrones de la SGAE y los demás, terminaremos todos pagando por canciones, libros y demás, copiemos o no copiemos. Simplemente, aumentando por impuesto la tarifa de conexión a Internet.
Pasaremos de pagar de 7 euros a 12. O de 45 euros a 60 euros. Así de simple. Puro atraco. Porqué en el fondo, los que menos pasta se llevan los creadores y los que más ganan son los dueños de esas industrias, que de crear no crean nada.