‘Marbella vice’
Todos confiaban en que fuera cuestión de tiempo, que antes o después caería alguna de las tramas de corrupción con tintes mafiosos que campan a sus anchas por la Costa del Sol. En la eficaz operación ‘Ballena blanca’ centrada en Marbella, ha quedado a descubierto una red de blanqueo de capitales a gran escala que implicaba a abogados y a notarios. La delincuencia organizada lleva demasiado tiempo echando raíces en una zona donde las prácticas ilícitas, la corrupción financiera y el urbanismo volcado en la construcción forman un cóctel explosivo. Alejandra Gómez-Céspedes, investigadora del Instituto Andaluz de Criminología de la Universidad de Málaga, considera que la situación está en una fase muy avanzada. En Marbella, las mafias se han instalado en el sistema. Escribe en un artículo publicado ayer: «No hay que olvidar que para que las leyes se cumplan no basta con legislar, sino tambien vigilar su aplicación. En este contexto, vemos con preocupación que a pesar de que existen colectivos obligados a informar al Servicio Ejecutivo de la Comisión para el Blanqueo de Capitales (SEPBLAC) sobre lo que se consideran transacciones sospechosas o de dudosa procedencia, esa obligación no siempre es cumplida, especialmente por aquellos sujetos obligados en régimen especial como lo son los casinos, las inmobiliarias, los auditores, los contables, los asesores fiscales, los notarios, abogados y procuradores».
La escalada del petróleo
Los medios de comunicación reflejan una nueva subida del precio del petróleo, como suele ser habitual, centrando la atención en los factores coyunturales que explican este movimiento del mercado. No se profundiza mucho más. Veo que en Crisis Energética reseñan un artículo de Mariano Marzo que comenta éste entre otros aspectos: «Tras el descenso de los precios del crudo que siguió a los máximos históricos alcanzados a mediados de octubre, las últimas semanas nos han deparado una abrupta escalada que ha conseguido batir nuevos récords. Sin embargo, los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, han catalogado esta noticia como de escasa relevancia, asumiendo, tal vez, un cierto cansancio e impotencia de la opinión pública ante la situación. Esta percepción podría explicar, en parte, la rutina con la que las secciones de economía de los medios están despachando la noticia. Así, mientras parece esperarse que los precios vuelvan a deslizarse tobogán abajo, según dicta la ortodoxia de las leyes del mercado, lo habitual es que se nos desgrane toda una letanía de complicaciones coyunturales (frío, problemas de refino, interrupciones de suministro, situación de los stocs, cotización del dólar…) que afectan el día a día del mercado, dejando para mejor ocasión el análisis de la situación de fondo que subyace a una escalada de los precios que dura ya cuatro años. Cierto es que dicha escalada ha estado jalonada por esporádicos descensos, pero lo significativo es que la magnitud de las sucesivas caídas no ha permitido, en ningún caso, restablecer las condiciones de partida, de forma que la cotización del barril de tipo Brent ha pasado de algo menos de 20 dólares a mediados del 2001 a los 50 dólares actuales».
El artículo completo es “La escalada del petróleo” en El Periódico. Ofrece una comparación entre el crecimiento de la demanda mundial y las dudas en la capacidad de suministro prevista que bien podría explicar el comportamiento de la especulación en el mercado. Y concluye con una tesis que defienden cada vez más expertos, no sólo los ‘agoreros’: «La especulación y los precios hunden sus raíces en una oferta limitada que a duras penas puede seguir el tirón de la demanda».
El análisis del 14-M, un año después
Las elecciones del 14-M se desarrollaron en un contexto tan fuera de lo habitual que aún hoy, un año después, siguen despertando una viva polémica. El impacto de un hecho determinante del escenario político previo a la convocatoria electoral, como fue el atentado del 11 de marzo, en el comportamiento de los votantes es objeto de estudio preferente para cualquier persona interesada en la sociología política. Ocurre, sin embargo, que las apresuradas explicaciones que se le dieron al vuelco en las urnas se han mantenido a lo largo de este año, por lo general, sin añadirle demasiados matices e incluso formulándolas de manera simplista. Es por ello que quizá sea ahora el momento de separar el grano de la paja en el conjunto de argumentos utilizados para interpretar el 14-M, atendiendo prioritariamente a las evidencias que nos constan.
El PP es el partido que ha tenido más necesidad de explicarse lo ocurrido: se trata de buscar una explicación lógica a su derrota. Por esta razón, ha abierto la puerta a cualquier hipótesis que el PSOE percibiera como un cuestionamiento de los resultados. Pero, una vez el 14-M vaya perdiendo fuerza como argumento en la contienda partidista, se podrá llegar a conclusiones más aceptadas por la mayoría. Porque ni es cierto que el atentado no afectó a las elecciones, ni tampoco que la decisión del electorado esté influida por el miedo. Una parte del PP, posiblemente la menos próxima a Rajoy, se ha empeñado en negar cualquier responsabilidad del partido en su derrota en las urnas, focalizando de una manera casi obsesiva buena parte de sus críticas de oposición en el hecho de que el actual sea, al parecer, un «gobierno por accidente». Durante los últimos doce meses se ha evidenciado que un sector de los simpatizantes del PP ha alimentado la polémica sobre la supuestamente cuestionada legitimidad de los resultados.
Pero tal vez esta forma de actuar, como seguramente dirán muchos, no sea más que una manera de consolarse ante la inesperada pérdida del poder. Explicar los resultados del 14-M es dejar atrás ese simplismo para intentar conocer las verdaderas causas del voto de cada ciudadano que acudió a las urnas aquel domingo. Esas elecciones tuvieron una participación excepcionalmente alta, lo que deja a buen resguardo toda la legitimidad de la que goza el gobierno que salió elegido. Si el PP quiere sacar algo en claro del análisis de los resultados, deberá preguntarse por los errores del gobierno de Aznar que los hicieron posibles y no por los factores que empujaron al PSOE a la victoria.
El análisis más completo que he leído hasta el momento sobre el 14-M es el que firma el sociólogo Narciso Michavila para el Real Instituto Elcano: «Guerra, terrorismo y elecciones: incidencia electoral de los atentados islamistas en Madrid». El investigador ha considerado cuatro hipótesis principales para explicar el vuelco electoral: un deseo latente de cambio de Gobierno; la conmoción producida por los atentados; el castigo al Gobierno por su posición en la guerra de Irak; y la manipulación informativa en una doble vertiente, del Gobierno y contra el Gobierno. Y concluye que todas y cada una de las tres primeras hipótesis fueron necesarias para que se produjera aquel resultado en las urnas, actuando la cuarta de refuerzo: «Es decir, sin un deseo latente de cambio, sin el apoyo a la intervención en Irak y sin los atentados no se habría producido el vuelco electoral del 14 de marzo de 2004». La idea que extraigo de este análisis es que cualquier explicación que se limite a una de las hipótesis queda incompleta de manera irreparable.
Muchos de los supuestos análisis de los resultados realizados hasta ahora han pretendido convertirse en el diagnóstico definitivo de la motivación de los votantes españoles el 14 de marzo, pero no han pasado de ser reflexiones fatuas que únicamente buscaban corroborar el acierto de los argumentos de quienes los hacían. La realidad es más compleja, y del estudio del comportamiento electoral no se pueden sacar conclusiones interesadas sólo para hacer titulares de periódico al gusto del consumidor. En el terreno de las opiniones, se podrán seguir formulando interpretaciones de todo tipo, pero es de esperar que el análisis más serio se imponga a la opinión sin fundamento expresada con el único propósito de cuestionar los resultados de las elecciones del 14-M.
La fonoteca de la Cadena Ser
¿Cuántas veces han escuchado como argumento la desaparición de la fonoteca de la Cadena Ser de aquellos cuatro días de marzo? Se supone que había cosas que ocultar. La cadena ha abierto un especial con los audios de la programación de radio íntegra del 11 al 14. Quien quiera, ya puede comparar.
11-M: De luto
No hay palabras suficientes, a pesar de cuantas se dediquen hoy con emoción, para honrar la memoria de las víctimas. Junto al recuerdo de la tragedia, se ha vuelto a formular el deseo de que no se utilice el sentimiento de dolor colectivo como arma política contra el adversario. Quizás un deseo irrealizable. Al menos, que sirva la fecha conmemorativa para mostrar unidad. Porque en lo fundamental no deben existir dudas.
«Se cumple un año del más cruel y terrible atentado terrorista de la historia reciente de España y de Europa. Ese fatídico día, el terrorismo sembró de dolor y desolación la ciudad de Madrid. Ciento noventa y dos personas perdieron la vida y miles más sufrieron heridas físicas y psicológicas que posiblemente les acompañen el resto de sus días. Fue un golpe directo contra nuestra convivencia de paz y libertad que rompió el corazón de todos los ciudadanos. Frente a ello, el Congreso de los Diputados, en nombre del pueblo español, dice que la unidad de las fuerzas políticas, la firmeza del Estado de Derecho y la solidaridad con las víctimas son los pilares inquebrantables de la respuesta democrática al terrorismo.
El pasado 11 de marzo de 2004, toda la sociedad española, especialmente el pueblo de Madrid, se movilizó en ayuda de las víctimas de los atentados. Se produjo una conmovedora y espontánea manifestación de solidaridad. El Congreso de los Diputados quiere proclamar su reconocimiento al pueblo español por esa manifestación de ciudadanía, y expresar su gratitud y su homenaje a cuantos acudieron en auxilio de los heridos o de las familias en aquellos momentos dramáticos.
Convencidos de que la pérdida irreparable de 192 vidas, junto a las otras muchas pérdidas que causa el terrorismo, ha tenido como respuesta la unión de las fuerzas y voces de todas las personas de buena voluntad e instituciones en la lucha contra el terrorismo, en la solidaridad con sus víctimas y en la preservación de la convivencia, el Congreso de los Diputados quiere proclamar una vez más estas convicciones fundamentales. Esta Cámara sella hoy con solemnidad su compromiso ético con la reparación social que exige la memoria de los ausentes y muestra su confianza en que, a pesar del durísimo golpe recibido, nuestro pueblo siempre tendrá fe en que, sobre fuerza bruta, la violencia y el terror, se impondrán los valores en que creemos y que constituyen nuestro modo de vida irrenunciable: la libertad, la igualdad, la justicia, el pluralismo político y la democracia.»
