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	<title>Comments on: Follón gratuito con el valencianocatalán</title>
	<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/</link>
	<description>Obsesiones cotidianas contadas sin acritud</description>
	<pubDate>Fri, 21 Nov 2008 12:11:12 +0000</pubDate>
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		<title>By: JaviWoll</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5398</link>
		<dc:creator>JaviWoll</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Nov 2004 14:27:12 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5398</guid>
		<description>Soy catalán, castellanohablante la mayoría del tiempo. Y hablo castellano, no castellanoextremeñoandaluzmadrileño, ni español, se llama castellano. El que no vea que todo es una estrategia del PP para que solo se hable el castellano (que ellos llaman español), es que no quiere verlo. Y que conste que a mí me gustaría que se hablara solo un idioma en todo el planeta, aunque no fuera el mío de origen, se trata de entendernos, no de seguir poniendo barreras. 
Por otra parte, a los políticos ya les va bien que hablemos de la lengua en vez de en el precio de los pisos, de la gasolina o de los tomates, que es lo que realmente nos tendría que preocupar.
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		<content:encoded><![CDATA[<p>Soy catalán, castellanohablante la mayoría del tiempo. Y hablo castellano, no castellanoextremeñoandaluzmadrileño, ni español, se llama castellano. El que no vea que todo es una estrategia del PP para que solo se hable el castellano (que ellos llaman español), es que no quiere verlo. Y que conste que a mí me gustaría que se hablara solo un idioma en todo el planeta, aunque no fuera el mío de origen, se trata de entendernos, no de seguir poniendo barreras.<br />
Por otra parte, a los políticos ya les va bien que hablemos de la lengua en vez de en el precio de los pisos, de la gasolina o de los tomates, que es lo que realmente nos tendría que preocupar.</p>
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		<title>By: Pantagruel</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5397</link>
		<dc:creator>Pantagruel</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Nov 2004 11:25:54 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5397</guid>
		<description>Hola, Epicuro.

Me ha gustado mucho que mencione la situación del aragonés, el extremeñu y el astur-leonés. Porque son un bonito ejemplo de lo que buscaban Scardanelli e Ictíneo al hablar de las implicaciones entre política y lengua. De hecho las políticas culturales en un plazo medio no crean lenguas (ni tampoco pueden cargarse las relativas verdades filológicas) pero sí *crean niveles de uso (el estándard, consolidan las variantes cultas y científicas, ayudan a su normativización, activan su extensión social favoreciendo su empleo en la admnistración, el sistema escolar, etc.) que pueden asegurar o arruinar el éxito social de una lengua, sus dialectos y variantes por el sencillo método de aumentar o disminuir el número de hablantes. Teniendo en cuenta los mecanismos de escolarización, la presión comunicativa, el poder del castellano como lengua de cultura, etc. los hablantes de las susodichas lenguas pueden acabar siendo una rareza digna de un arqueólogo al mismo nivel que otras creaciones románicas como el (¿los?) mozárabe(s). También son en algún caso una buena muestra de dónde llegan los problemas y **territorios resbaladizos en lingüística para diferenciar lengua y dialecto, como el caso de la relación del bable con el leonés o la aceptación del quinqui como idioma.

* crear aquí no significa &lt;i&gt; ex nihilo &lt;/i&gt;; normalmente lo que se hace es favorecer los préstamos, premiar a un dialecto o nivel determinado, adaptarlos a lo que se considera es una pauta gramatical, etc. Todo este proceso de creación-normativización SÍ tiene poderosas implicaciones ideológicas. El gallego, por ejemplo, tuvo una clara normativización orientada a emparentarlo con el castellano y diferenciarlo del tronco común portugués.
** el territorio es resbaladizo porque no estamos ante un fenómeno tan documentado (amplia producción textual desde la época medieval, una considerable literatura, extensión en número de hablantes, bibliografía científica sobre el tema, etc.) como el valenciano (que tampoco es homogéneo, dicho sea de paso) como dialecto del catalán.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, Epicuro.</p>
<p>Me ha gustado mucho que mencione la situación del aragonés, el extremeñu y el astur-leonés. Porque son un bonito ejemplo de lo que buscaban Scardanelli e Ictíneo al hablar de las implicaciones entre política y lengua. De hecho las políticas culturales en un plazo medio no crean lenguas (ni tampoco pueden cargarse las relativas verdades filológicas) pero sí *crean niveles de uso (el estándard, consolidan las variantes cultas y científicas, ayudan a su normativización, activan su extensión social favoreciendo su empleo en la admnistración, el sistema escolar, etc.) que pueden asegurar o arruinar el éxito social de una lengua, sus dialectos y variantes por el sencillo método de aumentar o disminuir el número de hablantes. Teniendo en cuenta los mecanismos de escolarización, la presión comunicativa, el poder del castellano como lengua de cultura, etc. los hablantes de las susodichas lenguas pueden acabar siendo una rareza digna de un arqueólogo al mismo nivel que otras creaciones románicas como el (¿los?) mozárabe(s). También son en algún caso una buena muestra de dónde llegan los problemas y **territorios resbaladizos en lingüística para diferenciar lengua y dialecto, como el caso de la relación del bable con el leonés o la aceptación del quinqui como idioma.</p>
<p>* crear aquí no significa <i> ex nihilo </i>; normalmente lo que se hace es favorecer los préstamos, premiar a un dialecto o nivel determinado, adaptarlos a lo que se considera es una pauta gramatical, etc. Todo este proceso de creación-normativización SÍ tiene poderosas implicaciones ideológicas. El gallego, por ejemplo, tuvo una clara normativización orientada a emparentarlo con el castellano y diferenciarlo del tronco común portugués.<br />
** el territorio es resbaladizo porque no estamos ante un fenómeno tan documentado (amplia producción textual desde la época medieval, una considerable literatura, extensión en número de hablantes, bibliografía científica sobre el tema, etc.) como el valenciano (que tampoco es homogéneo, dicho sea de paso) como dialecto del catalán.</p>
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		<title>By: Epicuro</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5396</link>
		<dc:creator>Epicuro</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Nov 2004 11:25:35 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5396</guid>
		<description>Otra lamentable consecuencia de la desgraciada manera en que se pergeñó nuestro ridículo estado de las autonomías.

Como parece ser que cuanto más diferentes seamos de los demás mejor nos va a ir, y el lenguaje es una de las cosas que más diferencia, pues hala, a inventarse cada región un idioma. En la mía, se han inventado el cántabru (http://www.conceju.org/). La risa floja, me da.

Lo raro es que regiones que según los filólogos sí tienen lengua propia (Aragón, Asturias, Extremadura) no se hayan empeñado en hacerla oficial. ¿Será porque piensan que tienen ya suficientes problemas como para inventarse otros nuevos? ¿O que les conviene entenderse con los demás para intentar solucionarlos?

Lenguas españolas que existen para unos extranjeros: http://www.ethnologue.com/show_country.asp?name=Spain

Saludos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Otra lamentable consecuencia de la desgraciada manera en que se pergeñó nuestro ridículo estado de las autonomías.</p>
<p>Como parece ser que cuanto más diferentes seamos de los demás mejor nos va a ir, y el lenguaje es una de las cosas que más diferencia, pues hala, a inventarse cada región un idioma. En la mía, se han inventado el cántabru (http://www.conceju.org/). La risa floja, me da.</p>
<p>Lo raro es que regiones que según los filólogos sí tienen lengua propia (Aragón, Asturias, Extremadura) no se hayan empeñado en hacerla oficial. ¿Será porque piensan que tienen ya suficientes problemas como para inventarse otros nuevos? ¿O que les conviene entenderse con los demás para intentar solucionarlos?</p>
<p>Lenguas españolas que existen para unos extranjeros: <a href="http://www.ethnologue.com/show_country.asp?name=Spain" rel="nofollow">http://www.ethnologue.com/show_country.asp?name=Spain</a></p>
<p>Saludos.</p>
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		<title>By: Pantagruel</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5395</link>
		<dc:creator>Pantagruel</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Nov 2004 11:12:31 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5395</guid>
		<description>Scar, quería ponerte otro ejemplo sobre el catalán-valenciano; sostener en el Estatudo de Autonomía que el valenciano no es una lengua románica, ni siquiera indeoeuropea. El Estatuto de Autonomía de la Comunitat Valenciano no puede alterar la historia lingüística (puede falsearla pero no alterarla) y tampoco puede alterar el cuerpo duro de la gramática (la existencia de tiempos verbales, la de determinantes y preposiciones, las derivaciones morfológicas, etc.) sin que sus hablantes se retuerzan completamente; no me imagino a nadie pasando a utilizar voces medias, rescatando desinencias para el caso, crean además del singular y el plural nociones de dual, o eliminando los fonemas con rasgo palatal, etc. Quería subrayar que si bien un politico puede crear una conciencia de lengua separada para sus hablantes su poder no es tan grande como para cargarse y modificar los niveles de análisis que utiliza un lingüista.
Un saludo de nuevo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Scar, quería ponerte otro ejemplo sobre el catalán-valenciano; sostener en el Estatudo de Autonomía que el valenciano no es una lengua románica, ni siquiera indeoeuropea. El Estatuto de Autonomía de la Comunitat Valenciano no puede alterar la historia lingüística (puede falsearla pero no alterarla) y tampoco puede alterar el cuerpo duro de la gramática (la existencia de tiempos verbales, la de determinantes y preposiciones, las derivaciones morfológicas, etc.) sin que sus hablantes se retuerzan completamente; no me imagino a nadie pasando a utilizar voces medias, rescatando desinencias para el caso, crean además del singular y el plural nociones de dual, o eliminando los fonemas con rasgo palatal, etc. Quería subrayar que si bien un politico puede crear una conciencia de lengua separada para sus hablantes su poder no es tan grande como para cargarse y modificar los niveles de análisis que utiliza un lingüista.<br />
Un saludo de nuevo</p>
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		<title>By: Pantagruel</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5394</link>
		<dc:creator>Pantagruel</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Nov 2004 09:23:51 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5394</guid>
		<description>Scar

1. Existen dos voluntades de poder contrapuestas: el campo político con sus intereses nacionalistas y contranacionalistas y el campo de la lingüística con sus propios paradigmas de investigación y sus intereses. Si bien el campo de la lingüística tiene sus propias luchas ideológicas no son completamente análogas y no tienen por qué serlo a las del campo político: eso se llama autonomía relativa del campo. Puedo asumir que un político afirme que el valenciano es una lengua, lo que no puedo asumir es que esa afirmación se pase por una verdad del campo de la lingüística que es en el fondo lo que me exaspera de todo este asunto. En mi caso trato de argumentar desde las reglas del campo de la lingüística; como tú indicas: juego con las reglas de objetividad de una ciencia que tiene sus limitaciones epistemológicas, pero también sus métodos y sus paradigmas.

2. Te empeñas en establecer una dinámica de norma-desviación que no tiene que ver con la noción que manejo de lengua. La lengua como también reconoces es una abstracción y en ella no hay normas/desviaciones sino leyes y realizaciones. Desde que Saussure distinguió entre lengua/habla la lingüística moderna ha tratado de encontrar reglas que rigieran la multiplicidad potencialmente infinita del lenguaje. Lo que tú denominas normativización es un proceso que se da en las lenguas socialmente complejas al establecer niveles de uso más legitimados.

3. "&lt;i&gt; A unas decide reconocerlas, normalizarlas, y a las otras las registra como desviación de la norma que está creando, como anormalidades. Pero son anormalidades, monstruos lingüísticos, sólo en relación a esa norma que no existe previamente al trabajo científico de racionalización sistemática. El científico organiza como sistema ordenado y coherente lo que de ningún modo lo es.&lt;/i&gt;" o "&lt;i&gt;la gramática llega DESPUÉS del habla. &lt;/i&gt;"  Confundes lo que llamamos gramática descriptiva con gramática normativa. La gramática descriptiva es de tipo analítico: que un hablante use un Sintagma Nominal o que opere con un fonema determinado no es un monstruo normativo, es lo que con las limitaciones epistemeológicas de la lingüística creemos que hace para explicar una serie de fenómenos: por ejemplo que considere mal construida la frase &lt;b&gt; *niña la una comió manzana &lt;/b&gt; o distingua entre &lt;b&gt; gasa y gata &lt;/b&gt;. Es simultánea en el tiempo al habla, porque es la que la posibilita. La normativa responde a una dinámica de institucionalziación de la lengua con todos los problemas que ya planteé de lógicas hegemónicas. La gramática normativa sí viene después. Sin embargo, filiar lenguas tiene mucho de gramática descriptiva: se utilizan una serie de métodos: análisis de las repoblaciones, de isoglosas, de las evoluciones gramaticales, de los distintos sistemas fonológicos, morfológicos y sintácticos y se establecen conclusiones. Cuando en el comentario del 20 10:56 exponía por qué el valenciano sólo podía ser considerado como dialecto lo hacía tratando de ser coherente con las contrucciones de la lingüística histórica, aun asumiendo que no soy un especialista en el tema.

4. En otra parte de tu argumentación se confunde la noción de lengua con la de dialecto y nivel. Los dialectos y niveles son los que se normativizan y se legitiman; la lengua como nivel abstracto quede por encima de las sucesivas normalizaciones, desviaciones, etc. y responde a procesos de mayor complejidad y de mayor longitud en el tiempo. Un cubano y un español peninsular (supongamos vallisoletano), hablan dos dialectos distintos de una misma lengua y pueden no entenderse, como sucede en mi ciudad en la que un pijo del centro y un quinqui del extraradio hablan en el mismo idioma y es posible que les cueste comunicarse el uno con el otro. Es por ello que el concepto de lengua está por encima de los niveles de concreción y sus dialectos, porque sirve por ejemplo para entender por qué el alemán utiliza casos para expresar roles sintácticos, el vasco tiene un sistema de voces distinto a las lenguas románicas y el castellano utiliza preposiciones para expresar complementos circunstanciales. La división lengua/dialecto puede tener sus conflictos y sus contradicciones, que no los niego, pero el caso del valenciano es un caso meridianamente claro de dialecto. Es absurdo pensar que un jefe de Estado puede dictaminar cómo se construye un sintagma preposicional. Eso no significa que una lengua evolucione independientemente de sociedad (faltaría más) sino que es una ingenuidad pensar que evoluciona y se disgrega según una voluntad política reducida en el tiempo y limitada en su poder, como es el caso de la Comunidad Autónoma Valenciana.

5. "&lt;i&gt;normalmente el cortador reconoce las grandes similitudes e ignora las diferencias más sutiles" &lt;/i&gt;. Ya he expuesto que en el juego de las similitudes y diferencias no pesan igual una diferencia en el nivel fonológico que una en el léxico. Pero aun asumiendo que la diferencia entre lenguas puede arrojar problemas, el reconocimiento del valenciano como lengua independiente se cargaría la construcción de lenguas románicas: por ejemplo y siendo coherentes con el modelo del valenciano independiente tendríamos que asumir la desaparición del italiano por un conjunto de lenguas como el toscano, el milanés, o el napolitano; la desaparición del castellano por un conjunto de idiomas como el vallisoletano, el andaluz, el mexicano, etc.

6. Vuelvo como conclusión al punto 1. Una cosa es hacer política con la lengua, y otra cosa es intentar imponer los criterios de división política a la filología. Si un valenciano está más contento si piensa que habla una lengua y no un dialecto que lo haga. Si alguien cree que hablar un dialecto (que es lo que hacemos todos) es un desdoro que lo crea. Lo que no es tolerable es que se confunda el empleo que él hace de las nociones de lengua y dialecto con el empleo que se hace desde la lingüística. 

Un saludo esperando que la miel recomendada por popota haya hecho efecto.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Scar</p>
<p>1. Existen dos voluntades de poder contrapuestas: el campo político con sus intereses nacionalistas y contranacionalistas y el campo de la lingüística con sus propios paradigmas de investigación y sus intereses. Si bien el campo de la lingüística tiene sus propias luchas ideológicas no son completamente análogas y no tienen por qué serlo a las del campo político: eso se llama autonomía relativa del campo. Puedo asumir que un político afirme que el valenciano es una lengua, lo que no puedo asumir es que esa afirmación se pase por una verdad del campo de la lingüística que es en el fondo lo que me exaspera de todo este asunto. En mi caso trato de argumentar desde las reglas del campo de la lingüística; como tú indicas: juego con las reglas de objetividad de una ciencia que tiene sus limitaciones epistemológicas, pero también sus métodos y sus paradigmas.</p>
<p>2. Te empeñas en establecer una dinámica de norma-desviación que no tiene que ver con la noción que manejo de lengua. La lengua como también reconoces es una abstracción y en ella no hay normas/desviaciones sino leyes y realizaciones. Desde que Saussure distinguió entre lengua/habla la lingüística moderna ha tratado de encontrar reglas que rigieran la multiplicidad potencialmente infinita del lenguaje. Lo que tú denominas normativización es un proceso que se da en las lenguas socialmente complejas al establecer niveles de uso más legitimados.</p>
<p>3. &#8220;<i> A unas decide reconocerlas, normalizarlas, y a las otras las registra como desviación de la norma que está creando, como anormalidades. Pero son anormalidades, monstruos lingüísticos, sólo en relación a esa norma que no existe previamente al trabajo científico de racionalización sistemática. El científico organiza como sistema ordenado y coherente lo que de ningún modo lo es.</i>&#8221; o &#8220;<i>la gramática llega DESPUÉS del habla. </i>&#8221;  Confundes lo que llamamos gramática descriptiva con gramática normativa. La gramática descriptiva es de tipo analítico: que un hablante use un Sintagma Nominal o que opere con un fonema determinado no es un monstruo normativo, es lo que con las limitaciones epistemeológicas de la lingüística creemos que hace para explicar una serie de fenómenos: por ejemplo que considere mal construida la frase <b> *niña la una comió manzana </b> o distingua entre <b> gasa y gata </b>. Es simultánea en el tiempo al habla, porque es la que la posibilita. La normativa responde a una dinámica de institucionalziación de la lengua con todos los problemas que ya planteé de lógicas hegemónicas. La gramática normativa sí viene después. Sin embargo, filiar lenguas tiene mucho de gramática descriptiva: se utilizan una serie de métodos: análisis de las repoblaciones, de isoglosas, de las evoluciones gramaticales, de los distintos sistemas fonológicos, morfológicos y sintácticos y se establecen conclusiones. Cuando en el comentario del 20 10:56 exponía por qué el valenciano sólo podía ser considerado como dialecto lo hacía tratando de ser coherente con las contrucciones de la lingüística histórica, aun asumiendo que no soy un especialista en el tema.</p>
<p>4. En otra parte de tu argumentación se confunde la noción de lengua con la de dialecto y nivel. Los dialectos y niveles son los que se normativizan y se legitiman; la lengua como nivel abstracto quede por encima de las sucesivas normalizaciones, desviaciones, etc. y responde a procesos de mayor complejidad y de mayor longitud en el tiempo. Un cubano y un español peninsular (supongamos vallisoletano), hablan dos dialectos distintos de una misma lengua y pueden no entenderse, como sucede en mi ciudad en la que un pijo del centro y un quinqui del extraradio hablan en el mismo idioma y es posible que les cueste comunicarse el uno con el otro. Es por ello que el concepto de lengua está por encima de los niveles de concreción y sus dialectos, porque sirve por ejemplo para entender por qué el alemán utiliza casos para expresar roles sintácticos, el vasco tiene un sistema de voces distinto a las lenguas románicas y el castellano utiliza preposiciones para expresar complementos circunstanciales. La división lengua/dialecto puede tener sus conflictos y sus contradicciones, que no los niego, pero el caso del valenciano es un caso meridianamente claro de dialecto. Es absurdo pensar que un jefe de Estado puede dictaminar cómo se construye un sintagma preposicional. Eso no significa que una lengua evolucione independientemente de sociedad (faltaría más) sino que es una ingenuidad pensar que evoluciona y se disgrega según una voluntad política reducida en el tiempo y limitada en su poder, como es el caso de la Comunidad Autónoma Valenciana.</p>
<p>5. &#8220;<i>normalmente el cortador reconoce las grandes similitudes e ignora las diferencias más sutiles&#8221; </i>. Ya he expuesto que en el juego de las similitudes y diferencias no pesan igual una diferencia en el nivel fonológico que una en el léxico. Pero aun asumiendo que la diferencia entre lenguas puede arrojar problemas, el reconocimiento del valenciano como lengua independiente se cargaría la construcción de lenguas románicas: por ejemplo y siendo coherentes con el modelo del valenciano independiente tendríamos que asumir la desaparición del italiano por un conjunto de lenguas como el toscano, el milanés, o el napolitano; la desaparición del castellano por un conjunto de idiomas como el vallisoletano, el andaluz, el mexicano, etc.</p>
<p>6. Vuelvo como conclusión al punto 1. Una cosa es hacer política con la lengua, y otra cosa es intentar imponer los criterios de división política a la filología. Si un valenciano está más contento si piensa que habla una lengua y no un dialecto que lo haga. Si alguien cree que hablar un dialecto (que es lo que hacemos todos) es un desdoro que lo crea. Lo que no es tolerable es que se confunda el empleo que él hace de las nociones de lengua y dialecto con el empleo que se hace desde la lingüística. </p>
<p>Un saludo esperando que la miel recomendada por popota haya hecho efecto.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: popota</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5393</link>
		<dc:creator>popota</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Nov 2004 00:31:21 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5393</guid>
		<description>Buenas, Scardanelli:

El PP catalán no defiende la unidad de la lengua por la existencia del catalanismo, la defiende porque es lo que dicen los filólogos. Y lo mismo hace el PP balear, del cual no se puede decir que tenga que quedar bien con los cuatro gatos que son los catalanistas en las baleares. 

En cuanto a los estados, la cosa es que hoy mis derechos y tus derechos están sometidos a un estado, por lo cual es conveniente, apelando al pragmatismo, ocuparse de las leyes en general y de la lengua en particular, aunque uno sea un ácrata convencido. Y es conveniente de la misma forma que es conveniente ahorrar para comprarte un piso aunque estés en contra de la propiedad privada.

Agua con azúcar y limón, miel caliente, y un cordial saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Buenas, Scardanelli:</p>
<p>El PP catalán no defiende la unidad de la lengua por la existencia del catalanismo, la defiende porque es lo que dicen los filólogos. Y lo mismo hace el PP balear, del cual no se puede decir que tenga que quedar bien con los cuatro gatos que son los catalanistas en las baleares. </p>
<p>En cuanto a los estados, la cosa es que hoy mis derechos y tus derechos están sometidos a un estado, por lo cual es conveniente, apelando al pragmatismo, ocuparse de las leyes en general y de la lengua en particular, aunque uno sea un ácrata convencido. Y es conveniente de la misma forma que es conveniente ahorrar para comprarte un piso aunque estés en contra de la propiedad privada.</p>
<p>Agua con azúcar y limón, miel caliente, y un cordial saludo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: Scardanelli</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5392</link>
		<dc:creator>Scardanelli</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2004 19:30:11 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5392</guid>
		<description>A duras penas, desde la maldita calentura que producen las fiebres y las congestiones nasales, trataré de contestaros:

Popota, tanto el PP balear como el PP catalán defienden sus intereses como partidos autonómicos, aunque los supediten a los intereses generales del partido. Cuando les convenga apoyarán que haya otra lengua oficial con su título específico y su gramática normadora, y cuando no les convenga defenderán que con una ya hay bastante. Precisamente esto, el hecho de que puedan o no decantarse en un momento dado por una u otra opción, demuestra que la oficialidad de una lengua, es decir, su establecimiento como ley, es una simple cuestión de voluntad y de poder, no de saber. Los partidos dan o quitan apoyos por motivos políticos, no lingüísticos. Pero lo que me preguntabas implícitamente es que si oponerse a la constitución de una nueva lengua oficial es siempre dar apoyo político al nacionalismo que se oponga a eso mismo. Es evidente que no, puesto que bien podría tratarse de una mera estrategia política. No querer lo mismo que otro no equivale a querer lo mismo que ese tal otro. No querer un valenciano oficial no equivale a querer siempre la exclusividad oficial del catalán, como sí quiere por ejemplo Esquerra. De hecho, el PP catalán no defendería la oficialidad única del catalán si no hubiera catalanismo, lo que nos indica que lleva a cabo una estrategia de reacción. Pero es que si no hubiera catalanismo su partido en Valencia tampoco defendería la oficialidad del valenciano. Como bien sabes, el PP nacional, como buen partido sostenedor del nacionalismo español, usa el asunto del valenciano como forma de debilitar al nacionalismo catalán, tan imperialista como su adversario, fomentando un nacionalismo valenciano que se le contraponga. De esta manera desvía el enfrentamiento entre españolismo y catalanismo a una disputa entre éste y el valencianismo. En Asturias los partidos de esta comunidad no están por la labor de crear nuevas lenguas del poder, cosa que disgusta a muchos nacionalistas asturianos, y por eso allí el bable es una lengua de hecho y nada más. ¿Por qué? Porque por el momento no da el menor rédito político hacer un "asturiano" legal. ¿Y acaso es un problema que esta lengua sea tan sólo de hecho? No, en absoluto. El problema no es su condición, sino la condición de las demás, el que a su alrededor haya lenguas de derecho respaldadas por distintos poderes con ansias de imperar sobre todo hablante. Lo preferible sería que toda lengua no pasara nunca de esa condición contingente de la lengua asturiana, que no hubiera lenguas necesarias, vueltas necesarias por el poder, pero eso implicaría, por supuesto, la desaparición definitiva del Estado-nación. A mí no me parece que ya tengamos bastante con las lenguas oficiales que tenemos y que por eso no haga falta construir un valenciano. Pero tampoco considero que sea preciso añadir una nueva a la lista. Porque lo que me parece que no debería hacer falta es la oficialidad de ninguna lengua. Las lenguas deberían ser lenguas, no leyes, aunque hoy esa posibilidad no exista. Con este asunto opino lo mismo que con el asunto de los Estados, asuntos ambos que se encuentran tan ligados el uno al otro: no nos hace falta ningún nuevo Estado, pero porque nos sobra incluso el que ya tenemos. No deberíamos luchar por la formación de más Estados si no por el derribo de los ya existentes. Esto sólo es un deber en relación a lo que se quiera conseguir, por supuesto. Si se desea imperio, entonces hay que abogar por Estados y lenguas legales. Si se prefiere respeto, entonces hay que decidirse por dejar atrás el Estado y su lengua correctora.

Pantagruel, según los parámetros que mencionas en tu primer comentario, la filología puede establecer una mayor o menor proximidad tan sólo entre sus modelos previamente inducidos, entre las formas que ella haya reconocido como lenguas. La ciencia decide por dónde corta, si por aquí o por allí. Aprueba o rechaza formas, dibuja figuras generales, esboza contornos, delimita perfiles. Opta por tener en cuenta o no unas diferencias u otras. Elige qué leyes van a ser relevantes, establece las variantes significativas a partir de los modelos, otorga a ciertos fenómenos bien reales el carácter de excepcionales, agrupa distintos casos para componer paradigmas, etc. Antes de que pueda atribuir objetividad a algo ha de crear las condiciones mismas de la objetividad, ha de tomar múltiples decisiones respecto a qué condiciones ha de cumplir un objeto para ser reconocido como tal. Para elaborar una gramática, el filólogo decide entre distintas posibilidades de habla y fija unas en detrimento de las otras, con lo que su trabajo de reconocimiento es al mismo tiempo un trabajo de establecimiento de imperativos. Al analizar cómo se habla establece cómo se ha de hablar. Al extraer leyes generales ha de ignorar muchísimos fenómenos del habla. Para dar coherencia científica a su construcción ha de negar rango de ley a aquellas formas que entran en contradicción con otras igualmente constatadas. A unas decide reconocerlas, normalizarlas, y a las otras las registra como desviación de la norma que está creando, como anormalidades. Pero son anormalidades, monstruos lingüísticos, sólo en relación a esa norma que no existe previamente al trabajo científico de racionalización sistemática. El científico organiza como sistema ordenado y coherente lo que de ningún modo lo es.

Un español y un cubano que hablen el peculiar castellano que se habla en sus países pueden entenderse, pero hablan lenguas distintas aunque muy parecidas, tanto que es posible englobarlas bajo un denominador común que no tenga en cuenta las diferencias. Pero es que entre dos españoles cualquiera sucede lo mismo. Si yo tuviera poder podría independizarme lingüísticamente, fundar mi propia lengua basada en mi manera peculiar de hablar. La gramática de esta nueva lengua tendría ciertas reglas diferentes a las reglas de la española, por ejemplo toda palabra sería aguda, quedaría eliminada la hache e introduciría cuatro palabras de mi invención. Sí, son muy pocas diferencias, pero ya no es la misma gramática. El dibujo es otro, es otra la figura unitaria. El lingüista podría señalar las semejanzas, las procedencias y los vínculos hasta el hartazgo, pero el hecho de que haya semejanzas, procedencias y vínculos demuestra que es otra cosa. Habría convertido la diferencia interna a un mismo ser en límite entre seres distintos. ¿Pero no se dice que hay una misma lengua cuando hay entendimiento mutuo? Según qué ecuatoriano hable el castellano y según con qué español lo esté hablando, es posible que no se entiendan en absoluto o que tengan muchas dificultades. ¿En qué lengua, pues, están hablando cada uno si no se entienden? Y si uno habla catalán, o gallego, con un castellanohablante que no sabe catalán ni gallego pero que es capaz de entender más que lo que entendían el ecuatoriano y el español del otro ejemplo, ¿diremos entonces que hablan lo mismo? El habla concreta de cada hablante puede, en teoría, llegar a ser una lengua oficial si media la decisión de organizarla autónomamente. Llevando el argumento al límite: si establecemos dos gramáticas idénticas pero que se diferencien al menos en un punto, dos poderes distintos podrían establecerlas como sus correspondientes lenguas oficiales. Es más, la ciencia debería reconocer que son idénticas, sí, pero también que son distintas, pues, en efecto, en rigor hay una diferencia. Para afirmar que son lo mismo debe prescindir de la diferencia, del rigor. Ya digo que lo llevo al límite, pero pensemos cómo funciona nuestro lenguaje: una palabra, pongamos "perro", engloba a un sinfín de seres distintos de los que se prescinden sus diferencias. Sin embargo, podríamos hacer distinciones más precisas entre esos seres englobados como perros, adjudicando palabras que tengan en cuenta esas distinciones. Y así podríamos seguir hasta considerar cada raza perruna como un animal distinto o incluso hacer lo propio con cada individuo. Pero es que, en definitiva, uno de mis perros es un animal distinto al otro perro que también poseo. No es el mismo animal, por eso digo que tengo dos animales. Son dos animales de hecho, englobados bajo el abstracto "animal", abstracto tan sólo posible porque prescinde de todas sus diferencias respectivas, teniendo sólo en cuenta la diferencia que los distingue de seres como las plantas. Mi vecino podría decir que su perro no es un perro sino un "canelo" porque su animal se distingue del mío en ciertos aspectos insignificantes. Pero esos aspectos son insignificantes hasta el momento en que se convierten en significantes, en que se le otorgan significado, es decir, capacidad de definir una figura. A partir de la figura concreta de su perro, mi vecino dibujará una figura abstracta de lo que él llama "canelo" y a partir de ese momento cada ser que encaje en el modelo será, si yo también acepto el nuevo término, un "canelo", un animal que no es un perro, aunque se le parezca muchísimo. Veamos qué pasa, por ejemplo, con los colores. Tenemos el gris y el negro, y múltiples variantes intermedias de éstos que podemos denominar añadiendo adjetivos como "claro" y "oscuro". No nos hace falta más, aunque sabemos que hay infinitud de matices de gris y de negro y que el gris en sí o el negro puro no se dan nunca en la realidad. Ahora bien, supongamos que por alguna razón nos interesa disponer con frecuencia de cierto matiz de gris, o de negro, pues depende desde donde se mire. Lo más sencillo sería designarlo con un nombre nuevo. Así tendríamos un nuevo color, el color x, que no sería ni gris ni negro ni un matiz de ninguno de ellos. Antes este color era un color de hecho que quedada englobado bajo un derecho u otro, el del negro o el del gris, por lo que se le consideraba un simple caso de la ley, del concepto abstracto. Ahora se le ha elevado a ley y, sin dejar de ser color de hecho, ha llegado a ser color de derecho, es decir, a tener un nombre fijo, a tener su propio concepto. Alguien podría decir que el color x es en realidad color negro, porque se le parece muchísimo. Pero también el amarillo y el naranja, o ciertos matices de amarillo y ciertos matices de naranja, se parecen mucho y podrían quedar perfectamente englobados bajo un sólo nombre. Pero ya nos va bien distinguirlos, es decir, sancionar su diferencia mediante el lenguaje y por ese motivo mantenemos el reconocimiento legal, es decir, lingüístico, de su ser respectivo. Es más, ¿qué ocurre en las fronteras entre colores? ¿En qué punto se puede decir que acaba uno y empieza el otro? ¿Y a qué color pertenece ese punto? Aplíquese lo anterior a la cuestión de las lenguas y se verá cómo al fin todo se reduce a una decisión de corte. Con esto no afirmo que el corte sea arbitrario, sino que normalmente el cortador reconoce las grandes similitudes e ignora las diferencias más sutiles. Pero no tiene porqué ser así en todos los casos.

Una gramática se construye a partir del reconocimiento de lo que hay, de una serie de rasgos más o menos comunes de las hablas concretas de hablantes concretos de un lugar y un tiempo concretos. Hay, por tanto, muchas posibilidades de construcción de la gramática. Pero éste no es el problema, puesto que aquí todavía estaríamos en la fase de conocimiento: escuchando cómo habla cierta gente y extrayendo leyes que podrían ser otras. Por tanto, y esto es fundamental, la gramática llega DESPUÉS del habla. Los hablantes no necesitan leyes para aprender a hablar su lengua. Ahora bien, lo grave llega cuando ese ser reconocido se transforma en deber ser, cuando las supuestas leyes abstraídas del habla de facto se vuelven leyes que regulan futuras hablas de facto. Entonces pasamos del conocimiento del ser a decisiones de deber ser. Llega, pues, el momento de enseñar gramática a los hablantes. De enseñar a quien ya sabe hablar una lengua cuáles son las reglas DE SU PROPIA lengua. Se dirá: pero es bueno saber. Si fuera así de sencillo... Lo que aprendemos en la escuela es un deber. Aprendemos cuál ha de ser nuestro deber al hablar. La conducta correcta en tanto hablantes. La gramática, tal y como se enseña, es materia de legislación, no de sabiduría. Tendría sentido que un extranjero que ignora nuestra lengua precisara saber cuál es su estructura básica para acceder más rápidamente a ella, saber la forma que tiene en general, pero eso sería simplemente la gramática como ciencia, no como forma correcta, como deber que hay que cumplir. En cambio el hablante que la tiene por lengua materna no tiene necesidad de aprender lo que ya sabe, a no ser que en realidad no se trate del aprendizaje de una lengua sino del aprendizaje de la manera correcta de una lengua, de la lengua como lengua pura. Aquí nos topamos con el mismo problema que se da con los nacionalismos y su idea del español bueno, del catalán correcto, del vasco vasco, del ario puro. Es decir, de lo que hay que ser. Yo, por el simple hecho de haber nacido español, soy español digan lo que digan, y lo sería aunque no hablara español o no me comportara de determinada manera. Pero si hubiera una esencia del español que no fuera el simple reconocimiento de ciertas características comunes a muchos españoles, que no consistiera simplemente en ciertas constataciones de la ciencia antropológica, sino en la conversión del logos de la antropología en legalidad del hombre, el establecimiento, a partir de esa constatación, de un deber ser de la raza, con una institución que se encargara de controlar las conductas, de limpiar, fijar y dar esplendor al ser de la raza, entonces tendríamos algo muy parecido al nacionalismo llevado al extremo, al nazismo. Pero esto que a todos nos parece (supongo) aberrante se permite en cambio con el ser de la lengua, que ha de ser uno y para lo cual se vigila estrictamente su cumplimiento. ¿Por qué, pregunto, hemos de aceptar el aberrante nazismo lingüístico? Si no es por nuestra necesidad como hablantes, ¿es entonces por un empeño político de mantener fija una de sus armas de homogenización? No hace falta señalar que esa institución creadora de súbditos uniformes, a la manera de las Academias lingüísticas, existe en todo Estado-nación aunque se modere, pues ésta es una de las principales funciones sociales de la escuela: la contrucción del ser nacional correcto, uniforme, y por esto en este ámbito es donde se producen algunos de los choques más sonoros entre nacionalistas: cada nacionalismo quiere modelar a su hombre correcto a partir de la medida establecida. Y entre los atributos de semejante individuo no puede faltar su obediencia al establecido ser de la lengua.

No sé si al final me he ido un poco por las ramas, Pantagruel. Si crees que no te he contestado a lo que preguntabas, haz el favor de ayudarme a bajar al suelo mientras limpio la pantalla de mucosidades. De todos modos tengo que dejarlo aquí muy a mi pesar (aunque al resto les quite un peso de encima). Si continúa el debate y entre tanto me recupero ya intentaré escribir algo más ordenado, claro y meditado.

Saludos goteantes a ambos.

Humilde(e insana)mente,
Scardanelli, el infectado.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A duras penas, desde la maldita calentura que producen las fiebres y las congestiones nasales, trataré de contestaros:</p>
<p>Popota, tanto el PP balear como el PP catalán defienden sus intereses como partidos autonómicos, aunque los supediten a los intereses generales del partido. Cuando les convenga apoyarán que haya otra lengua oficial con su título específico y su gramática normadora, y cuando no les convenga defenderán que con una ya hay bastante. Precisamente esto, el hecho de que puedan o no decantarse en un momento dado por una u otra opción, demuestra que la oficialidad de una lengua, es decir, su establecimiento como ley, es una simple cuestión de voluntad y de poder, no de saber. Los partidos dan o quitan apoyos por motivos políticos, no lingüísticos. Pero lo que me preguntabas implícitamente es que si oponerse a la constitución de una nueva lengua oficial es siempre dar apoyo político al nacionalismo que se oponga a eso mismo. Es evidente que no, puesto que bien podría tratarse de una mera estrategia política. No querer lo mismo que otro no equivale a querer lo mismo que ese tal otro. No querer un valenciano oficial no equivale a querer siempre la exclusividad oficial del catalán, como sí quiere por ejemplo Esquerra. De hecho, el PP catalán no defendería la oficialidad única del catalán si no hubiera catalanismo, lo que nos indica que lleva a cabo una estrategia de reacción. Pero es que si no hubiera catalanismo su partido en Valencia tampoco defendería la oficialidad del valenciano. Como bien sabes, el PP nacional, como buen partido sostenedor del nacionalismo español, usa el asunto del valenciano como forma de debilitar al nacionalismo catalán, tan imperialista como su adversario, fomentando un nacionalismo valenciano que se le contraponga. De esta manera desvía el enfrentamiento entre españolismo y catalanismo a una disputa entre éste y el valencianismo. En Asturias los partidos de esta comunidad no están por la labor de crear nuevas lenguas del poder, cosa que disgusta a muchos nacionalistas asturianos, y por eso allí el bable es una lengua de hecho y nada más. ¿Por qué? Porque por el momento no da el menor rédito político hacer un &#8220;asturiano&#8221; legal. ¿Y acaso es un problema que esta lengua sea tan sólo de hecho? No, en absoluto. El problema no es su condición, sino la condición de las demás, el que a su alrededor haya lenguas de derecho respaldadas por distintos poderes con ansias de imperar sobre todo hablante. Lo preferible sería que toda lengua no pasara nunca de esa condición contingente de la lengua asturiana, que no hubiera lenguas necesarias, vueltas necesarias por el poder, pero eso implicaría, por supuesto, la desaparición definitiva del Estado-nación. A mí no me parece que ya tengamos bastante con las lenguas oficiales que tenemos y que por eso no haga falta construir un valenciano. Pero tampoco considero que sea preciso añadir una nueva a la lista. Porque lo que me parece que no debería hacer falta es la oficialidad de ninguna lengua. Las lenguas deberían ser lenguas, no leyes, aunque hoy esa posibilidad no exista. Con este asunto opino lo mismo que con el asunto de los Estados, asuntos ambos que se encuentran tan ligados el uno al otro: no nos hace falta ningún nuevo Estado, pero porque nos sobra incluso el que ya tenemos. No deberíamos luchar por la formación de más Estados si no por el derribo de los ya existentes. Esto sólo es un deber en relación a lo que se quiera conseguir, por supuesto. Si se desea imperio, entonces hay que abogar por Estados y lenguas legales. Si se prefiere respeto, entonces hay que decidirse por dejar atrás el Estado y su lengua correctora.</p>
<p>Pantagruel, según los parámetros que mencionas en tu primer comentario, la filología puede establecer una mayor o menor proximidad tan sólo entre sus modelos previamente inducidos, entre las formas que ella haya reconocido como lenguas. La ciencia decide por dónde corta, si por aquí o por allí. Aprueba o rechaza formas, dibuja figuras generales, esboza contornos, delimita perfiles. Opta por tener en cuenta o no unas diferencias u otras. Elige qué leyes van a ser relevantes, establece las variantes significativas a partir de los modelos, otorga a ciertos fenómenos bien reales el carácter de excepcionales, agrupa distintos casos para componer paradigmas, etc. Antes de que pueda atribuir objetividad a algo ha de crear las condiciones mismas de la objetividad, ha de tomar múltiples decisiones respecto a qué condiciones ha de cumplir un objeto para ser reconocido como tal. Para elaborar una gramática, el filólogo decide entre distintas posibilidades de habla y fija unas en detrimento de las otras, con lo que su trabajo de reconocimiento es al mismo tiempo un trabajo de establecimiento de imperativos. Al analizar cómo se habla establece cómo se ha de hablar. Al extraer leyes generales ha de ignorar muchísimos fenómenos del habla. Para dar coherencia científica a su construcción ha de negar rango de ley a aquellas formas que entran en contradicción con otras igualmente constatadas. A unas decide reconocerlas, normalizarlas, y a las otras las registra como desviación de la norma que está creando, como anormalidades. Pero son anormalidades, monstruos lingüísticos, sólo en relación a esa norma que no existe previamente al trabajo científico de racionalización sistemática. El científico organiza como sistema ordenado y coherente lo que de ningún modo lo es.</p>
<p>Un español y un cubano que hablen el peculiar castellano que se habla en sus países pueden entenderse, pero hablan lenguas distintas aunque muy parecidas, tanto que es posible englobarlas bajo un denominador común que no tenga en cuenta las diferencias. Pero es que entre dos españoles cualquiera sucede lo mismo. Si yo tuviera poder podría independizarme lingüísticamente, fundar mi propia lengua basada en mi manera peculiar de hablar. La gramática de esta nueva lengua tendría ciertas reglas diferentes a las reglas de la española, por ejemplo toda palabra sería aguda, quedaría eliminada la hache e introduciría cuatro palabras de mi invención. Sí, son muy pocas diferencias, pero ya no es la misma gramática. El dibujo es otro, es otra la figura unitaria. El lingüista podría señalar las semejanzas, las procedencias y los vínculos hasta el hartazgo, pero el hecho de que haya semejanzas, procedencias y vínculos demuestra que es otra cosa. Habría convertido la diferencia interna a un mismo ser en límite entre seres distintos. ¿Pero no se dice que hay una misma lengua cuando hay entendimiento mutuo? Según qué ecuatoriano hable el castellano y según con qué español lo esté hablando, es posible que no se entiendan en absoluto o que tengan muchas dificultades. ¿En qué lengua, pues, están hablando cada uno si no se entienden? Y si uno habla catalán, o gallego, con un castellanohablante que no sabe catalán ni gallego pero que es capaz de entender más que lo que entendían el ecuatoriano y el español del otro ejemplo, ¿diremos entonces que hablan lo mismo? El habla concreta de cada hablante puede, en teoría, llegar a ser una lengua oficial si media la decisión de organizarla autónomamente. Llevando el argumento al límite: si establecemos dos gramáticas idénticas pero que se diferencien al menos en un punto, dos poderes distintos podrían establecerlas como sus correspondientes lenguas oficiales. Es más, la ciencia debería reconocer que son idénticas, sí, pero también que son distintas, pues, en efecto, en rigor hay una diferencia. Para afirmar que son lo mismo debe prescindir de la diferencia, del rigor. Ya digo que lo llevo al límite, pero pensemos cómo funciona nuestro lenguaje: una palabra, pongamos &#8220;perro&#8221;, engloba a un sinfín de seres distintos de los que se prescinden sus diferencias. Sin embargo, podríamos hacer distinciones más precisas entre esos seres englobados como perros, adjudicando palabras que tengan en cuenta esas distinciones. Y así podríamos seguir hasta considerar cada raza perruna como un animal distinto o incluso hacer lo propio con cada individuo. Pero es que, en definitiva, uno de mis perros es un animal distinto al otro perro que también poseo. No es el mismo animal, por eso digo que tengo dos animales. Son dos animales de hecho, englobados bajo el abstracto &#8220;animal&#8221;, abstracto tan sólo posible porque prescinde de todas sus diferencias respectivas, teniendo sólo en cuenta la diferencia que los distingue de seres como las plantas. Mi vecino podría decir que su perro no es un perro sino un &#8220;canelo&#8221; porque su animal se distingue del mío en ciertos aspectos insignificantes. Pero esos aspectos son insignificantes hasta el momento en que se convierten en significantes, en que se le otorgan significado, es decir, capacidad de definir una figura. A partir de la figura concreta de su perro, mi vecino dibujará una figura abstracta de lo que él llama &#8220;canelo&#8221; y a partir de ese momento cada ser que encaje en el modelo será, si yo también acepto el nuevo término, un &#8220;canelo&#8221;, un animal que no es un perro, aunque se le parezca muchísimo. Veamos qué pasa, por ejemplo, con los colores. Tenemos el gris y el negro, y múltiples variantes intermedias de éstos que podemos denominar añadiendo adjetivos como &#8220;claro&#8221; y &#8220;oscuro&#8221;. No nos hace falta más, aunque sabemos que hay infinitud de matices de gris y de negro y que el gris en sí o el negro puro no se dan nunca en la realidad. Ahora bien, supongamos que por alguna razón nos interesa disponer con frecuencia de cierto matiz de gris, o de negro, pues depende desde donde se mire. Lo más sencillo sería designarlo con un nombre nuevo. Así tendríamos un nuevo color, el color x, que no sería ni gris ni negro ni un matiz de ninguno de ellos. Antes este color era un color de hecho que quedada englobado bajo un derecho u otro, el del negro o el del gris, por lo que se le consideraba un simple caso de la ley, del concepto abstracto. Ahora se le ha elevado a ley y, sin dejar de ser color de hecho, ha llegado a ser color de derecho, es decir, a tener un nombre fijo, a tener su propio concepto. Alguien podría decir que el color x es en realidad color negro, porque se le parece muchísimo. Pero también el amarillo y el naranja, o ciertos matices de amarillo y ciertos matices de naranja, se parecen mucho y podrían quedar perfectamente englobados bajo un sólo nombre. Pero ya nos va bien distinguirlos, es decir, sancionar su diferencia mediante el lenguaje y por ese motivo mantenemos el reconocimiento legal, es decir, lingüístico, de su ser respectivo. Es más, ¿qué ocurre en las fronteras entre colores? ¿En qué punto se puede decir que acaba uno y empieza el otro? ¿Y a qué color pertenece ese punto? Aplíquese lo anterior a la cuestión de las lenguas y se verá cómo al fin todo se reduce a una decisión de corte. Con esto no afirmo que el corte sea arbitrario, sino que normalmente el cortador reconoce las grandes similitudes e ignora las diferencias más sutiles. Pero no tiene porqué ser así en todos los casos.</p>
<p>Una gramática se construye a partir del reconocimiento de lo que hay, de una serie de rasgos más o menos comunes de las hablas concretas de hablantes concretos de un lugar y un tiempo concretos. Hay, por tanto, muchas posibilidades de construcción de la gramática. Pero éste no es el problema, puesto que aquí todavía estaríamos en la fase de conocimiento: escuchando cómo habla cierta gente y extrayendo leyes que podrían ser otras. Por tanto, y esto es fundamental, la gramática llega DESPUÉS del habla. Los hablantes no necesitan leyes para aprender a hablar su lengua. Ahora bien, lo grave llega cuando ese ser reconocido se transforma en deber ser, cuando las supuestas leyes abstraídas del habla de facto se vuelven leyes que regulan futuras hablas de facto. Entonces pasamos del conocimiento del ser a decisiones de deber ser. Llega, pues, el momento de enseñar gramática a los hablantes. De enseñar a quien ya sabe hablar una lengua cuáles son las reglas DE SU PROPIA lengua. Se dirá: pero es bueno saber. Si fuera así de sencillo&#8230; Lo que aprendemos en la escuela es un deber. Aprendemos cuál ha de ser nuestro deber al hablar. La conducta correcta en tanto hablantes. La gramática, tal y como se enseña, es materia de legislación, no de sabiduría. Tendría sentido que un extranjero que ignora nuestra lengua precisara saber cuál es su estructura básica para acceder más rápidamente a ella, saber la forma que tiene en general, pero eso sería simplemente la gramática como ciencia, no como forma correcta, como deber que hay que cumplir. En cambio el hablante que la tiene por lengua materna no tiene necesidad de aprender lo que ya sabe, a no ser que en realidad no se trate del aprendizaje de una lengua sino del aprendizaje de la manera correcta de una lengua, de la lengua como lengua pura. Aquí nos topamos con el mismo problema que se da con los nacionalismos y su idea del español bueno, del catalán correcto, del vasco vasco, del ario puro. Es decir, de lo que hay que ser. Yo, por el simple hecho de haber nacido español, soy español digan lo que digan, y lo sería aunque no hablara español o no me comportara de determinada manera. Pero si hubiera una esencia del español que no fuera el simple reconocimiento de ciertas características comunes a muchos españoles, que no consistiera simplemente en ciertas constataciones de la ciencia antropológica, sino en la conversión del logos de la antropología en legalidad del hombre, el establecimiento, a partir de esa constatación, de un deber ser de la raza, con una institución que se encargara de controlar las conductas, de limpiar, fijar y dar esplendor al ser de la raza, entonces tendríamos algo muy parecido al nacionalismo llevado al extremo, al nazismo. Pero esto que a todos nos parece (supongo) aberrante se permite en cambio con el ser de la lengua, que ha de ser uno y para lo cual se vigila estrictamente su cumplimiento. ¿Por qué, pregunto, hemos de aceptar el aberrante nazismo lingüístico? Si no es por nuestra necesidad como hablantes, ¿es entonces por un empeño político de mantener fija una de sus armas de homogenización? No hace falta señalar que esa institución creadora de súbditos uniformes, a la manera de las Academias lingüísticas, existe en todo Estado-nación aunque se modere, pues ésta es una de las principales funciones sociales de la escuela: la contrucción del ser nacional correcto, uniforme, y por esto en este ámbito es donde se producen algunos de los choques más sonoros entre nacionalistas: cada nacionalismo quiere modelar a su hombre correcto a partir de la medida establecida. Y entre los atributos de semejante individuo no puede faltar su obediencia al establecido ser de la lengua.</p>
<p>No sé si al final me he ido un poco por las ramas, Pantagruel. Si crees que no te he contestado a lo que preguntabas, haz el favor de ayudarme a bajar al suelo mientras limpio la pantalla de mucosidades. De todos modos tengo que dejarlo aquí muy a mi pesar (aunque al resto les quite un peso de encima). Si continúa el debate y entre tanto me recupero ya intentaré escribir algo más ordenado, claro y meditado.</p>
<p>Saludos goteantes a ambos.</p>
<p>Humilde(e insana)mente,<br />
Scardanelli, el infectado.</p>
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		<title>By: Luisa Fernanda</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5391</link>
		<dc:creator>Luisa Fernanda</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2004 19:27:13 +0000</pubDate>
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		<description>La rae, la misma que define como "millardo" a las expresiçon "mil millones". Con antecedentes asi....</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La rae, la misma que define como &#8220;millardo&#8221; a las expresiçon &#8220;mil millones&#8221;. Con antecedentes asi&#8230;.</p>
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		<title>By: Carmen</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5390</link>
		<dc:creator>Carmen</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2004 13:23:19 +0000</pubDate>
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		<description>Pues yo creo que aunque la RAE diga que son el mismo idioma también los mapas dicen que Cataluña está en España y ellos se siemten catalanes antes que españoles (muchos de ellos así me lo han manifestado), entonces, porqué no permitir que los valencianos digan que hablan valenciano aunque técnicamente hablen catalan. Si hay derecho a querer autodeterminarse ha de ser para todos.
En cuanto a la tensión política generada por el tema me parece ridícula y esteril.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pues yo creo que aunque la RAE diga que son el mismo idioma también los mapas dicen que Cataluña está en España y ellos se siemten catalanes antes que españoles (muchos de ellos así me lo han manifestado), entonces, porqué no permitir que los valencianos digan que hablan valenciano aunque técnicamente hablen catalan. Si hay derecho a querer autodeterminarse ha de ser para todos.<br />
En cuanto a la tensión política generada por el tema me parece ridícula y esteril.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: Ictíneo</title>
		<link>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5389</link>
		<dc:creator>Ictíneo</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2004 11:00:58 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/iwasaki/2004/11/19/follon-gratuito-con-el-valencianocatalan/#comment-5389</guid>
		<description>Por cierto, acabo de ver que no he opinado como todo hijo de vecino:
Yo creo (por que yo lo valgo) que los valencianos que me hablen en valenciano están hablando catalán, pero creanme que siempre que tengo necesidad acabo pidiendo en mi pobre catalán que hable más lentamente que yo no sé valenciano.

Salut</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por cierto, acabo de ver que no he opinado como todo hijo de vecino:<br />
Yo creo (por que yo lo valgo) que los valencianos que me hablen en valenciano están hablando catalán, pero creanme que siempre que tengo necesidad acabo pidiendo en mi pobre catalán que hable más lentamente que yo no sé valenciano.</p>
<p>Salut</p>
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