Diario de un aspirante a tertuliano

Humanismo cristiano

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 21 de September, 2004

Hablando de divorcios y otras hierbas. Por aquello de que el más conocido club de célibes tiene difícil que quienes les escuchan sigan su mensaje y quienes los representan defiendan su doctrina. Resulta que el PP va a decidir en su próximo congreso eliminar de los estatutos del partido la referencia al humanismo cristiano. En su lugar, dirá que los principios inspiradores de su ideología se basan en el «humanismo de tradición occidental». Entre las reacciones a la noticia hay una muy, digamos, inequívoca en sus planteamientos. Sobre todo por la seguridad con que su autor, Juan Manuel de Prada, define a una derecha cristiana en contradicción con otros elementos ideológicos de la derecha.

«Esta supresión del humanismo cristiano como filosofía inspiradora de la derecha podría interpretarse como una irrisoria operación de cirugía estética o ejercicio desesperado de camuflaje. Pero también podría significar un ascenso de esa derecha ultraliberal, sin más dios que el dinero, que amenaza con imponer su hegemonía. En cierta ocasión, un parlamentario del PP (cuyo nombre omitiré, para que no lo emplumen sus propios conmilitones) me dijo que sólo una derecha de inspiración cristiana podría hacer frente a la izquierda en su propio terreno, que es el de la justicia social: pues, a fin de cuentas, el socialismo es una herejía del cristianismo que prescinde de Dios pero enarbola la bandera de los pobres; una derecha sin inspiración cristiana acabará entregada a los demiurgos de la macroeconomía, para quienes los hombres sólo son una tortilla de números. El humanismo cristiano rectifica esa tendencia y pone rostro a los hombres; cuando la derecha extirpa su inspiración fecunda, deviene inhumana.

Así que los votantes cristianos tendremos que elegir entre herejes y apóstatas. Los primeros, al menos, carecen de complejos.»

(“Humanismo cristiano y PP”, Juan Manuel de Prada)

44 Responses to 'Humanismo cristiano'

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  1. Ernesto de (Hics) Hannover said, on September 21st, 2004 at 1:40 am

    Uyuyuyuyyyy “esa derecha ultraliberal, sin más dios que el dinero”,”una derecha sin inspiración cristiana acabará entregada a los demiurgos de la macroeconomía, para quienes los hombres sólo son numeros”. Como te vean Hayek o intelestual (Esos dos tonto tizas)diciendo esas cosas de la derecha se van a enfadar mucho, mucho, mucho y entonces son capaces de insultarte, sabotearte el blog o incluso aguantar sin respirar cinco minutos para mostrar su furia. Espero que sepas lo que estás haciendo……. Ahi vienen!!

  2. José Carlos Rodríguez said, on September 21st, 2004 at 6:23 am

    Lo vuestro es de traca. Si humanismo cristiano, porque son cristianos y la vena sectaria cristianófaba a todo trapo. Si amandonan el humanismo cristiano, porque lo hacen.

    Muy tolerante-zetapero, sí señor.

  3. 192.168.0.77 said, on September 21st, 2004 at 8:09 am

    Siempre pueden intentar dejar de ser de derechas.

  4. intelestual said, on September 21st, 2004 at 8:54 am

    A ver Hannover, que siempre se apunta a última hora un tonto nuevo que no se entera…yo insulto a quien insulta (a alguien o a la inteligencia) y no saboteo blogs, los engrandezco. Y ahora no respires durante diez minutos y nos haces un favor a todos.

    David es simplemente una persona con un rencor infinito hacia la Iglesia Católica que lo maldisimula (no sabemos si habrá caído en manos de un cura pederasta de pequeño como Almodóvar). Como muy bien destapa José Carlos, si es por una cosa o es por otra, todo lo que no le gusta está mal.
    En mi caso, que ya perdí los complejos para hablar delante de memos políticamnte correctos, no pasa nada por decir al pan, pan y al vino, vino (y a tu culo mi pepino), pero en el caso de los que van de moderados y ecuánimes (David) la vergüenza de ser pillados en sectarismos y odios irracionales es bastante grande.

    No veo por qué tienen que suprimir esa referencia al humanismo cristiano, el único valor sólido que queda en este mundo socavado por destructores de la sociedad occidental, tanto musulmanes como aliados quintacolumnistas. El problema del PP está muy claro, sus complejos frente a la dictadura que marcan los Davides sobre lo bueno y lo malo.

  5. Murdoch said, on September 21st, 2004 at 10:01 am

    Hay algún socialista en el gobierno que no sea humanista y que no sea cristiano?
    Mas maquiavélico entoavía; hay algún cargo de responsabilidad en este país, en algún rincón, que no sea cristiano?
    De los cristianos, hay alguno que no se considere humanista?
    A que jugamos, al monopoly de las palabras, las banderas y los partidos políticos?
    Estoy con Juan Manuel de Prada (una de las mentes mas preclaras, en mi opinión, de este país). Si el humanismo cristiano es un valor (que lo es), por que eliminarlo de un ideario? Y si es un valor (que lo es), por qué van a salir ahora 45 cutre-progres en este blog, con sus mofas y sus chanzas de mercadillo?
    Muy mal por el PP y carnaza para los cutre-progres. Ale! ale! a las chuletas cachorros!

  6. xy said, on September 21st, 2004 at 10:20 am

    “el humanismo cristiano, el único valor sólido que queda en este mundo socavado por destructores de la sociedad occidental, tanto musulmanes como aliados quintacolumnistas”

    Ah! que grandes palabras, dignas de un estadista! sera intelestual el nuevo Churchill de nuestra epoca? el faro que ilumine este mundo contra el Mal? o sera que no se ha tomado la medicacion?

  7. Pantagruel said, on September 21st, 2004 at 10:21 am

    Lo del humanismo cristiano es algo que se utiliza con demasiada alegría. ¿Qué hay detrás? ¿Luís Vives y Tomás Moro? ¿Aranguren? ¿El Concilio Vaticano II? ¿Pío XII? ¿Una opción preferencial por los pobres? ¿la democratización de la Iglesia? ¿la obligación de la jerarquía de poserse a servir a sus bases? ¿Josemaría Escrivá o Kiko Argüello? ¿Qué?
    Si detrás de ese presunto humanismo cristiano no hay más que la reedición del proyecto político cristiano-demócata pues como que no interesa. A mí la alianza que se estableció entre la Iglesia institucional y las clases medias y medias-altas me parece aberrante, sobre todo por su empeño en hacer del Evangelio un tratado de moral privada, su forma paternalista y asistencial de tratar las desigualdades sociales y su comodidad con una vivencia de la religión ritualizada y vaciada de contenido “profético”.
    Un saludo.

  8. Fernando said, on September 21st, 2004 at 10:30 am

    Aqui lo que hace falta es un partido liberal radical de verdad, al que podamos votar los que somos ateos y no nos gustan los intervencionismos hasta en la sopa del PSOE.
    Y los cristianos conservadores, que sigan votando al PP. Ojo, tambien hay multitud de cristianos socialistas.

  9. David said, on September 21st, 2004 at 10:44 am

    El segundo párrafo es de Prada; lo digo porque leyendo rápido alguien se puede creer que es mío. En esa misma línea, aclaro: no estoy de acuerdo ni en desacuerdo con la crítica que hace de Prada. Me parece una opinión interesante, sin más.

    Y es que yo no hago ningún juicio de valor sobre la retirada de ese referencia en los estatutos del PP. Si acaso, digo que me parece bien. Pero también me parecía normal que la mantuviera, si es un partido que recoge la tradición demócratacristiana. O sea, José Carlos, que estoy más en el rollo ‘tolerante-zetapero’ que lo que te ha parecido.

    Por cierto, alguien me podría explicar dónde muestro ese rencor hacia la Iglesia Católica que dice intelestual, si ni siquiera nombro a la Iglesia.

  10. intelestual said, on September 21st, 2004 at 10:51 am

    Joder xy, no hay nada más penoso que un gracioso sin gracia, y peor aún cuando ni siquiera es original en el estilo.

    David, tú mismo te has jactado repetidas veces de tu anticlericalismo, pero lo deberías saber tú mejor que nadie.

  11. Regla de exclusión Núm.1 "Conmigo o sin tí" said, on September 21st, 2004 at 10:51 am

    partido liberal radical de verdad, al que podamos votar los que somos ateos …

    Y los cristianos conservadores, que sigan votando al PP … y los cristianos liberales, y los conservadores ateos (por que no?) que voten tambien al PP.

  12. Fernando said, on September 21st, 2004 at 10:56 am

    Tienes razon, Regla de exclusión Núm.1 “Conmigo o sin tí” , cada uno que vote a quien quiera. Pero, no me negareis que en España no existe ningun partido liberal propiamente dicho. El PP es democrata-cristiano (conservador), aunque con ciertos complejos para decirlo abiertamente. No se por que muchos supuestos liberales se alinean con el PP. Debe ser por exclusion de las demas opciones.

  13. David said, on September 21st, 2004 at 11:01 am

    intelestual, tú mismo lo has dicho: anticlericalismo. Estar en contra del clericalismo. Cosa muy distinta a estar en contra de la Iglesia (o de los católicos en general).

  14. intelestual said, on September 21st, 2004 at 11:03 am

    ¿Y qué es para ti el clericalismo (en el contexto español)?
    No juguemos a los trabalenguas y a las adivinanzas, ya sabes, al pan, pan …

  15. David said, on September 21st, 2004 at 11:26 am

    Clericalismo: la influencia excesiva de los obispos (o el clero) en numerosos aspectos de la sociedad. Es casi una definición ortodoxa del ‘conceto’.

    Pero si quieres algo más directo, anticlericalismo es actualmente no cejar en la crítica a las posiciones de la jerarquía eclesial, sobre todo las que son susceptibles de ser asumidas dócilmente por algún partido político. Aunque el anticlericalismo suele ser ’selectivo’: no todo lo que dicen los obispos tiene por qué parecerle mal a las mismas personas.

  16. Caracartón said, on September 21st, 2004 at 11:42 am

    Estoy de acuerdo con la definición de anticlerical que ha expuesto David. Es mas me incluyo entre los anticlericales así entendidos.

    Respecto al abandono de la definición humanismo cristiano por el término “humanismo de tradición occidental” creo que es un franco paso atrás sobre todo si analizamos lo que ha significado el citado humanismo en los tres últimos siglos (explotación de las bases mas desfavorecidas en beneficio de las oligarquías existentes). Y esto sirve tanto en un régimen democrático como comunista.

  17. intelestual said, on September 21st, 2004 at 11:52 am

    Pues me parece muy respetable tu anticlericalismo, pero es que en la España superguay y tolerante de los mundos de ZP todo el mundo tiene derecho a decir lo que le viene en gana, incluso grandes barbaridades en nombre de la libertad de expresión (eso que, según el lacayo del PSOE guayomin, no existía hasta que le dieron un programa de TV a él), y en cuanto habla la Iglesia por boca de los obispos arde Troya. La postura de la IGlesia respecto al aborto, la adopción de niños por parte de homosexuales y muchos más aspectos coincide con la que tienen muchos católicos y con la de muchos conservadores por otro lado. No sé por qué alguien puede sorprenderse de que la Iglesia defienda sus archiconocidas (y compartidas por sus fieles) posturas.
    ¿Por qué esa obsesión de los socialistas con la Iglesia Católica? ¿No es acaso más vergonzoso ver a personajes inmundos como Llamazares defender el comunismo, cáncer del siglo XX, e invitar a la embajadora de una dictadura asesina y bananera a su fiesta anual? ¿De qué tienen que avergonzarse los cristianos y no los comunistas, por ejemplo?
    Y si las posturas de la Iglesia coinciden con la línea ideológica de un partido ¿que hay de anormal en ello? ¿quién ha dicho que nadie acepte nada dócilmente? Llamazares coincide en sus posturas con las de genocidas reconocidos y nadie le crucifica por ello (y bien que lo merece)

  18. hayek said, on September 21st, 2004 at 12:00 pm

    claro como en la entrada anterior los progres estaban recibiendo una paliza dialectica y sus mentiras (crisis del petroleo, calentamineto global, ..) estaban quedando en evidencia; pues metemos a toda prisa otra entrada que no viene a cuento (excepto a demos trar una vez mas el enfebrecido anticritstianismo, anticlericalismo y proisla progre) para cortar e;l debate.
    En fin, otro caso mas de cobardia progre.

  19. El diacono archimandrita y su amigo el que tirita said, on September 21st, 2004 at 12:14 pm

    Hayek, mi amol, ¿pero que es lo que fumas? ¿Que te metes? Leo y releo tu comentario y cada vez flipo mas. Primero, porque ahora resulta que David tiene que pedirte permiso primero para colgar el post que le apetezca en su blog.
    Segundo, tu concepto de “paliza dialectica” es muy curioso. Me parece recordar que en el anterior post de David nos estabamos escojonando todos de ti (Super Liberal) y del super articulo de la muerte que nos endiñaste,que estaba lleno de castañas por todos lados.
    supongo que lo dices todo de coña, porque si tienes realmente ese grado de distorsión de la realidad es que estás, muy,muy….muy enfermo.
    Cuidate

  20. Savonarola said, on September 21st, 2004 at 12:22 pm

    Señores, el humanismo cristiano vinculado a la política quedó claro en el Cocilio Vaticano II, para ello se contó con el trabajo de Jacques Maritain,, y quedó antes plasmado en sus obras : “Humanismo integral” y “Cristianismo y Democracia”.

    Por favor, ¿alguien puede decir en qué se parecen estas obras a lo que propone el PP?. Los católicos en España no tienen ningún partido de referencia, me imagino que el voto es por exclusión. En mi caso es abstención. Como se podía leer y deducir de la carta de los obispos, hay que votar en conciencia al partido que mejor represente los valores cristianos. Es decir, abstención.

    Saludos.

  21. Paris bien vale una moza said, on September 21st, 2004 at 12:32 pm

    Pues me da igual, el socialismo nació en Europa, la socialdemocracia es de origen europeo, y en todos los casos la herencia cristiana (para bien o para mal) acaba apàreciendo en la síntesis de muchas escuelas de pensamiento.
    Otra cosa es que se siga manifestando la confesionalidad del partido, cuando la mitad de sus militantes son católicos normales: van a misa con la BBC, creen en Dios, pero la Iglesia no les gusta. Pero como es inofesniva…¿pa que tocal-lo?

    David, lo que me hace gracia del artículo de Prada es suponer que la Derecha, libre de la religión cristiana, se convierte en una devoradora de almas con el dinero como único dios. Me parece que este hombre tiene un complejo de cuidado, máxime cuando la izquierda, que es atea o al menos pluriconfesional, hace gala de valores cuyo origen es inequívocamente cristiano.

    ¿Pierde sus valores la derecha por dejar de ser únicamente cristiana? El PSOE abandonó el marxismo (ya, ya, no es comparable) y ya ven, tan campantes.

    Además, por más que leo a intelectuales liberales y a otros liberadores (FJL, p.ej.), la figura de la religión empiezan y acaban siempre en el mismo sitio: la persona.

  22. Pantagruel said, on September 21st, 2004 at 12:38 pm

    La definición del anticlericalismo tiene muchos ángulos. Normalmente la utilizan aquellos que tratan de diferenciar lo religioso de sus instituciones positivas, porque centran sus críticas (a menudo sumamente acertadas) en el componente institucional y no en el componenete espiritual de una religión. Otras simplemente son antireligiosas sin más y provienen de los ateos militantes que observan la religión como un opio del pueblo, un discurso opresor, supersticioso etc. Otras, bajo el anticlericalismo se esconde una denuncia de las connivencias entre la jerarquía y el poder político, en el caso español especialmente complicada por hechos históricos tan entrañables como las alianzas trono-altar decimonónicas, la quema de Iglesias, el asesinato y violación de monjas, el caciquismo sacerdotal, el nacionalcatolicismo, los colegios religiosos, y los ministros del Opus.
    Al primer anticlaricalismo se le puede responder por lo claro que nadie tiene derecho a decirle a una confesión cómo debe organizarse. Y eso que la Madre Iglesia no es un ejemplo honroso. Se suele citar a menudo aquello de que Jesús predicó el Reino de los Cielos y le salió la Iglesia, que no es exactamente lo mismo ni en intenciones ni en conducta. Podemos decir que hay de un lado la Iglesia se ha convertido en una organización autoregulada que sólo busca su pervivencia indipendientemente del mensaje que dice guardar, pero que hay todavía suficientes disidentes, a menudo ocupando altas jerarquías, que aún creen en una Iglesia al servicio del Evangelio. Pero eso es un debate interno y pertenece a los Católicos. Porque lo que no es de recibo es afirmar que la religión es para la intimidad individual y que no hay praxis social y colectiva ni instituciones que permitan a los creyentes hacer presente en la realidad su fe. Los únicos límites de esa organización son los que marcan la areligiosidad del Estado, el respeto a la legislación y las reglas democrácticas. Por cierto y al margen, me divierte los ataques y chascarrillos sobre la Iglesia Católica que después se olvidan de la divertida misoginia y feudalismo de otras confesiones más cool como ciertas ramas del budismo.
    Sobre el segundo, el anticlericalismo no es más que una de las varias formas que reviste el ateismo intolerante y al poco que uno se encuentre con alguien civilizado no se suele dar.
    El último es más complejo. Porque se unen críticas sobre la hipocresía de la Iglesia, su estructura jeráquica, el nivel de representatividad de la Conferencia Episcopal respecto al cuerpo total de creyentes, resquemores históricos, slogans de izquierda de estar por casa (si los curas y los frailes supieran la paliza que les van a dar…), y en defintiva una incapacidad para comprender la Iglesia como actor político en nuestra democracia. Desde este punto de vista, hay cierto anticlericalismo que no asume que la Iglesia puede legítimamente comportarse como un grupo de poder más de acuerdo a las leyes y normas de los estados de derecho laicos. ¿Acaso no opinan y participan en la esfera pública los intelectuales, los escritores, las asociaciones de consumidores, etc.? ¿Y por qué no la Iglesia? Otro ejemplo es el de las escuelas confesionales. Salvando el hecho que el Estado debe dar una educación gratuita, de calidad, etc. ¿por qué si yo soy un renovador pedagógico de inspiración freinetiana puedo montar mi escuela y si soy creyente no? Un Estado debe velar por que ningún comportamiento sea nocivo para el conjunto de la ciudadanía, no velar para que ningún comportamiento tenga una base religiosa. De nuevo, lo que se le debe pedir a la Igleia es que se atenga a las reglas democráticas; no que no opinen o actúen en la sociedad. Se les debe pedir que tengan claro que las leyes son neutrales desde el punto de vista religioso, y que el Estado trate a la Iglesia como una ideología más, pero no impedir el derecho a pronunciarse o a intervenir.
    Y coincido con “París bien vale una moza”. Lo que es risible del artículo de J.M de Prada es pensar que si el PP pierde su base cristiana se convertirá en un monstruo devorador de lactantes. Lo que late, en el fondo, es la pérdida de relevancia del conservadurismo tradicional, sus señas de identidad tan cañí y cómo se tiene miedo que el PP se escore estratégicamente hacia el liberalismo pasando de defensas numantinas de la herencia cristiana en la Constitución Europea.

  23. intelestual said, on September 21st, 2004 at 1:27 pm

    ahí le has dao Pantagruel.

  24. Scardanelli said, on September 21st, 2004 at 2:05 pm

    En rigor, humanismo y cristianismo son incompatibles. Cristo es un dios encarnado, no un hombre divinizado. Es Dios con forma ajena. Por lo tanto, el cristianismo, como religión que es, coloca un dios en el centro de su visión de la existencia, mientras que en ese mismo núcleo del sistema el humanismo pone al Hombre. Ambos coinciden en creer que hay centro, pero difieren en identificar al ser que ocupa ese lugar soberano. Un “humanismo cristiano” es impensable porque en el centro del sistema humanista sólo cabe el Hombre. Si se pone a Cristo, se le está tergiversando, humanizando. Si se pone a Dios, deja de ser humanismo.

    Humildemente,
    Scardanelli.

  25. Scardanelli said, on September 21st, 2004 at 2:22 pm

    Respecto a la democracia cristiana, sólo recordaré que liberalismo, humanismo y república democrática son aspectos de la misma cosa, de la cual está excluida por completo el cristianismo y cualquier otra religión. La separación Iglesia-Estado no significa que una y otra coexistan autónomamente tras el rompimiento, sino que en dicha separación se cumple el Estado y se anula la Iglesia. La tolerancia democrática respecto a la religión cristiana no es sino tolerancia de opiniones. Es decir, la conversión de la religión en mera opinión. En definitiva, su muerte.

  26. l.g. said, on September 21st, 2004 at 3:28 pm

    No estaría mal que el PP abandonara lo de cristiano y fortaleciera ese “humanismo”, aunque me temo que haga exactamente lo contrario; abandonar cualquier sensibilidad hacia las personas y hacerse fuerte en ese catolicismo opusdeísta que tanto le gusta.

  27. intelestual said, on September 21st, 2004 at 3:37 pm

    Pues ya podían seguir los socialistas e izquierdosos en general la tesis de Scardanelli, es decir, mostrar tolerancia hacia la religión puesto que desean su desaparición.

  28. Zaskandil said, on September 21st, 2004 at 4:03 pm

    Me parece totalmente lógico.
    Los “democratas cristianos” y los “islamistas” son la misma ideologia, salvando pintoresquismos geograficos. En Turquia gobierna un partido islamista fiel a EEUU y a la guerra de Irak, por ejemplo.
    Ante el aumento imparable del ateismo, y la progresiva aparicion de europeos musulmanes, la derecha sabe que debe deshacerse del lastre del cristianismo.

    Dentro de unos años el PP solo podria tocar poder con los votos de los musulmanes. Es normal que vaya dando pasos conciliadores en esa direccion. De hecho hoy en dia ya tiene alguna concejala con velo en Andalucia.

  29. Pantagruel said, on September 21st, 2004 at 4:05 pm

    En rigor Scarcadenelli, la teología católica no reconoce la separación entre Hombre y Dios; al reconocer ambas dimensiones en Cristo esa separación no existe ni tampoco jerarquía entre ellas. Esa afirmación está en la raíz de su teología. O dicho de otro modo, afirmar el ser humano que es Jesús de Nazaret es también afirmar el ser divino que es Cristo.
    Tampoco creo que la separación Iglesia - Estado sea una dicotomía en que la afirmación de una suponga la negación de otra; no funcionan en el mismo ámbito. De todas formas, si a lo que te refieres es que para un creyente en determinadas ocasiones Dios está por encima del Estado, eso es cierto, pero no más que para un ecologista su defensa de la naturaleza está por encima de las legislaciones contingentes. Es un problema de que el Estado sea una institución que puede alejarse de normas éticas que se consideren superiores, un problema antiguo a lo Antígona.

  30. hydro said, on September 21st, 2004 at 5:25 pm

    Sí, pero…¿por qué?
    ¿Por qué quiere dejar de lado las referencias al cristianismo el PP en sus estatutos? ¿Acaso está envuelto en afán reformista?…me parece que en esto se están equivocando. La derecha (más o menos moderada según se mire) que no tiene otra alternativa en España ahora mismo que el PP puede acabar más desorientada con este cambio y buscar refuguio de sus ideales en grupos de ideales más extremos (como en el caso de Francia, Alemania, Suiza o Austria).
    De todas maneras muy mal le deben ir las cosas al PP cuando juega a hacer malabares con las palabras y su ideología en busca del voto indeciso…no es que al PSOE le vaya muy bien pero desde luego les tiene preocupados.

  31. hayek said, on September 21st, 2004 at 6:22 pm

    Hay una media de tres dias entre cada anotacion; el que esta sucediese tan pronto a la anterior se debe unicamente a la cobardia progre ante una batalla dialectica que tenia perdida de antemano.

    Eso si esta anotacion ha servido para ver el anticlericalismo radical de la izquierda; los colectivistas no pueden soportar que una institucion basada en la libre eleccion y que difunde valores de responsabilidad y libertad individual entre sus miembros, prospere. De ahi todo el rencor y el odio hacia la Iglesia, odio que se manifesto en el asesinato de miles de religiosos por los colectivistas en este pais.
    En cambio s estuviesemos hablando del Islam veriamos la tipica bajada de bragas progre y las tonterias de “religion de la paz” y demas chorradas.

  32. patillotes said, on September 21st, 2004 at 6:33 pm

    [OFF TOPIC]

    Corren rumores del hundimiento de la isla de la tortuga en Haiti, tras el paso de la tormenta Jeanne.

  33. cope said, on September 21st, 2004 at 6:41 pm

    En la Conferencia Episcopal parece que no ha gustado mucho:

    http://www.cope.es/paginas/noticias.asp?noticia=32630

    “Al ser consultado sobre la eliminación de la referencia al humanismo cristiano en los estatutos del Partido Popular, el Secretario General afirmó que no le parecía bien, pero entendía que era sólo una propuesta en un proyecto de ponencia. En este sentido, agregó que “es de desear que se pueda comprender que la referencia al humanismo cristiano, que ha inspirado proyectos políticos que han conducido a Europa a la estabilidad social y a la democracia después de la Segunda Guerra Mundial, no se tenga que ver como algo supuestamente contradictorio con la democracia y la libertad”.”

  34. mosca said, on September 21st, 2004 at 6:44 pm

    Scardanelli como es habitual cagándola. Si hubieras estado atento en clase de Religión, en lugar de escribiendo poesías bíblicas, sabrías que se enseña que Cristo es Dios y Hombre. Por tanto como tu discurso lo construyes sobre un error lo demás es irrelevante.

  35. JM said, on September 21st, 2004 at 7:27 pm

    Este Hayek !!
    Cada vez que va al servicio deja algo de masa cerebral en el papel !!

  36. José Carlos Rodríguez said, on September 21st, 2004 at 8:46 pm

    David, me refería al comentario de Ernesto de Hang over. Debería haberlo especificado.

    Por otro lado, y sobre el anticlericalismo. Coincido con el laicismo del Estado. Es decir. La Iglesia, como institución social privada, debería no recibir ninguna ayuda por parte del Estado. Pero tampoco ninguna persecución.

    Lo que es válido para la Iglesia, lo es para otras instituciones que están abundante y escandalosamente financiadas por el Estado: los sindicatos y las organizaciones empresariales. Y lo mismo hay que decir de infinidad de instituciones privadas.

    Luego si nos acogemos al liberalismo para la Iglesia Católica (y es mi caso) deberemos aplicarlo por igual a cualquier otra institución.

    Un saludo.

  37. Ictineo said, on September 21st, 2004 at 9:48 pm

    Secundo a Savonarola cuando dice que los terminos en los que se define el pensamiento ligado al “humanismo cristiano” reclamado por el PP hasta hoy están suficientemente determinados por el cuerpo teórico y práctico surgido del Concilio Vaticano II.
    Desde luego que el PP es más que honesto cuando, al igual que el PSOE hizo en su día, se deshace de una referencia ideológica tan poco ligada a su inmediato discurso (y acción) política.
    Pero como parto de la perversa premisa de que los partidos políticos no hacen anuncios públicos para demostrar su honestidad intrínseca sino con la saludable intención de aumentar su número de potenciales votantes, me atrevo a sugerir una interpretación para la necesidad de substituir el precedente concepto y aludir a un vago “humanismo de tradición occidental”:

    LOS MARXISTAS ATEOS TAMBIÉN SON BIENVENIDOS.

    Tomo nota. Ya tengo alternativa al PCPE en las próxima becerrada.

    Salud camaradas.

  38. Ictineo said, on September 21st, 2004 at 9:58 pm

    Por si no tenía gracia: Que conste que yo apunto a Lukacs en la interpretación del “joven Marx” como una de las formas de humanismo. Es que me veo venir a Scardanelli repartiendo yoyhas de correción como panes.

  39. hayek said, on September 21st, 2004 at 11:10 pm

    El marxismo no es “humanista” es una doctrina que despoja a los hombres de toda su humanidad; como cualquier otro colectivismol

  40. Scardanelli said, on September 22nd, 2004 at 2:32 am

    Pantagruel, a partir de tus interesantes objeciones profundizaré un poco más en las ideas que simplemente había apuntado, aunque lamentablemente he de hacerlo con cierta premura. Disculpa, por tanto, las posibles imprecisiones.

    En efecto, en el Catolicismo hombre y Dios van unidos, pero porque no son lo mismo es por lo que pueden unirse. Sin embargo, la cuestión es que en el Humanismo ya no es así porque ya no hay dios, sino tan sólo hombre. Es más, el hombre de la religión cristiana no es el Hombre en cuanto tal del Humanismo. El Hombre-Dios es uno muy específico. Tanto es así que incluso tiene una biografía que es exactamente ésa que se cuenta en el Libro y no otra. Tiene su historia, una historia particular que, absurdamente, remedia todas las historias, las pasadas y las por venir, al vincularlas, de hecho o de derecho, a ella. En principio podría haber servido cualquier hombre, aunque no “todo hombre”, pero una vez que el Acontecimiento tiene lugar y fecha ya no sirve cualquiera. Sólo el hombre Jesús de Nazaret es Dios. Es Dios en tanto que es Dios, tautológicamente, no en tanto que hombre. El centro del sistema cristiano no es la humanidad del hombre natural, como ocurre en el Humanismo, sino el dios sobrenatural que lo puede todo, que puede incluso morir tras hacerse mortal. Jesús es Dios por una decisión muy concreta, histórica, pero por una incomprensible decisión DE DIOS, que decide irrumpir en la dimensión de lo contigente, que decide hacer contingente, temporal, lo que es necesario y eterno. Esta infinitud-finita, este más allá que de repente está más acá, es el absurdo, el milagro, en que se basa el Cristianismo, absurdo inaceptable por el Humanismo porque lo imposible es inexplicable, pero que precisamente para la religión debe seguir siendo un sin sentido para tener sentido religioso.

    Para el cristianismo todos los hombres son iguales, pero lo son simplemente EN RELACIÓN A DIOS, porque Dios es soberano, todopoderoso, y frente a Él todo hombre es igualmente impotente, tan mísero como cualquier otro hombre. Frente a Dios, o bajo Dios, los hombres son idénticos en vanidad. Es un hermanamiento en la miseria. El hombre, al nacer, cae a lo temporal, se ve arrojado a la tierra de la cual han huido los dioses, y, tras ligarse a lo eterno, es salvado de la miseria por el arbitrio del cielo, donde se ha refugiado lo divino, al morir. Por eso se precisa la religión, la renovación del ligamiento que une al hombre con Dios, el retorno a la dependencia de esta nada que es el hombre mientras anda a solas, independiente, con el todo que es el Dios absoluto y criador. Sólo así el hombre vale la pena. Pero aun en el caso de que la criatura se salve y se valide, el hombre no es entendido nunca en tanto hombre, como hace el Humanismo, sino en tanto criatura del criador, en tanto producto de Dios, en tanto hijo del Padre. Si se suprime a Dios desaparece la relación en la cual el hombre tiene sentido y, con ella, el hombre mismo, que se vuelve inhumano. El hombre del Humanismo es el hombre inhumano del Cristianismo porque es el hombre abstracto, desconectado, es decir, el pecador, el que desoye la voluntad de Dios hasta el punto de que ni siquiera sabe que puede oírla. El hombre del Cristianismo, en cambio, es el hombre inhumano del Humanismo, porque es el niño, el falto de razón, el inmaduro, el servidor, es decir, el hombre que aún no se ha hecho hombre sin más, el hombre que, por ser dependiente, no ha actualizado toda la dignidad humana posible, que tan sólo es ejecutable tras desprenderse de todo accesorio, de lo que no sea la propia esencia humana. Por todo lo anterior, la Religión, y entiendo por tal cosa únicamente lo que se suele llamar “religión monoteísta”, va unida conceptualmente a la Monarquía, incluyendo dentro de dicho término a la tiranía. En cambio, al Estado de derecho liberal o República democrática le acompaña la doctrina humanista, basada en el individuo abstracto y libre, el hombre únicamente existente en relación a la Humanidad. En la Monarquía el soberano es representante de Dios en la tierra, al igual que lo es el Papa, soberano de la Iglesia. Ambas son instituciones jerárquicas y reciben su validez de Dios. Sin suponer a Dios no hay justificación necesaria de la Monarquía ni de la Iglesia. En la República democrática el poder de cada hombre se supone cedido al Estado, que representa la encarnación política de la voluntad popular. El soberano es el Pueblo, entendido como unión de los hombres en un solo hombre que sostiene y que trasciende a cada hombre particular. El Pueblo es, dentro de una comunidad política, el representante del Hombre común arrancado de sus comunidades, de igual manera que el Humanismo supone a la Humanidad, a la comunidad de todos los hombres arrancados de sus pueblos, como representante del Hombre. Como se ve, Humanismo y Cristianismo coinciden, pues, en creer en un ser supremo, en un sostén único y trascendente, en relación al cual se sitúan el resto de seres, que serán iguales mientras dure dicha relación.

    Respecto a la separación Iglesia-Estado o Monarquía-República, o, si se quiere, respecto a la negación por parte del Estado de derecho de cualquier creencia vinculante, no me refería a la objeción de conciencia privada del creyente, pues en tal caso la religión ya ha dejado de funcionar como religión, como fe pública de una comunidad de adeptos, convirtiéndose en moral individual. En tal caso habría una confrontación de pareceres en el interior de una determinada creencia vinculante, confrontación en la que un individuo, o toda la comunidad de adeptos, defendería que su sistema ético está por encima del sistema político. Es decir, que defenderían que su dios, reducido a mero valor, es un valor moral superior. Pero la religión no es una ética privada ni trata de valores, sino de verdades reveladas en las que, si Dios quiere, se cree, se las reconoce como Verdad porque son verdades reveladas por el único ser supremo. El intento de persuasión general por parte de la comunidad cristiana, e incluso la posible aprobación de sus opiniones por toda la comunidad política, tiene lugar según leyes no cristianas, en términos de defensa de intereses de un grupo de presión en esencia idéntico a cualquier otro. El Estado de derecho permite al catolicismo que predique que solamente el catolicismo es la religión verdadera y que, por tanto, ha de ser extendida, como su nombre indica, universalmente. Tolera que el católico diga en público los dogmas católicos que desee, pero no le da permiso para que actúe como católico consecuente. Si la Iglesia intentara hacer efectivo el dogma, que es dogma universal, chocaría con la oposición estatal. El mensaje de Dios consiste en salvar al pagano, en rescatar al infiel de su mentira. Creer el mensaje es a su vez devenir mensajero. Quien cree, pero no extiende la creencia es tan pecador como el que más. Y quien tiene dos fidelidades es un infiel, porque mientras es fiel a una es infiel a otra. Esto es aceptable por el Estado democrático pero no por el Cristianismo. El Estado de derecho se basa en la diversidad de fidelidades, es decir, no en la infidelidad sino en la ausencia de fidelidades. Pero la Religión consiste en la fidelidad a Dios. Dividir la fidelidad es ser infiel a Dios, ser un pecador. Aceptar el Estado de derecho, es decir, la ausencia de fidelidad, es la máxima desobediencia a Dios, que exige máxima fidelidad a su voluntad, a la verdad única e irreductible. El Estado reduce toda verdad única e irreductible a opinión sustituible y diversa. Es decir, niega a Dios. La idea de tolerancia religiosa no es, para el cristianismo, una opinión, sino un error. Si triunfa el Cristianismo, termina el Estado de derecho, porque debe imponer obediencia a Dios. Y si triunfa el Estado de derecho, acaba el Cristianismo, porque debe imponer desobediencia a Dios.

    Resumiendo, un Estado de derecho consecuente sólo admite el cristianismo inconsecuente, es decir, sin consecuencias. Tolera la opinión cristiana, como tolera la opinión más subversiva, pero no su acción. Tolera al “cristiano no practicante” como tolera al “comunista no practicante”. Ahora bien, ¿un cristianismo inactivo, pasivo, es cristianismo? El “cristiano” de un Estado de derecho que no hace el cristiano, ¿qué es sino un simple portador de ideas, un ciudadano que tiene la forma universal de ciudadano y que sólo se diferencia del resto por llenar esa forma común de un contenido cristiano? ¿Acaso no es un no cristiano, un falso cristiano, mera apariencia? En un Estado de derecho nadie puede ser cristiano, como nadie puede ser comunista, anarquista, fascista o musulmán. Tan sólo se puede ser demócrata, liberal, humanista y, sobre esta identidad imprescindible, ser portador de cualquier idea reducida a opinión. Hay que actuar de una forma determinada, pero se puede pensar sin determinaciones. Obviamente, dentro de esa forma de actuar determinada cabe una amplia libertad de actuación, pero siempre dentro de SUS límites. De aquí procede la confusión de quienes creen que dentro de la República democrática se puede ser otra cosa que ciudadano. La forma liberal admite, dentro de sí, algunos contenidos cristianos, pero, en caso de llenarla así, la actuación no sería cristiana sino completamente liberal, pues liberal es precisamente eso, llenar esa forma con unos u otros de esos contenidos legítimos. Mientras la idea que se piensa no se hace ley pública, no hay encarnaciones de la idea, sino simples pensamientos de ideas. En democracia el Cristianismo muere porque se queda en idea estéril y los cristianos en pensadores pasivos.

    Humildemente,
    Scardanelli.

  41. Juan Carlos I said, on September 22nd, 2004 at 9:19 am

    Jejejejeje, ¿el humanismo cristiano? Que bueno, como nos queremos a nosotros mismos, humanismo cristiano, como el de mi tutor el tio Paco, ese si era un cristiano, aunque no se si humanista. Luego, cada vez que me reuno con los banqueros me doy cuenta de lo cristianos que son todos ( y humanistas, claro). Entre los yates de Mallorca, tambien hay mucho cristiano humanista…y por supuesto, yo tambien soy cristiano, si no seria muy dificil aceptar los chollos y los botines de la vida sin pensar “Soy cristiano y buen tipo”. Estos buenos amigos de la banca, por poner solo un ejemplo, cuando pillan la libretilla y el lapicero y les sale la suma de que les sobran dos empresas que mejor harian en vender a piezas, no pueden por lo menos que pensar “soy cristiano y humanista, menos mal , porque si no seria un hijodeputa”. Y es que nunca una hostia a la semana en la edad adulta ha rsultado tan util.Como decian antes “es justo y necesario”.

  42. Pantagruel said, on September 22nd, 2004 at 10:18 am

    Lamento contestarte a vuela pluma. Estos días ando muy liado y a penas puedo permitirme una intervención que reclamaría más claridad expositiva y un poco más de desarrollo pues toca puntos tan clave como la antropología cristiana y a la definición de la Iglesia como institución, comunidad de creyentes y continuadora de la misión de Pedro (que por cierto es el mismo que negó a Cristo tres veces, el mismo que a su muerte huyó fuera de Jerusalén y el mismo que en el primer concilio que recogen los Hechos tuvo una posición más bien vacilante respecto a los alimentos y a los gentiles)

    No es porque hombre y Dios no sean lo mismo por lo que pueden unirse. Es porque se comprendían de forma separada por lo que se subraya y acentúa que a partir de “El hijo del Hombre” ambas no pueden comprenderse una sin la otra. El hombre tiene una naturaleza humana y divina, participa del amor de Dios y se une a él. Cierto que Cristo significa la máxima realización del ser humano para el creyente y por tanto es un Acontecimiento único, pero también implica que su llegada inaugura un tiempo distinto en que para el católico la separación hombre/dios ya no puede tener lugar. Por cierto, hay algunas opiniones casi heréticas para las que necesitaría más conocimientos de cristología de los que dispongo, pero no se puede afirmar que Jesús de Nazaret es Dios por decisión de Dios, al menos desde el catolicismo, o “Dios en tanto que es Dios, no en tanto que hombre”. Tampoco puede decirse que Dios provoca una interrupción de lo contingente, una entrada de lo infinito en lo finito, pues Dios es también Dios de la Historia y por tanto se hace histórico en Cristo. El hombre no experimenta la presencia de Dios en tanto accede a la eternidad (eso se hace tras la resurrección) sino lo experimenta en su vida temporal, en su finitud.

    Todos los hombres para el Cristianismo son iguales en relación a Dios. OK. Pero también por mandato de Jesús, porque su salvación es universal y porque su mandamiento de comunión es igualmente universal. No por un hermanamiento en la miseria. Tras el Advenimiento del Mesías el hombre no está en pecado, precisamente está ya arrojado a la Salvación. El hombre religado no es un mutilado, infantil o débil, sino que su madurez y plenitud las alcanza al abrirse a aquello que lo trasciende.

    Sobre la definición de humanismo el problema está en la comprensión previa del propio término hombre. Para el creyente el hombre no puede definirse sin relación a su dimensión religiosa, ni para el cristiano puede definirse sin atender a Jesús y a Dios. Con lo que “el hombre únicamente existente en relación a la Humanidad” leído por un cristiano sigue siendo válido pues en la Humanidad está implícita la fe, la religión, y la historia de su relación con Dios desde Abraham hasta Jesús de Nazaret y más allá. No me parece pues que sean términos opuestos pues todo depende de la concepción antropológica que manejemos.

    Anyway, el término humanismo cristiano es vago. Se utiliza tanto como reclamo para acentuar una serie de valores compasivos (la atención asistencial a los pobres, la preocupación por la familia,…) como para cierto sector intelectual católico del que Aranguren y José Mª Valverde fueron las figuras por antonomasia. Un poco un cajón de sastre.

    Algunos intérpretes hallan en la frase “dad al César lo que es del César…” una separación inicial de la esfera civil y de la esfera espiritual. Con lo que hay cierta base evangélica para defender la autonomía tanto de la organización ciudadana de su existencia como de la organización de la comunidad de creyentes. Igualmente, las polémicas de Jesús con los Levitas a propósito de la Ley invalidarían al cristianismo como base para montar un Estado de tipo teocrático. De hecho, la revolución sobre la concepción del Mesías del cristianismo es precisamente desvincularlo de la idea de un Soberano Triunfante, un nuevo David, y convertirlo en un líder espiritual que establece una nueva alianza Dios-Hombre. El problema, entonces, no es tanto la separación, como la tentación de la Iglesia de organizarse como un Estado y en última instancia ser ella misma El Estado, substituirlo. Por tanto, no estaríamos tanto ante un enfrentamiento entre dos centros que aspiran a ocupar la arena política compitiendo por la supremacía, como ante una Institución que ha procurado comerse esa arena ilegítimamente. Se debe pues limitar la ambición de la Iglesia a convertirse en una “Civitas Dei” que aniquilara a cualquier otra forma de ciudad. En síntesis, el problema es más bien la inclinación teocrática de la Iglesia, la tentación a la confusión trono-altar, etc. que a una competencia entre ambas esferas. Más bien, en los Evangelios existe suficiente material como para prevenirse de ella.

    Por otro lado, en la configuración del Estado puede haber una tentación antireligiosa, como ejemplifica la prohibición del culto en las sociedades soviéticas. En este sentido, surge en el Estado una inclinación igualmente peligrosa para las relaciones Iglesia-Estado, la de afirmar un credo oficial, precisamente la ausencia de credos. De nuevo, la única respuesta posible es afirmar el límite del poder del Estado y alejarlo de pronunciarse a cerca de cuestiones de fe.

    Existen algunas afirmaciones que basan tu discurso como la noción de Verdad revelada, el mandato de conversión y de predicación, incluso al pecado que quizás en sus implicaciones responden a los clichés de la mayor parte de creyentes y a la crítica a la religión ilustrada pero que han pasado a mejor vida en la teología cristiana actual. Hacia el final de tu discurso, igualmente, existen una serie de imprecisiones. Por ejemplo “El Estado de derecho se basa en la diversidad de fidelidades, es decir, no en la infidelidad sino en la ausencia de fidelidades”. Más bien debería defenderse que el Estado de derecho se basa en la fidelidad a las leyes y en la neutralidad hacia todo aquello que no tiene que ver con las leyes, esto es, la religión. Pero esto necesitaría más elaboración.

    Insisto, el conflicto Iglesia-Estado se debe a la existencia de dos tentaciones: la de la Iglesia por sustituir al poder político y convertir a la religión en mera productora de leyes; y la del Estado, por legislar sobre las creencias religiosas de sus ciudadanos. La primera, está anulada en el Evangelio, a pesar de como en muchas otras cosas el devenir histórico de la Iglesia Católica se lo haya saltado a la torera. Respecto al Estado, como bien señala José Carlos Rodríguez, debe contemplar a la Iglesia como una institución social sin más y evitar hacer pronunciamientos sobre lo que deben creer o no sus ciudadanos. Esa institución social tiene deberes pero también algún que otro derecho, por ejemplo a opinar públicamente qué le parece el divorcio, el aborto, las políticas de justicia social, la guerra, etc.

    Por último, a mí me parece estupendo que el PP quite de sus estatutos la alusión al humanismo cristiano. Personalmente me parecía obscena la utilización que el PP ha hecho de la religión, tanto como obscenas me parecían las connivencias simoníacas de la Iglesia durante las últimas legislaturas.

  43. xy said, on September 22nd, 2004 at 12:17 pm

    “también algún que otro derecho, por ejemplo a opinar públicamente qué le parece el divorcio, el aborto, las políticas de justicia social, la guerra, etc.”

    completamente de acuerdo,la iglesia tiene derecho a expresarse pero cuando lo haga yo tengo derecho a criticar a la iglesia tambien.

  44. Berengario said, on September 22nd, 2004 at 2:09 pm

    En primer lugar, y atestiguado el nominalismo de la descripción, es necesario a mi entender realizar alguna precisión:

    Si la expresión “humanismo cristiano” significa abrazar el conjunto de valores de una determinada confesión, aun solo en su vertiente pública, se convierte en sectarismo en una sociedad que, no por acoger diversas creencias y sustratos (o adstratos) culturales, sino por la propia evolución de su pluralidad no debe ni puede identificarse con un sistema de pensamiento determinado, máxime tan dogmático como el de la Iglesia católica.

    Por otra parte, al optar, circunstancia no segura a día de hoy, por el calificativo “occidental” en lugar de “cristiano” no presenta una diferencia fundamental puesto que se sostiene que estos mismos valores occidentales, al menos los que han conformado el “humanismo” en cuanto base ideal e ideológica de la acción política, son los procedentes de la tradición evangélica. Por tanto únicamente los que se opongan a esta perspectiva antropológica no estimarán adecuada la novedad. Sin embargo en tal caso la realidad es que supone una identificación con postulados asumidos solo parcialmente por la sociedad, con lo cual quedan a descubierto las soflamas universalistas y la pretensión de incluir a todo el espectro de la ciudadanía, intrínseca a cualquier ambición de gobierno. De ahí la futilidad de plantear la modificación de una palabra desconociendo su verdadera función semántica: la de adoptar el acervo de la derecha moderada histórica sin someterse necesariamente aunque sin polemizar a servidumbres desfasadas.

    En cuanto a la interesantísima discusión cristológica entablada aquí mi conocimiento dista de ser exhaustivamente sistemático, pero merece señalarse, a modo de apunte, que el cristianismo es en origen una religión apocalíptica, esto es, no sitúa su campo de acción en un mundo que estimaba próximo al fin. Algunas de las cartas de San Pablo son especialmente iluminadoras. En este marco el Cristo representa el fin del mundo. Más tarde por motivos obvio desplazado a la segunda venida o “Parusía”. Solo más tarde absorbe la idea de justicia terrena característica de la filosofía griega, y también de las grandes religiones orientales, que subordinan el exterior divino al interior humano.

    Consecuentemente la figura de Cristo cambia. No es la de terminar de una vez con los males temporales y salvar a los elegidos, que sólo se actualizará en el Juicio Final, sino la de, en la línea de diversos logia, sublimar la espiritualidad en su vertiente social, aun sin ejercitar daño, lo cual inhibe de plantear una resistencia violenta y facilitará a la postre su integración y triunfo en el orbe civil romano. Jesús pasa de cúlmen a modelo de comportamiento. Y el Antiguo Testamento se reinterpreta según “el camino progresivo de salvación”, permitiendo la participación activa de los cristianos en un mundo asaz imperfecto y destinado a perecer en última instancia.

    Esto ayuda a explicar el tono revolucionario de determinadas afirmaciones hechas desde la perfección de un mundo finito. Que luego se humanizan y tienden a las sucesivas aproximaciones hacia esa deseada conclusión.

    También habría que diferenciar los sinópticos, que presentan a un hombre que gradualmente adquiere conciencia de su naturaleza y misión, del Evangelio joánico que narra la encarnación primigenia del Verbo, estableciendo en definitiva la inmanencia del Hijo desde siempre. Tan solo su manifestación en el mundo es contingente dentro de la Providencia histórica de Dios.

    La afirmación de separación entre Iglesia y estado con la metáfora de la moneda del César no es, puesto que toda convivencia estaba enmarcada en el Estado, sino una apelación a la naturaleza extraña de las nuevas ideas con respecto a toda sociedad. No en vano nace con ella Occidente la espiritualidad, así como la salvación ulterior, individualista e introspectiva. Si hay que atribuir a la aportación igualitaria (ante Dios) una sensibilidad mayor con los sectores más desprotegidos del colectivo, forzosamente la idea heredada de tolerancia (no libertad) de la Antigüedad grecolatina supuso un acicate a la Ilustración protoliberal, sin que nos confundan sus referencias evangélicas, tan falsas o ciertas como el inmovilismo ultramontano fundamentado en textos de Trento. No se buscaba la amoralidad, sino ser inmoral impunemente, lo que de todas formas ha llevado al relativismo, y desorientación, actual.

    Finalmente el Estado de derecho mantiene la autoridad de socializar actitudes, incluso las privadas y religiosas. Sus límites no impiden el ejercicio consciente y ordenado de constreñir la convivencia al bien común, volublemente interpretado pero que representa la razón de su existencia. En cualquier caso la acción estatal, incluida la propia idea de la justicia, que persigue exclusivamente la coexistencia pacífica de múltiples individuos, no está interesada en desmontar toda creencia no sociópata, como fue el cristianismo, repitámoslo, en sus primeros momentos, si bien podría constituir tal cosa si niega ahora la legitimidad del Estado o promueve un sistema de valores alternativo.