Diario de un aspirante a tertuliano

Los Juegos vuelven a Atenas

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 13 de August, 2004

Al iniciarse en Atenas los XXVII Juegos Olímpicos de la era moderna, el deporte se enfrenta a la comparación entre las dos competiciones que tienen como escenario la capital griega. Las celebradas hace más de un siglo; los Juegos de 1896 materializaron el sueño del Barón de Coubertin. Y Atenas 2004, cuya organización será posiblemente la más perfecta realización de los objetivos que persiguen los actuales Juegos Olímpicos. Hay muchas diferencias: las que en alguna medida traicionan el espíritu olímpico no salen a relucir por la evidencia incuestionable de que el mundo ha cambiado mucho a lo largo del siglo XX. Los JJ.OO. son ahora más que deporte. Aunando las diferentes visiones, se podrían describir como una mezcla de espectáculo deportivo al máximo nivel, show televisivo y macroevento comercial que pone en escena el simbolismo del juego de las naciones. La Humanidad se cita, aunque sea por un rato, en el Estadio Olímpico en vez de en el campo de batalla. Hay algo que no ha cambiado mucho desde 1896 hasta nuestros días.

bob_garret.jpgmarion_jones.jpg

De todos modos, veamos: ¿qué son los Juegos para la mayor parte de los habitantes del planeta? Son seguidos por dos razones: el espectáculo que se cuela en casa a través del televisor y la contabilidad patriótica de las medallas que cada país obtiene. Hay que meterse en situación para comprender que, verdaderamente, las dos semanas que cada cuatro años se llenan de pruebas, finales y medallas son algo importante por la cantidad de ojos que acuden a ver qué pasa. Suceden además cosas extraordinarias durante los Juegos Olímpicos. Como por ejemplo el descubrimiento por parte de muchos de una afición que no conocían a contemplar retransmisiones de deportes como el remo, la esgrima o el bádminton. Cuando acaban los juegos, la mayoría de quienes se sorprendieron con lo entretenida que es la hípica tienen que olvidar esa afición hasta la siguiente Olimpiada. Fascinante mundo el de los deportes minoritarios. Sea una especialidad u otra, eso sí, lo que cuentan son los metales. ¿Cuántos ganará en Atenas la octava potencia mundial, actual trigésimosegundo país en el medallero histórico?

Del pita pita del

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 11 de August, 2004

Esto va camino de convertirse en un drama. El año pasado ya notamos que la canción del verano estaba de capa caída. Debe de ser un síntoma de la decadencia de nuestra civilización: desaparecen los viejos mitos. Este verano da la impresión de que ocurre lo mismo. Desde que se jubiló Georgie Dann, nada es igual. No hay claramente una canción del verano que quede en los anales de la música. ¿Qué le pasa en los últimos años a este elemento fundamental del fenómeno chiringuito? Las viejas melodías veraniegas no tienen un referente actual. Únicamente se disputan el puesto de ‘top politono’ del verano un ramillete de patéticas e insoportables sucesiones de ruidos y estribillos repetidos hasta la extenuación, que pretende ocupar el espacio dejado por la típica y tópica (y por eso mismo entrañable) canción del verano.

Quizá porque el público no responde ante ninguna de las apuestas estivales de los diferentes poderes fácticos en lo musical (radio-fórmulas, late-shows y similares, que son los que marcan las modas), hay un ritmillo que desde la privilegiada plataforma de lanzamiento que es la publicidad ha ido ganando posiciones. Se trataría de la alternativa exótica a la canción del verano. La canción que protagoniza el último anuncio de una conocida bebida espirituosa (vamos, la Coca Cola) tiene todos los atributos de los estribillos pegadizos: Del pita pita del. Y ocurre que es al mismo tiempo, de manera oportunista por parte de la marca, aunque también audaz por ser casi pioneros en el mestizaje estético-comercial, un homenaje al fenómeno Bollywood.

Aunque, todo hay que decirlo, en realidad ‘fenómeno’ es la forma provinciana que tenemos en occidente de denominar el reciente descubrimiento de algo que ya estaba ahí. En la India llevan décadas desarrollando el ‘Hollywood de Bombay’, la primera industria cinematográfica con casi 1.000 al año para un gran mercado que se cuenta por centenares de millones de espectadores. En los últimos años se ha trasladado la moda a esta parte de la aldea global, en parte también por el interés que despierta un cine tan apegado a las características culturales de aquel país. La curiosidad occidental hacia el subcontinente indio nace, posiblemente, el día en que Apu Nahasapeemapetilon decide abrir el Badulaque en la ciudad donde vive Homer Simpson.

El “del pita pita del” que canta el camarero indio viene a subirse al carro del éxito de Bollywood y la estética que lleva aparejada. Los spots en televisión sirven en este caso para que muchos descubran una canción extraña que en otras circunstancias no habría llamado la atención en estas tierras tras realizar tan largo viaje desde la India. De repente, el viaje se ha acortado y en todas las pantallas aparece la apuesta publicitaria india a convertirse en ritmo del verano.

Islam europeo

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 9 de August, 2004

Interesante entrevista en El Semanal con Tariq Ramadan, teólogo musulmán de nacionalidad suiza que fue destacado por la revista Time como uno de los cien innovadores del siglo XXI.

«El Semanal. En Estados Unidos lo llaman el nuevo Martín Lutero musulmán, ¿tiene una lista de reformas para el islam o algo parecido?

Tariq Ramadan. No, no tengo ninguna lista. Ni creo que se me pueda atribuir esa carga de ser el nuevo Martín Lutero, aunque sé bien cuáles son las prioridades cuando pensamos en reformas dentro del contexto islámico. Y lo primero es revisar la manera en que leemos nuestros textos. Debemos renovar constantemente nuestras lecturas, para afrontar los retos de la sociedad actual.

E.S. ¿Separar la política de la religión es uno de ellos?

T.R. Cuando alguien afirma, dentro del islam, que no existen diferencias entre política y religión, debemos decirle que las fuentes son las mismas –el Corán, la Sunna…–, pero las metodologías son diferentes. En el culto debemos hacer lo que está escrito, pero en cuestiones sociales todo está abierto. Y estas diferencias son fundamentales.

E.S. La percepción desde Occidente es que la política y la religión cada vez se acercan más…

T.R. Eso depende de cada país, pero hay una revolución silenciosa en marcha. Las nuevas generaciones serán visibles y se las escuchará muy pronto. En mi libro ‘Musulmanes occidentales’ [no publicado en España] hablo de esta visión que aúna la espiritualidad, el sistema escolar, el diálogo, la economía, la implicación política, alternativas culturales… Tenemos nuevas respuestas.

E.S. Mientras tanto, los saudíes buscan ocupar el centro del espectro islámico. ¿Qué consecuencias puede tener la expansión del wahabismo y su visión restrictiva del islam?

T.R. Ése es un gran problema. Son un grupo minoritario, pero muy activo, y su número crece rápido gracias al dinero. El enfoque que promueven es para nosotros, musulmanes europeos, una catástrofe. Por ese camino, cada vez habrá más gente creyendo que todo lo occidental va en contra del islam; que ser musulmán significa actuar contra los valores occidentales o de forma completamente opuesta a ellos.»

[Entrevista completa]

Los obispos no se aburren en verano

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 4 de August, 2004

Los malos tiempos quedaron atrás. Qué aburrido debía de ser para un obispo un país que estuviera ordenado a imagen del catecismo y las directrices eclesiales. Es lo que tiene el nacionalcatolicismo: que una vez asumido de forma general, es demasiado fácil y rutinario condenar al infierno a los discrepantes. Pero el infierno está ahora por todas partes. El mundo ha cambiado mucho. Desde que la libertad se convirtió en libertinaje, cosa que ocurrió uno de estos años pasados, no me pregunten cuál, la Conferencia Episcopal no ha estado en ningún momento ociosa. Bien al contrario, en su importante función doctrinal, ha estado trabajando a pleno rendimiento. Qué triste sería ver a los disciplinados funcionarios del Departamento episcopal de Documentos de Repercusión Mediática en la cola del paro. Por fortuna, nuestra sociedad se halla bajo la influencia de la masonería, los progres y demás chusma, y en consecuencia a los escritores de doctrina católica marca Wojtyla no les falta el trabajo. Desde arriba les llega la idea a defender: su tarea consiste en extenderla mediante cartas pastorales, sermones de obispos y otras hierbas.

Con seguridad, los obispos que patrocinan la intensa labor de regañina a la impía ciudadanía de este país habrán contratado a un consultor para optimizar los tiempos mediáticos. Sacan un documento sobre la mujer en las semanas más tranquilas del verano, para así animar a los anticlericales que valoran especialmente estas arremetidas contra el feminismo y demás ralea. Gustan a los pérfidos críticos de la Iglesia las salidas de tono reaccionarias de este estilo, y es que la jerarquía eclesial no defrauda cuando se empeña en acaparar espacio en los medios aconsejando a sus fieles lo que deben pensar. El cotarro se anima aún más cuando arrecian las respuestas del lado favorable, en concreto del Club de Fans del obispo de Mondoñedo, en defensa del derecho de los católicos a decir lo que piensan. Es curioso: las distintas reacciones a la bomba opinativa lanzada por la Iglesia en forma de documento doctrinal suelen ser previsibles. Pero cuando se alude a «los católicos», uno piensa que se dirá lo diferentes que pueden ser las opiniones dentro de ese grupo social. Pues no: los voceros católicos hacen como los obispos, que actúan como si supieran de antemano lo que todos sus fieles quieren que defiendan.

Cuando la jerarquía opina sobre la posición actual de la mujer en el mundo, la perplejidad no falta ante un pronunciamiento tal de una organización eclesiástica formada únicamente por hombres. Pero cuando el tema elegido por los obispos para no aburrirse en verano es el de los homosexuales, la chufla generalizada es ya total. La credibilidad y la influencia de la Conferencia Episcopal en estos asuntillos de la moral sexual podrán ser analizadas algún día como uno de los principales pinchazos en el papel de lobby religioso en un país occidental: de gobernar las conciencias de los españoles a ser objeto de chiste. Qué tan interesante tendrá que decir la Iglesia sobre la homosexualidad que la única preocupación de los administradores de la doctrina es colocar el mensaje anti-matrimonio gay en los lugares donde haga más ruido: en la catedral de Santiago, en ‘recomendaciones’ a los diputados católicos. Se prevé con esta campaña un éxito parecido al cosechado por Ratzinger con su documento sobre los homosexuales del verano pasado: convencer, no va a convencer a nadie; pero lo que es seguro es que no nos vamos a aburrir con este interés episcopal por meter la nariz en todos los asuntos.

Hammett

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 2 de August, 2004

No sé por qué razón no había descubierto antes la novela negra.
(sigue…)