Diario de un aspirante a tertuliano

Las torturas y la moral

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 19 de May, 2004

Estamos tan acostumbrados a juzgar la política estadounidense en términos de estrategia llevada a cabo por el máximo poder mundial, que a veces olvidamos que internamente las acciones -sobre todo en lo referido a la guerra- tratan de explicarse con un discurso profundamente impregnado de consideraciones morales. Una parte de la población mantiene sedado su sentido crítico ante las soflamas morales de Bush en favor del Bien y de la guerra contra el Mal. Es por ello que el ‘escándalo’ de las torturas en Irak puede llegar a ser tan relevante para el rumbo de la opinión estadounidense sobre su política exterior. La moral salta a primer plano para evidenciar que los mismos gobernantes que la han usado en los discursos pisotean en la práctica sus principios más elementales. Michael Walzer analiza la dimensión del error de Bush en un artículo que comienza negando la sorpresa: «La mayoría de los estadounidenses, tanto los que están a favor como en contra de la guerra, se han sorprendido ante las noticias sobre los malos tratos a prisioneros que están inundando los medios. Pero creo que no debería sorprendernos».

«El actual Gobierno de Washington parece actuar sin conciencia moral y sin ningún sentido del significado de la reciprocidad». Para Walzer, la atrocidad amparada por el Pentágono de Rumsfeld responde a un contexto: «Todo esto es vergonzoso, pero me temo que encaja demasiado bien con otras actitudes y políticas de la Administración de Bush. Pongamos dos ejemplos. Primero, esta Administración se compromete con la privatización en una escala que excede con creces lo visto en el país hasta ahora». Explica que la privatización de la guerra es una innovación de George W. Bush. Y continúa: «En segundo lugar, Bush y sus colegas desprecian no sólo el respeto internacional de los derechos humanos en sí, sino los propios derechos, siempre que chocan con la política o los objetivos militares de la Administración. (…) Nada de esto debería sorprendernos. Deberíamos avergonzarnos de sorprendernos, porque es señal de que hemos estado ocultando o reprimiendo lo que realmente sabíamos: lo autoritario que se ha vuelto nuestro Gobierno». «Los malos tratos a prisioneros en Irak».

14 Responses to 'Las torturas y la moral'

Subscribe to comments with RSS

  1. R. said, on May 19th, 2004 at 1:54 am

    Hola David, hace tiempo que sigo tu weblog y la verdad es que es estupendo, felicidades.

    Respecto al tema de las torturas… ya veremos como acaba, estos dias se lee y escucha de todo, y solo puedo decir que me da miedo, mucho miedo hasta dónde es capaz de llegar el hombre por defender una idea, un pais, una politica…

    La autoridad moral es complicada de adjudicar: Árabes poniendo la voz en grito y olvidando sus leyes medievales tipo ‘talión’, americanos justificando las torturas porque ‘ellos son mucho peores’… en cuanto al resto, nosotros, la gran mayoria, creo que a la hora de condenar una tortura hemos de ser coherentes y tratar de hacerlo siempre, y es ahi donde solemos fallar, bien por desconocimiento, por dificultad, falta de información o por una ideologia o idea preconcebida…

    Por ejemplo, un tema polémico sería este: es correcto que la policia española torture a los etarras?? probablemente se hace, y hay que pensar: son unos hijos de puta pero, está bien torturarles?? aunque sea de forma ‘light’, pero tortura es siempre tortura… si estamos en contra hemos de estarlo siempre, no hay excepcion posible. En fin, este es un tema controvertido porque me pongo en la piel de un guardia civil y podria entender que torturen a un cabronazo etarra, y a la vez me parece terrible que se torture a un iraqui… y de esta contradicción nace mi dilema, y es que es dificil, muy dificil tener cualquier tipo de autoridad moral, al menos en el 100% de los casos, porque… quien actua siempre de forma coherente? somos humanos y todos nos equivocamos o no tenemos las ideas suficientemente claras.

    Por mi parte condeno cualquier tipo de tortura, se haga por quien se haga y en nombre de cualquier idea, credo, patria o religión.

    Saludos.

  2. David said, on May 19th, 2004 at 10:16 am

    Gracias, se hace lo que se puede con el blog.

    Sobre las torturas, los europeos lo tenemos difícil ahora mismo por aquello de caer en el doble rasero. Pero por eso mismo me han parecido tan claras y tan necesarias las afirmaciones de Walzer, como americano, no sólo en el plano moral (condenando las torturas) sino también en el político de una manera tan contundente (comparativamente, no sé si Kerry está a la altura en estos momentos).

  3. Fernando said, on May 19th, 2004 at 10:33 am

    Efectivamente, en España se tortura tambien. Recordemos el GAL, organizado por el PSOE. Recordemos tambien todas las denuncias hechas por GARA y nunca desmentidas por el gobierno de turno (PP o PSOE). Y, lo mas grave, recordemos el silencio sepulcral que los medios de comunicacion guardan al respecto (El Pais, El Mundo, televisiones… etc). En fin, mucha hipocresia.
    Pero una cosa no quita la otra. Se debe criticar a los norteamericanos por los malos tratos a los presos iraquies. La razon principal es que los EEUU son un pais democratico y, como tal, esta tipo de denuncias son escuchadas y sirven para compensar el sistema.
    Por la misma razon debemos denunciar tambien las torturas en España. Uno esta harto del ‘problema vasco’ y de los etarras, pero hay que demostrar que no se cae tan bajo como ellos. Silenciar la tortura solo sirve para desacreditar al gobierno español. Verguenza para todos.
    Un saludo,

  4. R. said, on May 19th, 2004 at 4:19 pm

    Hombre, la verdad es que la condena sin paliativos de Walzer es un avance, vamos poco a poco, se juegan mucho y los grandes cambios es mejor hacerlos despacito.

    En cuanto a Kerry, creo que solo estará a la altura si es electoralmente rentable, nada nuevo bajo el sol por otra parte, no creo que haya que esperar mucho de el, verdaderamente tiene pinta de niño pijo de colegio de elite que se la coge con papel de fumar.

  5. Strepto said, on May 19th, 2004 at 5:12 pm

    Toda tortura es condenable, ya la ejecute la administración Bush, Pol Pot o Chiquito de la Calzada (menuda tortura!!).

    Ya más en serio, introduzco en ésta discusión la posibilidad de que las torturas a los presos iraquíes más allá de que se compruebe o no su carácter de política de Estado de EEUU, sea producto del clima moral, bastante esquizoide y desenfrenado que se ha generado en aquella nación después del 11S y en cuya generación ha tenido responsabilidad directa el propio gobierno estadounidense y su cohorte de “neocons”. Resulta dificil para un estadounidense promedio (esto es, que no lee mucho -más o menos igual que en España por cierto- y que recibe el bombardeo más o menos maniqueo de las teleseries e informativos de las grandes cadenas) que ha sido constantemente atenazado por las imagenes del 11S repetidas ad infinitum y los discursos en plan Santiago Matamoros de Bush, resulta difícil digo, no identificar en todo iraquí y “moros de mierda” en general un enemigo despreciable despojado de su condición humana por el simple hecho de responder a otras referencias culturales (a mi juicio atrasadas pero respetables dicho sea de paso), hablar otra lengua y estar en el lugar equivocado cuando los soldados de EEUU salen a la caza de presuntos terroristas (se sabe que en la guerra no existen “presuntos” todos “son”). De éste modo, y sin buscar exculpar estos despreciables tratos, surge una pregunta ¿es posible que un soldadito yankee atenazado por la propaganda patriotera más o menos velada de los grandes medios en la cual el discurso bushiano es pieza clave y más aún inmerso en un ambiente ultrachovinista como el de todos los ejércitos que existen, es posible digo, que un buen soldado no se convierta mañana en uno de los peores torturadores conocidos?.

    La historia ésta llena de ejemplos de cómo los discursos esquizoides, maniqueos y excluyentes de los líderes influyen en las almas aparentemente más pacíficas, y de ésto puede dar cuenta Himler el de las SS, un tímido y apocado maestro de escuela y avicultor que ejecutaría sólo unos años después de su ingreso al NSADP la política de exterminio de los judíos en Europa.

    Otra cosa que quería comentar es que a pesar de lo triste y horroroso que implica el constatar que en todo Occidente (como alguien ha dicho en España también se cuecen habas) se incrementa la tendencia al mal en nombre de un supuesto y discutible “bien”, creo que se pierde una perspectiva esperanzadora: ha sido en sociedades libres (cuya libertad se deriva justamente de la impronta que deja en la psique social las prácticas del Estado democrático) en las cuales han surgido éstas denuncias. Ninguno de éstos aspectos, a pesar de los defectos del sistema y de las amenazas de quienes pretenden salvarle destruyéndolo (para convertirlo en un Estado Policial puro y duro), habría salido a la luz pública en naciones regidas por gobiernos que controlen el mercado informativo y, del mismo modo, no amenazarían la estabilidad de esos gobiernos como hoy sí ocurre con Bush y Rumsfeld o formado una consciencia social que (de seguir las cosas como van) dará lugar a un movimiento pacifista de tanta (y quien sabe si más) envergadura que el de Vietnam, un movimiento que en sociedades libres como la americana (a despecho de los neocons y otros proponentes del gobierno de las “sombras”) podría imprimir un giro importante a la política exterior y de defensa estadounidense post-guerra fría y post 11S. Ni más ni menos (salvando las diferencias) a lo ocurrido recientemente con nuestra amada España….

    Y digo yo, que como sostuvo recientemente Vargas Llosa en el país a Occidente podrá reclamarsele mucho en el reparto de culpas por los males del mundo, pero sólo aquí se ha desarrollado debates y movimientos capaces de hacer metahistoria, esto es, capaz de discutir las propias bases civilizatorias de eso que llaman Occidente…

    Por tanto, no todo está perdido.

    Salud.

  6. José Luis said, on May 19th, 2004 at 6:16 pm

    Lo que a mi me sorprende:

    Sabemos que se han matado, pongamos, 10.000 iraquíes (y dá igual si ha sido en una guerra “justa” o una guerra “injusta”. Lo cierto es que no tenemos cifras fiables, pero por ahí deben andar los tiros). Ahora vemos unas fotos gracias a las cuales sabemos que, además, se han torturado a, pongamos, una docena de iraquíes (vale, ya sé que serán muchos más, pero eso es lo que hemos visto).

    Pues resulta que nos escandalizamos por las torturas. ¿Alguien a pensado que puedes coger a una persona, electrocutarla, mearla encima, ponerle un collar de perro o unas bragas en la cabeza, no dejarle domir, mutilarla, violarla, lo que sea, lo peor que se te ocurra, y no le estas haciendo ni siquiera una millonésima parte del mal que le haces si la matas? ¿Por qué nos indigna más una cosa que la otra? ¿No estamos cayendo en lo de “un muerto es una tragedia, un millon de muertos es una estadística”?

    Eso es lo que a mí me sorprende. Y ahora, quien quiera que hable de moral.

  7. l.g. said, on May 19th, 2004 at 7:20 pm

    Interesante el último punto de vista. Yo me atrevo a aventurar una hipótesis: La muerte, sea asesinato, ejecución (¿No son lo mismo?) es un acto que termina en sí mismo. Es irreversible, definitivo. Objetivamente no hay nada más grave. Sin embargo, el horror de la tortura prolongada entiendo que puede llegar mucho más allá, al menos anímicamente, en el sentido de que el torturado “abandona toda esperanza”, pierde el sentido del tiempo, sufre un castigo terrible y constante que, a consecuencia de esa pérdida de referencias temporales (torturas de por sí) parece que no tocará a su fin jamás. Imaginemos el horror, el terror (¿Terrorismo no es la acción por la cual se causa terror?) de un detenido de Guantánamo que día tras día, mes tras mes, año tras año ve pasar allí el tiempo en un régimen inhumano sin saber si morirá allí o si algún día volverá a ser libre. A mí me parece que la sensación que produce es aún más terrible que la muerte en sí, aunque admito, que el torturado puede llegar algún día a escapar de sus torturadores, e incluso a superar los traumas que le han producido. en cualquier caso, como todo puede ser peor, en muchos casos la ejecución no es más que otra tortura, la que pone fin al resto.

    en otro orden de cosas, creo necesario, como ya apuntan algunos, que abramos los ojos, no sólo ante las torturas de los yanquis, sino también ante las que con toda seguridad se están dando en nuestro país. cReo que hay que acabar con el cinismo y la doble moral de decir por una parte, sí, estamos en un estado respetuoso con los derechos humanos, y por la otra torturando gente porque se les supone miembros de ETA (y digo suponer, porque la justicia también puede llegar a equivocarse), o aún peor, porque son una pobre gente pringada en asuntos sucios sin dinero para pagarse los abogados adecuados para que les respeten. O somos o no somos. Alguien ha apuntado que entiende aunque no comparte la actitud hipotética de un guardia civil amenazado por ETA ante un presunto etarra. Bien, creo que deberían diferenciarse en algo, y además al guardia civil se le supone una profesionalidad, un oficio.

    Tengo la impresión de que estoy hablando más con el corazón que con la cabeza y que no estoy argumentando mis posturas con excesiva claridad, pero en fin, es lo que hay. Se me revuelven las tripas cada vez que veo cómo los plumillas corren a sacar a Amnistía Internacional en sus medios (el otro día en la SER, sin ir más lejos)cuando denuncian las torturas de los yanquis, o cuando critican la lapidación en Nigeria y cómo nadie se acuerda de esta organización cuando en su informe anual se muestra la verdadera cara del sistema penitenciario español. Quizá es que nos gusta más ver en la tele la boda del príncipe que las mazmorras del reino.

    (Ahora viene la nota aclaratoria de obligado cumplimiento en estos casos para no ser ilegalizado, como se pretende hacer con HZ -¿Acaso no tienen derecho a ejercer la política unas personas por el hecho de haber sido en su pasado defensores de la actividad de una organización terrorista?, Pues no entiendo qué hace por ahí el señor Ibarra, entre otros muchos-:
    No soy simpatizante de batasuna o alrededores. Me repugna cualquier violencia, incluída la de ETA. De hecho, ni tan siquiera me considero nacionalista).

  8. José Luis said, on May 19th, 2004 at 8:27 pm

    l.g.:

    Lo que dices de que una tortura extrema puede ser “peor que la muerte”, visto desde un punto de vista subjetivo, claro, es verdad, uno puede “preferir la muerte” a cierta situación desesperada.

    Pero no iba por ahí yo, sino más bien por el tema del articulo de David, de lo “adormecida” que está la moral y demás. A lo que quiero llegar es que si de hacer un juicio moral se trata, la vida en si misma es un valor que está por encima de cualquier otro que se maneje. Y que la indignación por las torturas, la consideración que se pueda tener por el respeto al derecho internacional, lo verdadero o hipócrita de las motivaciones para la guerra, todo eso, todo lo que se pueda decir al respecto (que es mucho) no entra dentro de una discusión moral, en tanto en cuanto el juicio moral es inmediato e indiscutible (quiero decir, “mi” juicio dentro de “mi” moral, en la que la vida, o si quieres “el individuo”, es un valor por encima de cualquier otro).

    No es un juicio moral el que hacemos, sino un juicio meramente utilitarista, y ahí está precisamente el problema. Eso es por donde iba el mensaje anterior.

  9. l.g. said, on May 19th, 2004 at 10:21 pm

    Ya, creo que te entiendo. Es algo así como la postura radicalmente antiabortista del vaticano, que resulta sorprendente, cuando se compara con su valoración mucho más tibia de la aplicación de la pena de muerte, aunque el paralelismo apropiado igual es más el de su postura frente a los preservativos frente a su tiebieza con la pena de muerte (que por cierto fomentar la propagación del SIDA en Africa por condenar los preservativos es, en mi humilde opinión, otra forma de condena a muerte).

  10. Menelao said, on May 19th, 2004 at 10:58 pm

    Ahora que todo el mundo se rasga las vestiduras con las torturas por parte de estadounidenses hacia irakíes puede ser buen momento para preguntarnos si en España estamos libres de culpa. ¿Creéis que en España las fuerzas de seguridad torturan? Yo creo que sí. En su último informe AI ya daba un toque (suave, eso sí) al gobierno español.¿Qué opináis?

    P.D. Noticia de “El País”
    “El testimonio de Otamendi conmociona a los escritores del PEN

    Tanto en sus trabajos a puerta cerrada como en conferencia de prensa, los escritores y periodistas del PEN reunidos en Barcelona consideran, como afirmó ayer el escritor angloindio Salman Rushdie, que “la libertad de expresión vive en todo el mundo tiempos muy difíciles, a causa de la política o de la religión”.

    Pido disculpas por no poder poner el artículo completo, es de http://www.elpais.es. También se encuentra en la versión impresa.
    En esta versión reducida no explica la noticia. Parece ser que Otamendi habló de las torturas que sufrió tras su detención en una ponencia del Forum de Barcelona, titulada “Información. Poder y ética en el s.XXI”.
    Hoy por la mañana Gabilondo se hizo eco de esta noticia y dijo algo así como que “hay que analizarlo”, que sería muy grave, etc. Espero que no se les “olvide” esta noticia cuando pasen unos días y que por fin los medios cumplan su función (será mucho pedir?)

  11. R. said, on May 20th, 2004 at 12:41 am

    No me cabe duda de que se tortura; en el pueblo donde vivo, en la zona noroeste de Madrid, si la guardia civil coge a algún delincuente tienen un metodo muy expeditivo, le dejan en pelotas y sin pasta, solo con las botas, le suben al monte abantos o a cualquier otro de la sierra de Madrid y le dejan ahi tirado, y le dicen la proxima vez que te pillemos ya sabes lo que te espera… por cierto la medida es muy efectiva. No es estrictamente tortura, pero es una medida no contemplada por la ley. También se rumorea que la guardia civil puede hacerte un daño que preferirias estar muerto simplemente con el capuchón de un boli bic clavandotelo por detras de la oreja, metodo que además no deja marcas.

    Si se hace eso con los criminales de poca monta… que no se hará con los etarras? aunque igual no les hacen nada, también hay que recordar que los etarras tienen detrás ejércitos de abogados dispuestos a buscar las cosquillas donde sea posible.

    Ojo, no estoy diciendo que la tortura sea generalizada, sino que puede haber casos, seguramente poco representativos respecto al total, pero casos al fin y al cabo.

    Saludos

  12. POZZI said, on May 20th, 2004 at 11:22 pm

    Siempre la misma basura del el problema vasco y otros lloros, cuando el unico problema vasco son dos polis, el poli malo ETA y el poli bueno PNV.

    Tortura??? La habra habido aunque cualquiera que haya conocido a un hachabe sabe que estos retrasadillos tienen dos consignas.

    1)En comisaria cantar todo lo que sepas, y procurar no cagarte o mearte en los pantalones. De todas formas seguramente ya te han mostrado fotos y te han contado que tus amigos han dicho que tu fuiste el que lo monto todo.

    2)En el juzgado decir que no sabes nada y gritas a cualquiera que te escuche que te han torturado.

    Cuando el abogado sale de hablar con el detenido, despues de apuntar nombres y matriculas de funcionarios de prisiones si dice mucho que le han torturado eso es senal de que ha cantado y que toca esconderse.

    Eso lo pueden hacer en los ultimos tiempos desde que se abolio la ley de fugas y los inutiles del GAL. Si ETA actuara en Francia, hace tiempo que Otegui o incluso Arzallus serian carnaza del atun en Terranova.

  13. Ava said, on May 20th, 2004 at 11:33 pm

    Muy buenas a todos. Hace tiempo que no participo por aquí por muchas y variadas razones, entre ellas el tiempo. Así que seré breve en este retorno (el “retonno” de Ava). Tan sólo quiero dar mi opinión sobre cómo es posible que escandalice más las torturas que la propia muerte indiscriminada en una guerra si se supone que la muerte es el daño más grave que se puede causar objetivamente.

    Pienso que no es una cuestión de qué grado de daño es el mayor que se le puede hacer a una persona, independientemente de que esta prefiera la muerte si se ve torturada o de que si efectivamente es asesinada, ya sea irreparable. Objetivamente ya se ha contestado que es peor morir por no haber vuelta atrás. En otras palabras, no es una cuestión de quien sufre esos castigos sino de quienes los vemos en general.

    Hoy día la muerte se ha vuelto aséptica y a diferencia de otras épocas en las que ya se viviera obsesionados con el tema o se aceptara de una forma más natural, parece que la muerte es una escena de película, una noticia de telediario, una imagen que además, siempre le sucede a los otros. Se ha vuelto tan aséptica que hoy es posible que mueran como en Irak (y no me voy a meter en los fregados de si es una guerra justa o injusta) decenas de miles de personas a base de apretar botones en la cabina de unos avioncitos de lo más chulos y cinematográficos sin que la reacción en contra sea proporcional en quienes contemplan el espectáculo en su casa. Dicho de otra forma, tenemos un callo, una concha psicológica al hecho de la muerte y el daño que supone, es esta tan habitual ya sea en los miles de muertos de las guerras hipertecnológicas o en la ficción, que se ha vuelto casi completamente irreal y hueca. Hasta que a alguien le toca de cerca, claro.

    Entonces en este escenario de muertes asépticas e irreales, lo único que sorprende es precisamente el modo sucio o el polo opuesto; la barbarie, la tosquedad, la mancha. En otras palabras, estamos más dispuestos a escandalizarnos por que mueran cien personas a machetazos que por que mueran cien personas bajo una bomba “cortamargaritas”. El primer método es agónico, salvaje, recuerda a un matadero de reses humanas con matarifes babeantes. El segundo es aparentemente aséptico, seco y rápido, o al menos lo imaginamos así por el respaldo tecnológico que tiene detrás, es el habitual en este tipo de guerras y posiblemente la mayor información que tendremos sobre él sea un bonito diagrama infográfico en una página par de periódico en el que se nos expliquen todas sus piezas.

    Estamos tan enfermos que nos inquietamos más ante el método que ante el resultado, o por lo menos los modos empleados pesan más en nuestra conciencia. Así que no es de extrañar que diez mil muertos de última tecnología pesen menos que 12 moribundos torturados indefinidamente. Lo primero ya es habitual, casi no se ve, y aparentemente es rápido, casi como de videojuego y además, si los causa nuestro bando, encima somos ganadores. Lo segundo ya da como asco, es antiguo y brutal y además la sangre salpica, mancha y no hay quien la limpie luego.

    O sea, que se ha acabado asociando la brutalidad a la manera en la que esta se ejerce. Ya no es tan brutal en inhumano acabar con miles de vidas a base de misilazos, pero si lo es que tras ello quede un superviviente sin brazos o sin piernas. Ya no es brutal una condena a muerte por inyección letal, pero si lo es dar descargas eléctricas en los testículos. O sea, ya no es brutal ser “brutal” como de toda la vida, sino ejercer la brutalidad con suciedad.

    Que asco.

  14. l.g. said, on May 21st, 2004 at 12:15 am

    Creo que te equivocas. No creo que sea una simple cuestión de hipocresía como pareces concluír. Es cierto que determinadas formas de morir nos impresionan más que otras, quizá por nuestra forma de ser, quizá por la información deliberadamente sesgada que nos dan, a veces escondiendo el detalle, a veces exacerbándolo. No creo que seamos unos enfermos -al menos por ese motivo-. Creo qued simplemente se trata de psicología. (aun admitiendo que juegan con nuestras motivaciones psicológicas). Más hipócrita me parece eso de que en este tipo de guerras haya tres categorías de muertos: Los moros -negros, hindúes, etc, según el caso-. son muertos de tercera y se cuentan por centenares. Los muertos occidentales, yanquis o europeos. Son casos mucho más aislados y merecen un análisis individual. Los muertos españoles. Cada uno de ellos da para largos y profundos análisis, para poémicas y desmedidos elogios fúnebres. Curioso, ¿Verdad?