Política en los mass media
Leyendo la columna quincenal sobre radio de la revista Almacén, me entero de la existencia de la web npr.org de la radio estadounidense National Public Radio (NPR). En el artículo en cuestión, Ramiro Cabana explica con su particular estilo cómo es y cómo funciona esta red de emisoras de EEUU, radio independiente, pública y de calidad, mantenida por multitud de donantes privados. Pues bien, en la NPR pude escuchar el pasado martes un debate entre los precandidatos demócratas a la presidencia: una muestra más de que en aquel país se toman en serio la realización de espacios en los medios de comunicación a través de los cuales se pueda desarrollar la discusión política.
No pretendo hablar ahora de las implicaciones más evidentes, y habitualmente nefastas, de los modelos electorales que disfrutamos en occidente: simplificación de ideas, sociedad del espectáculo, etc. La política pasada por el filtro mediático es la única que, por desgracia, existe conforme se acercan unas elecciones. Pero sin necesidad de apelar a utopías, puesto que una desmediatización (ya, ya sé que el palabro no está en el DRAE) de la política se me antoja imposible en el medio plazo, hay que considerar que incluso en nuestros modos de hacer campañas hay clases y clases. Insistiendo en la idea de que los debates de candidatos en TV, y en radio, son positivos para la democracia de partidos, he de reconocer que siento envidia de la sociedad estadounidense y de tradiciones como la de los debates que allí ni se discuten.
Mientras aquí el PP se está planteando aceptar el debate entre Rajoy y Zapatero sólo si les viene bien para la campaña (por ahora dicen que no, al ver las encuestas a su favor), en EEUU se celebran estos encuentros entre los políticos demócratas que aspiran a ser candidatos de su partido, del mismo modo que se enfrentarán ante las cámaras en su momento los presidenciables demócrata y republicano.
La televisión, la radio, la prensa… no son medios ideales para la discusión política. La confrontación programática termina reducida a una decena de eslóganes y las ideologías que se presentan ante la ciudadanía tienen como principal argumento una imagen basada en el color de la corbata y el peinado que luzca el candidato. Pero lo cierto es que los medios informativos son armas de la propaganda partidista los 365 días del año. Y nada es más lógico, en consecuencia, que las campañas, centradas en intervenciones de los políticos en los medios, incluyan debates entre candidatos y debates sectoriales con los integrantes de los equipos con que cuenta cada partido.
El riesgo de que la política termine contaminada por los modos y el estilo de los programas de telebasura se puede evitar, justamente, haciendo de los debates en TV un pilar de la próxima campaña para las generales. Aunque quizá esto sería pedir cambios demasiado radicales a la oferta televisiva, en la cual un espacio bastante criticado, como es la tertulia del programa de María Teresa Campos, resulta ser el único dedicado en las principales cadenas a la discusión sobre temas políticos en horario estelar.

Es de admirar la pasión de muchos americanos por mediatizar (toma patada, RAE) la política, que no es lo mismo que politizar los medios. Es tremendamente fácil encontrar en Internet talk shows para todos los gustos e ideas, desde los tradicionalistas y conservadores, como el que lleva Rush Limbaugh (recientemente procesado por falsificar recetas médicas para conseguir anfetaminas ilegalmente) hasta radios de corte liberal y ateo como IE America Radio Network. Esta última la suelo oír frecuentemente.
Bien es cierto que abundan más las conservadoras que las progresistas.
Buscad emisoras de radio hablada en castellano por Internet de temática parecida. Tarea imposible.
Habra debate David, apuesta por ello. Y ganara Rajoy. Sigue apostando.
Apasionante el panorama que describes, JR, como lo es también el de los weblogs políticos anglosajones… todavía no me he adentrado demasiado en ese universo, pero habrá que hacerlo para desear que aquí nos llegue algo (lo bueno) y podamos renovar nuestro Celtiberia Show, comandado por la clásica nómina de columnistas, las tertulias radiofónicas de siempre y en televisión… apenas nada.
Beria, de acuerdo, apostaré por que sí lo habrá. Lo malo es que después de alegrarnos de que se celebre lamentaremos que, al margen de quien lo gane, el espectáculo será aburridísimo (no hay dos candidatos más sosos en todo el mundo).
Te escribo desde El salvador, en los últimos 5 años El Consorcio de Educación Cívica de El Salvador ha organizado 3 debates de candidatos. Sólo realizamos 2, ya que nuestro actual Presidente se negó a debatir en el 99. Hoy que tendremos elecciones presidenciales en marzo estamos en las mismas. De los 4 candidatos, el que lleva el primer lugar en las encuestas no quiere debatir. Vamos a hacer el debate con o sin él. Me egustaría intercambiar ideas e información al respecto de los debates.
Saludos
Creo que con la experiencia que nos cuentas de El Salvador podemos llegar a la conclusión de que siempre es el candidato en el poder o el candidato favorito en las encuestas el que pone obstáculos a la celebración de debates. Aquí pasa lo mismo en cada elección y ya es triste que sólo en una ocasión (en el 93) se hayan realizado debates. En cualquier caso, me parece positivo además que en El Salvador hayan sido organizados por un consorcio de organizaciones sociales. En España los únicos que, en su caso, animan a realizar un debate electoral son los medios de comunicación que se ofrecen a organizarlo.
Un saludo
En vez de Rajoy debería llamarse Rajao.
Puto PP de mierda