Bush y las buenas intenciones
Los dirigentes políticos no pueden sobrevivir sin un discurso que apele al bien común. Cualquier intervencionismo estatal ha de tener una serie de beneficios potenciales para que sea aceptado de una manera racional, y no como designio derivado del despotismo ilustrado del líder de turno. Si los efectos beneficiosos para el interés general no llegan finalmente, siempre se podrá argüir que las circunstancias fallaron, salvaguardando al menos las buenas intenciones del gobernante. Esto nos lleva a que la relación entre el discurso y la acción de los políticos se evalúa en función de los resultados. Si éstos son desastrosos, es porque algo fue mal. Pero no sería necesario indagar en dos aspectos: a) ¿era adecuado el camino que se eligió para afrontar el problema?, y b) ¿era sincera la búsqueda del bien común, o mera fachada para otros intereses?
Desde un punto de vista utilitarista, bastante extendido, no se podría criticar una política hasta que no es llevada a la práctica. Cuando vemos los resultados (por ejemplo, caos en Irak) es cuando podemos señalar los errores que se han podido cometer, pero la política (intervención mediante guerra preventiva) no es puesta en cuestión. ¿Y si hubiera salido todo como contaban los apologetas de la liberación del pueblo iraquí? Reconocer que hay cosas que han ido mal, no se habían previsto, o que la planificación ha sido desacertada, como ha hecho nuestro Ánsar, es simplemente constatar lo ocurrido tras aplicar la decisión política que se tomó. Siempre es posible echarle la culpa a los elementos, como hizo Felipe II. Sin embargo, la discrepancia sólo es posible si se admite que la decisión inicial puede ser el origen del error, y no los resultados. Se diga lo que se diga, ahora se vive el conflicto tras la ocupación de Irak como consecuencia de la elección de un camino desastroso para llevar adelante la ‘lucha contra el terrorismo’.
Esto parece muy elemental, pero en ocasiones da la sensación de que la política sólo puede ser juzgada por los hechos, obviando la anticipación de escenarios y el recorrido que nos separa del objetivo final. Los atajos, siempre son rechazables. La previsión de que actuando se va a ocasionar mayores problemas que quedándose quieto, siempre hay que tenerla en cuenta. Y, en definitiva, quien crea que para conducir a toda la sociedad hacia una meta justa, llámese ésta seguridad o lo que sea, sólo es posible tomar un camino, es que está muy equivocado.
En Irak se ha fallado en la planificación, de manera evidente, por la actual deriva de la situación: la posguerra no es tal, sino una guerra de guerrillas contra el ejército ocupante que se complica en la medida en que los actos que podrían ser considerados ‘terrorismo’ son vistos como ‘resistencia’ popular a una agresión que suma, a su ilegalidad inicial, la ilegítima actividad estabilizadora del país. Lo que no podemos olvidar es que los errores en la actual ‘pacificación’ nacen de la guerra emprendida en las Azores. Considerando, por tanto, que la operación militar en Irak era un completo despropósito desde que se plasmó en papel, mucho antes de que se lanzara la primera bomba sobre Bagdad, lo que habría que plantearse es si los motivos que la impulsaron son aceptables o no.
Ocurre que las intenciones, posiblemente, no deberían ser juzgadas en política. ¿Podría una motivación altruista justificar una actuación desastrosa? Si lo que se intenta es alcanzar un bien incuestionable -defender a un país de un ataque, por ejemplo-, está claro que se podrían incluir muchos aspectos inaceptables de la acción de los gobiernos -incluso la declaración de una guerra- en la nómina de decisiones acertadas por estar tomadas en pos de una buena causa. Pero también es evidente que, sea o no adecuada y/o justificable una determinada operación, es lógico preguntarse si el empecinamiento en seguir una determinada dirección lleva aparejado algún tipo de interés oculto.
Esto implica que la respuesta a la cuestión a) es la base de la discrepancia política. Y la respuesta a b) el punto de arranque de cualquier análisis que se precie. Recapitulando: la guerra de Irak es un gran error, forma parte de una política funesta y ¿acaso no responde a algo distinto de la lucha contra el terrorismo? Este último aspecto es argumento habitual para desconfiar, con razón, de la política exterior de EEUU en los últimos tiempos. Pero es más corriente fuera que dentro de ese país. Aunque algo me dice que el iluminado Bush y su tropa de fanáticos estrategas ‘neocons’ pueden estar consiguiendo que los estadounidenses vean intereses con los que no se identifican debajo de las capas de patriotismo y propaganda de la política diseñada en el Pentágono.
Los motivos oficiales no pueden ser mejores: se está en Irak para promocionar y extender la libertad en el mundo. Esto significa que derrocar a Saddam Hussein estaría entre las prioridades, aunque la memoria nos recuerde que la primera razón que se dio fue la de la seguridad nacional de EEUU y, por extensión, la de los países afines. Los intereses estadounidenses, materializados en la destrucción de unas armas iraquíes que no aparecen y que amenazaban la seguridad de la superpotencia, eran lo primordial hasta que las circunstancias han llevado a un cambio de discurso casi radical. Ahora lo que se defiende es la intervención en Irak como forma de promover la democracia en Oriente Medio. Un discurso de George Bush de hace un mes acredita que lo que últimamente se viene argumentando es justamente lo contrario de lo defendido en la campaña electoral, que no era sino un repliegue del papel de EEUU en el mundo, reduciendo las operaciones humanitarias exteriores y limitando la acción exterior a la protección de los intereses nacionales:
«Nuestro compromiso con la democracia se pone a prueba en el Medio Oriente, que es mi foco de atención actual, y debe ser el foco de atención de la política estadounidense durante los decenios venideros. (…) Proteger la democracia en Iraq es la labor de muchas manos. Las fuerzas estadounidense y de la coalición están sacrificándose por la paz de Iraq y por la seguridad de las naciones libres. (…) Vale la pena luchar por la libertad, morir por ella y defenderla. La promoción de la libertad lleva a la paz».
Bush desempolva esta idea de la defensa de los valores que inspiran la democracia americana para vender su intervencionismo exterior. Todos podríamos creerlo, y siempre será mejor que apele a objetivos compartidos por la mayoría, como la extensión de la democracia o el mantenimiento de la paz, que diga en sus discursos cuáles son los intereses estadounidenses que están en juego en cada paso que da Washington en el exterior. Pero la batalla de la credibilidad la tiene perdida de antemano, puesto que los prejuicios que albergaríamos muchos acerca de las oscuras motivaciones económicas de las guerras emprendidas por EEUU se corresponden con la realidad de este belicismo guiado por la expansión de su influencia en Oriente Medio. La moral de las buenas intenciones palidece ante circunstancias tan extremas como las que hemos vivido en Irak: estrategia desastrosa más oposición abrumadora de la opinión pública. Internamente, en la población estadounidense, como decía antes, es normal que algo empiece a moverse. Porque la realidad -guerra inacabable- se está separando mucho, demasiado, de los valores que se invocan -llevar la democracia a los iraquíes.
EEUU es una nación que puede olvidarse de sus intereses para defender los valores en los que cree: no hay por qué negar esto, no vaya a ser que alguien pretenda volver a recordar la Segunda Guerra Mundial y lo desagradecidos que somos los europeos con nuestro antiamericanismo. Sin embargo, la política de intereses parece casi la única factible en estos momentos. Irak no es más que una nueva escala de la búsqueda del mayor expansionismo en la que está embarcada la Administración Bush. Los discursos legitimatorios, que repiten las palabras ’seguridad’, ‘democracia’ y ‘libertad’ hasta la saciedad, no parecen sino un puro esperpento comparados con la realidad.

Sí, sin duda es un tema que, al menos yo, no tengo claro. Porque me resulta raro que un país, sea el que sea, se gaste el dineral que cuesta una guerra si no va a obtener nada a cambio. Al fin y al cabo la mayor parte de las guerras a lo largo de la historia han tenido un interés económico o estratégico.
Dado el historial de las intervenciones de EEUU durante la guerra fría, uno pensaria que siempre hay un interes detras. Sin embargo, la intervención de EEUU tanto en la 1ª como en la 2ª guerra mundial no parecio obedecer (a ojos de este desinformado internauta) a intereses económicos. En el caso de la 2ª, les hubiera bastado con atacar a Japón, no hacía falta meterse en Europa. Tampoco veo en Kosovo un beneficio claro.
Dado que la intervencion de los EEUU en las guerras mundiales no parecio deberse a intereses economicos, y que un analista como Luis Bouza-Brey ( http://www.lbouza.net/ ), declarado socialista, cree firmemente en las buenas intenciones de George W. reflejadas en el citado discurso y en otros, uno ya no sabe que pensar.
He debatido de esto en liberalismo.org y con los responsables de El Liberal ( http://www.el-liberal.cjb.net/ ) y, en general, los que han apoyado la guerra admiten que EEUU pueda tener intereses de lo más diverso. Ven el ataque a Irak como lo menos malo entre unos invasores democráticos o la perpetuación de un régimen totalitario y hostil a los EEUU y sus aliados.
Desde luego no soy experto en política internacional; pero mi opinión es que, aunque sólo hubiese buenas intenciones, hay que plantearse al menos dos cosas:
-La cuestión a) que plantea David
-Si “es legítima” la intervención de una potencia extranjera en los asuntos internos de un país, aunque sea para derrocar a un dictador.
A mí me parece que no es legítima la intervención, y que no se puede pretender dar lecciones de democracia saltándose las normas internacionales.
Sin embargo, el que el citado analista ( http://www.lbouza.net/ ) apoye la intervención, el que muchos intelectuales de países del este de Europa la apoyasen diciendo “ya nos hubiera gustado a nosotros que alguien nos librase de nuestros tiranos” y el caso de Kosovo, me hacen dudar de dónde está la línea entre lo legítimo y lo ilegítimo.
Espero no haber desviado la cuestión hacia el eterno tema de Irak.
Podriamos ir mas alla… la politica exterior estadounidense, responde a motivos basados en principios y valores? Responde a los intereses particulares de los Estados Unidos? O mas bien, responde a los intereses particulares de ciertos sectores de la industria americana cercana al gabinete del Presidente Bush? esta marcada en exceso por la influencia del lobby pro-israeli beneficiado por Rumsfeld?
Preguntas y mas preguntas a las que no puedo contestar excepto a la primera con un rotundo NO.
La intervención de eeuu en la primera guerra mundial (WWI) tuvo in interés económico “indirecto”. En 1917 las élites usa se dieron cuenta que el imperio británico (la mayor potencia económica de la época) estaba tambaleándose debido a su implicación en una guerra para la que no estaban “preparados”.
Cuando digo que no estaban “preparados” me refiero a que su concepción de la guerra se había quedado en la época de napoleón, sin advertir que el poder destructivo de la teconología moderna hacía que tácticas militares basadas en descargas de fusilería, cargas de caballería y avances frontales en plan “prietas las filas” condujera a matanzas sin parangón en la historia de la humanidad (verdún, el somme, etc…). De hecho, la guerra de secesión fue un ejemplo instructivo al respecto.
Cómo decía, esa falta de “preparación” condujo a una sangría brutal (un ejemplo, el cuerpo expedicionario británico ENTERO fue aniquilado en unos días) de la cual las élites usa tomaron buena nota, por ello, en el 17 cambiaron su tradicional política aislacionista por otra intervencionista. En pocas palabras, buscaban una nueva “frontera” que conquistar, en este caso, sustituir a los británicos como potencia mundial. Sin embargo, tampoco estaban demasiado convencidos de ello y, una vez firmada la paz de versalles, volvieron a su tradicional política aislacionista. Grave error del que se dieron cuenta en la resaca de la crisis del 29. No olvidemos que si eeuu superó la crisis y se convirtió en la primera potencia económica mundial tras la segunda guerra mundial (WWII) fue gracias al crecimiento económico impulsado por la propia guerra (que, entre otras cosas, supuso un aumento brutal de la demanda y el inicio de un “keynesianismo militar” que continúa hoy en día). Una vez derrotada alemania, eeuu no repitió los errores de versalles y, consciente de su poder, construyó un sistema de relaciones internacionales más o menos a su medida.
Las causas económicas de su entrada en la WWII son aún más claras que en el caso de la WWI. En el caso de su enfrentamiento con japón las cosas se pusieron verdaderamente serias cuando los japoneses intentaron una versión de “américa para los americanos” en plan asiático aprovechando la debilidad de las potencias coloniales tradicionales. eeuu que, desde su apropiación de las filipinas, veía claro su papel no se anduvo con tonterías y sometió a japón a un embargo petrolero que obligó a los japoneses a entrar en guerra (cuidadín que no estoy justificando a japon, éste tenía el mismo objetivo que eeuu, de hecho, japón era el alumno aventajado de occidente). El ataque a pearl harbour fue la excusa perfecta para derrotar a japón (su rival ecónomico por excelencia en asia) y sustituir a las potencias tradicionales (uk, holanda, francia) como potencia dominante.
Respecto a su intervención en europa; mucha gente desconoce que eeuu NO DECLARÓ la guerra a alemania sino que fue al revés: ALEMANIA DECLARÓ LA GUERRA a eeuu. Cosa que evitó un montón de quebraderos de cabeza a las élites usa, que no sabían como intervenir en europa para a) ayudar a su tradicional alidado (uk) que sencillamente no podía contener a alemania debido (una vez más) al desastroso estado de su economía y, b) dirigir y controlar la recuperación económica de la posguerra con el objetivo de “contener” el expansionismo soviético. El plan marshall fue (y estoy simplificando mucho) una gigantesta inversión de capital en aras de crear futuros mercados para sus productos.
¿Por qué alemania declaró la guerra a eeuu? Desgraciadamente habría que preguntárselo al tío adolf que, por aquella época, se había creído su propio personaje y veía espíritus débiles y fantasmas (en pocas palabras, tipos indignos de ser alemanes) hasta en el OKW (siglas en alemán del estado mayor del ejército). El Ejército Rojo se encargaría de demostrarle en Stalingrado lo equivocado que estaba.
Para terminar, como vivimos en la época del ESPECTÁCULO (como muy bien explicó DEBORD), las razones que pueda alegar el Imperio para justificar sus múltiples intervenciones son simples hojas de parra. Si fueran COHERENTES y quisieran extender la democracia ¿por qué no invaden arabia saudí? ¿por qué no invadieron españa y nos libraron de franco? Preguntas sin respuesta.
“Respecto a su intervención en europa; mucha gente desconoce que eeuu NO DECLARÓ la guerra a alemania sino que fue al revés: ALEMANIA DECLARÓ LA GUERRA a eeuu.” Si no recuerdo mal (y si no, me corregís), esta declaración de guerra de Alemania a USA se produjo tras el ataque japonés a Pearl Harbour y la entrada de USA en la guerra, por tanto es lógico que Alemania le declarase la guerra ya que estaba aliada con Japón. Dado el apoyo en plan suministros y préstamos que USA daba a UK, está claro que la guerra en el Pacífico se extendería a Europa ya que era una guerra de alianzas, no de paises sueltos.
Tras la guerra hubo planes para invadir España, pero no se llevaron a cabo porque España no era un peligro para nadie, y sin embargo la Unión Soviética si lo era (o sí se percibía como tal), y lo que menos querían las democracias occidentales era echar a Franco para correr el riesgo de tener en su retaguardia a una España con simpatías hacia la URSS o, directamente, comunista.
Por mucho que ahora hayan metido la pata hasta el fondo, gracias a los americanos disfrutamos de democracia en Europa.
El intervencionismo americano ha traido desastres y también beneficios, sobre todo para europa, en el tercer mundo la historia ha sido diferente. En el fondo existe una idea fundamental: europa representa la civilización occidental, no puede existir occidente sin una europa libre y próspera. Esa ha sido la doctrina americana y por ella han intervenido en europa para preservar la democracia, contra los nazis o contra los soviéticos, con un sacrificio inmenso. Sin embargo, su actitud hacia el tercer mundo ha sido radicalmente distinta, allí la intervención es interesada, económica o como mucho humanitaria. Ahí se ve su concepción del mundo.
Los romanos dividían el mundo entre roma y los extra-muros del imperio, donde estaban los bárbaros y los no-ciudadanos, tampoco han cambiado mucho las cosas desde entonces.
Sobre el nuevo orden mundial, la pregunta que tendriamos que hacernos es: con una sola potencia mundial hay problemas, ¿qué pasaría si no existiera el imperio usa?
Desempleado nos ha dado una leccion de historia necesaria. Bien hecho. Por otra parte, la sentencia de “gracias a los americanos disfrutamos de democracia en Europa” me parece algo simplista. A simple vista solo el Soldado Ryan libero Europa en las playas de Normandia, y parece que olvidamos a la CommonWealth que estuvo solita hasta el 41 aguantando el envite de Adolf y por mal que les siente a muchos la nacion que mas numero de bajas (en cifra absolutas) sufrio en la contienda fue la URSS y por cierto fue tambien la nacion que libro la batalla CAPITAL de la WWII ya que si Hitler hubiera conquistado Stalingrado y hubiera tenido acceso a los campos petroliferos del Caspio otro gallo le hubiera cantado.(Inciso: En cifras relativas en funcion de su poblacion original fue Polonia, y es que los judios del Holocausto eran la mayoria polacos)…que fue un apoyo fundamental de acuerdo y todo eso (mas bien fue un “trabajo conjunto”), pero aqui (en Spain) tras el “favor americano democratico” nos comimos 40 años de dictadura con patatas. Cojanlo como quieran.
Además, actualmente existe un motivo muy claro para estar en guerra con países tipo Afganistán o Irak. Sino ¿cómo explicarse la reactivación de la economía americana? Las guerras necesitan armas, para fabricarlas se generan empleos y se mueve el dinero. Cada guerra es una inyección para la economía de los EEUU.
Efectivamente, acabar con Hitler no fue tarea solo americana, ni mucho menos, y de hecho la URSS fue quien puso más tropas y la que sufrió más bajas. Pero al afirmar que gracias a USA tenemos democracia en Europa me refiero a que, además de prestar una ayuda inestimable contra el nazismo (no solo en tropas, sino en las millones de toneladas de suministros aportados a UK y la URSS en sus momentos más críticos), si USA se hubiera desentendido de Europa, ¿quién habría podido evitar que Stalin hubiera seguido avanzando hacia el oeste y hubiera puesto gobiernos títere en el resto de Europa como hizo en Europa del este? ¿Inglaterra? ¿Francia? Afortunadamente USA no se desentendió y por eso opino que salvó la democracia en Europa.
El por qué nos comimos aquí la dictadura ya lo he explicado.
RAZON DE MAS PARA ODIAR A LOS YANKEES…
O de odiar a los rusos, ya que fue su política de absorción de los estados del Este e instauración de dictaduras la que hizo que los aliados no se decidieran a quitar de enmedio a Franco.
¿Habrías preferido quizás una Europa dominada por Hitler o por Stalin?
Por Stalin? mmmm… no me tientes.
Pero tiene gracia, ahora resulta que la permanencia en el poder de Franco es culpa de la URSS, que barbaridad!! Lo que hay que oir!! Tienes razon, fue Molotov disfrazado de toro bravo de Mihura (Islero se hizo llamar) el que mato a Manolete, lo cual fue decisivo sin duda en el huracan Mitch, achacable en todo caso a Yuri Andropov, antiguo secretario general del PCUS.
Que viva la paranoia!!!!!
Hombre sí, eso era un poco rebuscado, para qué engañarnos, pero odiar a los americanos por mantener la democracia en Europa (vale, menos en España)…
Casi todo ha sido dicho,así que no voy agregar mucho. Sólo decir que me parece excelente el comentario de desempleado, ha puesto las cosas en su lugar desde el punto de vista histérico, perdón histórico.
Además, agregar que coincido en que existe una gran distancia entre las motivaciones “formales” del discurso y las reales, como siempre ocurre en estas cosas de la Política de Defensa de EEUU y que la inconveniencia de la Acción Humanitaria no puede ser negada.Esperemos que ésta fiebre de los neocons sea convenientemente procesada por los mecanismos institucionales y democráticos de los que (con Patriot Act y todo) dispone EEUU.
Una última cosa (que me he levantado hoy sin ideas), quisiera señalar que si bien las acciones del ejército soviético fueron heroícas particularmente después de contener el avance nazi a Moscú (y es que Adolf casi llega al Kremlin) sino hubiera sido por los capitales estadounidenses y británicos, asi como otras formas de ayuda en material bélico, la URSS no habría podido constituir un Ejército tan formidable como el que le llevó a tomar Berlín antes que los yanquis. Recordemos que la mayor parte del parque de armamentos de la URSS (hasta el frenazo de los alemanes a una distancia relativamente cercana a Moscú) era bastante obsoleto y además estaba afectado de todas las escaces materiales y técnicas derivadas de la Guerra Civil contra los Mencheviques, que había dejado a la URSS en una situación bastante desfavorable para el momento en que se desatan las hostilidades.
Es todo salud y espero que mi memoria no me haya fallado.
Vale Strepto, yo reconozco eso si alguien aqui reconoce que la guerra (al menos lo que concernia a la URSS) se gano por los malvados planes quinquenales que revitalizaron en el momento justo tanto la industria pesada como la de armamento de la Union Sovietica. Vamos, que no todo fue capital yankee…
Y por el General Invierno, que pilló a los alemanes en las afueras de Moscú
De la misma manera que los americanos salvaron a nuestro continente de la dictadura nazi y más tarde de la dictadura soviética, en este caso con ayuda inestimable de la OTAN, hoy en día están librando una singular batalla contra el avance islamista en Asia central y Oriente Medio. Desde nuestra miope concepción de la Historia, este episodio es una muestra más del imperialismo yanqui, dentro de varios lustros veremos esta batalla sorda como el principio de la salvación de la civilización occidental frente al auge islámico.
La guerra contra Saddam Hussein esta plenamente justificada. Saddam fue un dictador cruel que desestabilizo una region de gran importancia extrategica, utilizo armas quimicas contra su propio pueblo y no informo a la ONU sobre sus programas de armamento antes y despues de la primera guerra del golfo. El hecho de que las armas de destruccion masiva no hayan sido encontradas todavia no quiere decir que nunca hayan existido. Saddam todavia no ha sido encontrado y eso no demuestra que nunca haya existido. Los EEUU tienen derecho a defender sus intereses extrategicos y su propia seguridad. El solo hecho de haber liberado al pueblo Iraqui de un dictador cruel justifica la intervencion aliada en la zona. El liderazgo economico, tecnologico y cientifico de los EEUU es un hecho y es positivo tanto para los EEUU como para el resto del mundo. Los que no esten de acuerdo, mejor que se vayan acostumbrando a la idea, porque nada amenaza a medio plazo la hegemonia de EEUU
Parece ser que la cordura y la inteligencia se existen también en esta weblog saturada de republicanos y antiamericanos recalcitrantes. Estados Unidos de America son un baluarte mundial en la defensa de la libertad y el libre mercado. Pero este ingente labor, a veces sacrificada, no puede dejar de lado sus flaquezas morales. No por ser más fuertes son un ejemplo moral en todos sus usos y costumbres. Europa, la vieja Europa, tiene mucho que decir. Por ejemplo, no se pueden permitir obispos homosexuales, no se puede confundir la libertad con el desvarío. Gracias, EEUU, reconocemos vuestra labor pero os advertimos de vuestras desviaciones de la recta vía.
(Que es de coña, es por darle coba a pelayo y al otro de atrás)
El lenguaje dá mucho de sí, y a veces puede manipularse de formas asombrosas, arrojando resultados inesperados. Debajo de los grandes conceptos se esconden intenciones menos grandes, y retorciendo las palabras se puede extraer un jugo insospechado. Los políticos son unos expertos al respecto…
Sin pretender entrar en agrias (y eternas) polémicas, me gustaría preguntarle al anónimo que posteó el día Diciembre 4, 2003 09:49 PM si cree que, al igual que EEUU, los demás países tienen derecho a defender sus intereses. ¿Es legítimo entonces que Marruecos ocupe el Sahara? ¿Es legítimo que reclame Ceuta y Melilla? ¿Sería legítimo que cualquier otro país declarase una guerra a otro para defender sus intereses, aún a riesgo de que mueran civiles?
(¡Atención, parrafada al canto! Es la última, lo juro. Es que me provocáis con estos temas tan jugosos)
De todas las cuestiones que suscita el proyecto “América contra el terror en ´n´ asaltos”, hay una que me desconcertó desde el primer instante porque hasta entonces no se había dado en ningún conflicto precedente, o no en tan gran escala ni adquiriendo el carácter de cuestión fundamental. Además, resulta paradójico que este problema de nuevo cuño se produzca en el momento de mayor auge de eso que, de manera tan cursi, le ha dado a los ensayistas por llamar “la sociedad de la información”. ¿A qué cuestión me refiero? Pues a que, como se advierte al leer los comentarios anteriores, es sobremanera curioso, o más bien preocupante, que después de lo mucho que se ha analizado al actual gobierno americano y disertado sobre sus recientes acciones, destripando con severidad su inaudita política, todavía constituyan un enigma preguntas tan urgentes como: ¿Quién es Bush? ¿Qué pretende? ¿Por qué la tomó con Sadam? Pero, podría objetar alguno, ¿acaso no nos hemos hartado de escuchar, en los últimos tiempos, por parte de defensores y detractores, toda una larga retahíla de pretextos de variado pelaje, desde los más juiciosos a los más extravagantes? ¿Qué más queremos, si ya nos han puesto delante el surtido completo de posibles explicaciones y causas? Y, sin embargo, la insatisfacción permanece porque queda sin respuesta la cuestión esencial: ¿Cuál es el verdadero motivo? ¿Lo sabemos?
Hay al menos un dictamen con el que creo que todos estariamos de acuerdo: todo el desconcierto empieza con el ataque terrorista a las torres. ¿Pero en qué sentido se origina ahí? Pues bien, aun a riesgo de acabar haciendo psicología barata, me arriesgaré a ofrecer una interpretación de la conducta del Puto Amo. Los grandes hombres, los pastores de pueblos, desde Moisés a Aznar, pasando por Napoleón, Hitler o Calvo Sotelo, no están donde están, en el puesto de mando de la nave nacional, “solo por la pasta”, como los prosaicos cargos medios, sino que tienen clara conciencia de representar fatalidades del Destino, de ser hacedores de historia, salvapatrias providenciales. Bush “hijo de” no podía ser menos. Nuestro aprendiz de Alejandro (el Magno, no el Amenábar) anhelaba llegar a ser un Augusto redivivo para la nueva Roma moderna, pero había un pequeño inconveniente: Junior no era más que un simple borrachuzo desintoxicado de Tejas, un hijo de papá, juerguista y descerebrado. Su mayor habilidad no consistía precisamente en diseñar ambiciosos planes de dominio imperial planetario, sino en arruinar un negocio cojonudo, llevar a pique una empresa solvente en dos tardes o preparar una barbacoa en el jardín de su casa sin causar destrozos irreparables al vecindario. Sin embargo, todo cambió el día en que vio la luz, reconoció a Cristo como el Number One de los profetas malditos, dejó atrás su anterior vida a salto de mata y, con la fanática fe del converso, se le reveló sin la mediación del ácido que su misión era una misión divina, es decir, de altos vuelos (en picado, como ahora se verá). Esta fue la primera señal de los cielos, la que transformó al bala perdida en un encuentra dianas. La segunda y definitiva, la que despejó por fin todas sus dudas y vacilaciones y le volvió firme como una roca, llegó también del cielo, como no podía ser menos, pero en forma de avión de pasajeros. Sí, lo supo ver enseguida, ahora Dios le estaba hablando mediante signos: el templo (financiero) de la nueva Jerusalén había caído, como cayera ya una vez, antaño, en Tierra Santa. “Hijo mío, ve y coge a tu pueblo, o mejor, carga tus misiles de largo alcance con material del chungo, y retoma el combate del Bien contra el Mal que llevo librando desde el inicio de la creación, o Big Bang, como le llamáis ahora la juventud”, le dijo Yavhé, manifestándose en forma de MacZarza que ardía en el estomágo sin consumirse. Y vio Bush que matar terroristas era bueno. Y entró en él la inspiración belicosa de su Dios vengador. Y dijo para si: “Mira qué bien, al menos así tendré algo que hacer aparte de comprar gorras de béisbol horteras”. Y abrió el primer sello…
Sí, de acuerdo, me ha salido un ejercicio hermenéutico que deja el simbolismo bíblico-garbancero de Matrix a la altura del betún, pero es que el magín de Neo-Bush es asín de simple.
Por supuesto, que su líder es un tío chalao con delirios místicos, que está como una chota y para encerrarlo, eso lo tuvieron claro sus más cercanos asesores y el aparato de su partido, que no influye precisamente poco sobre el presidente, en cuanto le oyeron mentar la nueva Babilonia y al águila que devorará a la serpiente gala, pero también entendieron que les sería de más provecho tener dando la cara ante la opinión pública a un papanatas iluminado, sincero y bien convencido de sus tonterías, aunque estuviera como un cencerro, que a un hipócrita Maquiavelo del que el ciudadano medio desconfiara. Ahora bien, Bush podría moverse sobre todo, como creo, por motivos redentores de cariz integrista, pero en cualquier caso no habría habido invasión de Irak si a los suyos no les preocupara mucho alguna otra cosa aparte del triunfo de las legiones angélicas sobre las hordas del Maligno. Este motivo es, no me cabe duda, la seguridad y el prestigio nacional, ambos duramente golpeados el fatídico once de septiembre. Realmente fue una sacudida terrible a la confianza en sí mismos de los americanos, la confianza que tenían depositada en su propia capacidad de protección, aunque no supuso ninguna “pérdida de inocencia”, como se suele decir para acabar pronto, porque, si tenemos en cuenta la de veces que se ha repetido la frasecita a lo largo del siglo xx, o bien se les reintegra el himen desgarrado o les han debido desvirgar ya todos los orificios e incluso abrir conductos inéditos. Tampoco existen “oscuros motivos económicos” por la sencilla razón de que esos intereses han estado siempre muy claritos, pues tanto Bush como sus asesores lo han dicho en numerosas ocasiones y se han hartado de repetirlo, sin ruborizarse un ápice ni perder la compostura: “queremos el petróleo de Irak, y lo queremos ahora. Estamos sumamente interesados en quedarnos con sus yacimientos, la mayoría de los cuales se hallan todavía sin explotar y suponen un suculento pastel”. Pero el matiz importante es que no deseaban el crudo por codicia, sino por necesidad protectora, como un simple medio para el verdadero objetivo: la defensa nacional. No olvidemos que las ganancias de las empresas petroleras americanas conllevan el aumento de la riqueza del país, y que un país rico es un país poderoso, y que el poder da protección y prestigio. Además, el petróleo iraquí permite romper los desagradables lazos con Arabia Saudí, desembarazarse de la excesiva dependencia a su fuel, y dejar abierta la puerta a una próxima amenaza directa y creible contra este país, en el que se encuentra, como muy bien saben todos en la Administración americana, por muy tontos que sean, el origen de sus presentes males (y de sus beneficios electorales futuros).
Ya tenemos en juego (¡venga, resistid un poco más, que ya falta poco!), por tanto, las espirituales razones personales de Bush y las razones de Estado promovidas por los diferentes sectores de la nación, a saber: las razones electorales del partido republicano, que se frota las manos al entrever la posibilidad de basar la próxima campaña electoral en el miedo paranoico de los ciudadanos a sufrir nuevos ataques; las gigantescas ganancias indirectas de la gran industria, sobre todo la petrolera y la armamentística, con el impulso a la dormida economía que supone un despliegue militar y un cheque en blanco a la rapiña; la conservación del título mundial de pesos supremos, dejando bien clarito quien manda en el planeta; la anulación de la competencia que suponía la existencia del Club de Campo Europeo mediante su destrucción por combustión interna; la obtención de una inmensa base de operaciones en el centro mismo del follón de Oriente Medio; la propagación de la buena nueva del orden americano por toda la conflictiva región; la ayuda interesada a Israel, torreta de control occidental en campo enemigo… Demasiados motivos para que desencadenen por sí solos un único efecto. Faltaba uno de verdadero peso, la razón detonante. Pues bien, el motivo definitivo que debió impulsar la decisión final, la que recaía en las manos de paleto de Bush, es que todas las consecuencias eran, se mirase por donde se mirase… ¡CONDENADAMENTE BUENAS! Parecía un sueño. Todos los ámbitos de la nación salían fortalecidos, empezando por él mismo y su gobierno. Sólo un desastre inimaginable podría echar al traste esos beneficios, pero una tal calamidad, un cataclismo que acabe por hacer insoportable la estrategia antiterrorista para la mayoría de ciudadanos, todavía no se ha producido, así que, mientras se mantenga la media actual de un par de soldados muertos y un puñado de heridos graves por día, las optimistas conclusiones iniciales de los analistas y asesores se mantendrán igual, el juicio seguirá siendo Uno: esto es guay del Paraguay. Ante un panorama que pintaba tan bien, ¿quién se hubiera echado atrás? Todos salían ganando, incluso los más idólatras, los fanáticos de los grandes Ideales, de la Democracia y la Libertad, los que sólo darían su apoyo si se les aseguraba que se iba a terminar con un tirano y a extender un poco más la triunfante Civilización capitalista. ¿Qué ocurre si al final damos el paso? ¡Que todos salen ganando! Ese es el motivo de la invasión de Irak. Todos los nuestros, claro. “PARA QUE LOS NUESTROS GANEN Y NUESTROS ENEMIGOS PIERDAN”, a esto se reduce todo. Ya veis que no es muy original.
Por último, la cuestión de la legitimidad, que se plantea siempre como la forma por antonomasia de condenar las invasiones y conquistas, tiene una respuesta amarga, y es que en las relaciones entre naciones no vale apelar a legalidad alguna, porque no hay legalidad internacional, no hay orden trascendente, sino contratos, pactos, acuerdos. Sólo existen leyes y derecho cuando hay un poder anterior a ellos que se otorgue a sí mismo el deber de hacer cumplir las leyes, de conceder derechos. Por eso, en el trato entre los Estados-nación el único argumento que prevalece es el defendido por el más fuerte. Mientras Estados Unidos sea el artefacto más poderoso sobre la tierra, será también, por lo mismo, fundador de derecho. En otras palabras, su acción es ley. Ahora bien, si por legítimo entendemos no lo legal sino lo justo, entonces primero hemos de aclarar el esquivo significado del término “justicia”. Según los griegos, justicia, Diké, es el ajuste, el encaje, que cada cosa esté en su sitio, que cada cual atienda a su propia medida. Cuando esto no ocurre se produce hybris, desmesura, porque la cosa se sale de madre al perderse la medida. Obviamente, las pertubaciones que ha causado la conducta americana responden a un acto de desmesura que ha sacado de quicio el ajuste planetario. Así, toda guerra, todo quebrantamiento del ajuste, sería injusta, excepto la guerra que devuelve a su puesto lo desbaratado y arregla el desaguisado. Que cada cual saque sus consecuencias del argumento. Resumiendo, la invasión de Irak resulta, desde este punto de vista, una acción injusta que pervierte el orden adecuado, pero que, sin embargo, está más allá de los juicios en términos de legalidad o ilegalidad. No es menos obvio que a esto se puede replicar fácilmente arguyendo que el orden desmadrado era el anterior y que el ejército de los buenos ha venido a restituir la Diké, a poner las cosas en su sitio. Pero esta discusión es tan vieja como Antígona. Es, como dicen los castizos, una cuestión que no se la salta un gitano, así que aquí lo dejo, que ya he cometido suficiente hybris por hoy.
plas plas plas
joder, scardanelli, o tienes mucho tiempo libre o las cosas muy claras. y que conste que lo digo de buen rollo.
chapó
chapó
Gracias Scardanelli, la AEET te agradece tu solidaridad con este humilde procesador de textos.
(AEEt = Asociación Española de Escritores de Tochos.)
Solo agregar al comentario de mi compañero de Tochos que lamentablemente Bush no es producto de uan especie de “fiebre” conservadora y apocalíptica cristiana (aunque Scar debe saberlo) y es que uno de los grandes deméritos de EEUU como experimento republicano ha sido la relación de cooperación-conflicto (por así decirlo)entre el pensamiento mesiánico del “cristianismo protestante” y los valores de su sistema democrático-liberal. Una relación que ha sido procesada por el sistema algunas veces y que otras ha detemrinado amenazas varia al sistema de garantías constitucionales que sustenta la República Estadounidense: en el primer aspecto deben resaltarse elaboraciones teórico-políticas cuando menos temerarias como aquella del Destino Manifiesto y, en el segundo, los múltiples intentos por cercenar la libertad de expresión promovidos por los grupos conservadores (los cuales fueron los principales promotores de Bush como respuesta a la degeneración liberal de Clinton-ris) entre los que destaca el manido ejemplo de Hustler y actos más recientes como los bombazos en pro de la vida y en contra del aborto efectuados contra clínicas especializadas en interrupciones del embarazo.
De este modo, Bush es producto de la mitología hipercristiana que ha tanto ha afectado el desarrollo de la democracia estadounidense (para bien y para mal) y creo yo que ha reside su mayor “peligro” por cuanto a pesar de todo lo oligofrénico que parezca su llegada al poder (y esto aceptando como valida la hipótesis del fraude) ésta se debe al afiebrado resurgimiento de las tendencias ultraconservadoras en EEUU y a la existencia de un importante sector de la población enfrascado en la mitología “MayFlower”.
Salud y Adeu.
P.S.: Por cierto Scar, excelente comentario.
Un símil a botepronto, Sin entrar a juzgar la bondad de las intenciones de aznar y alrededores ante la guerra.
Hay médicos y profesionales sanitarios que han acabado en la cárcel por imprudencia en sus prescripciones, operaciones, etc., sin que se pueda dudar del buen propósito que buscaban con ellas. ¿Por qué no puede ocurrir algo así con los gobernantes de un país democrático cuando sus decisiones solamente sirven para arrasar un país y matar decenas de miles de personas?
Retomando el comentario inicial de David, y es que hay que joderse lo que desbarramos en estos logs, lo lamentable es que el juicio moral que se ejerce en Usa de una guerra o las desiciones asociadas a ella no sea juzgada por su moralidad, justicia o racionalidad, sino desde el punto de vista de cuántos jóvenes les están matando en el campo de batalla y cómo afecta esto a sus bolsillos. Por supuesto que son elementos a valorar legitimamente, pero como juicio se queda muy corto. En América no tienen la idea, como el propio Oliver Stone piensa según lo que se ve en su película, de que la guerra de Vietnam fuera injusta por llevar la paranoia de la guerra fría a un tercer pais o cometer las salvajadas que se cometieron allí; lo que prima es la idea que de esa guerra fue mala e inacertada por que perdieron y les costó una pasta larga. Probablemente la guerra de Irak acabe siendo juzgada en términos similares, sin haber aprendido nada para la próxima ocasión en la que les quieran colar una nueva campaña militar en pro de algo. La pricipal garantía de que a lo mejor Bush no sale elegido de nuevo es el tremendo déficit, el empeoramiento de la sociedad y el paulatino desgasta en Irak, no la eficacia de su gestión ni el sentido de sus actos.
Hasta que la propia ciudadanía norteamericana, corroida por la paranoia del “todos están contra mí”, no sea capaz de evolucionar, seguirán teniendo el gobierno que se merecen, no nos engañemos, si tienen a Bush es por que se lo han ganado a pulso. La pena es que el presidente que eligen ellos, lo sufrimos el resto del globo.
Hola buenas,
Bueno, no sé si tiene mucho que ver con el tema, pero he encontrado una noticia en la edición digital del periódico de Atlanta que tiene mucha miga:
http://www.ajc.com/news/content/news/1203/06prison.html
Para los que no controlais mucho de inglés, básicamente lo que dice es que el hermanísimo de George W., a la sazón gobernador de Florida, pretende instaurar un sistema en las prisiones del estado de “reeducación de la fe” de los presos. Además de que se salta a la torera lo de la separación de iglesia y estado, si tenemos en cuenta que una gran cantidad de los presos que hay en Estados Unidos son de raza negra, y que de estos, un porcentaje considerable son musulmanes, ya me dirás tú si no se están cagando en el principio de lilbertad religiosa que se supone que está recogido en su constitución.
En fin, digeridlo como podáis.
Un saludito desde el país más piadoso del mundo.
Alberto
bueno, ahora que lo pienso, el hecho de que los presos sean, en su mayoría, de raza negra no tiene que ver mucho con lo de la libertad religiosa, pero bueno, da igual.
Del diario El Mundo, edicion digital:
Rumsfeld gana el premio a la frase en inglés más confusa del año:
“Las informaciones que dicen que algo no ha pasado son siempre interesantes para mí, porque, como sabemos, hay hechos conocidos que conocemos, hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay hechos desconocidos conocidos, es decir, sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero hay también hechos desconocidos que desconocemos, aquéllos que no sabemos que no sabemos”.
Por favor, que alguien me lo aclare.
¿Es posible asegurar que Rumsfeld estaba sobrio cuando realizó esas declaraciones? Yo, después de leer ese extracto, francamente tengo mis dudas.