Coches viejos
Las chatarrerías son sitios, digamos, poco agradables. Quizá con recordar el uso que se ha hecho en el cine de esos lugares inhóspitos (en alguna película de acción, por ejemplo, como final de una larga persecución de coches que iban perdiendo la chapa y los parachoques por el camino hasta terminar junto a una montaña de chatarra, indiferenciada de los vehículos de los protagonistas) nos hagamos una idea del poco aprecio que la estética de la modernidad tiene por esta actividad. Estos recintos afean el paisaje y estropean una cierta armonía industrial cuando se sitúan en polígonos: naves donde se fabrica y, al lado, una chatarrería donde se destruye. Pero es evidente que los residuos son un efecto de la industrialización que, si logramos acomodar su tratamiento a las exigencias medioambientales, se convierten en materia prima de respetables sectores productivos que nos salvan de los desperfectos que ocasiona el desarrollo.
Lo verde está llegando también a los desguaces de vehículos, como parecía lógico. A partir de ahora las chatarrerías serán Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) de vehículos fuera de uso, que tendrán que hacerse cargo del millón de unidades que entran en desuso cada año en España (más deberían ser, si tenemos en cuenta la avanzada edad de nuestra flota automovilística). Según esta noticia fechada ayer, son ya 97 los centros autorizados, los que cumplen con los requisitos de respeto al medio ambiente y reciclaje adecuado de cada pieza.
Se ha firmado, además, un acuerdo de colaboración entre asociaciones de fabricantes y desguazadores: «Este acuerdo forma parte del real decreto sobre gestión de vehículos al final de su vida útil, que obliga a que éstos sólo puedan entregarse a dichos centros de tratamiento, donde deben ser descontaminados antes de ser sometidos a otros tratamientos posteriores. Este decreto establece el incremento paulatino de los niveles de recuperación de componentes hasta el 95% en el año 2015 y la eliminación de ciertos metales pesados en la producción de vehículos nuevos».
Otro aspecto que se va a regular es el procedimiento administrativo de baja definitiva de cualquier coche. Para darlo de baja se deberá entregar primero a un centro de tratamiento, para evitar que con su abandono la contaminación que ya ha generado el cacharro de cuatro ruedas a lo largo de su vida se prolongue ad eternum en un cementerio de coches incontrolado. El reciclaje tendría que venirnos ya como instinto de supervivencia en los genes para poder obtener el permiso de nacer en esta sociedad productora de desperdicios. Pero bien está que, cuando aún no hemos desarrollado esa cultura ecológica, sea el Estado quien regule cómo han de tratarse los residuos de este estilo de vida motorizado desde que a Henry Ford le dio por poner la tecnología «al alcance de todos». Lo que le faltó por explicar a Ford, nos damos cuenta a estas alturas, fue cómo deshacerse de la tecnología cuando ya no nos sirve para nada.

La industria del automóvil está avanzando mucho en lo que se refiere a reciclaje. Aún así, queda mucho camino por recorrer. Pero no solo en el mundo del automóvil… qué pasará con los millones de móviles obsoletos? Y con los PCs?
Los CAT… otra tontería más para que chupen todos del bote.
Yo reciclo todo lo que puedo, si hay que colaborar con los coches, lo haré. Pero tengo una duda enorme y es que me parece que lo que nosotros reciclamos va después a la basura de cualquier manera. Hace tiempo vi un reportaje en línea 900 sobre el reciclaje de pilas y se veía cómo los ayuntamientos las metían en bidones y luego las dejaban arrumbadas en los vertederos. Desde entonces las pilas normales las tiró a la basura, para que molestarse. Las de botón las dejó en las relojerías donde hay un contenedor, espero que no las tiren a cualquier sitio, el mercurio es muy venenoso.
Lo que realmente garantiza el reciclaje es el precio, pasa con el cobre o el aluminio, tiene un alto precio y el sistema de reciclaje es eficiente. El precio del cartón y el vidrio oscila mucho, por lo que se hace necesario subvencionarlo, y entonces ya la hemos cagao, aparece el fraude.
Que complicado es todo, hasta tirar la basura.
Me has leído el pensamiento, KR. Yo manejo ordenadores desde hace dieciséis años, así que calculad la cantidad de resíduos informáticos que he venido generando desde entonces. Y nadie sabe muy bien qué hacer con un monitor roto o una placa base para la que ya no se encuentran procesadores, o sencillamente ese viejo ordenador que no te cabe en ninguna parte y que no quieres para nada porque tienes uno nuevo mucho mejor. Y en la fabricación de componentes informáticos intervienen materiales altamente tóxicos.
Oí una vez que existían empresas que se dedicaban a recoger componentes informáticos de desecho y a reciclarlos, pero nunca las he visto en Sevilla.
Ahora que recuerdo, quizá la NASA quiera algunos componentes como repuestos para sus transbordadores, creo que el año pasado buscaban procesadores i386 como locos…
Coches viejos
El coche es una de esas armas letales que nadie pone en tela de juicio; quizás debiéramos ser invadidas por…
No me sorprende en absoluto el último comentario de KR, al que imagino como un hipocondríaco que busca la conspiración allí donde mira…
Pues bien, dejando a un lado la opinión que se hace desde la absoluta ignorancia, señalar que los CAT o CARD (Centro Autorizado de Recogida y Descontaminación) no surgen de una política discrecional del Gobierno, sino a raiz de una directiva comunitaria al efecto, que ayuda a generar el marco legal necesario para el tratado dentro de cada país de este tipo de residuos.
La razón de esta directiva se enfoca en dos sentidos: por un lado, acorde a la sensibilización social hacia el respeto del medio ambiente; por otro, dar contenido legal a un proceso que en la actualidad se realiza de manera desordenada y por agentes no cualificados (chatarrerías y similares). Sencillamente, porque existe una ley de medio ambiente que promueve una serie de prácticas, pero a la que le hace falta un desarrollo para garantizar que las mismas se consigan.
Por tanto, es necesario que de alguna manera se homologuen esos gestores de residuos en base a una serie de criterios racionales y razonables, de manera que sea quien sea quien los cumpla, quede autorizado para desarrollar esa actividad.
Para terminar, sugiero que aquel que sólo quiera hablar por hablar, antes de hacerlo se documente y no emita juicios de valor. Sencillamente para que no haga el ridículo
Sobre los residuos informáticos, decir que (aquí no) en paises más civilizados a nivel empresarial, son muy valorados por la sencilla razón de que son ricos en oro y otros metales valiosos, por lo que existen empresas dedicadas sólo al reciclaje de estos componentes. Confirmo lo de la NASA, andan como locos buscando no ya procesadores 386, sino incluso discos flexibles de 5 1/4 ya que gran parte de sus infraestructuras del programa de lanzaderas espaciales funciona con informática obsoleta de principios de los 80 (y luego criticaban a la MIR por eso mismo, vaya por dios). De todas formas, aquellos a los que se les acumule la basura informática siempre pueden hacer una cosa, y es donar sus equipos antiguos a ONG que los llevan al tercer mundo, donde el 486 es el puto amo.
¡Vaya por Dios! Ahora resulta, Huan, que tú decides quien puede y quien no puede expresar su opinión en este foro.
De censores y dictadores está el mundo lleno. ¡Hay que joderse!
Huan parece el presidente de la asociación española de chataterrerías, que serio se ha puesto.
Que no me creo “ná”, que mucho reglamento y mucha historia pero que se recicla a fondo lo que tiene un alto valor, el resto, se mete debajo de la alfombra, o sea, en cualquier vertedero.
Podemos pensar bien y podemos pensar mal. Si pensamos bien, podemos creer que todo va air como en el mundo de la gominola que sueña Homer Simpson y pensar que todo va a ser perfecto. Pero estamos en España, donde la picaresca, el choteo y el pelotazo son habituales.
A quien le va a llegar la concesión de los CAT? A quien se le va a ofrecer los medios necesarios? Dudo que sea al que lleva toda la vida en esto.
Y, lamentablemente, sí sé algo del tema y sí me he informado porque es algo que me compete directamente, la verdad.
Pero cada cual es libre de tener su opinión y expresarla con respeto, ojo.
Lo de los Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos al final de su vida útil (CAT, según el RD 1383/2002 de 20 de dic) está siendo usado por fabricantes y grandes desguacistas para repartirse un pastel de miles de millones de euros. Como suena.
Ocurre que la Directiva 2000/53/CE obliga literalmente al fabricante (BMW, VW, Mercedes…) a hacerse cargo de los costes de gestión de sus productos bajo el principio de la responsbilidad del productor. Esto, que es tan sencillo como crear una bolsa de X millones de euros y pagar a empresas modernas por la descontaminación y el reciclaje, se ha convertido en la Ley de Lampedusa (espero no errar en la ortografía): “Vamos a cambiar todo para dejarlo todo como está”.
Los fabricantes (los que tienen que pagar) se han juntado con los desguacistas (los que tienen que cobrar según directiva) para evitar ese flujo económico y pactar una gestión a coste cero ¿Cómo se consigue esto? Colocando al frente de la asociación resultante (un simulado Sistema integrado de Gestión) a exdirectivos de las marcas automovilísticas y a los principales desguacistas.
Los grandes desguacistas han liderado por comunidades al sector, convenciéndoles de que tenían fuerza para parar la ley y a las marcas, con el fin de que, a la hora de la verdad, se diezmara el número de empresas del sector. Por otro lado, una alianza que evite una declaración de costes y beneficios empresariales es imprescindible en el sector que más dinero NEGRO mueve y más dinero BLANQUEA de España.
Por el lado del fabricante, se evita el pago de una millonada de euros, subvencionando una asociación en la que coloca a sus dinosaurios y exdirectivos, y en la que se jubilen con grandes sueldos. Sabed, que cada año se destinan grandes sumas de las cuentas de las marcas a reservas para el reciclaje de vehículos, con la consiguiente desgravación fiscal. Este dinero acabará en Europa, pero no en España.
Esto sólo ocurre en nuestro querido país en el que todo vale. En Holanda, Alemania, Bélgica… el fabricante de vehículos se hará cargo de unos costes que en España “asumirá” el elitista sector del desguace. Vamos, que los españoles pagaremos DOS veces por lo mismo: al comprar el coche y al comprar las piezas de repuesto. Hace 2 años te pagaban 60 o 90 euros por llevar un coche al desguace. Ahora te cobran 30 euros por el coste de la grúa. Hagan números, señores, que de la basura reciclada se sacan billetes de 100 euros.
El Pseudo Sistema Integrado de Gestión se denomina SIGRAUTO y ha recibido la bendición del Ministerio de Medio Ambiente, porque la basura se sigue escondiendo bajo la alfombra. En este caso es basura reciclada de color verde y la alfombra es la linde entre el NEGRO y el BLANQUEO.
Un saludo y piensen en verde, en el billete verde.
Para lo que quieran: ecofighter@hotmail.com