Diario de un aspirante a tertuliano

Dos años de resaca

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 11 de September, 2003

En el segundo aniversario de uno de los mayores horrores televisados a todo el mundo, cuentan que el peso de los homenajes a las víctimas ha caído frente a lo ocurrido el año pasado. Fueron casi tres mil, no lo olvidemos, las víctimas de los ataques del 11-S. Y, a buen seguro, la conciencia colectiva del pueblo estadounidense y, por qué no decirlo, del resto de la humanidad desearía que esta fecha estuviera dedicada a rendir tributo a las personas que se dejaron la vida allí.

Sin embargo, la efeméride incita más a la reflexión política que al recuerdo emocional; porque a nadie se le escapa que la actuación del gobierno de Bush, voluntaria o involuntariamente, ha desplazado la trascendencia de lo vivido el 11 de septiembre de 2001 hacia las consecuencias de aquellos sucesos. Para la visión política que se impuso desde la misma mañana de aquella fatal jornada, la importancia de las víctimas queda relegada al papel de pretexto de lo verdaderamente revelante para los estrategas del Pentágono: las derivaciones del 11-S. Esto es, la Guerra contra el Terrorismo (con mayúsculas).

De nuevo aparece, en momento tan (in)oportuno, un vídeo de Bin Laden paseando plácidamente por unas montañas. ¿Qué conclusiones sacar del balance bélico de estos dos años? El terrorismo que se ha tratado de combatir con medios tan discutibles ha resurgido con fuerza en diversos frentes, proporcionando golpes tan dolorosos como los atentados en Bali o Riad: toda la supuesta eficacia de la contundencia antiterrorista nos deja un mundo más inseguro. Qué mejor prueba del error de Bush que la imagen de Bin Laden vivo y fuera del alcance del ejercito de EEUU (aunque, al mismo tiempo, la aparición en Al Jazeera del enemigo número uno sirva de excusa para reafirmar en los discursos de la Casa Blanca la necesidad de continuar la lucha contra el terrorismo).

Pero es que, como sabemos, el discurso antiterrorista que impera en Washington (y que abraza con tanto entusiasmo Ánsar, ayer mismo de nuevo en el Congreso) ha logrado algo no tan previsible hace dos años: involucrar a regímenes, malvados pero que no tienen nada que ver, en la misma causa terrorista. Así nos encontramos con el segundo enemigo más perseguido durante este tiempo, Saddam Hussein, desaparecido en combate y que sobrevuela fantasmagóricamente la complicada situación de la posguerra que vino tras la ocupación de Irak. ¿Qué contribución a la seguridad debemos valorar en la ‘valiente’ y ‘responsable’ operación iraquí? Si estos son los logros de la guerra contra el terror, pues menos mal que vamos ganando que si no…

Todo el apoyo y la solidaridad mundiales que recibió EEUU tras lo ocurrido hace dos septiembres se han visto corregidos, desgraciadamente, por la pura realidad: la cercanía hacia las víctimas sigue intacta, pero lo que no podía darse desde el resto del mundo es el beneplácito a la estrategia que adoptó la Administración Bush para actuar contra los causantes de la tragedia.

Estos gobernantes han desperdiciado la simpatía de tanta gente hasta conseguir una negativa abrumadora de la opinión pública mundial hacia el belicismo puesto en práctica en Irak: es francamente difícil dar la vuelta a ese panorama en dos años, pero el amigo George lo logró. Por eso algunos necios aún hablan de que en el poder hay que actuar ante todo con responsabilidad… a la vez que miran con indisimulado arrobamiento al jefe Bush. Qué cosas.

La empresa responsable

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 9 de September, 2003

Cuando una empresa obtiene beneficios y no se salta la ley, ya está cumpliendo con su objetivo primordial en consonancia con su papel en la sociedad. Ésa sería la visión que justamente más se ve desprestigiada conforme avanza la idea de la responsabilidad social corporativa (RSC). Se trata de que una empresa, además de rentable y eficiente en su tarea productiva, deba ser responsable. Responsable con sus trabajadores, clientes, proveedores y, en definitiva, con la sociedad en que desarrolla su actividad.

«Mercado perfecto y responsabilidad social corporativa» es un instructivo artículo de José Luis Lizcano que publicó Cinco Días hace unas semanas. Para quien no haya oído hablar aún de esta cuestión, Lizcano explica que la RSC «se define como el compromiso voluntario de las organizaciones con el desarrollo de la sociedad y la preservación del medio ambiente, desde una esencia social y un comportamiento responsable hacia las personas y grupos con quienes se interactúa».

Quizá este concepto esté aún más desarrollado en la teoría que en la práctica. Pero es innegable el revulsivo que supone introducir en la mentalidad empresarial la idea de la responsabilidad hacia el bienestar común. También se ha comentado que la RSC parece estar ya en el ‘zeitgeist’ o el espíritu de los tiempos: al menos creo que sí se puede afirmar que es, desde luego, una práctica de moda entre las grandes compañías.

El ‘zeitgeist’ y otros tantos asuntos relacionados con la responsabilidad social son tratados en los artículos publicados por la Bitácora de la RSC, un interesante weblog grupal de la Fundación Ecología y Desarrollo.

Los cedés anticopia, el canon y los versos alejandrinos

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 6 de September, 2003

En ocasiones, ciertas polémicas duraderas en el tiempo se alimentan poco a poco de noticias o nuevas tomas de postura hasta que, en un momento determinado, la coincidencia azarosa de varios hechos relanza espectacularmente el debate y anima la controversia. En el mundo de la música se vive desde hace tiempo la piratería como una cuestión de vida o muerte, en la que no escatiman esfuerzos propagandísticos y mucha demagogia. El litigio que la industria y la SGAE pretende mantener contra esa mayoría de consumidores que copian cedés es la polémica avivada por las últimas noticias sobre el canon de los CD-R y los discos anticopia.

Para empezar, ese extraño acuerdo entre la asociación de fabricantes de discos vírgenes (ASIMELEC) y las entidades gestoras de derechos para dar a luz un canon que grave como impuesto privado la venta de CD-R, ha dado razones de sobra a cualquier consumidor de estos soportes para quejarse por lo que no es sino un abuso demencial del lobby discográfico. No se darán cuenta muchos de los que claman contra el ‘top manta’, y acto seguido se congratulan por el logro de esta nueva fuente de ingresos, de que la piratería a gran escala y los CD grabables son universos distintos. Lo primero que han obtenido es, como no podía ser de otra manera, el lógico cabreo de tantos contribuyentes involuntarios a la SGAE que no usan los discos para hacer copias fraudulentas.

«Pocas veces la Red española ha estado tan enfadada», como apunta Ignacio Escolar en su blog. Las iniciativas ’sincanon’ concitan un apoyo abrumador de los internautas, así no es raro ver cómo algunos músicos se deslizan por su analfabetismo tecnológico cuando cargan contra esos vagos y maleantes informatizados que intercambian canciones y copian cedés. El combate contra el canon está siendo liderado por la Asociación de Internautas (AI), que con audacia ha denunciado la contradicción más vergonzosa en la que incurre el mundo de la música: se cobra por los discos vírgenes y no se permite copiar por el mismo concepto por el cual ponen el cazo.

El sistema anticopia de los CD -bastante inútil, por otra parte, como reconocen las discográficas- es el punto de mayor desencuentro. Ahora, con el lanzamiento del último disco de Alejandro Sanz, la AI ha pedido que sea retirado por incumplir lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual: el derecho a realizar copias para uso privado. En Francia un juez dictaminó que un compacto que no permita la copia privada es equiparable a un producto defectuoso, y no es la primera vez que se pone en evidencia el naufragio de las discográficas en su intento de blindarse ante la piratería.

En Estados Unidos, nos enteramos de que Universal Music va a rebajar un 30% el precio de sus CD: primera respuesta inteligente, de la que tenemos noticia, de la industria musical a los cambios lógicos que la tecnología ha introducido en el sector.

De la misma manera que el canon métrico de cierta época de la poesía lo formaban los versos alejandrinos, en la música algunos están empeñados en mantenerse anclados en el canon, en el patrón industrial, que ha inspirado la comercialización del disco de Alejandro Sanz. Pero todo cambia, y si los versos alejandrinos pasaron de moda alguna vez, no será raro que ocurra lo mismo con el actual modelo -canon incluido- que defiende la SGAE enfrentándose a tantos internautas que son, al mismo tiempo, amantes de la música.

Rajoy y las devociones ‘marianas’

Publicado en Uncategorized por David Iwasaki el 3 de September, 2003

Tras el esperado anuncio de la fumata blanca, llegó el turno del relevo de poder escenificado en un par de jornadas irrepetibles. Porque la excepcionalidad de los cambios que se están viviendo en el PP lo es por partida doble: en primer lugar, el líder elige a la persona que continuará su tarea y gestionará su legado, y sólo en un partido que ha sido regido con mano de hierro por alguien como Aznar se puede admitir que el futuro de la organización pase por un nombramiento a dedo, cosa que no hacen ni los papas.

En segundo lugar, la autolimitación del poder que el presidente que más ha abusado de la mayoría absoluta se ha propuesto es motivo de elogio y reconocimiento hasta para sus más acérrimos enemigos. Deja un buen gesto el generoso Ánsar en su despedida, así alguno habrá que le perdone aquello de los pies sobre la mesa junto a Bush. Sin embargo, esa celebrada cesión de las riendas del PP al candidato Rajoy no nos deja ver el hilo que sigue uniendo a sucesor y sucedido: si el gallego no cumpliera la misión ganando las elecciones, la influencia que Aznar tendrá siempre en el PP le obligará a maniobrar de nuevo sobre el sucesor del sucesor.

Esto no significa que no haya razones de sobra para la alegría velada de muchos comentaristas con la jubilación del presidente: yéndose, por fin hará algo a favor de la regeneración democrática del país. Es tan intenso todo, aunque tan falso como la más burda teatralización de la política, que conmueve ver a Aznar secándose las lágrimas en este segundo acto de la sucesión, cuando le entrega a Rajoy el bastón de mando, la corona y la piel de armiño. Lloran con él los periodistas más variopintos: unos de alegría y otros, como Jiménez Losantos, faltándole palabras para bendecir las últimas decisiones del líder carismático.

Tampoco quiero decir que no se deba esperar de Rajoy un talante bien distinto a la hora de gobernar: como las formas parecen ser tan importantes, casi nos daría igual que siguiera con la misma política del PP si al menos aporta unas dosis de respeto, capacidad de diálogo y elegancia en el debate de las que Aznar carecía por completo. Pero lo más sorprendente que se ha producido desde la sucesión definitiva y la retirada “no a medias” de Josemari es la riada de opiniones positivas y adhesiones inquebrantables provenientes de una serie de presuntos fans de Rajoy que, hasta el momento, lo disimilaban perfectamente.

Es como si todos esos que le adulan ahora hasta la extenuación no hubieran expresado antes sus preferencias por Rajoy porque estaban ocupados inventando nuevos piropos y redondeando el peloteo más clásico hacia un previsible ocupante del sillón del poder. Las devociones ‘marianas’ se han puesto de moda, y estoy por asegurar que nos acostumbraremos a la referencia continua a la brillante elección y al capacitado presidenciable. Pero yo, qué quieren que les diga, Rajoy me sigue pareciendo la opción más sosa y vacua de continuación del aznarismo sin Aznar.

Será porque respiran aliviados ante la amenaza de peleas internas que se cernía sobre el PP si la elección del sucesor no era la adecuada, pero la verdad es que es tanto fervor ‘mariano’ y entusiasmo desmedido creo que causan bastante hilaridad.