La empresa responsable
Cuando una empresa obtiene beneficios y no se salta la ley, ya está cumpliendo con su objetivo primordial en consonancia con su papel en la sociedad. Ésa sería la visión que justamente más se ve desprestigiada conforme avanza la idea de la responsabilidad social corporativa (RSC). Se trata de que una empresa, además de rentable y eficiente en su tarea productiva, deba ser responsable. Responsable con sus trabajadores, clientes, proveedores y, en definitiva, con la sociedad en que desarrolla su actividad.
«Mercado perfecto y responsabilidad social corporativa» es un instructivo artículo de José Luis Lizcano que publicó Cinco Días hace unas semanas. Para quien no haya oído hablar aún de esta cuestión, Lizcano explica que la RSC «se define como el compromiso voluntario de las organizaciones con el desarrollo de la sociedad y la preservación del medio ambiente, desde una esencia social y un comportamiento responsable hacia las personas y grupos con quienes se interactúa».
Quizá este concepto esté aún más desarrollado en la teoría que en la práctica. Pero es innegable el revulsivo que supone introducir en la mentalidad empresarial la idea de la responsabilidad hacia el bienestar común. También se ha comentado que la RSC parece estar ya en el ‘zeitgeist’ o el espíritu de los tiempos: al menos creo que sí se puede afirmar que es, desde luego, una práctica de moda entre las grandes compañías.
El ‘zeitgeist’ y otros tantos asuntos relacionados con la responsabilidad social son tratados en los artículos publicados por la Bitácora de la RSC, un interesante weblog grupal de la Fundación Ecología y Desarrollo.

Mira que bien, vengo de visita a los blogs de LPD y encuentro esta referencia-sacudida, que me hace recordar que ya se han pasado las vacaciones y es hora de actualizar la bitácora. Por mi parte, tan sólo decir que intentamos que el concepto sea algo más que una moda, un poquito más “zeitgeist”.
Saludos
Digamos… una moda que llega para quedarse. Cuando ya esté más asimilada dejará de ser una moda. Y así el mayor logro de las prácticas de RSC es que una vez se generalicen en un ‘primer nivel’, surgirán nuevos objetivos o compromisos que sean demandados como la última ‘moda’ en RSC.
No sé si estoy desvariando, pero me da la impresión de que el mayor avance consistiría en que con el tiempo las empresas ‘compitan’ por estar a la vanguardia en responsabilidad social.
Un saludo.
No desvarías!, esta “competencia”, aunque en un segmento aún pequeño, es ya un hecho.
Por otro lado, parece que empiezan a confluir en cierta medida los intereses de grandes inversores, de consumidores, de otras organizaciones sociales, y por último y más recientemente de algunos reguladores. Si esta tendencia crece y se consolida todo esto será para las empresas más una necesidad que una moda.
Bueno, gracias por tu interés en las cosillas que contamos, cualquier comentario será bienvenido.
Saludos
No desvarías!, esta “competencia”, aunque en un segmento aún pequeño, es ya un hecho.
Por otro lado, parece que empiezan a confluir en cierta medida los intereses de grandes inversores, de consumidores, de otras organizaciones sociales, y por último y más recientemente de algunos reguladores. Si esta tendencia crece y se consolida todo esto será para las empresas más una necesidad que una moda.
Bueno, gracias por tu interés en las cosillas que contamos, cualquier comentario será bienvenido.
Saludos
Supongo que las primeras en aplicarlo han sido las fábricas de armas, con eso de las balas biodegradables.
Siento ser la voz discordante, pues entiendo que la responsabilidad social, esto es, el papel en una sociedad libre de una compañía es maximizar sus beneficios. Por supuesto, con un exquisito cumplimiento de la normativa medioambiental y laboral, pero una empresa, per se, no es más que una forma jurídica que se monta para ganar dinero, es decir, el ánimo de lucro es consustancial a su mismo concepto, y no una ONG o una congregación de ursulinas. Y más aún, la responsabilidad social de un administrador o de un directivo (lo digo porque esta moda de la responsabilidad social se centra fundamentalmente en las grandes empresas donde la propiedad y la gerencia suelen estar disgregadas) es la de maximizar el retorno de la inversión del accionista (en castellano, dividendo), y no la de tranquilizar su propia conciencia con dinero que no es suyo.
Sinceramente, y pido perdón si la expresión no es la más adecuada, esto de la responsabilidad social de la empresa (por cierto, cuestión ya anciana, recuerdo un artículo bastante famoso de Milton Friedman creo que de 1967 sobre la cuestión), me suena a moralina barata muy propia de un cierto modo de pensar (diríamos muy progre y muy guay) que trata de solventar mediante atajos problemas que probablemente tengan soluciones muy distintas.
Porque, por poner un ejemplo, la responsabilidad social en lo que se refiere al medio ambiente (que conste, repito, que no estoy prejuzgando la obligatoriedad del estricto cumplimiento de las leyes sobre la materia, son cosas distintas), ¿qué significa, que los directivos con mala conciencia tienen que arreglar lo que hacen otras empresas irresponsables y el Estado no es capaz de garantizar? Plantar un par de hectáreas de arbolitos quedará muy bien en la foto, pero, a) es un despilfarro del dinero de los accionistas a los que seguramente nada se les habrá consultado, y b) no arregla absolutamente nada y sigue dejando igual que antes los graves problemas medio ambientales existentes.
Por supuesto, todo ello salvo mejor criterio. Saludos,
JZ
Hola Jaun,
La filosofía defendida por los partidarios de la responsabilidad social corporativa no discute la primacía del capital como input director de la empresa. Tampoco discute la moralidad del beneficio. Lo que viene a defender es que el establecer relaciones no oportunistas con los grupos de interés que concurren en la actividad de una determinada empresa acaba redundando positivamente en su cuenta de resultados. La mayor parte de los juegos en economía no son de suma cero. Se pretende el refuerzo de las relaciones de confianza que sustentan una economía de mercado. Sin confianza no hay mercado; de la misma forma, más confianza, mejor mercado. La filosofía RSC supone también otra mirada sobre los derechos de propiedad y las externalidades empresariales. En presencia de filosofías como la de la responsabilidad social corporativa, las externalidades empresariales son intermediadas por los mercados, no por los estados. En suma, lo que el auge de la filosofía corporativa de la responsabilidad social pone de manifiesto es el creciente interés de los mercados (las sociedades) por las prácticas sociales y ambientales de las empresas. Uno de los rasgos característicos de seguidores del inteligente Friedman (o del infame Becker) es su facilidad para encontrar fallos de mercado: si el mundo (mercado) no se parece a los libros, resulta que quién se equivoca es el mundo (mercado). Han leído poco.
Adjunto una cita traducida de, ABI, Asociación de Aseguradoras Británicas; en conjunto, los miembros de ABI poseen un cuarto de las acciones cotizadas en Londres: todavía no son ONG. Allá va: “una gestión adecuada de la Responsabilidad Social Corporativa beneficia a todos los stakeholders de una compañía, incluidos sus accionistas “. Lo mismo dice Barclays Global Investors, cuarto inversor institucional del mundo (gestionan 130 billones de las antiguas pesetas). En fin, los mercados lo piden. Como diría Friedman, los mercados no se equivocan. La filantropía es otra cosa.
Vaya, eso de la responsabilidad social está muy bien, sobre todo en lo referido al medio ambiente, pero yo pensaba que la responsabilidad social consistía más en pagar sueldos decentes, asegurar el futuro de los trabajadores y en no despedir a 10.000 personas por que un año en vez de ganar 20.000 millones previstos se han ganado sólo unos miserables 18.000.
¿Responsabilidad social en las grandes empresas? JA (aunque si por una de esas casualidades del universo se diera, sería estupendo). Esto es otro timo de cara a la galería, como las ferias de certificados de calidad.
Dios, cuanta fachada y que poco fondo.
P.D. Espero, deseo, equivocarme.
La responsabilidad social de la empresa con su trabajador empieza y acaba en el contrato laboral con él. Se queja la hipócrita Ava del beneficio de la empresa, olvidando que sin él no habría empresa, ni sueldos ni trabajadores contratados. Pero claro, queda muy progre y guay quejarse del gran capital. ¡Monta tu propia empresa y deja de quejarte!
En cuanto a Antoni, decirle que si eso que defines es la famosa “responsabilidad social” os podiais haber ahorrado el término. Tener contentos a los trabajadores de modo que sean más productivos (es decir, que haya mejor relación entre su producción y el gasto en ellos), hacerse la foto con la ONG pepito para tener mejor cara frente al público, etcétera… no tiene nada que ver con la responsabilidad social, sino con la responsabilidad frente al accionista, la única que debe importarle al gestor de una empresa.
Por cierto, coincido con tu crítica a los chicaguenses…