Marbella (2): Godzilla contra Cachulín
Jesús Gil se ha caracterizado durante sus años de alcalde de Marbella por las feroces defensas que hacía, ante las cámaras del primer programa de TV que lo invitaba, de su misión en la conocida ciudad de la Costa del Sol. El principal argumento que avalaba una eventual canonización del líder de masas marbellí era que su llegada al Ayuntamiento poco menos que levantó al enclave turístico de una inexorable decadencia. Ante la réplica de cualquier persona decente, a saber, que su actuación municipal había supuesto el saqueo integral de las arcas de la administración local, Gil completaba sus shows con la más patética retahíla de insultos hacia sus adversarios políticos.
Esa era la imagen viva de Gil en la tele, la del Godzilla (o GodGilla, como se ha escrito estos días) implacable que con sus zarpas amedrentaba a quien osase llevarle la contraria. Lo más llamativo de este último capítulo del GIL en Marbella es que la furia desatada ante el público ávido de excesos verbales ha ido dirigida hacia un viejo compañero de correrías. Julián Muñoz está atrapado en el papel de Traidor Máximo para el gilismo; ni siquiera ese ridículo apelativo de Cachulín le salva de aparecer ante todos como el perfecto caradura que se quiere ver liberado de la antigua disciplina mafiosa de Gil a pesar de tener ante sí la doble desgracia de ser ambas cosas: traidor y cómplice del más ignominioso periodo de la política marbellí.
En el programa Salsa Rosa, a falta de debates serios sobre política en cualquier televisión pública o privada de este puñetero país, se desarrolló un enfrentamiento de notable mérito periodístico para quienes lo lograron exponer a la mirada de numerosos espectadores esa noche (tuvo un share muy elevado). El espectáculo fue grotesco, pero ha significado la colocación de casi todas las cartas boca arriba en este sucio juego. La ruptura del partido de Gil ha llegado en el momento en el que entran en colisión los intereses de los cabecillas que figuraban al frente de la red de corrupción urbanística más ‘ostentórea’ de la Costa del Sol. El cruce de acusaciones de Muñoz y Gil en el programa del sábado fue brutal, incluyendo una descalificación personal tan visceral que sorprende (o quizás no tanto) en individuos que han sido socios hasta antier mismo.
El actual alcalde recibió tal repaso por parte de la lengua viperina de Gil que se quedó corta la lista de insultos que le ha venido propinando su mujer Mayte Zaldívar en los últimos tiempos; por cierto, en esta mezcla explosiva de lo personal con lo político, lo rosa con lo decididamente criminal, hay quien se pregunta qué piensan Zaldívar, aún esposa de Cachulín, y la Pantoja de todo el lío. El cóctel de Salsa Rosa se ha venido repitiendo en otros programas y, si no fuera por el optimismo de quienes ven un final cercano a la estancia del gilismo en el poder, deberíamos hundirnos en el pesimista panorama de una política de puros intereses privados ventilados en los espacios mediáticos más casposos.
La alusión de Jesús Gil al plato que esperaría a Julián Muñoz en la mesa para celebrar el cumpleaños de la Pantoja, el ‘pollo a la cantora’, fue el momento más celebrado por el público de la tele. Pero, en fin, esta desvergüenza demostrada por los dos contendientes de esta peculiar guerra ante las cámaras, además de demostrarnos que sería difícil determinar cuál de los dos es más golfo, ha servido para que la Fiscalía de Málaga tome nota y abra una investigación.
Todavía estamos pendientes de lo que pasará con la moción de censura, y del papel que están jugando los líderes -desautorizados en sus propósitos esenciales por sus respectivos partidos- del PSOE y el PA en Marbella. Sin embargo, si de aquí no salen vivos el gilismo y todas sus ramificaciones, quizá debamos concluir que el acoso continuo sobre Gil, del que tanto se quejaban él y sus incondicionales, no ha sido el detonante final de la caída del régimen. El gran patrón fue juzgado y condenado, pero la inoperancia judicial y la torpeza de quienes se han enfrentado políticamente a Gil no han permitido un desmoronamiento del entramado mafioso hasta que internamente se ha autodestruido.

Aprovechando todo el circo de Marbella, por qué no hacéis un estudio de ciertos sucesos que están ocurriendo en la costa del Sol? Cada vez más, pueblos están destruyendo playas para construir puertos deportivos que ni mucho menos son utilizados por la gente (creo que por ahora los yates no son un medio de transporte popular), destruyen algo de uso público y que atrae negocio como es una playa y perjudica seriamente el ambiente, dejando lo que antes era un saludable Mar Mediterráneo contaminado hasta los bordes convertido en un charco de aceitazos náuticos.
Allí dicen lo mismo de siempre “es el progreso” Supongo que lo mismo deben de decir los vecinos del barrio gótico de Barcelona, que para hacer la compra cada vez más tienen que irse de safari por la ciudad, ya que su barrio está plagado de tiendas de regalitos y establecimientos de comida rápida. No sé si realmente será el progreso, pero aparte de perjudicar a todo el mundo que no tiene un yate (supongo que para los alcaldes serán una despreciable minoría), a este paso van a faltar yates para tanto puerto deportivo, en cuyo caso espero que haya una bajada de los precios de los yates para pillarme uno de segunda mano, aunque a ver donde lo aparco en Madrid.
Hablando de la construccion de puertos deportivos (como todos sabemos actividad al alcance de todo hijo de vecino) quiero recordar la BARBARIE que se llevara a cabo en Denia (preciosa localidad Alicantina) si sigue adelante el plan para “ubicar” un puerto deportivo en lo poquito que queda en el litoral mediterraneo, de costa “sin tocar”.
Si por mi fuera tiraba abajo todos los chalets desde Vinaroz hasta Pilar de la Horadada. Y el que quiera ver playa que la vea en la tele.
Yo, sin embargo, creo que los poderes judiciales y politicos SI han podido con el gilismo. Pensemos en la expansion que estaba teniendo el GIL en las antepenultimas y penultimas elecciones municipales, cuando constituyo una opcion real a lo largo de toda la Costa del Sol. Al final, se ha conseguido frenar a Gil, relegando el gilismo a Marbella, donde esta bien controlado.
Sí, bueno, es cierto que se ha conseguido frenar el fenómeno del gilismo en la Costa del Sol. Pero yo me refería más al caso de Marbella, donde se implantó con facilidad y con todas sus consecuencias, y donde el debilitamiento del partido ha sido mínimo hasta que se colocó a Gil en la cárcel y se promovió esta fractura del GIL con consecuencias poco calculadas.
Sobre la proliferación de puertos deportivos, es verdad que no se le presta tanta atención como a otros atropellos medioambientales… Se supone que cada vez más gente tiene un barquito y hacen falta más puertos; pero la construcción de tantos en tan poco tiempo huele mal. A ver si busco más información.