.tribuna:Cazatalentos*

 

Estrenamos la sección Tribuna con  nuestro corresponsal freelance en Colonias. Uruguashoibérico él, nos nació culé. Y no le falta tiempo para celebrar la onomástica florentinesca haciendo honor al mayor logro del presidentísimo: que el barcelonismo mease caudalosamente en la faz del aficionado madridista. Con Ustedes, Él:

Que la bola entre o no entre en el arco puede cambiar la historia de un club, incluso el devenir de una selección nacional o de la patria entera. Mas a mi me cambió la vida el meter la cabeza en el tambor de una lavadora.

Cuando Laporta estrenó la presidencia del Barça anunciando una vuelta de tuerca a la catalanidad del club, el advenimiento de un ciclo virtuoso, y el fichaje de Beckham, sentí un pálpito como de tanda de penaltis en la final de Sevilla y me urgió echar mano de las pastillas… sí, el pote de las pastillas ¿dónde coño andaba?. Lo busqué por todas partes hasta que metí la cabeza en el tambor y oí una voz con ínfulas kennedyanas que me advertía: “Oh culé de pro, el que que no halla su cocktelera de psicofármacos. No me pidas qué alegrías puede darte el barça sino qué harás tú por alegrar al barça”. Y así zarandeado en lo más profundo de mi ser lloré dentro del tambor más que por la final de Atenas. Y me soné en un calcetín como nunca antes me había sonado, una y otra vez, y esa vergüenza se perdió ¿como lágrimas en la lluvia?. Pues no. Todas esas finales bochornosas se perdieron cual mocos vertidos en un ciclo de enjabonado, enjuagado y centrifugado. Saqué mi cabeza renovada del programa de lavado, me hinqué de hinojos sobre tierra catalana, cerré puños, elevé ojos amoratados -maldito suavizante- y juré que a Dios pongo por testigo que emigraría a tierras gauchas en busca del Nuevo Maradona y os lo entregaría sin mácula, Presidente. Luego me lavé los dientes, unas gárgaras y a dormir.

Al día siguiente embarqué. La travesía duró exactamente 33 días. Sí, ya sé, aquí ustedes se me han perdido. Rebobino.

Al día siguiente embarqué. La travesía duró exactamente un partido con 792 partes de 45 minutos más un cuarto de descanso y una prórroga con gol de plata en el minuto 15. A que ahora sí. Prosigo. Al atisbar de lejos el puerto de Montevideo materialicé ese gol con sensacional remate en plancha lanzándome desde la cubierta del barco sobre el río de la Plata. Aún hoy me quedan secuelas. Tras rescate de una tribu salvavidas abracé el Nuevo Mundo en la playa de la mulata, que por cierto no tiene ninguna. Un típico amague rioplatense, con los pies inventan filigranas similares que por la boca.

En nombre de la Junta Barcelonista tomé azulgrana posesión del nuevo paraíso balompédico. Por ambas riberas del Plata se desparrama un vergel de canchas de fútbol donde brotan y proliferan acá un nuevo Maradona, allá un nuevo Si Stéfano. Levantás una piedra y florece un escurridizo ardiles. Elevás una roca y abrazás al glorioso obdulio reencarnado. Estirás un brazo y descolgás del abedul un fructífero Kempes. Al caer la tarde, alrededor de las sombras caprichosas de los ombúes se arremolinan los príncipes Francescolis y los principitos Rubensosas gambeteando al taca taca tiqui tín, dice la voz guaraní, al taca taca uy uy uy, dice la voz charrúa.

Rápidamente fundé mi compañía de cazatalentos que desde hace unos tres años viene surtiendo de nuevos Maradonas a los grandes clús europeos, la pela es la pela, siempre guardando las mejores perlas para mi Barça. Puesto que últimamente no sé que mierdas ocurre que me rebotan los e-mails, agradezco la generosidad de la rutilante RBBE para reestablecer contacto con ciertos directores técnicos.
 
Estimado Pedja,

Pasa contigo. Qué tal los niños. Te mando en primicia las perlas de mi última pesquisa durante una campaña verano-otoño por los campos uruguayos. Te juro que esta vez rastreé con la nariz bien pegada a pie de campo, y hallé una ristra de genios en ciernes que basta olerlos para pillar todo el talento que atesoran. La santa casa del Real Madrid no puede permitir que caigan en manos del enemigo. Adjunto informe del último brote de nuevos Maradonas.

 Amanito Muscario y hermanos: Piel roja con motas blancas. Organismo eucariótico. Morfológicamente se descompone en micelio, pie y sombrero. El micelio es un conjunto de filamentos llamados hifas que permanecen ocultos bajo tierra. El cuerpo fructífero que emerje sobre el nivel del suelo conforma el aparato reproductor, vulgarmente denominado “seta”. Las semillas o esporas se desprenden de la parte inferior del sombrero denominada himenio, diseminando esta especie maradoniana, como quien dice, “como setas”. Presenta propiedades eliotópicas, estimulantes -lo corroboro- y he leído en Wikipedia que desatan la fantasía popular.

Imperdible, Pedja, no los dejes escapar. Ya vislumbro los titulares del As:

 ¡LLEGA LA QUINTA DE LOS AMANITOS!

“Toda la vida desde pequeño he tenido pie y motas blancas”

Te subrayo que consideres mis apuntes sobre la superdotada anatomía de los amanitos:

Generación de cracks mediáticos para el mercado asiático.

En cuanto a los precios, lo de siempre. Yo te fijo 5 millones de euros innegociables y tu controfertas sucesivamente al alza ante mi pertinaz negativa. Al final, por ser tú, cedo y cerramos la operación por encima de los 30 millones más flecos.

Sin otro particular te saluda atentamente,

D.T.
La Cazatalentosa Ltda.
Marzo 2007, playa de la Mulata, Virreynato Culé del Río de la Plata.