.cancerberos:Víctor Valdés: rendirse, nunca; retroceder, jamás*

Víctor Valdés rompió ayer una regla no escrita del fútbol, cuya primera promulgación es atribuida a Di Stefano, este santo en vida que preside, de honor, el Real Madrid: “que deje pasar los balones que van a puerta no me importa, ya me he acostumbrado, pero los que van fuera no me los meta dentro.” Esto, que en un principio no era más que una frase ocurrente dirigida a algún portero de los que tuvo a bien entrenar, se ha acabado convirtiendo en un aforismo futbolístico, en una exigencia de mínimos que cualquier arquero de bien debe respetar. Pues ayer hubo quien no lo hizo: Valdés violó, ultrajó, quebrantó, desfloró, violentó, deshonró, quebró, forzó, infringió, vulneró, transgredió, estupró, raptó, conculcó, atropelló y mancilló (retahíla de sinónimos gentileza de los diccionarios en línea de El Mundo) la norma en el momento menos oportuno.

Corría el minuto 43 de la primera mitad y el Liverpool apenas había inquietado al Fútbol Club Barcelona cuando un desajuste defensivo en la banda izquierda azulgrana propició un centro al segundo palo. Un buen centro, sin duda. Belletti, en el lateral derecho, no alcanza a interceptarlo (menuda sorpresa) y Bellamy remata franco al arco. Francamente mal, queremos decir, en un escorzo imposible y sin poder imprimir potencia al balón. Valdés tenía que parar ese balón, estaba ahí, tenía que estar ahí.

Pero hizo algo raro. No resbaló, retrocedió. Y retroceder, en el caso de un portero, está mal el 99% de las veces: cuando uno tiene identificado el punto desde el que recibe un disparo, y tomando como referencia ambos postes, puede trazar un ángulo en la bisectriz del cual situarse, pues es el lugar geométrico de los puntos que equidistan de dos rectas fijas. Y, desde ahí, avanzar, avanzar para reducir el espacio que hay entre él y el lanzador, poniendo con cada paso más al alcance los extremos más alejados de la portería.

Ayer no lo hizo, perdió la referencia, seguramente segundos antes había perdido la concentración. Un portero es capaz, o debería, de moverse por su área con los ojos cerrados. Pasa horas y horas naturalizando, somatizando, interiorizando ese espacio para evitar situaciones como la que pudimos ver ayer. Ese remate no merecía acabar en gol, pero Víctor, con su error y su propia inercia, introdujo el balón en la portería porque no fue capaz de imponer la razón a su reacción inconsciente: la fuerza de la costumbre, el recuerdo, algún impulso grabado a fuego en la médula oblonga le obligó a comportarse como si estuviera bien colocado y trató de blocar el balón dejándose caer en el suelo.

Valdés se comportó ayer como quien, con catorce años, consigue el primer permiso paterno para salir de fiesta. Se sale, se bebe y se fuma, y uno se pasa de la raya, pierde el control, la lengua se le convierte en una zapatilla de esparto y el cerebro le flota en una marejada de alcohol barato. Las luces de color tornan al blanco, el oído desaloja al equilibrio. Alguien, puede que incluso aquella niña a la que pensabas tocarle las tetas por debajo del jersey, se apiada de ti, te recoge y te lleva a casa (no, a la tuya no). Después de horas de un sueño incómodo la primera reacción será intentar salir de la cama por donde lo harías en tu casa, palpar la pared buscando un interruptor que no está ahí o incluso buscar por el suelo la ropa que todavía llevas puesta. La desorientación provocada por el abuso del alcohol genera un contrapeso en nuestras escasas neuronas hábiles que se fundamenta en el recuerdo y en el hábito. Y eso fue lo que le pasó ayer al bueno de Víctor.

Con una salvedad: ayer Víctor Valdés no estaba borracho. Espero.

Coda: Los comentaristas del Plus dijeron ayer, al recibir el gol el Barcelona, que alguien debería ir a consolar a Valdés, que estaba muy solo después de su error. Yo agradezco que, por ejemplo, Puyol no fuera a decirle lo que debía estar pensando, porque seguro que no hubiera sido agradable e incluso hubiera podido provocar alguna lesión grave al portero.



3 Comentarios en “.cancerberos:Víctor Valdés: rendirse, nunca; retroceder, jamás*

  1. Cardeñosa Dijo:

    Y por cierto, con esta cagadita en semifallo y tentetieso, se esfuman las posibilidades de Valdés de ir algún día de internacional con la Furia Roja, ¿no? Vamos, no es que me importe, pero…

  2. Cebrián en la Academia Dijo:

    «Valdés se comportó ayer como quien, con catorce años, consigue el primer permiso paterno para salir de fiesta. Se sale, se bebe y se fuma, y uno se pasa de la ralla, (…)».

    La palabra ralla no está registrada en el Diccionario. Las que se muestran a continuación tienen una escritura cercana.

    raya

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  3. RBBE Dijo:

    gracias Cebrián